DANA de 2024: qué nos enseñó sobre el riesgo y el diseño de nuestras infraestructuras

Cuando el agua encuentra un territorio vulnerable, una lluvia extraordinaria puede convertirse en una catástrofe. La DANA de octubre de 2024 lo demostró con una fuerza difícil de olvidar: carreteras, ferrocarriles, puentes, viviendas y redes esenciales quedaron expuestos a un episodio que puso a prueba la capacidad del territorio y de sus infraestructuras. Pero el agua no solo dejó daños; también dejó preguntas para la ingeniería. ¿Qué falló, qué funcionó y qué deberíamos cambiar para afrontar el próximo episodio extremo? La respuesta pasa por mirar más allá de la obra aislada y entender cómo territorio, hidráulica, infraestructuras, sistemas de alerta y clima interactúan cuando todo ocurre simultáneamente.

Nos adentramos en la época de lluvias. Ayer llovió con mucha fuerza en Valencia y hoy parece que sigue lloviendo. La inquietud y la memoria de lo ocurrido en fechas recientes pesan como una losa sobre quienes vivimos en estas tierras. El tiempo transcurrido permite analizar con mayor perspectiva qué factores se combinaron, qué papel desempeñaron las infraestructuras y qué enseñanzas puede extraer la ingeniería para afrontar futuros episodios extremos.

Un desastre resultado de múltiples vulnerabilidades

La vulnerabilidad que puso de manifiesto la DANA no obedeció a una única causa. Fue el resultado de la combinación de una elevada exposición de la población, de las actividades económicas y de las infraestructuras en zonas potencialmente inundables, de las características de las redes de drenaje y de transporte y de la extraordinaria magnitud de la avenida.

En comarcas como l’Horta Sud, el crecimiento urbano e industrial acumulado durante décadas ocupó parte de las llanuras naturales de inundación y de los cauces secos de las ramblas. Al mismo tiempo, la sustitución de superficies vegetadas por superficies impermeables favoreció una respuesta más rápida de la escorrentía y redujo la infiltración del agua.

A estas condiciones se sumaron ciertos elementos de las infraestructuras que pueden modificar el comportamiento del flujo durante una inundación. Algunos puentes con pilares situados en el cauce y determinados terraplenes de las vías de transporte pueden generar estrechamientos locales. Si además se acumulan escombros, vegetación u otros materiales arrastrados por el agua, la circulación de los caudales puede verse temporalmente dificultada.

La magnitud de los daños puede entenderse mediante el denominado «modelo del queso suizo», utilizado en la gestión de desastres. Su planteamiento parte de que los impactos más graves pueden producirse cuando varias debilidades o limitaciones coinciden en distintas capas de protección. Durante este episodio confluyeron factores territoriales e hidráulicos preexistentes con circunstancias propias de la emergencia.

Entre las condiciones previas estaba la existencia de cuencas de respuesta rápida, con capacidad hidráulica limitada, destinadas a episodios extraordinarios. La respuesta fue diferente en infraestructuras con mayor capacidad de regulación o de conducción, como el nuevo cauce del Turia o la presa de Forata en el río Magro. Durante la emergencia también intervinieron aspectos relacionados con la transmisión de información y la percepción del riesgo, incluidos los sistemas de alerta temprana y el conocimiento del peligro por parte de la población.

Todo ello coincidió con un episodio meteorológico excepcional. La DANA produjo precipitaciones de intensidad extraordinaria y se vio favorecida por temperaturas del Mediterráneo superiores a lo habitual para las condiciones atmosféricas del episodio. Además, el sistema de tormentas presentó un carácter muy estacionario, lo que permitió acumular precipitaciones históricas en determinados puntos. En Turís se registraron más de 185 l/m² en una hora y más de 770 l/m² en 24 horas. Los caudales generados superaron ampliamente los valores asociados a periodos de retorno convencionales.

Revisar los modelos de riesgo hidrológico

El episodio también ha puesto sobre la mesa algunas limitaciones conceptuales y metodológicas en la evaluación del riesgo hidrológico. Una de las cuestiones que merecen revisión es la premisa de la estacionariedad climática: la suposición de que las series estadísticas y los registros históricos permiten estimar adecuadamente la frecuencia e intensidad de los acontecimientos futuros.

La DANA plantea interrogantes sobre la capacidad de los periodos de retorno convencionales utilizados en las normativas para representar un clima cambiante, capaz de generar sistemas de tormentas estacionarias de severidad excepcional. También conviene mejorar la representación de aquellas situaciones en las que las precipitaciones extremas inciden sobre suelos previamente saturados por lluvias anteriores, ya que esta circunstancia puede contribuir a producir picos de caudal muy elevados.

Los modelos hidrológicos e hidráulicos deberían incorporar también, con mayor detalle, la geomorfología de los abanicos y de las llanuras aluviales mediterráneas. Muchas metodologías de evaluación del riesgo se han desarrollado tomando como referencia la dinámica de los grandes ríos. En un abanico aluvial, la configuración convexa del terreno puede hacer que el cauce pierda capacidad a medida que avanza, mientras que el agua desbordada puede desviarse hacia corrientes secundarias.

Las infraestructuras humanas añaden otra fuente de complejidad. Algunos modelos numéricos podrían no representar con suficiente detalle determinadas interacciones físicas, como la acumulación de vehículos, sedimentos, vegetación y escombros en puentes y pasos inferiores. Estos materiales pueden incrementar el calado y las fuerzas ejercidas sobre el entorno aguas arriba.

También existe margen para conectar mejor los datos disponibles con la gestión predictiva de emergencias en tiempo real. Una red avanzada de medición como el SAIH proporciona información de gran utilidad, que podría adquirir mayor valor operativo mediante su integración con modelos hidráulicos distribuidos capaces de transformar la precipitación en mapas dinámicos de inundación.

El análisis del riesgo debería extenderse, además, más allá de la seguridad estructural de cada componente considerado por separado. La electricidad, el agua, las telecomunicaciones y el transporte están estrechamente relacionados, de modo que el fallo de un sistema puede afectar a los demás. Los modelos deben profundizar en estos posibles efectos en cascada y en las interdependencias entre infraestructuras críticas, incluyendo los tiempos necesarios para la recuperación de los servicios.

Infraestructuras que protegen y estructuras que interactúan con el agua

No todas las infraestructuras cumplen la misma función en una inundación. Su comportamiento depende de su capacidad de evacuación, de su función de laminación de caudales y de la forma en que responden hidráulicamente a las características concretas de cada episodio.

El nuevo cauce del río Turia, conocido como Plan Sur, constituye un elemento relevante por su capacidad de conducción para interpretar la evolución de los caudales en el entorno de Valencia. También las presas de regulación y laminación, como Forata, pueden modificar temporalmente la evolución de los caudales aguas abajo. Para determinar cuál fue la contribución concreta de estas infraestructuras durante la DANA, es necesario analizar los caudales registrados, las condiciones de funcionamiento y los escenarios que se habrían producido sin dichas actuaciones.

Otros elementos pueden interactuar con el flujo y modificar localmente sus condiciones de circulación. En determinados puentes y pasos con varios pilares dentro del cauce, la acumulación de vegetación, sedimentos, vehículos u otros materiales arrastrados por la corriente puede reducir temporalmente la sección disponible y modificar los niveles de agua aguas arriba. La magnitud de este efecto depende del emplazamiento y requiere un análisis hidráulico específico.

Algo similar puede ocurrir con ciertos terraplenes de carreteras y de vías ferroviarias. Su comportamiento frente a caudales extraordinarios depende, entre otros factores, de la capacidad y la distribución de los elementos de drenaje transversal.

Esto aconseja revisar las soluciones existentes sin considerar si una determinada tipología es adecuada o inadecuada de forma general. En puentes y pasos de agua puede estudiarse, cuando sea técnicamente viable, la reducción de apoyos dentro del cauce, junto con la socavación y las acciones asociadas a sedimentos y materiales flotantes. En carreteras y ferrocarriles puede valorarse una mayor permeabilidad transversal mediante obras de drenaje, marcos o viaductos, especialmente cuando la configuración del terreno lo permita.

La ingeniería dispone, además, de soluciones que pueden combinarse entre sí. Entre ellas están las medidas de laminación en cabecera y aquellas que proporcionan mayor espacio para la circulación temporal del agua, como parques inundables periurbanos, corredores verdes de laminación y Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS). Estas actuaciones pueden complementarse con criterios de diseño basados en el desempeño y con hipótesis de cálculo que contemplen posibles modificaciones en las condiciones climáticas.

También resulta útil estudiar qué ocurre cuando un evento supera las condiciones previstas en el diseño. El objetivo es identificar posibles modos de fallo y conservar determinadas funciones durante la emergencia.

Carreteras, ferrocarriles y puentes: analizar cada caso

Las infraestructuras de transporte pueden interactuar con el agua de distintas formas durante una inundación. Su efecto depende de su posición respecto a las líneas naturales de escorrentía, de la permeabilidad transversal, de la capacidad de las obras de drenaje y de las características de los caudales y de los materiales transportados. Por ello, su influencia debe analizarse de manera individual.

En algunos puentes, la presencia de varios pilares o apoyos en el cauce facilita que la vegetación, los sedimentos, los vehículos y otros materiales arrastrados por la corriente reduzcan temporalmente la sección transversal disponible. Los terraplenes de carreteras y ferrocarriles también pueden interceptar las líneas de escorrentía cuando sus elementos de drenaje transversal carecen de capacidad suficiente para caudales determinados.

Algunas infraestructuras de l’Horta Sud merecen un análisis específico. Entre ellas figuran determinados tramos de la red ferroviaria de cercanías, incluido el entorno de Paiporta, donde convendría estudiar conjuntamente los niveles de agua registrados, la capacidad de las obras de drenaje y las posibles obstrucciones durante el episodio.

También puede revisarse el comportamiento hidráulico de grandes infraestructuras viarias, como la V-31, conocida como Pista de Silla, y la CV-31, así como su relación con las vías naturales de desagüe del abanico aluvial. Las diferencias de configuración respecto de otras infraestructuras, como la CV-400 o la línea del AVE, pueden aportar información útil, aunque por sí solas no permiten establecer una relación causal con su comportamiento durante la DANA.

Otro caso que merece atención es el del Barranco de la Saleta y su relación con el tejido urbano de Aldaia. La evolución del agua durante un episodio extraordinario depende de la configuración del cauce, de las condiciones de drenaje y de las actuaciones existentes o previstas. Cualquier modificación debería basarse en una evaluación hidráulica conjunta de estas variables.

Los futuros rediseños y reconstrucciones deberían evaluar la permeabilidad y el comportamiento hidráulico de estas infraestructuras. Entre las medidas posibles figuran reducir, cuando sea viable, el número de apoyos dentro del cauce, estudiar la socavación y las acciones asociadas a materiales flotantes y mejorar la permeabilidad transversal de carreteras y ferrocarriles mediante obras de drenaje, marcos o viaductos. La solución debe adaptarse a las características hidráulicas y territoriales de cada emplazamiento.

Reconstruir no significa simplemente reponer

La reconstrucción exige distinguir entre la respuesta asistencial y la reparación de los servicios afectados, por una parte, y la revisión de las condiciones que contribuyeron al riesgo, por otra. Durante la emergencia se realizó un esfuerzo importante para recuperar la conectividad viaria y ferroviaria y restablecer las redes de abastecimiento, de agua potable y de saneamiento.

