Diferencias entre impacto social e impacto académico de la ciencia

Es importante distinguir entre el impacto académico y el social para comprender con precisión las múltiples dimensiones en las que la investigación científica aporta valor a la sociedad actual. Mientras que el primero mide la transformación dentro de las fronteras de la propia ciencia, el segundo evalúa su capacidad de repercusión más allá de la academia. Aunque ambos tipos de impacto están íntimamente relacionados y, en numerosos casos, se retroalimentan y se producen de manera conjunta, responden a lógicas, indicadores y públicos completamente diferentes.

El impacto académico o científico se refiere a la influencia que una investigación ejerce sobre la ciencia y el conocimiento. Se produce principalmente en la comunidad científica, entre quienes generan, consumen y evalúan el conocimiento, e incluye a investigadores, instituciones académicas y colegas científicos que utilizan, citan y construyen sobre trabajos previos. Este impacto puede canalizarse a través de publicaciones científicas, redes académicas, conferencias y otros medios de comunicación propios de la comunidad investigadora. Por tanto, su análisis se centra en determinar en qué medida los resultados de una investigación contribuyen al avance del conocimiento y ejercen influencia sobre otros investigadores o sobre nuevas líneas de trabajo.

El impacto social, también denominado no académico, se produce cuando los resultados de la investigación trascienden la comunidad científica y generan cambios en la sociedad. Se entiende como el cambio o conjunto de cambios duraderos que se producen en ámbitos como la economía, la salud, el medio ambiente, la seguridad social, la pobreza, el empleo, la tecnología o, en general, en la vida colectiva, como resultado de acciones de I+D+i que aportan valor a productos, servicios, procesos y tecnologías. Evaluar este impacto implica analizar si los resultados de la investigación llegan a personas y organizaciones ajenas al ámbito académico, si se utilizan y, especialmente, si contribuyen a modificar comportamientos, decisiones o prácticas. Estos efectos pueden aparecer a corto o a largo plazo y traducirse en mejoras concretas en ámbitos como la calidad de vida, el desarrollo social, el empleo o la protección del medio ambiente.

Metodologías de medición

Tradicionalmente, el impacto científico o el conocimiento se ha evaluado con base en los resultados de la actividad científica y tecnológica, mediante el análisis de los niveles de citación de los trabajos científicos. Los impactos en el conocimiento se miden habitualmente mediante técnicas bibliométricas que analizan las citas en las publicaciones académicas.

El impacto social, a diferencia de los niveles anteriores, es un tema abordado en una época más reciente y que aún carece de metodologías estándar para su medición, debido, sobre todo, a su complejidad. Las métricas de impacto social incluyen citas en documentos de políticas públicas, menciones en medios de comunicación, citas en patentes, citas en guías clínicas, menciones en sitios web y blogs profesionales y difusión en redes sociales generalistas .

Temporalidad del impacto

El impacto académico tiende a manifestarse de manera más inmediata y mensurable. Una vez publicado un artículo, las citas pueden comenzar a acumularse en un plazo relativamente corto y las bases de datos bibliográficas permiten un seguimiento sistemático.

El impacto social puede tardar más en manifestarse y, a menudo, resulta más difícil atribuirlo directamente a una investigación específica. Los cambios en las políticas públicas, las mejoras en la calidad de vida o las transformaciones en las prácticas profesionales pueden requerir años para materializarse y suelen ser el resultado de múltiples factores, no solo de una investigación concreta.

Audiencias objetivo

El impacto académico tiene como audiencia principal a la comunidad científica: investigadores, académicos, estudiantes de posgrado y profesionales que publican en revistas especializadas. La comunicación se realiza mediante el lenguaje técnico y los formatos propios de la academia (artículos, conferencias, pósteres científicos).

El impacto social tiene como destinatarios a personas que no pertenecen al ámbito académico: responsables políticos, agentes sociales, profesionales de diversos sectores y la ciudadanía en general. La difusión se produce cuando se dan a conocer los resultados de la investigación a la comunidad científica, a los responsables políticos, a los agentes implicados o a la ciudadanía en general.

Relación entre difusión, transferencia e impacto

Es importante no confundir el impacto con la difusión y la transferencia de los resultados de una investigación. La difusión se produce cuando se dan a conocer los resultados de la investigación, ya sea a la comunidad científica, a los responsables políticos, a los agentes implicados o a la ciudadanía en general. La transferencia ocurre cuando los resultados publicados y difundidos son utilizados por los destinatarios.

El término «resultado» abarca el espectro de salidas, logros e impactos. Es una realidad que sin resultados no hay impacto; por sí mismos, solo constituyen un impacto potencial, no el impacto real. El impacto es un beneficio medible, logrado, que aportó a la economía, favoreció a alguien o mejoró algo.

Tabla comparativa

Dimensión Impacto académico Impacto social
Definición Influencia en el pensamiento de otros investigadores a través de publicaciones y redes académicas Cambios duraderos en la sociedad, economía, medio ambiente y calidad de vida como resultado de la investigación
Ámbito Comunidad científica e instituciones académicas Sociedad en general, incluyendo economía, salud, empleo, medio ambiente
Audiencia Investigadores, académicos, estudiantes de posgrado Responsables políticos, profesionales, ciudadanos, agentes sociales
Métricas principales Citas en publicaciones académicas, factor de impacto de revistas, índices h Citas en políticas públicas, patentes, guías clínicas, menciones en medios, impacto en ODS
Temporalidad Relativamente inmediata y mensurable Puede tardar años en manifestarse, más difícil de atribuir
Lenguaje Técnico, especializado, formatos académicos Accesible, adaptado a diferentes audiencias no académicas
Canales Revistas científicas, conferencias, redes académicas Medios de comunicación, políticas públicas, redes sociales, informes institucionales
Evaluación Técnicas bibliométricas estandarizadas Metodologías diversas, menos estandarizadas, mayor complejidad

Interrelación entre ambos impactos

Las fuentes plantean que el impacto académico y el social están interrelacionados y no se excluyen mutuamente, sino todo lo contrario. El impacto académico puede ser un camino hacia el impacto social, ya que la validación por pares y la visibilidad en la comunidad científica pueden facilitar su posterior transferencia a la sociedad.

Sin embargo, hay procesos de investigación que no priorizan el impacto académico como vía hacia el impacto social, sino que buscan generar impacto social directamente desde el diseño del proyecto. Esto es especialmente relevante en investigaciones aplicadas, participativas o de acción social, en las que la colaboración con actores no académicos es central desde el inicio.

Reconocimiento institucional

Tradicionalmente, los sistemas de evaluación y recompensa académica han priorizado el impacto académico por encima del social. El reconocimiento y la recompensa adecuados del enfoque social de la investigación son objetivos fundamentales que requieren cambios en las políticas de evaluación.

Existe una discrepancia significativa entre los resultados de las investigaciones y su impacto social real. Muchos entrevistados perciben una diferencia muy sutil entre las publicaciones y el impacto social, reflejada en declaraciones como «cuando publicas tu trabajo y la gente te lee, la gente está usando tu trabajo y eso también es un impacto».

Desafíos en la medición

La investigación científica afecta tantos aspectos de la sociedad que medir la totalidad de sus impactos es una tarea ardua. Además, los impactos más significativos son los más difíciles de medir, por lo que resulta complicado identificar buenas métricas de impacto social.

A diferencia del impacto académico, que cuenta con indicadores estandarizados y ampliamente aceptados (como el factor de impacto o el índice h), el impacto social requiere metodologías más diversas y contextuales que capturen la complejidad de los cambios sociales.

Conclusión

La distinción entre impacto académico e impacto social no implica jerarquía, sino complementariedad. Ambos tipos de impacto son valiosos y necesarios para que la ciencia cumpla su función social. Mientras el impacto académico asegura la calidad, el rigor y el avance del conocimiento en la comunidad científica, el impacto social garantiza que ese conocimiento trascienda las fronteras de la academia y contribuya a mejorar la vida de las personas y de la sociedad en su conjunto. Reconocer y evaluar adecuadamente ambos tipos de impacto es esencial para una ciencia responsable y socialmente relevante.

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La interdisciplinariedad y su importancia en la investigación

La interdisciplinariedad ocupa un lugar cada vez más importante en la investigación científica. Muchos de los problemas actuales, como el cambio climático o el desarrollo de la inteligencia artificial, no pueden entenderse desde una única disciplina. Para estudiarlos es necesario reunir conocimientos, métodos y puntos de vista procedentes de distintos campos.

Este enfoque consiste en trabajar con dos o más disciplinas para estudiar cuestiones que no encajan por completo en un solo ámbito. La combinación de estos conocimientos permite analizar los problemas desde diferentes perspectivas y obtener una visión más completa. En este aspecto, la interdisciplinariedad se diferencia de la multidisciplinariedad. En esta última, varias disciplinas pueden participar en un mismo proyecto, pero cada una mantiene sus propios métodos y trabaja de forma relativamente independiente. En la interdisciplinariedad, en cambio, existe un mayor intercambio entre los distintos campos. Los investigadores comparten conocimientos, combinan métodos y pueden plantear nuevas formas de estudiar un problema.

Resolución de problemas complejos

Uno de los principales beneficios de la interdisciplinariedad es que permite estudiar problemas que difícilmente pueden resolverse desde un único campo. El cambio climático, la seguridad alimentaria, las pandemias o la inteligencia artificial son buenos ejemplos. En todos ellos intervienen numerosos factores, por lo que resulta necesario contar con especialistas de diversas áreas.

El cambio climático evidencia claramente esta necesidad. Para hacerle frente no basta con conocer los procesos atmosféricos. También hacen falta conocimientos de ingeniería, economía, sociología y política, entre otros campos. La colaboración entre estos especialistas puede ayudar tanto a comprender mejor el problema como a diseñar medidas aplicables en la práctica.