La reducción de vulnerabilidades requiere, sin embargo, analizar cada actuación y comprobar hasta qué punto incorpora las lecciones del episodio. Una cuestión relevante es determinar si las obras de reposición conservan las características de las infraestructuras anteriores o incorporan modificaciones destinadas a mejorar su comportamiento ante futuros episodios.

Reponer una infraestructura dañada permite atender una necesidad inmediata, pero no implica necesariamente que se hayan revisado las condiciones territoriales, hidráulicas o de diseño que deberían tenerse en cuenta ante otros acontecimientos. La reconstrucción también ofrece la oportunidad de revisar las soluciones existentes cuando los estudios técnicos así lo aconsejen.

Entre las actuaciones que podrían requerir atención específica figuran las medidas de laminación y de defensa en la cuenca del Barranco del Poyo y en otras zonas afectadas, así como las soluciones provisionales adoptadas en carreteras, puentes y cauces. Su adecuación dependerá de las características de cada actuación y de los plazos previstos para las soluciones definitivas. También conviene analizar cómo respondería el conjunto de infraestructuras ante un nuevo episodio, antes de que concluyan las actuaciones previstas.

La reducción de las vulnerabilidades identificadas puede requerir una coordinación más estrecha entre administraciones y organismos responsables, así como de equipos técnicos capaces de estudiar conjuntamente las dimensiones hidráulicas, territoriales, urbanas e infraestructurales.

Entre los aspectos susceptibles de revisión se encuentran los criterios de cálculo ante posibles cambios climáticos, las normas de ocupación de zonas potencialmente inundables y la localización de usos especialmente sensibles. También puede estudiarse la implantación de infraestructuras verdes y azules, como parques inundables y sistemas de drenaje sostenible, adaptadas a las características específicas del territorio.

El objetivo no debería limitarse a recuperar el funcionamiento previo de las zonas afectadas. También debe estudiarse qué modificaciones pueden reducir de manera razonable la exposición y mejorar la capacidad de respuesta ante futuros episodios. El alcance de esas modificaciones debe establecerse mediante estudios técnicos específicos para cada territorio y cada infraestructura.

Diseñar pensando en un clima que cambia

No todas las infraestructuras están todavía diseñadas de forma sistemática considerando la posible no estacionariedad de las condiciones climáticas futuras. Muchos códigos y regulaciones de ingeniería se han apoyado históricamente en series de datos y registros del pasado para definir las acciones de diseño, bajo la hipótesis de que sus características estadísticas permanecerían relativamente estables.

La evolución observada y proyectada del clima plantea la necesidad de revisar hasta qué punto ese supuesto sigue siendo adecuado para determinados tipos de infraestructura. Además, muchas obras tienen vidas útiles de varias décadas, por lo que las condiciones a las que estarán expuestas pueden diferir de las consideradas durante su diseño.

La adaptación no afecta únicamente a los valores de cálculo. También conviene estudiar cómo responderán las infraestructuras ante combinaciones de fenómenos extremos y cómo se recuperarán los servicios tras un episodio severo. Tradicionalmente se ha prestado mucha atención a la seguridad de los elementos individuales, pero la interdependencia entre electricidad, agua, telecomunicaciones y transporte hace necesario estudiar también los posibles efectos en cadena.

Una vía de adaptación consiste en avanzar hacia criterios de Diseño Basado en el Desempeño (PBD) y ampliar el uso de la modelización probabilística del riesgo. Esto incluye actualizar periódicamente las curvas de intensidad-duración-frecuencia (IDF) y los mapas de carga, incorporando información climática y distintos escenarios futuros junto con los registros históricos.

Las hipótesis de diseño también pueden revisarse cuando nuevos datos indiquen cambios relevantes en las condiciones de exposición. El reto consiste en trasladar los avances del conocimiento climático a las normas técnicas y a la planificación territorial, manteniendo márgenes adecuados de incertidumbre.

En infraestructuras con una vida útil prolongada puede ser especialmente útil incorporar criterios que permitan adaptar su funcionamiento o sus características si las condiciones futuras difieren de las previstas inicialmente. Así, el diseño no se orientaría únicamente a la resistencia frente a determinados episodios, sino también a la conservación de las funciones y los servicios durante y después de situaciones extremas.

«Devolverle espacio al agua»

«Devolverle espacio al agua», o «dar espacio al río», significa permitir que el agua disponga de lugares por los que pueda circular, extenderse o almacenarse temporalmente durante una avenida, en lugar de intentar contenerla siempre dentro de un cauce o mediante infraestructuras rígidas.

La idea consiste en recuperar, cuando las condiciones territoriales lo permitan, parte del espacio que históricamente ocupaba el agua y que la urbanización ha ido reduciendo. En la práctica, esto puede traducirse en recuperar zonas inundables, ampliar determinados espacios fluviales, crear parques inundables o mejorar la permeabilidad del suelo mediante Soluciones Basadas en la Naturaleza e infraestructuras verdes y azules.

Estas medidas pueden almacenar temporalmente parte del agua y reducir la presión sobre otros elementos del sistema, aunque su eficacia depende de las características concretas del territorio y de cada episodio.

Dar espacio al agua no implica descartar las infraestructuras tradicionales. Estas siguen siendo necesarias en determinados lugares. La gestión del riesgo puede combinar obras de protección con espacios destinados a la circulación y al almacenamiento temporal del agua, además de una ordenación territorial que tenga en cuenta las zonas potencialmente inundables. La combinación adecuada debe determinarse en cada territorio mediante los estudios correspondientes.

Una estrategia integrada para futuras DANAs

La reducción del impacto de una futura DANA requiere un enfoque integrado, ya que ninguna solución aislada puede mitigar por sí sola todos los efectos de una avenida extraordinaria.

Una línea de actuación consiste en mejorar la laminación y retención de caudales en las cuencas, combinando, cuando sea adecuado, presas o balsas con soluciones basadas en la naturaleza, como parques inundables, corredores verdes y Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible. El objetivo es reducir los picos de avenida y proporcionar más espacio para la circulación y el almacenamiento temporal del agua.

También debe revisarse la permeabilidad hidráulica de carreteras, ferrocarriles y puentes, mejorar las obras de drenaje y reducir los obstáculos al flujo cuando sea viable. Junto con las actuaciones físicas, conviene reforzar los sistemas de información y alerta, integrando los datos del SAIH con modelos capaces de proporcionar información hidráulica útil en caso de emergencia. Estos sistemas deben coordinarse con los planes de actuación y con la formación de la población.

Una confianza excesiva en una única infraestructura de protección —presas, muros o encauzamientos— puede generar una falsa sensación de seguridad si se asume que basta para garantizar la protección ante cualquier avenida. Algo parecido ocurre cuando se mantienen o se amplían usos urbanos en zonas inundables debido a la presencia de una obra defensiva, sin considerar que el episodio puede superar las condiciones para las que fue diseñada.

También merece atención la reconstrucción de una infraestructura exactamente con la misma configuración que tenía antes de resultar dañada, sin comprobar si esa solución sigue siendo adecuada. Actuaciones puntuales, como limpiar un cauce, ampliar un colector o mejorar un paso de drenaje, pueden resolver problemas concretos, pero no constituyen por sí mismas una respuesta suficiente frente a una avenida de gran magnitud si no se estudia el funcionamiento del sistema completo.

¿Qué habría cambiado si la DANA se repitiera hoy?

Si actualmente se produjera un episodio pluviométrico de magnitud similar, algunos sistemas de seguimiento y alerta podrían estar en mejores condiciones para detectar y comunicar determinadas situaciones. El SAIH, los avisos de Protección Civil y herramientas como ES-Alert podrían facilitar una transmisión más rápida de la información disponible. La experiencia de 2024 también puede haber modificado la percepción del riesgo tanto entre la población como en las administraciones.

Una alerta más temprana, sin embargo, no garantiza por sí misma resultados completamente distintos. Su eficacia dependería de la anticipación disponible, la precisión de la información, el tiempo de reacción y la capacidad de la población y de los servicios de emergencia para actuar. La mejora de estos sistemas puede reducir determinados riesgos, pero no permite garantizar la prevención de todas las consecuencias de un episodio de magnitud semejante.

La configuración física del territorio es otra cuestión. En el tiempo transcurrido desde la DANA, difícilmente habrían podido cambiar de manera sustancial las condiciones territoriales que determinan el comportamiento de una inundación. Las grandes actuaciones hidráulicas, las modificaciones de infraestructuras y los cambios en la ordenación urbana requieren años de estudios, proyectos, tramitación y ejecución.

Aunque algunas actuaciones ya están en marcha, la llanura de inundación de l’Horta Sud mantiene una elevada exposición y determinadas soluciones siguen siendo provisionales o aún están en ejecución.

La diferencia entre una repetición del episodio de hoy y la situación de 2024 podría encontrarse, así, en una mayor capacidad de anticipación y respuesta, mientras que buena parte de las condiciones físicas seguiría siendo similar. Reducir esa vulnerabilidad exige actuaciones que necesitan más tiempo y que deben apoyarse en el conocimiento técnico del territorio, de las infraestructuras y del comportamiento hidráulico de episodios extremos.

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Equipos de elevación y transporte por cable

Por equipos de elevación y transporte por cable se entienden aquellos medios de transporte de personas o de material, o de elevación de cargas, cuyo funcionamiento se basa en la tracción o la suspensión mediante uno o varios cables, asociados a una cabina, barquilla, vagoneta o carretón. Esta disposición permite establecer conexiones rápidas entre dos puntos que resultarían difíciles de comunicar mediante otros sistemas, o bien izar y desplazar cargas dentro de una misma zona de trabajo. Dentro de esta familia, la distinción fundamental radica en la disposición del vehículo, en la configuración del trazado y en la función que desempeña el sistema. Cuando el sistema es aéreo y transporta entre dos puntos se denomina teleférico; cuando el vehículo circula sobre una vía o guía en pendiente, se trata de un funicular; cuando la carga o los viajeros se transportan en una barquilla o vagoneta suspendida de un carro que se desplaza sobre una estructura fija para salvar un obstáculo, se habla de puente transbordador o puente colgante transbordador; y cuando el cable no sirve para trasladar entre dos puntos extremos, sino para izar y desplazar lateralmente cargas dentro de un vano de trabajo, de forma análoga a una grúa, se habla de blondín o cable-grúa.

El funicular es, por tanto, un ferrocarril de fuerte pendiente en el que los vehículos se desplazan sobre raíles y son arrastrados por un cable. En numerosos casos, dos vehículos actúan de forma coordinada, de modo que el descenso de uno contribuye al ascenso del otro mediante un contrapeso parcial o total. Esta solución resulta particularmente adecuada para pendientes pronunciadas, recorridos relativamente cortos y situaciones en las que se requiere un guiado firme sobre una plataforma estable.

Ascensor El Peral, tipo funicular, año 1902, Valparaíso (Chile). https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Ascensor_El_Peral,_tipo_funicular,_a%C3%B1o_1902,_Valpara%C3%ADso,_Chile.jpg

El teleférico, en cambio, es un sistema de transporte aéreo. Sus cabinas permanecen suspendidas del cable y se desplazan sin apoyo continuo sobre el terreno, lo que les permite franquear grandes desniveles, barrancos, valles o áreas de difícil acceso. Su aplicación es especialmente frecuente en estaciones de montaña o de esquí, así como en emplazamientos donde la ejecución de una infraestructura continua sobre el terreno resultaría costosa, compleja o poco viable.

Teleférico de Benalmádena (Málaga). Por Werner Wilmes – https://www.flickr.com/photos/wewi-creative/52344570581/, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=123382364

El puente transbordador representa una tipología singular dentro del transporte por cable. Su barquilla, destinada al transporte de viajeros, vehículos o mercancías, queda suspendida de un carro que se desplaza a lo largo de una estructura superior fija, generalmente una cercha o armadura, lo que permite el cruce de rías, canales o cursos de agua sin necesidad de un tablero continuo a cota de paso. Se trata, por tanto, de recorridos cortos y esencialmente transversales, en los que la infraestructura superior asume la función resistente principal y el sistema de cable permite el traslado puntual entre ambas márgenes.

Puente de Vizcaya (1893), el primer puente transbordador del mundo, todavía está en uso. Por Javier Mediavilla Ezquibela, Wikipedia.

El blondín, por su parte, también denominado cable-grúa, grúa funicular o andarivel, no se emplea para trasladar cargas entre dos puntos fijos, sino para izar, desplazar lateralmente y depositar cargas dentro de la zona de trabajo de una obra, de forma conceptualmente análoga a un puente grúa en el que la viga rígida se sustituye por un cable portante. Su carretón se desliza sobre dicho cable, tendido entre dos mástiles o torres, mientras un cable tractor lo desplaza horizontalmente y un cable elevador gobierna la carga en sentido vertical. Esta solución resulta especialmente adecuada para la construcción de grandes presas, puentes de gran luz y obras situadas en valles profundos, donde es necesario manipular con precisión cargas pesadas sin recurrir a una infraestructura de transporte continua.

Blondín. Presa Ibiur, Baliarrain, España. http://www.ulmaconstruction.es

Esta diferencia constructiva también explica sus ámbitos de aplicación. El transporte de personas se emplea habitualmente en estaciones de montaña, áreas turísticas y en accesos a lugares aislados; el transporte de material se utiliza con frecuencia en minería, obras públicas e industria pesada, donde resulta necesario desplazar cargas entre puntos separados por obstáculos topográficos. Del mismo modo, los puentes transbordadores se desarrollaron históricamente para resolver cruces sobre rías o canales cuando la construcción de un puente convencional a nivel resultaba inviable, interfería con la navegación o exigía soluciones estructurales más complejas. Los equipos de elevación, como el blondín, se reservan, en cambio, para obras de ingeniería civil de gran volumen —presas, puentes de gran luz, astilleros—, en las que lo determinante no es trasladar cargas entre dos puntos, sino manipular con precisión cargas pesadas dentro de un mismo emplazamiento.

Desde el punto de vista técnico, el funicular, el teleférico, el puente transbordador y el blondín no deben confundirse, aunque los cuatro pertenecen al ámbito de los equipos de elevación y de transporte por cable. El funicular funciona como un sistema guiado sobre vía, con vehículos que apoyan en tierra y son traccionados por un cable. El teleférico opera como un sistema suspendido, con cabinas que cuelgan del cable y recorren el trayecto en el aire. El puente transbordador, por su parte, combina la suspensión de la barquilla respecto de una estructura superior fija con un desplazamiento lateral controlado mediante un cable. El blondín, por último, no transporta cargas entre dos puntos fijos, sino que eleva y posiciona cargas dentro de un vano de trabajo, de forma análoga a una grúa. Esa diferencia básica condiciona la obra civil, la explotación, la seguridad y la adaptación al terreno y obliga a considerar cada tipología conforme a sus propias exigencias técnicas y funcionales.

En esta tabla se resumen las diferencias fundamentales entre estos equipos.

Equipo Disposición del vehículo Configuración del trazado Función principal Modo de funcionamiento Aplicaciones habituales
Funicular Vehículos apoyados sobre raíles y traccionados por un cable. Vía o guía en fuerte pendiente. Transporte de personas o de material entre dos puntos. Los vehículos circulan sobre raíles; con frecuencia dos vehículos trabajan coordinadamente, de modo que el descenso de uno contribuye al ascenso del otro mediante un contrapeso parcial o total. Pendientes pronunciadas, recorridos cortos y situaciones que requieren un guiado firme sobre una plataforma estable.
Teleférico Cabinas suspendidas del cable, sin apoyo continuo sobre el terreno. Trazado aéreo entre dos puntos. Transporte de personas o material. Las cabinas permanecen suspendidas y se desplazan por el aire, lo que permite salvar grandes desniveles y obstáculos. Estaciones de montaña o de esquí, áreas turísticas, accesos a lugares aislados y emplazamientos donde una infraestructura continua sobre el terreno resulta costosa o inviable.
Puente transbordador (o puente colgante transbordador) Barquilla suspendida de un carro que se desplaza sobre una estructura superior fija. Recorrido corto y transversal para salvar un obstáculo (rías, canales o cursos de agua). Transporte de viajeros, vehículos o mercancías entre dos márgenes. El carro se desplaza sobre una estructura superior fija (generalmente una cercha o armadura) y el cable permite el traslado puntual de la barquilla. Cruces sobre rías, canales o cursos de agua cuando un puente convencional resulta inviable, interfiere con la navegación o exige soluciones estructurales más complejas.
Blondín (cable-grúa, grúa funicular o andarivel) Carretón que se desliza sobre un cable portante, con cable tractor y cable elevador para mover la carga. Vano de trabajo entre dos mástiles o torres; no constituye un recorrido entre dos puntos extremos. Izado, desplazamiento lateral y posicionamiento de cargas en una zona de trabajo. El carretón se desplaza horizontalmente sobre el cable portante mediante un cable tractor, mientras que un cable elevador gobierna el movimiento vertical de la carga. Construcción de grandes presas, puentes de gran luz, obras en valles profundos, astilleros y otras grandes obras de ingeniería civil en las que se requiere manipular con precisión cargas pesadas.

Referencia:

YEPES, V.; MARTÍ, J.V. (2017). Máquinas, cables y grúas empleados en la construcción. Editorial de la Universitat Politècnica de València. Ref. 814. Valencia, 210 pp.

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José Torán Peláez, un visionario de las grandes presas españolas

José Torán Peláez (1916 – 1981). https://www.iagua.es/blogs/eduardo-echeverria/2016-ano-jose-toran

Nació el 10 de agosto de 1916 en Teruel, hijo de José Torán de la Riva (1916-1981) y Consuelo Peláez, pertenecientes a una familia turolense vinculada a la política, la ingeniería y los negocios. Provenía de una estirpe de ingenieros y empresarios: su bisabuelo, José Torán Herreras (1828-1899), y su abuelo, José Torán Garzarán (1853-1902), habían sentado el precedente familiar. En 1924, la familia se trasladó a Madrid, donde José y su hermano Carlos ingresaron en el Instituto-Escuela de la Junta para Ampliación de Estudios, institución que combinaba la formación científica, humanística y artística. Allí se sembró en José Torán un gusto especial por la pulcritud y la estética que marcaría su vida profesional. En 1933 concluyó el bachillerato e inició la preparación para ingresar en la Escuela de Ingenieros de Caminos en la academia de Augusto Krahe. Consiguió la admisión en junio de 1936, justo al inicio de la Guerra Civil.

Durante el conflicto, fue destinado a un campo de trabajo y participó en la construcción del llamado «ferrocarril de los cien días», un proyecto del Gobierno republicano para comunicar Madrid con Valencia. En esta etapa se comenzó la práctica profesional del cuerpo de Ingenieros de Caminos del Ejército republicano. Tras la guerra, entre octubre de 1939 y 1943, completó su formación en la Escuela de Ingenieros de Caminos, con profesores de la talla de José María Aguirre, José Entrecanales, Clemente Sáenz y José María Torroja. De todos ellos, guardó un afecto especial por Clemente Sáenz, a quien dedicó un artículo in memoriam en la Revista de Obras Públicas. Su hermano, Juan Jesús, también cursó Ingeniería de Caminos y llegó a ser ingeniero jefe en la Dirección General de Obras Hidráulicas.

El 22 de julio de 1943, Torán ingresó como ingeniero tercero en el Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, destinado a los Servicios Hidráulicos del Sur de España. Aunque cesó en agosto de 1947 para dedicarse al ejercicio libre de la profesión, continuó ascendiendo hasta alcanzar el rango de ingeniero primero en 1956 y volvió a ingresar en el cuerpo en 1975.

En 1944, se incorporó a la Empresa Madrileña de Tranvías, gestionada por Augusto Krahe y Ángel Balbás, donde diseñó y construyó el «viaducto Torán», que conectaba Moncloa con la Ciudad Universitaria. Ese mismo año, asistió en Lisboa al Congreso de la Unión Iberoamericana de Urbanismo, donde se reencontró con José Ortega y Gasset, a quien trajo de regreso a España en su coche en 1945. Posteriormente, comenzó a trabajar en Estudios y Ejecución de Obras, S. L., donde gestionó la conclusión de la presa de El Vado (río Jarama), interrumpida durante la guerra, y resolvió problemas de materiales y costes mediante destajos por administración.

Embalse de El Vado. https://es.wikipedia.org/wiki/Embalse_de_El_Vado

En 1946, promovió la creación de su propia empresa, Construcciones Civiles, S. A. (COVILES), con el lema «Grandes presas, grandes obras», e incorporó los contratos y el patrimonio de su anterior empresa. Ese mismo año, inició el recrecimiento de El Vado y entró en contacto con el ingeniero Juan de Arespacochaga, con quien entabló una sólida amistad. En 1950 se casó con Amparo Junquera y tuvieron siete hijos: Leonor, Lucas, Lilia, Lope, Loyola, León y Loreto. Así continuaba la tradición familiar de ingenieros.

En 1955, obtuvo el contrato para construir la base naval de Rota en asociación con Corbetta Construction Company. En esta obra concibió los rompeolas de tetrápodos de hormigón, empleados posteriormente en puertos de todo el mundo. Sin embargo, su salida de Coviles se produjo en 1958 debido a diferencias en la gestión económica. Ese mismo año participó activamente en congresos internacionales de presas y energía, representando a España en la ICOLD y promoviendo la publicación de ponencias sobre recrecimientos de presas existentes.

En 1960, fundó Torán y Compañía, Ingeniería y Fomento, dedicada a la consultoría hidráulica y de grandes obras, un concepto aún incipiente en España. La empresa se integró en Tecniberia. Apoyó como mecenas a literatos, como Jaime Valle-Inclán, Rafael Sánchez Ferlosio, Carmen Martín Gaite, Luis Delgado Benavente y estrecha su amistad con Juan Benet. Torán mantuvo una activa presencia internacional: asistió a congresos en Roma (1961), Moscú (1962) y Estados Unidos, lo que impulsó la proyección española en el ámbito de la hidráulica y los riegos.

Entre 1966 y 1981, presidió el Comité Español de Grandes Presas y fue vicepresidente (1965-1968) y presidente (1970-1973) del Comité Internacional. Bajo su liderazgo, se promovieron normas de diseño y gestión de presas, entre las que destaca la Orden de 31 de marzo de 1967, por la que se aprobó la Instrucción para el proyecto, la construcción y la explotación de grandes presas. Entre sus proyectos internacionales, destaca la regulación de la cuenca del Tigris en Irak (1966-1969), que incluyó el recrecimiento de la presa de Razzaza para crear un embalse de 31 000 hectómetros cúbicos. También fue invitado por el gobierno chino para realizar estudios de planificación hidrológica en 1973 y 1979.