Lo mismo ocurre con muchos otros problemas del mundo real. Una disciplina puede explicar una parte de un fenómeno, pero no necesariamente todas sus causas ni todas sus consecuencias. El trabajo conjunto permite comparar diferentes puntos de vista y detectar aspectos que podrían quedar fuera de un análisis más limitado. De este modo, la investigación interdisciplinar ofrece una visión más amplia del problema y facilita la relación entre conocimientos que normalmente se estudian por separado.

Innovación y nuevos descubrimientos

La colaboración entre disciplinas también puede favorecer la aparición de nuevas ideas y soluciones. Cuando investigadores de diferentes campos trabajan juntos, pueden combinar métodos y conocimientos que, por separado, no habrían dado los mismos resultados.

Un ejemplo conocido es el Proyecto Genoma Humano, en el que participaron especialistas de áreas como la biología, la química, las matemáticas, la ingeniería y la informática. El objetivo era identificar y estudiar el genoma humano, una tarea que requería un amplio conjunto de conocimientos. Los resultados del proyecto cambiaron la forma de estudiar la genética y allanaron el camino para nuevas investigaciones en medicina.

La biotecnología moderna también pone de manifiesto las posibilidades de este tipo de colaboración. La combinación de la biología molecular y la ingeniería ha permitido desarrollar nuevas terapias y numerosos productos con aplicaciones médicas y agrícolas. En las ciencias sociales encontramos otro ejemplo en la economía del comportamiento, que combina conocimientos de economía y psicología para estudiar cómo las personas toman decisiones. Este campo ha puesto en duda algunos modelos económicos basados exclusivamente en la idea de que las personas actúan siempre de manera racional.

Algo parecido sucede con la neurociencia cognitiva. Esta disciplina integra conocimientos de psicología, biología e informática para estudiar el funcionamiento del cerebro. Gracias a esta combinación ha sido posible avanzar en el estudio de procesos como el aprendizaje, la memoria y la toma de decisiones.

Mejora de la calidad de la investigación

La colaboración interdisciplinar también puede mejorar la calidad de la investigación. Cuando participan especialistas con formaciones diversas, los resultados pueden revisarse desde múltiples perspectivas. Esto ayuda a detectar errores, plantear cambios en los métodos empleados y verificar que las conclusiones estén bien fundamentadas.

En muchos proyectos, los investigadores se encargan de distintas fases del trabajo y revisan los resultados obtenidos por sus compañeros. Cada especialista puede prestar atención a aspectos distintos según su formación. Por ejemplo, un estadístico puede detectar problemas en el tratamiento de los datos que quizá no sean evidentes para un investigador de otra área. Del mismo modo, un especialista en el tema estudiado puede señalar cuestiones que no figuran en un análisis puramente estadístico.

La colaboración también permite distribuir la responsabilidad en el proceso de investigación. Contar con varias personas que revisen los resultados facilita la detección de errores y aumenta las posibilidades de obtener datos reproducibles en otros estudios. Además, la combinación de diferentes puntos de vista puede ayudar a reducir ciertos sesgos en la interpretación de los resultados. Los desacuerdos entre investigadores no tienen por qué ser negativos, ya que en muchos casos obligan a revisar las ideas iniciales y pueden conducir a conclusiones mejor fundamentadas.

Más recursos y posibilidades de financiación

Los proyectos interdisciplinarios también pueden acceder a más opciones de financiación. Algunos organismos nacionales e internacionales valoran especialmente los proyectos en los que participan investigadores de distintas áreas que forman parte de redes de colaboración. La razón es que estos proyectos pueden abordar cuestiones de mayor alcance y reunir conocimientos que sería difícil concentrar en un solo equipo.

La participación en redes académicas internacionales ofrece, además, diversas posibilidades. Entre ellas, se encuentran los proyectos de cooperación entre instituciones, las becas de movilidad, las convocatorias internacionales y algunos fondos destinados a investigaciones realizadas en varios países. Estas oportunidades pueden resultar más difíciles de conseguir para los grupos que trabajan de forma aislada.

Formar parte de estas redes también facilita el contacto entre investigadores con intereses comunes. A partir de estas relaciones pueden surgir nuevos equipos y proyectos en los que participen especialistas de diversas disciplinas. El trabajo conjunto permite plantear investigaciones de mayor alcance y compartir recursos, conocimientos y experiencias.

Así, la interdisciplinariedad no consiste simplemente en reunir a especialistas de distintos campos. Su principal valor radica en lograr que esos conocimientos se relacionen y se utilicen de manera conjunta. Ante problemas de múltiples causas y consecuencias, esta colaboración permite analizar mejor cada situación, plantear soluciones desde diferentes perspectivas y ampliar las posibilidades de la investigación científica.

Beneficios para la carrera de los investigadores

La interdisciplinariedad también puede favorecer la trayectoria profesional de los investigadores. Trabajar con especialistas de otras áreas permite establecer nuevos contactos y conocer grupos de investigación con los que, de otro modo, quizá no se habría tenido relación. Estas colaboraciones pueden aumentar la presencia del investigador en su propio campo y, al mismo tiempo, acercarlo a otros ámbitos profesionales.

Participar en proyectos de este tipo también facilita el acceso a recursos, equipos e infraestructuras que no siempre están disponibles para un solo grupo de investigación. Además, trabajar con otros especialistas puede dar lugar a nuevos proyectos y colaboraciones. De esta forma, la experiencia interdisciplinar no solo aporta conocimientos de otras áreas, sino que también puede influir en las oportunidades que surgen a lo largo de la carrera profesional.

Otro aspecto importante es el desarrollo de habilidades que pueden resultar útiles en distintos trabajos. Los investigadores que colaboran con personas de otras disciplinas deben aprender a explicar sus conocimientos de modo que los especialistas ajenos a su formación los comprendan. También deben adaptar sus métodos a diversas situaciones y encontrar puntos en común entre distintas formas de trabajo.

Estas capacidades son útiles tanto dentro como fuera de la universidad. En muchos entornos profesionales es habitual trabajar en equipos integrados por personas con conocimientos y experiencias diversos. Saber comunicarse con ellas, entender sus planteamientos y coordinar el trabajo es tan importante como dominar los conocimientos propios de una especialidad.

Por tanto, la experiencia interdisciplinar puede aportar algo más que conocimientos científicos. También ayuda a los investigadores a ampliar su red de contactos, a familiarizarse con otras formas de trabajo y a adquirir habilidades que pueden resultarles útiles en distintas etapas de su carrera.

Creatividad e innovación en la investigación interdisciplinar

La investigación interdisciplinar combina conocimientos y métodos de trabajo de distintas disciplinas. Esta combinación puede ayudar a encontrar soluciones que no surgirían con la misma facilidad en una sola disciplina. Al contar con métodos, teorías y datos distintos, los investigadores pueden comparar ideas y plantear respuestas diversas ante un mismo problema.

La diversidad de perspectivas también puede favorecer la innovación científica. Dos áreas pueden estudiar la misma cuestión, pero hacerlo con métodos distintos. Cuando los investigadores de ambas áreas ponen en común lo que saben, pueden incorporar nuevos datos y nuevas formas de análisis al proyecto. Esto permite examinar el problema desde varios puntos de vista y encontrar relaciones que quizá no serían visibles si cada grupo trabajara por separado.

Un aspecto especialmente interesante de este tipo de colaboración es que las ideas de una disciplina pueden servir para resolver problemas de otra. Un método utilizado habitualmente en un campo puede tener una aplicación inesperada en otro. Del mismo modo, una pregunta planteada desde una especialidad determinada puede llevar a los investigadores a revisar sus propias formas de trabajo.

Por ello, la diversidad dentro de un equipo de investigación no se limita a reunir a personas con conocimientos distintos. Lo importante es que haya un intercambio entre ellas. Cuando este intercambio funciona, las aportaciones de cada disciplina pueden complementarse y dar lugar a soluciones que difícilmente surgirían si trabajaran de forma aislada.

Formación e intercambio académico

La interdisciplinariedad también anima a los investigadores a salir de su área de especialización y acercarse a otros campos. Al participar en proyectos de este tipo, conocen teorías, métodos y formas de trabajo diferentes de los que suelen emplear. Esta experiencia puede ampliar sus conocimientos y ayudarles a incorporar nuevas herramientas a sus investigaciones.

El contacto con otras disciplinas también puede servir para desarrollar nuevas capacidades. Un investigador que trabaja fuera de su especialidad debe aprender a comprender conceptos distintos, adaptar sus métodos y combinar conocimientos de campos diferentes. Con el tiempo, estas experiencias pueden ampliar su formación y hacer que afronten sus investigaciones desde otras perspectivas.

Las redes internacionales ofrecen otras posibilidades de aprendizaje. A través de ellas se organizan estancias de investigación, programas de movilidad para estudiantes y profesores, seminarios conjuntos y programas de doble titulación, entre otras actividades. Estas iniciativas permiten que investigadores y estudiantes conozcan otras universidades, establezcan relaciones profesionales y compartan sus métodos de trabajo.

Este intercambio también beneficia a las propias instituciones. La colaboración entre universidades y centros de investigación de distintos países hace posible que los conocimientos y los métodos desarrollados en un lugar lleguen a otros. Además, mantener este contacto les permite a los investigadores conocer los últimos avances en sus áreas de estudio y actualizar sus conocimientos.

En conjunto, la movilidad y el trabajo interinstitucional contribuyen a la formación continua de la comunidad académica. No solo se trata de adquirir nuevos conocimientos, sino también de conocer otras maneras de investigar, de enseñar y de plantear problemas científicos.

Contribución al avance de la ciencia abierta

La interdisciplinariedad fomenta el contacto entre investigadores de diferentes campos y facilita el intercambio de conocimientos. Cuando especialistas con formaciones distintas trabajan en un mismo proyecto, pueden conocer otras formas de plantear y estudiar los problemas. Este intercambio ayuda a reducir la separación que a veces existe entre unas disciplinas y otras.

Las redes internacionales también facilitan esta colaboración. A través de ellas, universidades y centros de investigación pueden compartir publicaciones, datos y recursos y participar en proyectos conjuntos. Estas redes pueden contribuir al desarrollo de la ciencia abierta y facilitar el acceso al conocimiento, sobre todo si participan instituciones con recursos y capacidades diversos.

En Iberoamérica, las alianzas entre países del sur pueden desempeñar un papel especialmente importante. La colaboración entre universidades y centros de investigación de la región permite estudiar problemas en su contexto de origen y plantear soluciones que consideren las características de cada territorio. Al mismo tiempo, los resultados de estas investigaciones pueden ser útiles para otros lugares que se enfrentan a problemas similares.

Por ello, formar parte de redes internacionales no solo supone una oportunidad para conseguir nuevos proyectos o establecer contactos. También permite compartir conocimientos y experiencias entre instituciones de distintos países y acercar la investigación a las necesidades de cada sociedad. La colaboración entre investigadores puede contribuir a una ciencia más abierta y participativa en la que tengan cabida diferentes perspectivas y realidades.

Retos de la investigación interdisciplinar

Aunque la investigación interdisciplinar ofrece muchas ventajas, también plantea algunos desafíos. Una de las más habituales surge cuando investigadores de distintas áreas utilizan conceptos y métodos de trabajo diferentes. Cada disciplina tiene su propia terminología, teorías y métodos, por lo que puede llevar tiempo encontrar una forma de comunicación que todos entiendan. Si no se logra ese punto de encuentro, el trabajo conjunto puede resultar más lento y complejo.

También pueden surgir problemas dentro de las propias instituciones. Muchas universidades y centros de investigación están organizados en departamentos y áreas de conocimiento muy específicas. Esta estructura puede dificultar la creación de proyectos que involucren a varios departamentos, así como la obtención de financiación o recursos para su realización. Además, un investigador debe conocer lo suficiente de otras disciplinas como para colaborar con sus especialistas sin perder la profundidad de su propia área de estudio.

Otro problema tiene que ver con la coordinación del trabajo. Cuando participan personas con formaciones diferentes, no siempre coinciden las prioridades, los métodos ni la manera de interpretar los resultados. Llegar a acuerdos puede llevar más tiempo que en un proyecto desarrollado dentro de una sola disciplina. Por esta razón, la colaboración interdisciplinar requiere una planificación clara y una comunicación constante entre los participantes.

Para facilitar este tipo de investigación, las universidades y los centros de investigación pueden ofrecer formación específica en comunicación y en trabajo interdisciplinario. También resulta útil crear espacios en los que los investigadores puedan reunirse, intercambiar ideas y conocer el trabajo de otros grupos. Estos encuentros ayudan a construir relaciones de colaboración y a comprender mejor las diferencias entre las distintas áreas.

El apoyo institucional también es importante. Las universidades pueden crear convocatorias de financiación para proyectos interdisciplinares, impulsar centros en los que trabajen investigadores de diferentes campos y tener en cuenta este tipo de colaboración en los procesos de evaluación y de promoción profesional. Así, la interdisciplinariedad no dependerá únicamente de la iniciativa de los investigadores, sino que contará con condiciones que facilitarán su desarrollo.

Conclusión

La interdisciplinariedad se ha convertido en una parte importante de la investigación actual. Muchos de los problemas que afectan a la sociedad, como el cambio climático, las pandemias, la desigualdad social o el desarrollo de la inteligencia artificial, tienen causas y consecuencias que inciden en distintos ámbitos. Por eso, resulta difícil estudiarlos adecuadamente desde una sola disciplina. La colaboración entre áreas permite reunir conocimientos y métodos diversos para comprender mejor estos problemas y buscar soluciones más adecuadas.

Además de aportar nuevos conocimientos, el trabajo interdisciplinario puede favorecer la innovación, mejorar la calidad de la investigación y ampliar las oportunidades de formación y colaboración para los investigadores. Sin embargo, este tipo de trabajo también presenta dificultades. Las diferencias en la terminología, los métodos y las formas de organizar la investigación pueden complicar la colaboración. Superarlas requiere tiempo, comunicación y un mayor apoyo por parte de las instituciones académicas.

Por esta razón, sería conveniente seguir impulsando proyectos en los que participen investigadores de diferentes áreas. También es importante crear espacios de encuentro, facilitar la financiación de estos proyectos y reconocer la colaboración interdisciplinar en la carrera académica.

En un contexto en el que muchos problemas afectan a varios ámbitos simultáneamente, trabajar de forma aislada puede resultar insuficiente. La colaboración entre disciplinas permite poner en común conocimientos que, por separado, ofrecen una visión parcial de la realidad. En este sentido, la interdisciplinariedad no solo puede mejorar la forma de investigar, sino también acercar la ciencia a los problemas que plantea la sociedad.

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La Escuela de Caminos y el nacimiento de la Movida Madrileña: un análisis histórico y cultural

El presente artículo, basado en una conferencia del catedrático Vicente Negro, que puede verse al final del artículo, analiza el papel fundamental que desempeñó la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid como catalizador de la «movida madrileña». El evento central de esta transformación fue el concierto homenaje a José Enrique Cano, «Canito», celebrado el 9 de febrero de 1980 en el salón de actos de la escuela. Este hito no fue un hecho aislado, sino la culminación de un proceso de cambio ideológico, humanístico y creativo que permitió la transición de una universidad altamente politizada hacia una explosión de libertad artística y provocación. La participación activa de figuras académicas e institucionales de la ingeniería de caminos fue determinante para proporcionar el espacio y el apoyo necesarios que convirtieron a la escuela en el epicentro de la «edad de oro del pop español».

Madrid atesora en sus cimientos una paradoja fascinante que desafía la rigidez de sus estructuras. Resulta casi onírico imaginar que el movimiento cultural más disruptivo y colorido de la España contemporánea, que barrió definitivamente el polvo de los tiempos grises, tuviera su epicentro entre los cálculos de hormigón y los proyectos de infraestructura. Sin embargo, la Escuela de Caminos de Madrid no solo fue un centro de excelencia técnica, sino también el laboratorio donde se cocinó una transformación humanística sin precedentes, un lugar donde la fragilidad del pasado dio paso a una transgresión vitalista.

1. El epicentro del terremoto: la Escuela de Caminos como cuna fundacional.

Si la Movida Madrileña tiene una fecha de nacimiento oficial, esta se fijó el 9 de febrero de 1980. Aquel día, el salón de actos de la Escuela de Caminos dejó de ser un recinto de sobriedad académica para convertirse en el escenario que hoy se reconoce como el «acto fundacional» del movimiento.

No obstante, la semilla ya había germinado mucho antes: la Asociación Cultural Caminos llevaba activa desde 1973, intentando oxigenar un ambiente universitario asfixiado por la política. Históricamente, esta institución ha dado al país figuras insignes como Echegaray o Sagasta, pero, en aquella jornada de febrero, la ingeniería no ofreció puentes de acero, sino de «ritmo y armonía». Desde la perspectiva del cambio histórico, ciertos hitos transforman la realidad en un suspiro.

«Como decía Antonio Vega, la vida es una décima de segundo; es un momento en una agenda».

2. Un tributo que cambió la historia: el factor «Canito».

El motor de esta explosión no fue una estrategia comercial, sino un profundo sentimiento de pérdida y lealtad. El concierto nació como un homenaje a José Enrique Cano, «Canito», batería del grupo Tos (embrión de Los Secretos), quien falleció en un trágico accidente de tráfico en la carretera de La Coruña, a la altura de La Navata, la nochevieja de 1979.

La gestación del evento tuvo un aura casi mística. La idea surgió en una conversación con Javier Urquijo en el despacho de la torre de la escuela y se terminó de perfilar entre las barras de bares ya legendarios como el Penta y la Vía Láctea. Se eligió Caminos por la conexión familiar de los Urquijo —cuyo padre era ingeniero— y por contar con el mejor salón de actos universitario de la capital.

Aquella noche, el cartel fue una declaración de intenciones:

  • Tos
  • Mamá
  • Nacha Pop

3. De la canción protesta a la explosión de color.

El evento simbolizó una transición ideológica radical. Quedaba atrás la estética de la resistencia de 1976, cuando festivales como el de Canto Blanco se llenaban de pasquines y la canción protesta de Raimon o Labordeta marcaba el pulso de la calle. De aquellos «tiempos grises» se pasó a ver sombras en color y a plantar «árboles de ilusión».

Fue el momento en que el sol comenzó a «secar la ropa de la vieja Europa», dando paso a la Edad de Oro del pop español. La libertad ya no solo se gritaba en asambleas politizadas, sino que se celebraba con luz y sonido, bajo la premisa de que la existencia misma es un acto de libertad creativa.

«La vida no vale nada si tengo que posponer otro minuto de ser». —Pablo Milanés.

4. Los «influencers» de los 80: visionarios y protectores.

Lo que hoy recordaríamos como un «desmadre salvaje» fue posible gracias a una inusitada complicidad institucional. Es conmovedor pensar que autoridades académicas de la talla de Enrique Balaguer, José Antonio Fernández Ordóñez o José Antonio Torroja permitieran que el latido perdido de la universidad se recuperara mediante la provocación.

Este «hervidero» cultural no habría trascendido sin los altavoces adecuados. Los locutores de la época actuaron como verdaderos guías de este nuevo universo. Nombres como Juan de Pablos, Diego Manrique, Carlos Tena, Gonzalo Garrido o Mario Armero fueron quienes retransmitieron ese rugido salvaje y convirtieron un concierto gratuito en un mito nacional.

5. La ingeniería como armonía: una nueva perspectiva.

Desde la crónica cultural, entendemos que la ingeniería no solo es construcción, sino que, en esencia, es «ritmo, ritmicidad, armonía y composición». Aquellos estudiantes, a los que hoy llamaríamos influencers, eran en realidad «vagabundos en las cenizas de la noche», espíritus libres y versos sueltos que supieron que la técnica y el arte comparten un mismo fin: habitar el mundo de una forma más bella. Como pioneros, esos jóvenes hicieron historia en la música al entender que un diseño estructural también puede ser una partitura.