En los años setenta, su oficina de Madrid, ubicada en la calle Pedro de Valdivia, llegó a tener hasta siete sedes, con presencia en Canarias y filiales internacionales. Torán promovió el intercambio cultural y científico y apoyó a escritores y artistas en sus proyectos. Además, en 1979 fundó los foros de debate «Aulas Libres» en el Colegio de Ingenieros de Caminos. A lo largo de su vida, combinó la rigurosidad de la ingeniería con la sensibilidad artística y humanista y siempre proyectó la técnica como un medio para mejorar la sociedad.

Tras el fallecimiento de su esposa, Amparo, en 1976, continuó con su actividad profesional y cultural hasta su fallecimiento el 14 de diciembre de 1981 en Madrid, mientras trabajaba en proyectos para China. Diez años después, se le rindió homenaje denominando el embalse de José Torán en Sevilla en su honor, perpetuando el legado de un ingeniero cuya vida fue una apasionante combinación de ciencia, arte y compromiso internacional.

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Primer aniversario de la DANA de Valencia: Anatomía de un desastre

Vista del barranco del Poyo, en Paiporta, 17 de octubre de 2025. Imagen: V. Yepes

Hoy, 29 de octubre de 2025, se cumple el primer aniversario de la DANA de Valencia de 2024, un evento que ha sido catalogado como una de las mayores catástrofes naturales ocurridas en España en décadas. La tragedia se produjo por unas precipitaciones históricas que pulverizaron récords nacionales, con máximos de más de 770 l/m² acumulados en 24 horas en Turís, lo que demuestra que el riesgo cero no existe en un contexto de cambio climático. El desastre no se explica únicamente por la cantidad de lluvia caída, sino por la trágica multiplicación entre el evento extremo, sobrealimentado por el calentamiento global, y el fallo estructural de un urbanismo que, durante décadas, ha ignorado las zonas de riesgo. Aunque la respuesta inmediata y los esfuerzos por restablecer las infraestructuras críticas han sido notables, la ingeniería de la reconstrucción no puede limitarse a reponer lo perdido, ya que replicar el estado previo implica aceptar que los efectos se repetirán. En este contexto, un medio de comunicación me ha solicitado una entrevista para abordar si, un año después, hemos avanzado hacia las soluciones de resiliencia y prevención que el conocimiento técnico lleva tiempo demandando. Os dejo la entrevista completa, por si os resulta de interés.

¿Cómo describiría desde un punto de vista técnico lo que ocurrió el 29 de octubre en Valencia? ¿Qué falló?

Desde el punto de vista técnico e ingenieril, el suceso del 29 de octubre en Valencia fue un evento de inundación extremo provocado por una DANA con un carácter pluviométrico extraordinario, ya que se registraron cifras extremas, como los 771,8 l/m² en 24 horas en Turís, y caudales en la Rambla del Poyo de hasta 2.283 m³/s antes de que los sensores fueran arrastrados, superando con creces cualquier expectativa de diseño y demostrando que el riesgo cero no existe. La magnitud del impacto fue consecuencia de una serie de factores concurrentes. El factor principal se produjo en la cuenca de la Rambla del Poyo, donde la virulencia del agua (con caudales medidos superiores a 2.200 m³/s y estimaciones simuladas que superan los 3.500 m³/s) se encontró con la ausencia de infraestructuras hidráulicas suficientes para la laminación de avenidas y otras medidas complementarias. Los proyectos de defensa contra inundaciones, que llevaban años planificados y con estudios previos, no se ejecutaron a tiempo. En contraste, el Nuevo Cauce del Turia y las presas de Forata y Buseo funcionaron eficazmente, protegiendo la ciudad de Valencia y otras poblaciones. Además de estas vulnerabilidades latentes, el impacto humano y material se vio agravado por desafíos en la respuesta, incluyendo la efectividad en los sistemas de alerta temprana (SAIH) bajo condiciones tan extremas y en la implantación de los planes de emergencia municipales, así como en la emisión de avisos con suficiente antelación a la población, impidiendo que esta pudiera reaccionar a tiempo.

¿Qué papel jugaron las infraestructuras y la planificación urbana en la magnitud de los daños? ¿Hubo zonas especialmente vulnerables o mal planificadas?

Las infraestructuras y la planificación urbana jugaron un papel determinante en la magnitud de los daños. Por un lado, las obras estructurales, como el Nuevo Cauce del Turia y las presas de Forata y Buseo, resultaron fundamentales, mitigando las inundaciones y protegiendo la ciudad de Valencia y otras poblaciones. Sin embargo, la magnitud de los daños se vio agravada por la ausencia de medidas integrales de defensa diseñadas para la laminación de avenidas, especialmente en la cuenca de la Rambla del Poyo, donde los proyectos planificados no se ejecutaron a tiempo. Los caudales extraordinarios superaron con creces la capacidad existente. Además, las infraestructuras lineales (carreteras, ferrocarriles y puentes) actuaron como puntos de estrangulamiento, reteniendo arrastres y aumentando el nivel de destrucción. Las zonas más vulnerables se concentraron en el cono aluvial de L’Horta Sud, una zona de alto riesgo urbanizada principalmente entre la riada de 1957 y la década de 1970, sin planificación adecuada ni infraestructuras de saneamiento suficientes. La falta de unidad de criterio en la ordenación territorial municipal y la prevalencia de intereses de desarrollo sobre las directrices de restricción de usos en zonas inundables (a pesar de instrumentos como el PATRICOVA) aumentaron la vulnerabilidad social y material del territorio. Aunque algunos hablan de emergencia hidrológica, probablemente sea más adecuado hablar de un profundo desafío urbanístico y de ordenación territorial.

Vista del barranco del Poyo, en Paiporta, 17 de octubre de 2025. Imagen: V. Yepes

Desde entonces, ¿qué medidas reales se han tomado —si las hay— para reducir el riesgo de que vuelva a suceder algo similar?

Desde la DANA de octubre de 2024, las medidas adoptadas se han enfocado en la reconstrucción con criterios de resiliencia y atención a urgencias, aunque las soluciones estructurales de gran calado, que requieren plazos de ejecución más largos, siguen mayormente pendientes. En la fase inmediata, se activaron obras de emergencia, destacando la reparación y refuerzo de infraestructuras críticas como las presas de Forata y Buseo, y la recuperación de cauces y del canal Júcar-Turia. Un ejemplo de reconstrucción en curso es la mejora de la red de drenaje de Paiporta, que forma parte de las primeras actuaciones tras la catástrofe. En el ámbito normativo, el Consell aprobó el Decreto-ley 20/2024 de medidas urbanísticas urgentes y se ha puesto sobre la mesa la revisión de normativas como el Código Técnico de la Edificación (CTE) para incluir requisitos para edificaciones en zonas inundables. También se prevé que los sistemas de comunicación y alerta estén coordinados en todas las cuencas mediterráneas, lo que podría evitar muertes en caso de repetirse el fenómeno. Sin embargo, es un hecho que, meses después, la legislación urbanística de fondo sigue sin cambios estructurales y que, en cuanto a las obras hidráulicas estructurales de prevención, como las presas de laminación, sus plazos de tramitación y ejecución impiden que se hayan materializado avances significativos todavía, dificultando el avance de proyectos críticos. Por tanto, existe una etapa de reconstrucción que debería ser inteligente y no dejar las infraestructuras como estaban antes de la DANA, pues eso implicaría asumir los mismos riesgos, y otra a medio y largo plazo que permita defender a la población, minimizando los riesgos.

¿Qué actuaciones considera urgentes o prioritarias para evitar repetir los errores del pasado?

Para evitar repetir los errores del pasado, es necesario un cambio de modelo que combine inversión estructural urgente con planificación territorial resiliente. En ingeniería hidráulica, la acción prioritaria es acelerar e implementar las obras de laminación contempladas en la planificación hidrológica, como la construcción de presas en las cuencas de la Rambla del Poyo y el río Magro, y destinar recursos extraordinarios para construir las estructuras de prevención necesarias y corregir el déficit de infraestructuras de prevención. También es prioritario eliminar obstáculos urbanísticos, como puentes y terraplenes insuficientes, y reconstruir infraestructuras lineales con criterios resilientes, permitiendo el paso seguro del agua. En urbanismo, la enseñanza principal es devolverle el espacio al agua, retirando estratégicamente infraestructuras de las zonas de flujo preferente para reducir la exposición al riesgo más elevado e iniciando un plan a largo plazo para reubicar infraestructuras críticas y viviendas vulnerables. Se recomienda revisar la normativa sobre garajes subterráneos en llanuras de inundación. Asimismo, es esencial invertir en sistemas de alerta hidrológica robustos, con más sensores y modelos predictivos que traduzcan la predicción en avisos concretos y accionables. Por último, es fundamental que la gobernanza supere la inercia burocrática mediante un modelo de ejecución de urgencia que priorice el conocimiento técnico y garantice que el riesgo no se convierta de nuevo en catástrofe humana.

Vista del barranco del Poyo, en Paiporta, 17 de octubre de 2025. Imagen: V. Yepes

¿Hasta qué punto Valencia está preparada para afrontar lluvias torrenciales o fenómenos extremos de este tipo en el futuro?

Desde una perspectiva técnica e ingenieril, a día de hoy, la vulnerabilidad de fondo persiste y no estamos preparados para afrontar una nueva DANA de la magnitud de la ocurrida en 2024. La situación es similar a la de una familia que circula en coche por la autopista a 120 km/h sin cinturones de seguridad: bastaría un obstáculo inesperado (una DANA) para que el accidente fuera mortal. Aceptar la reposición de lo perdido sin añadir nuevas medidas de protección estructural implicaría aceptar que los efectos del desastre se repetirán, algo inasumible. El problema principal es que prácticamente no se han ejecutado las grandes obras de laminación planificadas, especialmente en las cuencas de la Rambla del Poyo y del Magro, que constituyen la medida más eficaz para proteger zonas densamente pobladas mediante contención en cabecera. La DANA expuso un problema urbanístico severo. Meses después, mientras no se modifique la legislación territorial de fondo y se actúe sobre el territorio, el riesgo latente de la mala planificación persiste ante el próximo fenómeno extremo. La única forma de eliminar esta vulnerabilidad es mediante una acción integral que combine inversión urgente en obras estructurales con retirada estratégica de zonas de flujo preferente.

Os dejo un pequeño vídeo didáctico donde se resume lo acontecido en la DANA del 29 de octubre de 2024.

En las noticias de hoy, aparezco en varios reportajes:

En el Telediario de TVE, en horario de máxima audiencia, a las 21:00 h, se hizo un programa especial sobre la DANA donde tuve la ocasión de participar. Os dejo un trozo del vídeo.

 

Reconstruir Valencia un año después: «cirugía urbana» y zonas verdes para protegerse de futuras danas

Un año después de la DANA del 29-O, los expertos advierten: «Podría volver a pasar»

Valencia: expertos advierten que la región aún no está preparada para afrontar otro episodio climático extremo

Valencia se blinda frente al agua: garajes elevados e ingeniería verde tras la DANA

One year after Valencia’s deadly flooding experts warn ‘it could happen again’

Një vit pas përmbytjeve vdekjeprurëse në Valencia, ekspertët paralajmërojnë se ‘mund të ndodhë përsëri’

Egy évvel a valenciai árvíz után a szakértők figyelmeztetnek: «Ez újra megtörténhet»

Egy évvel a spanyol árvizek után: Tanulságok és kihívások a Valenciai Közösség számára

 

También os dejo los artículos que he ido escribiendo sobre este tema en este blog. Espero que os resulten de interés.

Lo que la catástrofe de Valencia nos obliga a repensar: cuatro lecciones. 30 de septiembre de 2025.

Resiliencia en las infraestructuras: cómo prepararnos para un futuro de incertidumbre. 26 de septiembre de 2025.

Iniciativa Legislativa Popular para la Modificación de la Ley de Aguas. 17 de julio de 2025.

Posibles consecuencias de una nueva DANA en el otoño de 2025. 16 de julio de 2025.

Discurso de apertura en el evento Innotransfer “Infraestructuras resilientes frente a eventos climáticos extremos”. 26 de mayo de 2025.

Ya son 6 meses desde el desastre de la DANA en Valencia. 29 de abril de 2025.

Jornada sobre infraestructuras resilientes al clima. 8 de abril de 2025.

Entrevista en Levante-EMV sobre la reconstrucción tras la DANA. 17 de marzo de 2025.

La ingeniería de la reconstrucción. 6 de marzo de 2025.

Lecciones aprendidas: proteger a la población es la prioridad. 25 de diciembre de 2024.

DANA 2024. Causas, consecuencias y soluciones. 3 de diciembre de 2024.

Qué es una presa. «La via verda», À Punt. 28 de noviembre de 2024.

Aplicación del modelo del queso suizo en la gestión de desastres. 10 de noviembre de 2024.

Gestión del riesgo de inundación en infraestructuras críticas: estrategias y medidas de resiliencia. 8 de noviembre de 2024.

Presas y control de inundaciones: estrategias integradas para la reducción de riesgos hídricos. 7 de noviembre de 2024.

Defensa integral contra inundaciones: un esbozo de las estrategias para la gestión de riesgos. 6 de noviembre de 2024.

Introducción a las crecidas en ingeniería hidráulica. 5 de noviembre de 2024.

Precipitación en ingeniería hidráulica: conceptos, medición y análisis. 4 de noviembre de 2024.

Efectos de las inundaciones en las estructuras de las edificaciones. 2 de noviembre de 2024.

Valencia frente a la amenaza de una nueva inundación: análisis, antecedentes y estrategias para mitigar el riesgo. 1 de noviembre de 2024.

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La experiencia profesional en la ingeniería y la arquitectura. La necesidad de un cambio en la valoración del profesorado universitario

En España, las Escuelas de Ingeniería y Arquitectura ofrecen títulos universitarios habilitantes para ejercer profesiones reguladas en sectores fundamentales como la arquitectura, la medicina y la ingeniería. Este modelo formativo no solo tiene como objetivo proporcionar una sólida base teórica, sino también formar profesionales competentes para afrontar los retos del mundo laboral. Las Escuelas de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos ejemplifican la estrecha vinculación entre la docencia y la práctica profesional, siendo históricamente referentes gracias a sus catedráticos, quienes han combinado la labor académica con la ejecución de importantes proyectos de infraestructura.

Historia y vínculo con la práctica profesional

Desde sus inicios —como la Escuela de Ingenieros de Caminos de Madrid, fundada en 1802— estas instituciones han contado con profesores de reconocido prestigio internacional que han liderado y gestionado obras de gran envergadura (puentes, presas y puertos, entre otras). La experiencia directa acumulada en el campo aporta un valor añadido incalculable, ya que permite a los egresados no solo dominar la teoría, sino también comprender y aplicar soluciones reales a los desafíos técnicos y constructivos. La integración de la práctica profesional en la enseñanza resalta la inseparabilidad entre ciencia y técnica, base imprescindible para la formación completa del ingeniero.

Limitaciones del modelo universitario actual

El sistema universitario vigente ha privilegiado el desarrollo de la carrera investigadora y académica, orientando a estudiantes brillantes hacia el doctorado, contratos predoctorales, estancias de investigación y la promoción en el escalafón universitario. Si bien este enfoque es fundamental para el avance científico, en el ámbito de la ingeniería ha llevado a descuidar la incorporación de conocimientos derivados de la experiencia práctica de alto nivel. En las últimas décadas, se ha reducido drásticamente la presencia de profesores con una sólida trayectoria profesional en la dirección de grandes obras, lo que genera una desconexión entre el conocimiento teórico y las habilidades prácticas necesarias en el ejercicio profesional.

La figura del profesor asociado

Se ha sugerido que la figura del profesor asociado podría compensar la carencia de profesionales con experiencia práctica en el claustro universitario. No obstante, este modelo presenta áreas de mejora, ya que dichos profesionales, aunque compaginan la actividad práctica con la docencia, tienen contratos que impiden desarrollar, a largo plazo, una carrera académica estable y sólida. Esta situación limita su participación en procesos de investigación y en la toma de decisiones estratégicas a largo plazo, mermando la transferencia directa de conocimientos prácticos a las nuevas generaciones.

La necesidad de integrar la experiencia profesional en la academia

La ausencia de expertos con amplia experiencia en grandes proyectos de ingeniería repercute directamente en la formación de los estudiantes, quienes terminan sus estudios con un conocimiento teórico destacado, pero con habilidades y experiencia práctica mejorables para su incorporación en el mercado laboral. Esta limitación dificulta la transición profesional, pues las empresas y organismos demandan ingenieros capaces de aplicar sus conocimientos en la ejecución y gestión de obras complejas. Ante esta situación, resulta imperativo revisar los criterios de evaluación del profesorado universitario, de manera que la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) reconozca y valore especialmente la experiencia profesional de calidad al evaluar a este tipo de docentes.

Propuesta para la integración de profesionales en el ámbito universitario

Para solventar la brecha entre la formación teórica y la práctica profesional, se plantea la necesidad de crear nuevas vías de incorporación de profesionales con amplia experiencia en el ejercicio de la ingeniería al ámbito académico. Estas nuevas estructuras permitirían a dichos profesionales desarrollar una carrera académica paralela, estable y digna, sin renunciar a su actividad práctica. Resulta fundamental que esta reforma venga acompañada de una modificación en los criterios de evaluación de las instituciones, integrando los méritos derivados de la experiencia profesional junto a la excelencia investigadora. Modelos internacionales —como los desarrollados en Alemania, Canadá y Suiza— demuestran que es factible conciliar la actividad profesional y académica de manera efectiva, facilitando una mayor transferencia de conocimientos prácticos a los estudiantes y mejorando la conexión entre la formación y las necesidades del mercado laboral.

Conclusión y propuesta de acción

España no puede seguir anclada en un modelo educativo que excluya a aquellos profesionales que cuentan con la experiencia práctica necesaria para enriquecer la formación de los ingenieros. Es urgente la realización de una reforma que integre la experiencia profesional en la valoración del profesorado universitario, garantizando así una educación completa que responda a las exigencias del siglo XXI. En este sentido, se debería revisar en profundidad los criterios de evaluación del profesorado en la docencia de las profesiones reguladas y alcanzar un acuerdo que permita la incorporación efectiva de profesionales con trayectoria en la docencia y la investigación.

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Toma de decisiones multicriterio en la gestión de presas envejecidas

Presa del Buseo, 23 de septiembre de 2023. Imagen: V. Yepes

El artículo examina el uso del análisis de decisiones multicriterio (MCDA, por sus siglas en inglés) en la gestión de presas, centrándose en su aplicación para evaluar riesgos, optimizar recursos y apoyar la toma de decisiones en infraestructuras hidráulicas. A través de una revisión sistemática de 128 artículos, se identifican las metodologías más utilizadas, las tendencias emergentes y las oportunidades de mejora en la aplicación de estas técnicas. Se destaca la creciente aplicación de enfoques híbridos y difusos para abordar la incertidumbre, así como la necesidad de una mayor integración de las partes interesadas en los procesos de decisión.

Este artículo está disponible en la siguiente dirección: https://www.researchgate.net/publication/312672827_A_systematic_review_of_application_of_multi-criteria_decision_analysis_for_aging-dam_management

El artículo plantea dos cuestiones principales relacionadas con la gestión de presas envejecidas mediante el análisis de decisiones multicriterio (MCDA):

  1. ¿Qué tipos específicos de problemas de decisión y aplicaciones en la gestión de presas han sido abordados con técnicas de MCDA?
  2. ¿Cómo se han aplicado estas técnicas para resolver cada problema y cuáles son las razones de su idoneidad?

Para responder a estas preguntas, se lleva a cabo una revisión sistemática que identifica tendencias en la literatura y analiza las metodologías empleadas para apoyar la toma de decisiones en la gestión de presas envejecidas.

Aportaciones relevantes

El artículo presenta un análisis exhaustivo del uso de MCDA en la gestión de presas envejecidas. Se identifican 128 estudios publicados entre 1992 y 2015, y se observa un aumento significativo en la aplicación de estas metodologías a partir de 2009. Se destacan las siguientes aportaciones:

  • Identificación de las principales metodologías utilizadas en la evaluación de presas envejecidas, siendo AHP la más frecuente, seguida de combinaciones con TOPSIS.
  • Análisis de la creciente tendencia a la hibridación de técnicas y la aplicación de enfoques difusos para mejorar la gestión de incertidumbre y subjetividad.
  • Detección de una falta de integración de las partes interesadas en el proceso de toma de decisiones, lo que limita la consideración de factores socioeconómicos y ambientales.

Presentación de los resultados

El estudio categoriza la aplicación de MCDA en nueve áreas principales:

  1. Análisis de riesgo: Se ha identificado como la aplicación más frecuente, centrándose en la evaluación de seguridad y fallas de presas.
  2. Gestión de recursos hídricos: Se han aplicado modelos de optimización para mejorar la gestión sostenible de los embalses.
  3. Operación de embalses: Se han empleado técnicas como ELECTRE y PROMETHEE para optimizar el uso del agua almacenada.
  4. Evaluación de impacto ambiental: Se han utilizado AHP y variantes difusas para estimar la vulnerabilidad ecológica de las presas.
  5. Energía hidroeléctrica: Se ha aplicado MCDA para seleccionar ubicaciones de centrales hidroeléctricas y evaluar su rentabilidad.
  6. Sismicidad y geología: Se han empleado modelos para evaluar la estabilidad de presas y los efectos de eventos sísmicos.
  7. Ubicación de presas: Se ha utilizado AHP y SIG para determinar sitios óptimos para la construcción de nuevas presas.
  8. Calidad del agua: Se ha detectado una relación entre ENTROPY y la evaluación de contaminación en embalses.
  9. Control de inundaciones: Se han explorado metodologías como ANP y DEMATEL para la gestión de riesgos asociados a crecidas.

Los resultados muestran que la mayoría de los estudios utilizan un enfoque basado en métodos MADM, particularmente AHP, con una tendencia creciente hacia la combinación con otros métodos para mejorar la precisión de los resultados.