6. Conclusión: el eco de un latido que no cesa.

La Movida fue un episodio real de cambio que alteró para siempre el pulso de la sociedad española. Al recorrer hoy los pasillos de la Escuela de Caminos, parece que el eco de las guitarras de 1980 sigue suspendido en el aire, recordándonos que solo se muere cuando se olvida. Aquellos «flipados» crearon un universo de galaxias y sueños que aún hoy nos cuesta abandonar.

«Recordar es fácil para quien tiene memoria; olvidarse es difícil para quien tiene corazón». —Gabriel García Márquez.

Al cerrar esta crónica, nos queda la inquietud de mirar a nuestro alrededor y preguntarnos: ¿en qué laboratorios, despachos o aulas aparentemente rígidas de hoy se estará gestando la próxima revolución del espíritu? Es tan alucinante el recuerdo de aquella efervescencia que, como quien no quiere despertar de un sueño compartido, tal y como nos dice Vicente Negro, solo nos queda decir:

«Hoy no me quiero levantar». — Mecano.

Aquí os dejo la conferencia que impartió Vicente Negro; espero que os guste.

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Estrategias para combatir bulos y desinformación científica

La desinformación científica se ha convertido en uno de los mayores desafíos para la sociedad actual. La rapidez con la que circula la información en internet y en las redes sociales facilita que afirmaciones falsas o engañosas alcancen a millones de personas antes de que puedan ser verificadas. Este fenómeno puede influir en decisiones relacionadas con la salud, el medio ambiente, la tecnología o las políticas públicas, erosionando la confianza en el conocimiento científico y dificultando la toma de decisiones fundamentadas en evidencias.

Frente a este escenario, la lucha contra la desinformación científica requiere un enfoque multifacético que involucre a ciudadanos, instituciones educativas, medios de comunicación, plataformas digitales y la propia comunidad científica. Ningún actor puede afrontar este reto de forma aislada: es necesaria la colaboración de todos para promover una cultura basada en el pensamiento crítico, la verificación de la información y la comunicación rigurosa de la ciencia. A continuación se presentan las estrategias más efectivas identificadas por expertos y organismos especializados para reducir el impacto de la desinformación y fortalecer la confianza en el conocimiento científico.

Alfabetización mediática y científica de la ciudadanía

La estrategia más poderosa a largo plazo es fortalecer la capacidad crítica de las personas para evaluar la información. La alfabetización mediática permite desarrollar competencias para involucrarse de manera crítica y efectiva con la información, verificar las fuentes y comprender las diferentes modalidades de difusión. Un estudio de la FECYT revela que invitar a las personas a detenerse y valorar la credibilidad de la información antes de compartirla reduce de forma significativa la difusión de contenidos falsos.

Es fundamental que la población comprenda el carácter provisional de la ciencia, en la que un nuevo descubrimiento puede desestimar un conocimiento previo sin que ello suscite desconfianza. Al contrario, entender este proceso debería reforzar la confianza en la ciencia como una actividad sometida a un juicio constante y a la revisión por pares. Las intervenciones educativas y de alfabetización mediática han demostrado efectos beneficiosos al mejorar las competencias de evaluación crítica y la resiliencia ante la desinformación.

Fomento del pensamiento crítico y escepticismo saludable

Es importante promover competencias que permitan desarrollar un escepticismo saludable, es decir, una actitud crítica que cuestione la información, pero que también sea capaz de aceptar las conclusiones cuando están respaldadas por evidencias sólidas. Este enfoque contrasta con el pensamiento conspirativo, que se caracteriza por una desconfianza absoluta ante cualquier información vinculada al relato oficial y por rechazar sistemáticamente las pruebas que contradicen sus creencias.

La confianza en las instituciones científicas, junto con un mejor conocimiento de cómo funciona la ciencia, ayuda a las personas a reconocer los riesgos de la desinformación y a diferenciar entre afirmaciones fundamentadas y contenidos engañosos. Comprender que el conocimiento científico se construye mediante la acumulación de evidencias, la revisión continua y la corrección de errores favorece una actitud más crítica e informada.

Además, los ciudadanos deben desarrollar la capacidad para evaluar la confiabilidad de las fuentes de información y valorar si quienes emiten determinadas afirmaciones cuentan con experiencia y conocimientos especializados en el ámbito correspondiente. Del mismo modo, es fundamental conocer las prácticas mediante las cuales la comunidad científica produce conocimiento confiable, como la revisión por pares, la replicación de los resultados y la búsqueda de consenso basada en la evidencia. Estas herramientas permiten distinguir con mayor facilidad la información veraz de los bulos y reducir la vulnerabilidad ante la desinformación.

Comunicación científica responsable y de calidad

Las instituciones científicas y los medios de comunicación deben promover estructuras estables, recursos especializados y una comunicación científica de calidad que involucre activamente al público y proporcione información rigurosa, eficaz y responsable. Para ello, es fundamental evitar la exageración o la simplificación excesiva de los hallazgos científicos, comunicar de forma transparente las incertidumbres inherentes al proceso de investigación y fomentar una mejor comprensión de cómo funciona la ciencia, de sus métodos y de los mecanismos mediante los cuales se genera y valida el conocimiento.

Impulsar una comunicación científica de calidad desde los medios de comunicación y las instituciones resulta esencial, no solo para combatir la desinformación y la difusión de contenidos pseudocientíficos, sino también para fortalecer la confianza de la ciudadanía en estas organizaciones. Un estudio muestra que el 83,8 % de los españoles confía en el personal investigador, muy por encima de la confianza depositada en periodistas (31 %) y en políticos (11,9 %). Esta elevada credibilidad otorga a los científicos una responsabilidad especialmente relevante a la hora de comunicar sus resultados y contribuir a un debate público informado y basado en evidencias.

Periodismo científico especializado

Debe promoverse un periodismo científico profesional y especializado que, sin perder su independencia ni su capacidad crítica, sea capaz de contextualizar adecuadamente los hallazgos científicos y explicar su verdadero alcance. Asimismo, resulta esencial transmitir que el carácter provisional de la ciencia no constituye una debilidad, sino una de sus principales fortalezas, ya que el conocimiento científico se revisa y perfecciona continuamente a la luz de nuevas evidencias.

También es fundamental evitar el denominado «falso equilibrio» en los medios de comunicación, que consiste en presentar un tema como si existiera un equilibrio entre dos posiciones enfrentadas cuando, en realidad, la evidencia científica respalda claramente una de ellas. Esta práctica puede generar confusión y distorsionar la percepción pública sobre el consenso científico.

Iniciativas como los Science Media Centres o el European Science-Media Hub proporcionan recursos y apoyo a los medios de comunicación para cubrir la actualidad científica con rigor, precisión y una adecuada contextualización. Estos centros facilitan a los periodistas el acceso a fuentes expertas verificadas, les ayudan a interpretar correctamente los resultados de las investigaciones y contribuyen a que puedan comunicar la relevancia real de los hallazgos científicos de forma comprensible y responsable.

Regulación de algoritmos y plataformas digitales

Es importante trabajar con los algoritmos de los motores de búsqueda y de las redes sociales para que reduzcan la visibilidad de la desinformación y favorezcan la difusión de contenidos fiables. Los sesgos presentes en estos algoritmos, como el sesgo de interacción, a menudo aumentan la difusión de bulos al priorizar aquellos contenidos que generan un mayor engagement, independientemente de su veracidad o calidad informativa.

La competencia por captar la atención de los usuarios y el uso de tácticas favorecidas por estos algoritmos pueden llevar a que científicos, divulgadores e instituciones contribuyan, incluso de forma involuntaria, al ruido informativo y a la propagación de contenidos engañosos. Por ello, las plataformas digitales deben asumir una mayor responsabilidad en la detección y moderación de contenidos falsos, así como en la promoción de fuentes verificadas y de información basada en evidencias, especialmente cuando se trata de temas relacionados con la salud y la ciencia. Además, una mayor transparencia en el funcionamiento de los algoritmos permitiría comprender mejor cómo se seleccionan y difunden los contenidos, lo que facilitaría el desarrollo de estrategias más eficaces contra la desinformación.

Evitar la politización de hechos científicos

La ideología puede desempeñar un papel importante tanto en la identificación como en la difusión de la desinformación científica, lo que subraya la necesidad de evitar la politización de los hallazgos científicos. Para ello, es fundamental diferenciar los hechos y las evidencias científicas de las medidas o decisiones políticas que se adoptan a partir de ellos. Estas últimas no dependen exclusivamente del conocimiento científico, sino que también están condicionadas por factores sociales, económicos, culturales y éticos, así como por las prioridades y los valores de cada sociedad.

Cuando la ciencia se instrumentaliza para defender intereses políticos o partidistas, se corre el riesgo de presentar determinados datos de manera sesgada o de cuestionar evidencias sólidas por motivos ajenos a su validez científica. Esto puede debilitar la confianza pública en la ciencia y favorecer la difusión de desinformación interesada. Por ello, los políticos y líderes institucionales deben respetar la independencia de la evidencia científica y comunicar sus conclusiones de forma rigurosa y transparente al formular políticas públicas. Al mismo tiempo, es importante reconocer que la evidencia científica debe orientar las decisiones, pero no determina por sí sola qué medidas políticas deben adoptarse.

Prevención de la desinformación por parte de expertos

Debe evitarse la desinformación difundida por científicos y profesionales sanitarios a través de diversos medios de comunicación, especialmente en redes sociales. Esta situación puede producirse cuando profesionales de la ciencia y la salud emiten opiniones sobre cuestiones que quedan fuera de su área de especialización y respecto de las cuales no disponen de los conocimientos o herramientas necesarios para valorar adecuadamente su veracidad. La recepción de estas afirmaciones puede verse condicionada por un sesgo de autoridad, ya que el público tiende a otorgar mayor credibilidad a una persona por su condición de experta, aunque su conocimiento no sea aplicable al tema concreto que aborda.