Discusión de resultados

Presa del Buseo, 23 de septiembre de 2023. Imagen: V. Yepes

Los resultados muestran que, si bien el MCDA ha permitido estructurar mejor la toma de decisiones en la gestión de presas envejecidas, persisten varias limitaciones. Una de ellas es la escasa consideración de la interdependencia entre los distintos factores evaluados. Aunque el método de proceso de redes analíticas (ANP) tiene el potencial de modelar estas relaciones, su uso sigue siendo limitado. Esto implica que muchos de los modelos utilizados pueden simplificar en exceso problemas complejos al asumir independencia entre criterios.

Otra observación importante es la falta de un enfoque sistemático para la integración de actores clave en la toma de decisiones. Aunque algunos estudios incluyen la participación de expertos, la incorporación de comunidades locales y organismos reguladores sigue siendo fragmentaria. La inclusión de estos actores en el proceso permitiría evaluar mejor los impactos socioeconómicos y ambientales de las decisiones tomadas.

Asimismo, se destaca que la mayoría de los estudios revisados se han centrado en la evaluación de riesgos y la seguridad de presas, mientras que otras áreas como la planificación sostenible y la adaptación al cambio climático han recibido menor atención. Dada la creciente incertidumbre asociada a los efectos del cambio climático en los sistemas hídricos, futuras investigaciones deberían priorizar estos aspectos.

Por último, se identificó una tendencia a combinar métodos para mejorar la precisión de los resultados. Sin embargo, en muchos casos, estas combinaciones no siguen un marco metodológico sólido, lo que puede afectar a la reproducibilidad y fiabilidad de los estudios. Desarrollar guías metodológicas claras para la combinación de enfoques MCDA podría mejorar la coherencia y la aplicabilidad de estos modelos en la gestión de presas.

Futuras líneas de investigación

Para avanzar en la gestión de presas envejecidas, el estudio sugiere:

  • Integrar análisis BOCR (Beneficios, Oportunidades, Costes y Riesgos) junto con ANP para capturar interacciones complejas.
  • Desarrollar modelos participativos que incorporen la opinión de comunidades locales y organismos reguladores en la toma de decisiones.
  • Aplicar herramientas de análisis espacial y SIG para mejorar la evaluación de riesgos y la planificación de infraestructura hídrica.
  • Incluir el impacto del cambio climático en los modelos MCDA, asegurando una evaluación a largo plazo de la seguridad y operación de presas.

Conclusión

El artículo ofrece un análisis detallado del uso de MCDA en la gestión de presas envejecidas, identificando tendencias y lagunas en la investigación. Se destaca la necesidad de metodologías más holísticas y participativas que permitan evaluar de manera integral los factores que influyen en la toma de decisiones. La combinación de ANP con BOCR, junto con el uso de herramientas espaciales, se presenta como una estrategia clave para el futuro desarrollo del campo.

Referencia:

ZAMARRÓN-MIEZA, I.; YEPES, V.; MORENO-JIMÉNEZ, J.M. (2017). A systematic review of application of multi-criteria decision analysis for aging-dam management. Journal of Cleaner Production, 147:217-230. DOI: 10.1016/j.jclepro.2017.01.092

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Gestión y sostenibilidad de las playas en la Comunidad Valenciana: un análisis del turismo y la erosión costera

De Siocaw – Trabajo propio, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3782634

El turismo es un pilar económico esencial para España, ya que representa el 12,8 % del Producto Interior Bruto (PNB) y el 12,6 % del empleo directo en 2023. Entre las distintas formas de turismo, el modelo de «sol y playa» ocupa un lugar privilegiado gracias a las condiciones climáticas favorables y a la riqueza natural de sus costas. En este contexto, la Comunidad Valenciana se posiciona como una de las principales zonas receptoras de turistas nacionales e internacionales gracias a sus playas, que constituyen un recurso tanto económico como medioambiental.

Sin embargo, este modelo de desarrollo se enfrenta a importantes desafíos. La erosión costera, la presión urbanística y la sobreexplotación de los recursos están poniendo en riesgo la sostenibilidad de las playas, que constituyen el núcleo de la oferta turística de la región. Este informe, basado en el análisis de Yepes y Medina (2005), profundiza en los modelos turísticos, identifica las causas principales de la erosión costera y propone soluciones para garantizar el equilibrio entre el desarrollo económico y la conservación ambiental. Aunque este artículo tiene 20 años, algunos datos deberían actualizarse; su contenido sigue siendo plenamente vigente. No obstante, algunas de las conclusiones del estudio pueden sorprender a quienes no conocen este sector. Por tanto, recomiendo leer el artículo completo para comprenderlo mejor.

El turismo como motor económico

España es uno de los destinos turísticos más visitados del mundo, compitiendo con Estados Unidos y Francia, que en 2004 recibieron 85,7 millones de turistas extranjeros y generaron 37 250 millones de euros, lo que convierte al turismo en un sector clave para la economía nacional, ya que cubre más de la mitad del déficit comercial. En este contexto, la Comunidad Valenciana destaca por su litoral de 454 km y su clima privilegiado, con 4,9 millones de turistas internacionales y 15,9 millones de viajeros nacionales en 2004, que sumaron más de 151 millones de pernoctaciones, gracias a sus playas, sus 3000 horas de sol anuales y las temperaturas del agua, entre 13 °C y 29 °C.

Modelos de desarrollo turístico

El desarrollo turístico de las zonas litorales de la Comunidad Valenciana puede dividirse en dos modelos principales: intensivo y extensivo. Ambos presentan características distintivas que inciden en su impacto económico, medioambiental y social.

El modelo intensivo se caracteriza por estancias cortas en hoteles o apartamentos de alquiler, en áreas con alta densidad urbana y elevados niveles de gasto diario. Benidorm es un ejemplo destacado por su rentabilidad y sostenibilidad. Entre sus principales ventajas se encuentran una alta productividad económica, con ingresos de hasta 12 000 €/m², un menor consumo de recursos como agua, energía y suelo por turista, y la capacidad de operar durante todo el año, lo que reduce significativamente la estacionalidad.

El modelo extensivo se basa en estancias prolongadas en segundas residencias, con baja densidad urbana y un gasto diario reducido. Torrevieja es un ejemplo destacado por su predominio de viviendas vacacionales. Entre sus principales desventajas se encuentran un uso ineficiente de recursos, ya que se requiere hasta catorce veces más suelo por turista que en el modelo intensivo, altos costes de los servicios públicos debido a la dispersión geográfica y a la baja densidad poblacional, así como una capacidad limitada para generar empleo y dinamismo económico local.

El análisis de Yepes y Medina demuestra que los modelos intensivos son superiores desde las perspectivas económica y medioambiental. Por ejemplo, un turista en un modelo intensivo consume cuatro veces menos agua y requiere un 93 % menos de superficie que un turista en un modelo extensivo. Además, los gastos diarios del modelo intensivo son un 60 % más altos, lo que contribuye a dinamizar el sector de servicios y a crear empleo.

Erosión costera: una amenaza crítica

La erosión costera es uno de los mayores desafíos para el turismo y la sostenibilidad ambiental en la Comunidad Valenciana, donde se ha perdido arena a un ritmo de 3 millones de m³ al año desde la década de 1950, lo que supone la pérdida de 200 000 m² de playas cada año y afecta al 58 % de sus 178 km de playas arenosas. Entre sus principales causas se incluyen la construcción de represas, como los 187 embalses del río Ebro, que han reducido casi por completo su aporte de sedimentos, antes de 15 millones de m³ anuales; las barreras costeras, como espigones y rompeolas en los puertos de Valencia, Sagunto y Castellón, que generan desequilibrios sedimentarios; y la urbanización, que disminuye los reservorios naturales de sedimentos y agrava la erosión durante las tormentas.

Propuestas de soluciones sostenibles

Las soluciones sostenibles para mitigar la erosión costera incluyen la recuperación de sedimentos fluviales mediante sistemas de bypass en presas y el drenaje de sedimentos acumulados en embalses para reabastecer las playas. También se proponen proyectos de regeneración de playas mediante la alimentación artificial con sedimentos marinos y fluviales, priorizando zonas críticas como la costa sur de Benidorm, que cuenta con 20 millones de m³ disponibles. Además, se recomienda restringir el desarrollo urbano en áreas vírgenes de la costa, implementando planes de ordenación territorial que equilibren turismo y conservación ambiental. Finalmente, se sugiere promover el modelo intensivo, replicando casos de éxito como el de Benidorm, e incentivar el uso eficiente de recursos mediante políticas y normativas específicas.

Impacto futuro de la inacción

La falta de medidas efectivas para abordar la erosión y la presión urbanística podría tener consecuencias desastrosas. Si no se actúa, las playas continuarán retrocediendo a un ritmo alarmante y los recursos críticos, como el espacio litoral y la arena, se agotarán. Esto no solo afectará al turismo, sino también a la biodiversidad costera y al bienestar de las comunidades locales.

Conclusiones

El turismo costero en la Comunidad Valenciana es un recurso de incalculable valor económico y ambiental. Sin embargo, la erosión costera, la presión urbanística y la falta de estrategias de manejo sostenible están poniendo en riesgo este modelo. Las soluciones deben centrarse en:

  • Restablecer el transporte natural de sedimentos.
  • Limitar la expansión urbana en áreas críticas.
  • Promover modelos turísticos intensivos más eficientes.

Si se implementan estas medidas, se puede garantizar la sostenibilidad a largo plazo de las playas valencianas, proteger su riqueza natural y asegurar su viabilidad económica para futuras generaciones.

Referencias

  • Yepes, V. & Medina, J.R. (2005). Land Use Tourism Models in Spanish Coastal Areas. A Case Study of the Valencia Region. Journal of Coastal Research, SI 49, 83-88.
  • Organización Mundial del Turismo (2004). Tourism Highlights Edition 2004.

Os dejo el artículo completo para su consulta:

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Presas y control de inundaciones: estrategias integradas para la reducción de riesgos hídricos

Presa de Forata, en el río Magro. Fuente: Confederación Hidrográfica del Júcar

Las presas son estructuras artificiales que, en todo o en parte, limitan el contorno de un recinto enclavado en el terreno y están destinadas al almacenamiento de agua. Se trata de infraestructuras esenciales para el control de las inundaciones, especialmente dentro del marco de la Gestión Integrada de Inundaciones (GII). Las inundaciones, que representan uno de los desastres naturales más recurrentes y devastadores, se han incrementado en frecuencia e intensidad en las últimas décadas, debido en gran medida al cambio climático, la deforestación y el aumento de la urbanización en zonas vulnerables. A continuación, resumiré un artículo escrito por Luis Berga que profundiza en el papel fundamental de las presas en la gestión de los riesgos de inundación. En él se abordan sus beneficios, su funcionamiento, sus limitaciones y algunos ejemplos de su aplicación en distintos lugares.

Importancia de las presas en el control de inundaciones

A nivel global, las inundaciones representan aproximadamente el 30 % de todos los desastres naturales y son responsables de un 20 % de las muertes y de un 30 % de los daños económicos generados por eventos naturales extremos. Según el análisis del Comité Internacional de Grandes Presas (ICOLD), en el periodo comprendido entre 1975 y 2001 se produjeron cada año unas 100 inundaciones significativas, que afectaron a 150 millones de personas y causaron una media anual de 11 000 muertes. En este contexto, las presas desempeñan un papel crucial, especialmente en regiones con grandes poblaciones y actividades económicas en zonas de riesgo.