Por ello, los científicos y profesionales sanitarios deben ser especialmente cuidadosos al comunicarse fuera de su ámbito de especialización, distinguiendo con claridad entre el conocimiento basado en evidencia y las opiniones o valoraciones personales. Asimismo, deben declarar de manera transparente cualquier conflicto de interés relevante cuando intervengan en medios de comunicación o en espacios públicos. La autoridad científica constituye un recurso valioso para la sociedad y, precisamente por ello, debe ejercerse con responsabilidad, evitando contribuir a la difusión de afirmaciones no suficientemente respaldadas por la evidencia disponible

Estrategias narrativas y emocionales positivas

La lucha contra la desinformación no debe basarse únicamente en contraargumentos, sino también en la creación de contenidos novedosos, atractivos, entretenidos y beneficiosos para la audiencia. Las organizaciones del sector científico y tecnológico están llamadas a actuar para que la información veraz sea la que gane.

La competencia por captar la atención del público en el caos informativo digital implica abandonar las antiguas fórmulas descriptivas y explicativas de los mensajes y adoptar la narrativa. Contar historias que incorporen conocimiento científico en su desarrollo, mediante personajes en situaciones particulares que siguen secuencias de acciones y transmiten emociones, resulta más efectivo que la mera exposición de datos.

Educación desde edades tempranas

Los adolescentes están cada vez más expuestos a la desinformación científica y sanitaria a través de plataformas de redes sociales, donde el contenido amplificado algorítmicamente y cargado emocionalmente puede influir en el desarrollo psicosocial y en los comportamientos de salud. Las deficiencias en alfabetización digital, la influencia de pares, la amplificación algorítmica y el contenido cargado emocionalmente emergen como mecanismos recurrentes que incrementan la vulnerabilidad frente a la desinformación.

El fortalecimiento de la alfabetización digital en salud, el pensamiento crítico y las intervenciones educativas basadas en evidencia representan estrategias esenciales para reducir la vulnerabilidad ante la desinformación y promover entornos digitales más saludables para los jóvenes. Incorporar estos contenidos en el currículo escolar desde edades tempranas prepara a las futuras generaciones para navegar por el ecosistema informativo digital con criterio.

Colaboración institucional y redes de verificación

La colaboración entre instituciones científicas, universidades, medios de comunicación y organismos públicos es fundamental para crear un ecosistema informativo resiliente. Iniciativas como el proyecto Iberifier Plus de la FECYT trabajan para identificar y combatir la desinformación científica mediante investigación aplicada y el desarrollo de herramientas de detección .

Las redes de verificadores de hechos (fact-checkers) especializados en ciencia y salud desempeñan un papel crucial al desmentir bulos virales y proporcionar información contrastada. Su trabajo debe ser amplificado por medios e instituciones para maximizar su alcance e impacto.

Conclusión

Combatir la desinformación científica requiere esfuerzos coordinados en múltiples frentes: educación ciudadana, comunicación responsable, regulación de las plataformas, periodismo especializado y colaboración institucional. No existe una solución única, sino un conjunto de estrategias complementarias que deben implementarse de manera sostenida. La recompensa es una sociedad más informada, capaz de tomar decisiones fundamentadas en evidencia y resistente a manipulaciones interesadas que ponen en riesgo la salud pública, la democracia y el progreso científico.

En esta conversación puedes escuchar las ideas más interesantes sobre este tema.

Este vídeo resume los conceptos básicos de la desinformación científica.

Scientific_Disinformation_and_Adolescence

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Casi dos millones de reproducciones: cuando la divulgación en ingeniería trasciende el aula

Hay cifras que, más allá de su valor cuantitativo, invitan a detenerse y reflexionar. Los 181 vídeos que he publicado en el canal de YouTube de la Universitat Politècnica de València (UPV) han alcanzado 1.930.120 reproducciones acumuladas, además de 17.158 «me gusta» y 589 comentarios. Son números que impresionan, pero lo que realmente representan va mucho más allá de las estadísticas.

Cuando comenzaron a publicarse estos vídeos en 2011, el objetivo era sencillo: complementar la docencia presencial y poner a disposición de los estudiantes materiales que les permitieran revisar conceptos complejos a su propio ritmo. En aquel momento era difícil imaginar que, con el paso de los años, estos recursos terminarían siendo consultados por miles de personas de numerosos países, convirtiéndose en una pequeña biblioteca audiovisual sobre ingeniería civil, procedimientos de construcción, gestión de proyectos, optimización, calidad y maquinaria.

Los datos muestran, además, que el interés por estos contenidos se mantiene vivo. Los vídeos siguen recibiendo nuevas visualizaciones cada mes, incluso los publicados hace más de una década. Esta permanencia demuestra que, cuando el conocimiento se presenta con rigor y una vocación claramente didáctica, conserva su utilidad con el paso del tiempo.

Entre los vídeos más vistos destacan «QFD: Despliegue de la función de calidad», con 176.945 reproducciones; «El método PERT», con 136.091 reproducciones; y «La curva de compactación», con 87.541 reproducciones. Les siguen otros temas, como «Capacidad de procesos» (71.829 reproducciones) y «Métodos de superficies de respuesta» (58.992 reproducciones), lo que confirma que existe un notable interés por contenidos especializados cuando se explican de forma clara y accesible.

Sin embargo, si algo me enseñan estas cifras, es que la verdadera trascendencia de la universidad no se limita a las aulas. Hoy el conocimiento puede viajar sin fronteras y llegar a cualquier persona con curiosidad por aprender. Un estudiante que prepara un examen, un profesional que necesita recordar un procedimiento, un investigador que busca una explicación concreta o simplemente alguien interesado en comprender mejor cómo funciona la ingeniería pueden encontrar en estos vídeos una respuesta. Esa posibilidad de compartir conocimiento de manera abierta constituye, probablemente, una de las mayores oportunidades que las tecnologías digitales ofrecen a la educación superior.

La divulgación científica y técnica ha dejado de ser una actividad complementaria para convertirse en una parte esencial de la transferencia de conocimiento. La universidad tiene la responsabilidad de generar conocimiento, pero también de hacerlo accesible a la sociedad. Internet y plataformas como YouTube han democratizado ese acceso de una forma impensable hace apenas dos décadas, permitiendo que una explicación elaborada desde un despacho universitario sea útil a miles de personas repartidas por todo el mundo.

Personalmente, este hito supone una enorme satisfacción, pero también una responsabilidad. Cada vídeo representa muchas horas de preparación, documentación, grabación y edición, con el propósito de explicar conceptos complejos de la forma más clara posible. Saber que ese esfuerzo ha servido para ayudar a tantas personas es, sin duda, la mayor recompensa.

Alcanzar casi dos millones de reproducciones no es una meta, sino un estímulo para seguir trabajando. La ingeniería necesita ser contada, explicada y compartida. Si estos vídeos han contribuido, aunque sea modestamente, a despertar vocaciones, facilitar el aprendizaje o acercar la ingeniería a un público más amplio, entonces el objetivo habrá merecido plenamente la pena.

Si te interesa ver todos estos vídeos, puedes hacerlo aquí: https://www.youtube.com/playlist?list=PL7E56CF86A0BF2288

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Reelección como Consejero del Sector 4 docencia e investigación del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos

🙏 Gracias, de corazón.

Hoy quiero dar las gracias, con toda sinceridad, a todos los colegiados y colegiadas, pero especialmente a los del Sector 4 (Docencia e Investigación) del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos por su participación en estas elecciones. Este sector ha experimentado un incremento muy notable en el nivel de implicación, y eso, por sí solo, ya es una gran noticia para todos.

Gracias también por el apoyo masivo que ha recibido mi candidatura, que me permite continuar, por tercera vez, como vuestro Consejero. Es un honor y, sobre todo, una responsabilidad que asumo con el mismo compromiso del primer día.

Seguiré trabajando para defender los intereses del colectivo de ingenieros e ingenieras de caminos que desarrollamos nuestra labor en este ámbito, a todos y todas, sin excepción. La docencia y la investigación son pilares esenciales de nuestra profesión y así seguiré defendiéndolos.

Quiero aprovechar también para felicitar muy sinceramente a todos los compañeros y compañeras que han sido elegidos en el resto de los sectores como consejeros, a quienes han sido elegidos en las juntas de gobierno de las demarcaciones, a los representantes provinciales y al presidente, vicepresidente y vocales de la Junta de Gobierno del Colegio. Enhorabuena a todos por la confianza depositada en vosotros.

Ahora, superado el proceso electoral, toca remar juntos. Os pido a todos y todas un trabajo común y conjunto, para que nuestra profesión siga ocupando el lugar que le corresponde y siga aportando valor a la sociedad.

Gracias de nuevo por la confianza. Vamos a por ello. 💪

Comisión de Educación y Universidades del Colegio de Ingenieros de Caminos

La docencia y la investigación son pilares esenciales para garantizar el futuro de la Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos y para fortalecer el vínculo entre la Universidad, la profesión y la sociedad. Durante este mandato como consejero del Sector 4 (Docencia e Investigación) del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, he trabajado para que la voz del ámbito académico cuente con una presencia activa en las decisiones estratégicas que afectan a nuestra profesión.