Funcionamiento de las presas en la mitigación de inundaciones

Las presas regulan el flujo de agua, especialmente en casos de caudales extremos, mediante la laminación de avenidas. Este proceso consiste en retener temporalmente el agua de los ríos o torrentes en embalses y liberarla posteriormente de forma controlada para reducir el caudal pico y minimizar los daños aguas abajo. La laminación permite que las zonas de riesgo puedan soportar caudales menores y menos destructivos, lo que protege tanto a las comunidades como a los ecosistemas circundantes.

Dependiendo de su objetivo, las presas pueden clasificarse en varios tipos en relación con su papel en la laminación de avenidas:

  1. Presas de regulación general: Su objetivo principal es el abastecimiento de agua, la generación de energía o el riego, y tienen un impacto limitado en la reducción de crecidas.
  2. Presas de usos múltiples con laminación secundaria: Estas presas consideran la laminación de avenidas como un objetivo importante, pero secundario a otros usos, como el abastecimiento de agua o la producción de electricidad.
  3. Presas de usos múltiples con prioridad en laminación: En este tipo, la laminación de avenidas es el objetivo principal, combinado con otros fines menores.
  4. Presas dedicadas exclusivamente a la laminación de avenidas: Estas presas están diseñadas exclusivamente para reducir los caudales pico durante las inundaciones, proporcionando la mayor capacidad de mitigación posible.

Cada tipo de presa cumple su función de acuerdo con las características de la cuenca y la magnitud de las crecidas, así como con el tipo de infraestructura y las necesidades de la región.

Beneficios de las presas en la gestión de inundaciones.

El impacto positivo de las presas va más allá de la mitigación de los picos de caudal. Entre los beneficios adicionales se incluyen:

  • Reducción de las áreas inundadas: Al disminuir el caudal punta, se reducen significativamente las áreas que quedan bajo el agua, con lo que se minimizan los daños en zonas urbanas, agrícolas y ecosistemas importantes.
  • Protección de infraestructuras críticas: Las presas ayudan a evitar que el agua afecte infraestructuras estratégicas como carreteras, puentes y redes de transporte, lo que a su vez permite una respuesta de emergencia más rápida y eficiente.
  • Prevención de daños económicos: Al mitigar el impacto de las crecidas, se reducen las pérdidas en propiedades y cultivos, lo que beneficia a la economía local y regional. Por ejemplo, la presa de Oroville, en EE. UU., ha evitado daños económicos valorados en más de 1300 millones de dólares en las últimas décadas.
  • Reducción de la pérdida de vidas humanas y de las afecciones a la salud: Al controlar los caudales y evitar inundaciones masivas, se minimizan los riesgos para la vida humana y se evitan problemas de salud asociados con aguas estancadas e insalubres.

Sin embargo, es importante no promover una falsa sensación de seguridad total. Aunque las presas son altamente efectivas, siempre existe un riesgo residual, especialmente en eventos climáticos extremos que pueden superar la capacidad de almacenamiento del embalse.

Ejemplos de eficacia de las presas en el control de inundaciones

Diversos casos a nivel mundial evidencian la eficacia de las presas en la gestión de inundaciones:

  • El huracán Mitch y la Presa de El Cajón (Honduras): En 1998, el huracán Mitch provocó enormes crecidas en Centroamérica, pero la presa de El Cajón retuvo un caudal de entrada de 9800 m³/s, liberando solo 1200 m³/s. Esta reducción del 88 % en el caudal punta evitó daños catastróficos aguas abajo, protegiendo a las poblaciones ubicadas en las llanuras aluviales del país.
  • El tifón Rusa en Corea del Sur (2002): Las presas en Corea del Sur redujeron el caudal pico en el río Han en un 32 % y en el río Nakdong en un 51 %, protegiendo a las ciudades y zonas agrícolas de graves inundaciones. Los embalses principales retuvieron 1,4 km³ de agua, lo que mitigó el impacto de las lluvias torrenciales.
  • Presa de Danjiangkou (China): Desde su construcción en 1968, esta presa ha evitado graves inundaciones en el río Yangtsé, reduciendo el caudal punta en un promedio del 64 % y protegiendo a la ciudad de Wuhan. La laminación de avenidas en este embalse ha transformado crecidas importantes en eventos menores, salvaguardando la vida y los bienes de millones de personas.

Limitaciones y consideraciones en el uso de presas

Pese a sus múltiples beneficios, las presas también presentan limitaciones que deben tenerse en cuenta. Algunas de las más relevantes son:

  • Riesgo de eventos extremos: En situaciones de lluvias extremadamente intensas o prolongadas, una presa puede llegar a su capacidad máxima de almacenamiento, lo que obliga a verter agua sin laminación adicional, lo que podría generar inundaciones aguas abajo.
  • Impactos ambientales: Las presas alteran el flujo natural de los ríos y afectan a los ecosistemas acuáticos y terrestres. Además, pueden bloquear la migración de especies acuáticas y modificar la calidad del agua debido a la sedimentación en el embalse.
  • Costo económico y social: La construcción y el mantenimiento de una presa suponen una inversión elevada, que debe justificarse con los beneficios obtenidos en términos de mitigación de riesgos y otros usos complementarios, como la generación de energía o el abastecimiento de agua.
  • Gestión y coordinación de zonas aguas abajo: Las zonas cercanas a la presa deben contar con planes de emergencia, así como con sistemas de alerta temprana y zonificación adecuada para evitar asentamientos en áreas de riesgo.

Para maximizar los beneficios de las presas, es fundamental complementarlas con otras medidas de gestión de inundaciones, tanto estructurales (como diques y canales) como no estructurales (zonificación de uso del suelo, creación de zonas de almacenamiento controladas y sistemas de alerta temprana).

La gestión integrada de inundaciones y el papel complementario de las presas

La Gestión Integrada de Inundaciones considera tanto medidas estructurales como no estructurales para ofrecer una respuesta holística al riesgo de inundación. Dentro de este enfoque, las presas juegan un papel esencial, pero necesitan ser complementadas por:

  • Zonificación de áreas de riesgo: Al restringir los asentamientos en zonas propensas a inundaciones y promover el uso agrícola o recreativo en estas áreas, se reduce la exposición de las personas y propiedades al riesgo.
  • Planes de emergencia y sistemas de alerta temprana: Las presas pueden incluir sistemas de monitoreo que, junto con datos climáticos, permiten anticipar crecidas y alertar a la población.
  • Medidas de conservación del suelo y reforestación: La conservación del suelo y la vegetación en las cuencas contribuyen a disminuir la escorrentía superficial, reduciendo así la cantidad de agua que llega al embalse en eventos de lluvias intensas.

Conclusión

Las presas constituyen una solución efectiva y probada para mitigar los riesgos de inundación, ya que permiten controlar los caudales en momentos críticos y reducir así el impacto sobre las áreas vulnerables. La laminación de avenidas y la capacidad de almacenamiento controlado son fundamentales para la protección de las comunidades y los ecosistemas. Sin embargo, para una gestión del riesgo completa y sostenible, es necesario considerar un enfoque integral que combine el uso de presas con otras estrategias de gestión, a fin de proteger la vida humana, el bienestar social y la preservación del entorno natural.

Las presas no deben verse como infraestructuras aisladas, sino como elementos clave de un sistema coordinado de gestión de cuencas y respuesta a emergencias, de manera que se maximicen sus beneficios y se minimicen los posibles impactos adversos. Este enfoque integral permite hacer frente a los crecientes desafíos que plantean las inundaciones en un contexto de cambio climático y urbanización acelerada, y construir resiliencia y promover la seguridad a largo plazo para las generaciones futuras.

Referencia:

BERGA, L. (2006). El papel de las presas en la mitigación de las inundaciones. Ingeniería Civil, 144: 7-13.

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Curso en línea de «Fabricación y puesta en obra del hormigón»

La Universitat Politècnica de València, en colaboración con la empresa Ingeoexpert, ha elaborado un Curso en línea sobre “Fabricación y puesta en obra del hormigón”.

El curso, totalmente en línea, se desarrollará en 6 semanas, con un contenido de 75 horas de dedicación del estudiante. Hay plazas limitadas.

Toda la información la puedes encontrar en esta página: https://ingeoexpert.com/cursos/curso-de-fabricacion-y-puesta-en-obra-del-hormigon/

 

 

Acerca de este curso

Este curso ofrece una visión completa sobre la fabricación y la puesta en obra del hormigón. No se requieren conocimientos previos específicos, ya que está diseñado para beneficiar a un amplio espectro de profesionales, tanto con experiencia como sin ella, así como a estudiantes de disciplinas relacionadas con la construcción, tanto en el ámbito universitario como en la formación profesional. El proceso de aprendizaje está estructurado de manera gradual, lo que permite a los participantes profundizar en los aspectos que más les interesen, apoyándose en material complementario y enlaces a recursos en línea, como vídeos y catálogos.

En este curso, adquirirás conocimientos fundamentales sobre la fabricación de hormigones y el uso de maquinaria relacionada, incluyendo centrales de hormigonado, transporte y bombeo de hormigón, cintas transportadoras, gunitado, colocación de hormigón bajo el agua y en condiciones de frío o calor, así como grandes vertidos, compactación por vibrado, hormigón al vacío, curado, juntas de construcción, hormigón precolocado y tipos de hormigón como el de fibra de vidrio, autocompactantes, compactados con rodillo y ligeros.

El enfoque principal del programa es comprender los principios que rigen la fabricación y la puesta en obra del hormigón, tanto prefabricado como ejecutado en obra, prestando atención a sus características más importantes y a los aspectos constructivos relevantes en ingeniería civil y edificación. El curso abarca un amplio espectro y profundiza en los fundamentos de la ingeniería de la construcción, además de destacar la importancia de fomentar el pensamiento crítico de los estudiantes, especialmente en relación con la selección de métodos, técnicas y maquinaria que se deben aplicar en situaciones concretas. Además, este curso trata de llenar el vacío que a menudo deja la bibliografía habitual y está diseñado para que los estudiantes puedan profundizar en los conocimientos adquiridos y adaptarlos a su experiencia previa o a sus objetivos personales y empresariales.

El contenido del curso se organiza en 50 lecciones, cada una de las cuales constituye una secuencia de aprendizaje completa. Además, se ofrece un amplio conjunto de problemas resueltos que complementan la teoría presentada en cada lección. Se estima que se necesitan entre dos y tres horas para completar cada lección, en función del interés del estudiante por profundizar en los temas mediante el material adicional proporcionado.

Al finalizar cada unidad didáctica, el estudiante se enfrenta a una serie de preguntas diseñadas para consolidar los conceptos fundamentales y fomentar la curiosidad sobre aspectos relacionados con el tema tratado. También se han diseñado tres unidades adicionales para reforzar los conocimientos adquiridos a través del desarrollo de casos prácticos, en los que se fomenta el pensamiento crítico y la capacidad para resolver problemas reales. Finalmente, al concluir el curso, se llevará a cabo un conjunto de preguntas tipo test con el objetivo de evaluar el aprovechamiento del estudiante, además de servir como herramienta de aprendizaje.