Como miembro de la Comisión de Educación y Universidades del Colegio y único ingeniero de caminos que forma parte de la Comisión C15 (Ingeniería Civil) de ANECA, responsable de la acreditación de profesores titulares y catedráticos en nuestra disciplina, he impulsado iniciativas para reconocer el valor de la experiencia profesional en la carrera académica, reforzar la calidad de la formación y estrechar la conexión entre la universidad y el ejercicio profesional. Con la experiencia acumulada y el trabajo realizado como base, solicito de nuevo vuestra confianza para seguir representando al Sector 4 y consolidar las iniciativas emprendidas en beneficio de toda la comunidad académica y profesional.

https://elecciones.colegiocaminos.es/#/login/auth/

En este contexto, considero oportuno compartir el balance de la actividad desarrollada por la Comisión de Educación y Universidades durante el periodo 2024-2026. Durante este mandato he tenido el honor de presidir el Grupo de Trabajo 1, dedicado a la acreditación del profesorado, desde el cual hemos elaborado propuestas para mejorar el reconocimiento de la experiencia profesional en los procesos de evaluación académica. Asimismo, el respaldo y la confianza de mis compañeros de la Comisión, que me han animado a presentar de nuevo mi candidatura como consejero del Sector 4, constituyen un estímulo para seguir trabajando con el objetivo de que el Colegio disponga de información directa, rigurosa y permanentemente actualizada sobre la evolución de los criterios y procedimientos de acreditación del profesorado universitario. El resumen que se presenta a continuación recoge las principales actuaciones, iniciativas y resultados alcanzados por la Comisión, fruto del compromiso y del trabajo conjunto de todos sus integrantes.

Plan de Actuación de la Comisión de Educación y Universidades para el periodo 2024-2026

La Comisión de Educación y Universidades afrontó el periodo 2024-2026 con el propósito de impulsar una estrategia orientada al fortalecimiento de la formación, la excelencia académica y la proyección de la Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos. Integrada por un equipo multidisciplinar de expertos y representantes de las distintas Demarcaciones del Colegio, la Comisión desarrolló un plan de actuación sustentado en objetivos estratégicos, líneas de trabajo definidas y acciones concretas que contribuyeron a responder a los retos presentes y futuros de la profesión.

La Comisión estuvo presidida por Esther Real, directora de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), quien lideró este proyecto con una visión orientada a la innovación, la colaboración y la obtención de resultados. La acompañaron en el equipo directivo la vicepresidenta, Ana Rivas, directora de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad de Castilla-La Mancha y presidenta de CODICAM (Conferencia de Directores de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos y de Ingeniería Civil), y la secretaria, Ángeles Martín, responsable de Empleo y Formación del CICCP, quienes coordinaron el desarrollo de las iniciativas y velaron por el cumplimiento de los objetivos establecidos.

Formaron parte asimismo de la Comisión Héctor Andrés (USAL), José Atienza (UPM), José Baraibar (UNICAN), Jorge Bernabeu (UPM), Daniel Castro (UNICAN), Antoni Cladera (UIB), Marta García (UNEX), Belén González (UDC), Isabel Martínez (UDC), Juan Miquel (UPC), Enrique Mirambell (UPC), Jose Moura (UNICAN), Fermín Navarrina (UDC), Eugenio Pellicer (UPV), Pedro Plasencia (UNIOVI), M. Rodríguez (UE), M. Rubio (UGR), Rita Ruiz (UCLM), Ángel Sampedro (UAX), Antonio Tomás (UPCT) y Víctor Yepes (UPV).

La diversidad de trayectorias y la amplia experiencia de sus integrantes en los ámbitos de la docencia, la investigación, la gestión universitaria y el ejercicio profesional constituyeron un activo esencial para el desarrollo de este plan de actuación. Su trabajo conjunto favoreció la generación de propuestas de alto valor, el fortalecimiento de la relación entre los ámbitos académico y profesional y la consolidación de una formación de excelencia, alineada con las necesidades de la sociedad y los desafíos del futuro.

Balance de la Comisión

La Comisión de Educación y Universidades ha mantenido durante el ejercicio 2025 un firme compromiso con el fortalecimiento de la conexión entre el ámbito profesional de la ingeniería y el entorno académico. En el marco del Plan de Actuación 2024-2026, la Comisión ha centrado sus esfuerzos en mitigar la desconexión detectada entre el conocimiento teórico impartido en las Escuelas y las habilidades prácticas de alto nivel exigidas por el mercado laboral actual. El contexto de este año ha estado marcado por la preocupación ante la excesiva teorización de los currículos académicos y por la necesidad de que la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y la Acreditación (ANECA) reconozca de manera efectiva la experiencia profesional en la acreditación del profesorado.

Asimismo, la Comisión ha seguido de cerca la reestructuración de las comisiones de evaluación de la ANECA tras la división de la antigua comisión C13 en las nuevas C15 (Ingeniería Civil) y C16 (Arquitectura y Construcción), velando por una representación adecuada de los ingenieros de caminos en dichos órganos.

Actividades realizadas

A lo largo del año 2025, la Comisión ha desarrollado su actividad mediante tres reuniones plenarias virtuales, celebradas el 17 de febrero, el 9 de mayo y el 3 de diciembre, además de múltiples sesiones internas de trabajo de sus grupos especializados.

La Comisión ha estructurado su trabajo en cuatro Grupos de Trabajo (GT) con logros significativos:

  • GT1: Acreditación del profesorado. Ha liderado la elaboración de una propuesta técnica para integrar la experiencia profesional en el sistema de acreditación. Entre sus planteamientos destaca la sustitución de las estancias de investigación de nueve meses por dos años de ejercicio profesional especializado y la equiparación de la dirección de proyectos de ingeniería singulares a artículos científicos indexados.
  • GT2: Homologaciones y convalidaciones. Ha realizado un análisis exhaustivo de los retrasos administrativos en la homologación de títulos extranjeros, que pueden alcanzar entre tres y cinco años. Como solución, se ha propuesto que el Colegio actúe como representante legal de los solicitantes para agilizar la gestión inicial ante el Ministerio.
  • GT3: Formación permanente y continua. Ha avanzado en la recopilación de la oferta de microcredenciales de las Escuelas de Caminos, orientadas a profesionales de entre 25 y 64 años, con el objetivo de coordinar la formación subvencionable de bajo coste y corta duración.
  • GT4: Promoción de los estudios. Ha iniciado el diseño de campañas de difusión para visibilizar el valor de la ingeniería de caminos en todas las comunidades autónomas.

Acuerdos y reuniones institucionales realizadas

La comisión ha contado con la participación activa del presidente del Colegio, Miguel Ángel Carrillo, en la reunión de cierre anual de diciembre. En dicha sesión se ha acordado una estrategia institucional escalonada que incluye reuniones con el secretario general de Universidades y con la dirección de ANECA para presentar formalmente las propuestas para la valoración de la experiencia profesional. Además, la Comisión ha colaborado con la Comisión de Defensa de la Profesión para actualizar el «Libro Blanco de la Ingeniería de Caminos«, incorporando nuevas competencias en resiliencia, cambio climático y digitalización, entre otras. También se ha abordado con preocupación la evaluación de títulos españoles por agencias externas (como la de Kazajistán), instando a una mayor coordinación entre universidades y agencias evaluadoras.

Publicaciones y documentos técnicos realizados

Durante 2025, la Comisión ha generado los siguientes documentos de referencia:

  • Documento de Reflexiones sobre la Experiencia Profesional: un informe detallado que justifica la necesidad de un cambio en la valoración del profesorado universitario.
  • Guía de Homologaciones y Convalidaciones: un documento explicativo que recoge de forma ordenada las vías de homologación, las fases del procedimiento y el rol de los organismos implicados para orientar a escuelas y titulados extranjeros.

Para concluir este ejercicio, la Comisión programó una reunión presencial en Madrid en enero de 2026, con el fin de consolidar el posicionamiento del Colegio antes de su traslado formal ante las autoridades ministeriales.

Espacio de diálogo

Si eres profesor, investigador o estás vinculado al ámbito universitario de la Ingeniería de Caminos, te invitamos a participar en un encuentro abierto para compartir ideas, propuestas e inquietudes de cara a las elecciones del Sector 4 (Docencia e Investigación) del Colegio de Ingenieros de Caminos.

Será un espacio de diálogo en el que podremos debatir los retos que afrontan los ingenieros de caminos dedicados a la docencia y la investigación, intercambiar puntos de vista y explicar las propuestas de nuestra candidatura para reforzar la presencia y el papel de este colectivo dentro del Colegio.

📅 Jueves, 9 de julio
🕦 11:30 h
📍 Sede del Colegio en Madrid (Sala Torán) y también en formato telemático.

En el acto participarán Víctor Yepes, candidato al Sector 4; Carmen Castro, candidata a vocal de la Junta de Gobierno; Ricardo Martín de Bustamante, consejero en Dragados y ACS Servicios y Concesiones; Martín de Bustamante-Villarroya, candidato territorial por Murcia; y Antonio Tomás Espín, candidato al Consejo General.

Porque un Colegio más fuerte también se construye escuchando a quienes forman e investigan para las próximas generaciones de ingenieros.
Os esperamos para conversar, debatir y construir juntos el futuro del Sector 4.

💻 Acceso al acto telemático: https://meet.google.com/txo-kfyt-ddp

Comparte esta publicación con otros compañeros del ámbito universitario y de la investigación. Tu participación es importante.

Reflexiones sobre la docencia de la asignatura de Procedimientos de Construcción

Aún está fresca la tinta del último libro que acabo de publicar. Como he señalado en otras ocasiones, mi mayor aspiración es culminar una «Enciclopedia de la ingeniería de la construcción» antes de jubilarme. Es un proyecto de enorme envergadura que, en los tiempos que corren, puede parecer incluso una rareza, pues el actual sistema de evaluación del profesorado universitario concede escaso reconocimiento a este tipo de obras, privilegiando casi exclusivamente los artículos científicos. Aun así, inspirado por el legado de los grandes catedráticos que han marcado el rumbo de nuestra profesión, continúo dedicando, con la humildad de quien sabe que siempre queda mucho por aprender, una parte esencial de mi tiempo a este ilusionante desafío.

En este caso, se trata de un Manual de Referencia (revisado por el sistema doble ciego) de la Universitat Politècnica de València. Se trata de un libro de 452 páginas, con 214 ilustraciones y 200 preguntas de autoevaluación, titulado «Fabricación y puesta en obra del hormigón». Su referencia es el número 441 y, si os interesa, lo podéis conseguir en este enlace: https://www.lalibreria.upv.es/portalEd/UpvGEStore/control/product?product_id=441-5-1

Sin embargo, no me he podido resistir a compartir el prólogo que he escrito para este libro y que, además de presentarlo, sirve como reflexión sobre la docencia de la asignatura «Procedimientos de Construcción», actualmente impartida en los grados de ingeniería civil y de ingeniería de obras públicas de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de Valencia.

Prólogo

La docencia de una asignatura como Procedimientos de Construcción conlleva una dificultad singular: no se trata solo de explicar conceptos, sino de enseñar cómo se ejecutan realmente las obras, lo que implica abordar no solo las fases constructivas, sino también aspectos esenciales como el conocimiento de la maquinaria y los medios auxiliares, la seguridad y salud, el impacto ambiental y, sobre todo, los fundamentos técnicos necesarios —geotecnia, resistencia de materiales, mecánica, cálculo de estructuras, gestión empresarial, planificación y economía— que permiten seleccionar el proceso constructivo más adecuado para cada caso.

Además, todo ello debe transmitirse a estudiantes cuya experiencia directa en obra es, en la mayoría de los casos, escasa o inexistente. Entonces surge una pregunta inevitable: ¿cómo llevar la obra al aula?

Es evidente que nada sustituye a la experiencia directa. Las visitas a obras y las prácticas en empresa resultan imprescindibles para la formación del futuro profesional. Sin embargo, aun siendo necesarias, no son suficientes para adquirir las competencias y la visión global que exige el ejercicio de la ingeniería.

La dificultad aumenta cuando estas asignaturas se imparten en los primeros cursos del grado. En planes de estudio anteriores, Procedimientos Generales de Construcción y Organización de Obras se cursaba en los últimos años, incluso en paralelo con la asignatura de Proyectos. Esto permitía al estudiante integrar los conocimientos adquiridos y comprender con mayor profundidad la lógica constructiva. Pero independientemente del momento en que se imparta, el reto de acercar la realidad de la obra al estudiante sigue siendo el mismo.

Recuerdo cuando cursé esta asignatura en el cuarto curso de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, en 1986. El profesor D. Hermelando Corbí Abad utilizaba entonces todos los recursos disponibles: proyector de opacos, fotografías que circulaban de mano en mano, catálogos de maquinaria y de empresas y, sobre todo, mucha pizarra. Tomábamos apuntes con esmero y disponíamos de textos mecanografiados que nos servían de guía. Las clases se complementaban con numerosas visitas a obras y excursiones técnicas que no solo ampliaban nuestros conocimientos, sino que también fortalecían el compañerismo y alimentaban nuestra vocación por esta apasionante profesión.

Cuando en 1994 comencé a impartir la asignatura, ya como profesor asociado y tras varios años de experiencia en los sectores público y privado, recurrí a los medios que entonces estaban a nuestro alcance: vídeos en VHS, transparencias, fotografías y catálogos. Las visitas a obra seguían siendo un pilar fundamental. No obstante, el problema persistía. Las técnicas constructivas evolucionaban con rapidez y la maquinaria y los medios auxiliares cambiaban a un ritmo que resultaba difícil de seguir con los recursos disponibles.

La llegada de los ordenadores personales, las presentaciones digitales y, sobre todo, de internet y de la inteligencia artificial supusieron un punto de inflexión. Con el cambio de milenio, la información comenzó a multiplicarse exponencialmente. Las fotografías, los vídeos y los documentos se acumulaban en el disco duro sin un orden claro. Era necesario estructurar y sistematizar todo el material.

El 5 de marzo de 2012 inicié una bitácora digital con el propósito de organizar esa información dispersa. Así nació el «Blog de Víctor Yepes», concebido inicialmente como una herramienta personal de organización y que pronto se convirtió en un recurso abierto para estudiantes y profesionales. La posibilidad de estructurar contenidos en entradas, incorporar material gráfico, enlazar documentos y facilitar el acceso permanente a la información transformó por completo mi forma de enseñar. Los estudiantes podían no solo repasar lo explicado en clase, sino también profundizar y ampliar sus conocimientos de forma autónoma. Con el tiempo, el blog se ha ampliado hasta convertirse en un repositorio dinámico y extenso de contenidos sobre la construcción, con más de 2400 artículos dedicados a la ingeniería de la construcción.

El siguiente paso fue natural: depurar, revisar y sistematizar ese material para convertirlo en textos docentes estructurados. Así surgieron los Manuales de Referencia, editados por la Universitat Politècnica de València, entre los cuales se enmarca la presente obra.

Este libro es fruto de un esfuerzo de recopilación, ordenación y actualización del conocimiento, con el objetivo de ofrecer un recurso integral y actualizado tanto para estudiantes como para profesionales. Cada generación de docentes tiene la responsabilidad de renovar y mantener actualizados los contenidos de sus asignaturas, incorporando los avances técnicos y normativos. Las leyes y reglamentaciones que afectan a las estructuras y medios auxiliares evolucionan con el tiempo, por lo que en estas páginas se han destacado especialmente los principios fundamentales, aquellos que permanecen más allá de los cambios coyunturales.

La fabricación y la puesta en obra del hormigón constituyen una fase decisiva en el proceso constructivo, pues de ellas depende que las prestaciones previstas en el proyecto se materialicen correctamente en la obra. A diferencia de las asignaturas de materiales, centradas en la caracterización y las propiedades del hormigón, o de las de cálculo de estructuras, orientadas a su dimensionamiento, este ámbito se ocupa de los procesos reales de dosificación, transporte, vertido, compactación, curado y control. En definitiva, es el puente entre la teoría y la realidad física que garantiza la durabilidad, la seguridad y la calidad final de la estructura.

La naturaleza práctica de esta obra responde a la necesidad de cubrir un vacío editorial. Aunque existen excelentes textos sobre geotecnia, resistencia de materiales, cálculo de estructuras o hidráulica, son escasas las publicaciones que abordan con suficiente profundidad y actualidad los procedimientos constructivos, la maquinaria y los medios auxiliares que hacen posible materializar los proyectos.

Una de las mayores dificultades a la hora de elaborar este libro ha sido la recopilación y selección del material gráfico, indispensable para comprender adecuadamente los elementos descritos. En el ámbito de la construcción, la imagen no es un simple complemento, sino una herramienta fundamental para el aprendizaje.

El libro está organizado en capítulos que abordan de forma sistemática la fabricación del hormigón, incluidos sus procesos y la maquinaria empleada, su transporte y vertido en obra, las operaciones de compactación y curado, así como las técnicas de reparación. También se dedica un apartado específico a los hormigones especiales y un capítulo final a los pavimentos de hormigón empleados en carreteras. La obra se completa con referencias bibliográficas y una serie de preguntas tipo test, con respuestas incluidas, para que el lector pueda evaluar su comprensión. Un índice temático final facilita la localización rápida de los contenidos.

El reto de esta obra ha consistido en integrar información dispersa, combinar técnicas tradicionales con otras plenamente actuales y describir maquinaria que, año tras año, deja obsoletos los modelos anteriores. Es posible, e incluso deseable, que dentro de algunos años parte de lo aquí expuesto se convierta en testimonio de una etapa superada por la robotización, la inteligencia artificial, los gemelos digitales y otras tecnologías emergentes que transformarán profundamente nuestra forma de concebir y ejecutar las obras.

Aunque se ha realizado una revisión minuciosa del manuscrito, es posible que persista alguna errata propia de una primera edición. Asumo la responsabilidad por cualquier error u omisión y agradezco de antemano las sugerencias que contribuyan a mejorar futuras ediciones.

A partir de este momento, el libro deja de pertenecer a su autor y pasa a ser del lector. Espero que estas páginas sirvan de ayuda a estudiantes y profesionales en su acercamiento al apasionante mundo de la construcción y, en particular, al desafío diario que supone la fabricación y la puesta en obra del hormigón para hacer realidad cada proyecto.

Valencia, mayo de 2026.

Referencia:

YEPES, V. (2026). Fabricación y puesta en obra del hormigón. Colección Manual de Referencia, serie Ingeniería Civil. Editorial Universitat Politècnica de València, 452 pp. Ref. 441. ISBN: 978-84-1396-418-8

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¿El fin del profesor? Por qué la IA y los humanos escriben mejor juntos (y qué dice la ciencia al respecto).

En las aulas de hoy se libra una batalla silenciosa. Por un lado, el temor a que la inteligencia artificial (IA) despoje al aprendizaje de su esencia humana y, por otro, la realidad agotadora de los instructores que no disponen de tiempo suficiente para ofrecer retroalimentación detallada sobre cada borrador. Estamos ante una encrucijada: ¿automatizamos la enseñanza o encontramos una forma de que la tecnología nos haga más humanos?

Investigadores de la Universidad de California han arrojado luz sobre este dilema mediante el modelo PAIRR (Peer and AI Review + Reflection). No se trata de una capitulación ante las máquinas, sino de una estrategia centrada en el ser humano que demuestra que la clave no es elegir entre «IA» y «humano», sino potenciar el binomio «IA + humano». Los estudiantes lo tienen claro: no quieren elegir entre el código y el corazón; quieren ambos.

El «combo» ganador: validación y lentes complementarios.

Los datos del estudio (N = 361) son contundentes y desafían la idea de que los jóvenes buscan la automatización como un camino fácil. El 58 % de los estudiantes prefiere recibir retroalimentación combinada de la IA y de sus compañeros, mientras que un rotundo 36 % aún prefiere únicamente la retroalimentación humana. Solo un minúsculo 7 % optaría por recibir comentarios exclusivamente de una IA.

¿Por qué esta preferencia masiva por el modelo híbrido? La ciencia apunta a dos mecanismos psicológicos:

  • Refuerzo y validación: cuando la IA y un compañero coinciden, el estudiante siente una «reaseguración». El comentario deja de ser una opinión aislada para convertirse en una verdad comprobada.
  • Perspectivas complementarias: la IA y los humanos miran el texto con lentes distintos. Mientras la IA actúa como un arquitecto de la estructura, los compañeros actúan como lectores sensibles al matiz.