El curso está diseñado para una dedicación total de 75 horas por parte del estudiante. Se busca mantener un ritmo moderado, con una dedicación semanal de aproximadamente 10 a 15 horas, en función del nivel de profundidad que cada estudiante desee alcanzar. La duración total del curso es de seis semanas de aprendizaje.

Lo que aprenderás

Al finalizar el curso, los objetivos de aprendizaje básicos son los siguientes:

  1. Comprender la utilidad y las limitaciones de la maquinaria empleada en la fabricación del hormigón, tanto prefabricado como elaborado en obra
  2. Evaluar y seleccionar los procedimientos constructivos para la colocación del hormigón, atendiendo a criterios económicos y técnicos
  3. Conocer las buenas prácticas y los aspectos de seguridad implicados en el transporte, vertido, compactación y curado del hormigón
  4. Analizar las características específicas en la fabricación y colocación de hormigones especiales como los autocompactantes, ligeros, con fibras, precolocados, compactados con rodillo y otros.

Programa del curso

  • Lección 1. Fabricación de hormigones
  • Lección 2. Homogeneidad en la fabricación del hormigón
  • Lección 3. Amasado del hormigón
  • Lección 4. Amasadoras de hormigón
  • Lección 5. Centrales de fabricación de hormigón
  • Lección 6. Hormigoneras
  • Lección 7. Cálculo de la temperatura de fabricación del hormigón
  • Lección 8. Almacenamiento de áridos
  • Lección 9. Corrección de humedad de los áridos
  • Lección 10. Transporte del cemento
  • Lección 11. Silos fijos de cemento
  • Lección 12. Cemento para hormigones resistentes a sulfatos en cimentaciones
  • Lección 13. Carretillas manuales o a motor para el transporte del hormigón
  • Lección 14. Hormigonado con cubilote
  • Lección 15. Transporte del hormigón mediante cintas transportadoras
  • Lección 16. Colocación del hormigón mediante bombeo
  • Lección 17. Torres distribuidoras de hormigón
  • Lección 18. Problemas de bombeo de hormigón
  • Lección 19. Hormigón proyectado: gunitado
  • Lección 20. Recomendaciones para el vertido de hormigón
  • Lección 21. Trompas de elefante para la colocación del hormigón
  • Lección 22. Hormigonado con tubería Tremie
  • Lección 23. Técnicas de colocación del hormigón bajo el agua
  • Lección 24. Fabricación y colocación del hormigón en tiempo caluroso
  • Lección 25. Fabricación y colocación del hormigón en tiempo frío
  • Lección 26. Hormigonado en condiciones de viento
  • Lección 27. Vertido y compactación de hormigón en soportes de sección reducida
  • Lección 28. Grandes vertidos de hormigón
  • Lección 29. Razones para compactar el hormigón
  • Lección 30. Compactación manual del hormigón: picado y apisonado
  • Lección 31. Compactación del hormigón por vibrado
  • Lección 32. Vibradores de aguja para compactar el hormigón
  • Lección 33. Vibradores externos para encofrados de hormigón
  • Lección 34. Mesa vibrante de hormigón
  • Lección 35. Compactación del hormigón con regla vibrante
  • Lección 36. Compactación del hormigón por centrifugación
  • Lección 37. Hormigón al vacío
  • Lección 38. Alisadoras rotativas o fratasadoras
  • Lección 39. Revibrado del hormigón
  • Lección 40. Agrietamiento plástico durante el fraguado del hormigón: Nomograma de Menzel
  • Lección 41. Necesidad y fases del curado del hormigón
  • Lección 42. Curado de pavimentos y otras losas de hormigón sobre tierra
  • Lección 43. Curado al vapor del hormigón e índice de madurez
  • Lección 44. Hormigón de limpieza en fondos de excavación
  • Lección 45. Las juntas de construcción en el hormigón
  • Lección 46. Hormigón precolocado: Prepakt y Colcrete
  • Lección 47. Hormigón reforzado con fibra de vidrio
  • Lección 48. Hormigón autocompactante
  • Lección 49. Hormigones compactados con rodillo
  • Lección 50. Hormigones ligeros
  • Supuesto práctico 1.
  • Supuesto práctico 2.
  • Supuesto práctico 3.
  • Batería de preguntas final

Conozca a los profesores

Víctor Yepes Piqueras

Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos (1982-1988). Número 1 de promoción (Sobresaliente Matrícula de Honor). Especialista Universitario en Gestión y Control de la Calidad (2000). Doctor Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Sobresaliente “cum laude”. Catedrático de Universidad en el área de ingeniería de la construcción en la Universitat Politècnica de València y profesor, entre otras, de las asignaturas de Procedimientos de Construcción en los grados de ingeniería civil y de obras públicas. Ha recibido el Premio a la Excelencia Docente por parte del Consejo Social. Su experiencia profesional se ha desarrollado como jefe de obra en Dragados y Construcciones S.A. (1989-1992) y en la Generalitat Valenciana como Director de Área de Infraestructuras e I+D+i (1992-2008). Ha sido Director Académico del Máster Universitario en Ingeniería del Hormigón (2008-2017), obteniendo durante su dirección la acreditación EUR-ACE para el título. Profesor Visitante en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Investigador Principal en 6 proyectos de investigación competitivos. Ha publicado más de 175  artículos en revistas indexadas en el JCR. Autor de 10 libros, 22 apuntes docentes y más de 350 comunicaciones a congresos. Ha dirigido 17 tesis doctorales, con 10 más en marcha. Sus líneas de investigación actuales son las siguientes: (1) optimización sostenible multiobjetivo y análisis del ciclo de vida de estructuras de hormigón, (2) toma de decisiones y evaluación multicriterio de la sostenibilidad social de las infraestructuras y (3) innovación y competitividad de empresas constructoras en sus procesos. Ha recibido el Premio a la Excelencia Docente por parte del Consejo Social, así como el Premio a la Trayectoria Excelente en Investigación y el Premio al Impacto Excelente en Investigación, ambos otorgados por la Universitat Politècnica de València.

Lorena Yepes Bellver

Lorena Yepes Bellver es Profesora Asociada en el Departamento de Mecánica de los Medios Continuos y Teoría de las Estructuras de la Universitat Politècnica de València. Es ingeniera civil, máster en ingeniería de caminos, canales y puertos y máster en ingeniería del hormigón. Ha trabajado en los últimos años en empresas constructoras y consultoras de ámbito internacional. Aparte de su dedicación docente e investigadora, actualmente se dedica a la consultoría en materia de ingeniería y formación.

Transporte de hormigón mediante blondín

Figura 1. Uso del blondín en la presa Ibiur, Baliarrain, España. http://www.ulmaconstruction.es

Los blondines son instalaciones fijas que se utilizan en la construcción de presas y, en ocasiones, de puentes. Se extienden a lo largo de la cerrada y conectan una ladera con otra, con un alcance de hasta 1500 m. La velocidad de desplazamiento del carretón oscila entre 5 y 10 m/s, mientras que la elevación del cazo se realiza a una velocidad de entre 3 y 5 m/s. Para mover el carretón se emplea un cabrestante y, para elevar y descender el gancho, se utiliza otro. En presas de 100 m de altura, ubicadas en valles en forma de «V», se pueden lograr entre 12 y 20 ciclos por hora.

El cubilote o cazo para el hormigón se suspende de un carro que se desplaza a lo largo de un cable. Estas estructuras se ubican por encima de la cota máxima de la presa y pueden transportar cazos con capacidades de entre 3 y 9 m³ de hormigón. Cuando un solo blondín no es suficiente para cubrir todas las áreas o alcanzar las tasas de producción requeridas, se emplean varios, algunos de los cuales pueden ser fijos, es decir, con ambas torres en posiciones permanentes. En las zonas donde el blondín no tiene alcance, se pueden utilizar grúas como complemento. El control de los blondines se realiza mediante radio o circuito cerrado de televisión, nunca por control visual directo ni señales acústicas. El tipo de hormigón que suelen transportar es hormigón compactado con rodillo (HCR).

El blondín recoge el hormigón directamente de la planta o desde la descarga de camiones o silobuses, lo eleva y lo transporta hasta la vertical del bloque en proceso de hormigonado. Una vez en posición, desciende y descarga el hormigón a través de una apertura hidráulica en su parte inferior. En un artículo anterior se describió el funcionamiento del cable-grúa o blondín.

Figura 2. Estructura de blondín. Movimiento traslacional de la cuba

Es importante seguir las siguientes recomendaciones para operar el blondín de forma segura y eficiente: no llenar el cubilote en exceso para evitar derrames por balanceo; ajustar la carga al peso máximo que el blondín puede transportar; evitar mover cargas sobre los trabajadores; coordinar adecuadamente las operaciones de carga, transporte y descarga; ejecutar la descarga del cubilote con precisión; controlar el balanceo del cubilote con cuerdas de control. También se debe revisar el estado de los cables y poleas antes de iniciar el trabajo cada día, así como realizar un buen mantenimiento de los equipos. Al accionar la palanca de descarga, el cubilote subirá bruscamente debido a la pérdida de peso, por lo que se debe tener en cuenta que esto puede afectar a los raíles que sostienen los cables del blondín.

Os dejo un vídeo de cómo se utiliza el blondín en el transporte y colocación del hormigón.

Referencias:

ACI COMMITTEE 304. Guide for Measuring, Mixing, Transporting, and Placing Concrete. ACI 304R-00.

BUSTILLO, M. (2008). Hormigones y morteros. Fueyo Editores, Madrid, 721 pp.

CALAVERA, J.et al. (2004). Ejecución y control de estructuras de hormigón. Intemac, Madrid, 937 pp.

CORMON, P. (1979). Fabricación del hormigón. Editores Técnicos Asociados, Barcelona, 232 pp.

FERNÁNDEZ CÁNOVAS, M. (2004). Hormigón. 7ª edición, Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Servicio de Publicaciones, Madrid, 663 pp.

GALABRU, P. (1964). Tratado de procedimientos generales de construcción. Obras de fábrica y metálicas. Editorial Reverté, Barcelona, 610 pp.

MONTERO, E. (2006). Puesta en obra del hormigón. Exigencias básicas. Consejo General de la Arquitectura Técnica de España, Madrid, 750 pp.

MORILLA, I. (1992). Plantas de fabricación de hormigón y grava-cemento. Monografías de maquinaria. Asociación Española de la Carretera, Madrid.

YEPES, V. (2020). Procedimientos de construcción de cimentaciones y estructuras de contención. Colección Manual de Referencia, 2ª edición. Editorial Universitat Politècnica de València, 480 pp. Ref. 328. ISBN: 978-84-9048-903-1.

YEPES, V. (2023). Maquinaria y procedimientos de construcción. Problemas resueltos. Colección Académica. Editorial Universitat Politècnica de València, 562 pp. Ref. 376. ISBN 978-84-1396-174-3

YEPES, V. (2024). Estructuras auxiliares en la construcción: Andamios, apeos, entibaciones, encofrados y cimbras. Colección Manual de Referencia, serie Ingeniería Civil. Editorial Universitat Politècnica de València, 408 pp. Ref. 477. ISBN: 978-84-1396-238-2

YEPES, V. (2026). Fabricación y puesta en obra del hormigón. Colección Manual de Referencia, serie Ingeniería Civil. Editorial Universitat Politècnica de València, 452 pp. Ref. 441. ISBN: 978-84-1396-418-8

Cursos:

Curso de fabricación y puesta en obra del hormigón.

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