La IA como el entrenador de rúbricas que nunca duerme.

Una de las grandes fortalezas de modelos como ChatGPT es su capacidad para ofrecer estrategias de revisión accionables basadas estrictamente en la rúbrica. Mientras que un compañero puede ser vago en sus sugerencias, la IA destaca por identificar problemas de organización y de flujo con una frialdad técnica que constituye su mayor virtud.

Pero su mayor impacto radica en su disponibilidad. Consideremos el caso de Elizabeth, una estudiante de redacción científica. Para ella, la IA no es un sustituto del profesor, sino un «coach» disponible en los momentos de mayor soledad creativa:

«Me dio la retroalimentación que necesitaba para seguir revisando de inmediato… definitivamente me ayudó a mantenerme comprometida con mis trabajos, incluso a la 1 a. m.».

Esa inmediatez elimina el bloqueo del escritor. En lugar de enfrentarse a una página en blanco mientras espera a la clase del lunes, Elizabeth utiliza la IA para identificar patrones recurrentes, lo que hace que su flujo de trabajo sea mucho más eficiente.

Lo que la IA no puede sentir: el peso de la humanidad.

A pesar de su precisión algorítmica, la IA tiene límites insalvables. El estudio revela un contraste fascinante: la IA suele centrarse en preocupaciones de «alto orden» (la estructura, el esqueleto del argumento), mientras que los humanos aportan la «carne» y el contexto.

Hay tres elementos que la IA simplemente no puede replicar:

  • Conocimiento contextual: los estudiantes comprenden los desafíos específicos del curso y lo que el profesor realmente valora.
  • Empatía y tono alentador: un algoritmo no puede motivar a un estudiante que duda de sus capacidades.
  • Audiencia auténtica: un ser humano reacciona emocionalmente. Elizabeth lo comprobó cuando un compañero le confesó que su texto sobre el cuidado de pacientes sonaba «aterrador» y «desalentador». Esa respuesta subjetiva, vital para la conciencia retórica, es algo que la IA jamás podrá sentir.

De copiar y pegar a la «decisión ejecutiva».

El modelo PAIRR no fomenta la pereza, sino la alfabetización en IA. El objetivo es que el estudiante no acepte ciegamente lo que dice la máquina, sino que ejerza su agencia como escritor. Al verse obligado a comparar dos fuentes de comentarios, el estudiante debe tomar lo que los investigadores llaman una «decisión ejecutiva».

El proceso PAIRR se consolida en cinco pasos críticos:

  1. Borrador: creación de la versión inicial.
  2. Feedback de pares: obtención de la perspectiva humana y emocional.
  3. Feedback de IA: uso de la rúbrica para realizar un análisis técnico y estructural.
  4. Reflexión: análisis comparativo en el que el autor decide a quién creer.
  5. Revisión: ajustes finales basados en el juicio crítico del estudiante.

Cerrando la brecha de equidad.

La IA tiene el potencial de ser un gran nivelador. Para escritores multilingües como Irina, para quien el inglés es su tercer idioma, la IA ofrece un espacio seguro. Irina utiliza la tecnología para pulir la gramática y las normas del inglés académico estándar antes de someterlo a la revisión humana, lo que reduce la intimidación inicial.

Sin embargo, el estudio no ignora los riesgos. Los modelos de lenguaje pueden perpetuar los sesgos lingüísticos de los grupos dominantes. Por eso, el modelo PAIRR es fundamental: en lugar de prohibir la tecnología y permitir que los estudiantes la utilicen a escondidas, los profesores los guían para que aprendan a evaluar el sesgo en lugar de aceptarlo ciegamente.

Conclusión y reflexión final.

El hallazgo más importante de la Universidad de California es que la tecnología no crea entornos de aprendizaje ricos, sino que son los profesores y las relaciones humanas quienes los hacen. La IA es una herramienta «infaliblemente útil», pero su valor solo florece cuando hay un ser humano en el centro que toma las decisiones.

En el mundo laboral del mañana, la habilidad más valiosa no será escribir de forma aislada, sino colaborar con la IA de manera ética, crítica y analítica.

Pregunta de cierre: ¿qué pasaría con la calidad de nuestras ideas si dejáramos de ver la IA como una herramienta de reemplazo y empezáramos a usarla como a un colega que nos obliga a justificar cada una de nuestras decisiones?

En esta conversación puedes escuchar las ideas más interesantes sobre este tema.

Este vídeo resume bien los conceptos básicos de este artículo.

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Referencia:

Sperber, L., MacArthur, M., Minnillo, S., Stillman, N., & Whithaus, C. (2025). Peer and AI Review+ Reflection (PAIRR): A human-centered approach to formative assessment. Computers and Composition, 76, 102921.

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El factor de impacto de las revistas JCR del año 2025

Acaba junio y justo ahora se pueden consultar los factores de impacto de las revistas científicas indexadas en el Journal of Citation Reports (JCR). Los índices de impacto son instrumentos que permiten comparar y evaluar la importancia relativa de una revista determinada dentro de un mismo campo científico en función del promedio de citas recibidas por los artículos que publica durante un periodo de tiempo determinado. Estos indicadores son especialmente importantes en el ámbito científico, ya que, aunque tienen detractores, permiten evaluar con criterio objetivo cierto aspecto de la calidad científica de la revista en la que un investigador publica sus artículos. En mi caso, según la Web of Science, mi índice H es de 48.

Tal como se muestra en la figura, Forrest Gump definía con claridad la sorpresa que más de un investigador, editor o lector se lleva cada año al ver que su querida revista del alma sube o baja del primer al segundo cuartil, o viceversa. Es muy desagradable publicar en una revista de alto impacto y que, al año siguiente, baje de cuartil. Pero, en fin, estas son las reglas del juego.

Por mi parte, os voy a poner algunas de las revistas en las que he publicado y que están en los dos primeros cuartiles. De hecho, alguna está en el primer decil. No están todas las que son, pero son todas las que están. Si os fijáis, el cuartil a veces no corresponde al impacto, ya que depende del área de conocimiento. A continuación, os paso la lista de mis revistas favoritas de mayor impacto.

REVISTAS. DATOS 2026 Impacto
SUSTAINABLE CITIES AND SOCIETY 13.3 D1
AUTOMATION IN CONSTRUCTION 12.6 D1
COMPUTERS AND EDUCATION OPEN 12.3 D1
ENVIRONMENTAL IMPACT ASSESSMENT REVIEW 12.2 D1
JOURNAL OF CLEANER PRODUCTION 10.7 D1
RESOURCES CONSERVATION AND RECYCLING 10.4 D1
RESULTS IN ENGINEERING 9.4 D1
COMPUTER-AIDED CIVIL AND INFRASTRUCTURE ENGINEERING 9.2 D1
BUILDING AND ENVIRONMENT 8.4 D1
JOURNAL OF BUILDING ENGINEERING 8.1 D1
ENERGY AND BUILDINGS 8.0 D1
ENGINEERING STRUCTURES 7.6 D1
COMPUTERS & INDUSTRIAL ENGINEERING 7.3 Q1
ADVANCES IN ENGINEERING SOFTWARE 6.3 D1
INTERNATIONAL JOURNAL OF LIFE CYCLE ASSESSMENT 6.1 Q1
OCEAN & COASTAL MANAGEMENT 5.9 D1
JOURNAL OF COMPUTING IN CIVIL ENGINEERING 5.8 Q1
SMART AND SUSTAINABLE BUILT ENVIRONMENT 5.7 Q1
COMPUTERS & STRUCTURES 5.6 Q1
JOURNAL OF CONSTRUCTION ENGINEERING AND MANAGEMENT 5.5 Q1
CLEANER ENVIRONMENTAL SYSTEMS 5.3 Q1
SCIENTIFIC REPORTS 4.9 Q1
ARCHIVES OF CIVIL AND MECHANICAL ENGINEERING 4.9 Q1
STRUCTURES 4.9 Q1
GEOMECHANICS FOR ENERGY AND THE ENVIRONMENT 4.8 Q1
JOURNAL OF CONSTRUCTIONAL STEEL RESEARCH 4.6 Q1
STRUCTURAL AND MULTIDISCIPLINARY OPTIMIZATION 4.5 Q1
COMPUTERS AND CONCRETE 4.4 Q1
IEEE ACCESS 4.2 Q2
SUSTAINABILITY 4.1 Q2
JOURNAL OF STRUCTURAL ENGINEERING 3.8 Q1
MATERIALS 3.7 Q2
INTERNATIONAL JOURNAL OF ADVANCED MANUFACTURING TECHNOLOGY 3.7 Q2
INFRASTRUCTURES 3.6 Q2
LAND 3.5 Q2
BUILDINGS 3.4 Q2
JOURNAL OF INFORMATION TECHNOLOGY IN CONSTRUCTION 3.4 Q2
JOURNAL OF MATERIALS IN CIVIL ENGINEERING 3.2 Q2
STRUCTURAL ENGINEERING AND MECHANICS 3.2 Q2
JOURNAL OF MARINE SCIENCE AND ENGINEERING 3.2 Q2
STRUCTURE AND INFRASTRUCTURE ENGINEERING 3.1 Q2
JOURNAL OF CIVIL ENGINEERING AND MANAGEMENT 3.0 Q2
APPLIED SCIENCES-BASEL 2.9 Q2
PLOS ONE 2.8 Q2
INNOVATIVE INFRASTRUCTURE SOLUTIONS 2.8 Q2
MATHEMATICS 2.3 D1


Además, los factores de impacto de las revistas donde soy editor asociado o pertenezco al comité editorial también han mejorado:

Mathematics (D1-SCI Journal)

Structure & Infrastructure Engineering (Q2-SCI Journal)

Sustainability (Q2-SCI Journal)

Advances in Concrete Construction (Q3-SCI Journal)

Structural Engineering and Mechanics (Q2-SCI Journal)

Advances in Civil Engineering (Q3-SCI Journal)

Revista de la Construcción (Q3-SCI Journal)