Puentes que mueren jóvenes: el coste invisible del calentamiento global en nuestra infraestructura

Cuando cruzamos un puente moderno, lo hacemos confiados en que la ingeniería ha superado la prueba del tiempo. Estas estructuras están diseñadas para durar, por norma general, al menos un siglo. Sin embargo, en todo el mundo, los gigantes de hormigón y acero están fallando décadas antes de lo previsto. ¿Por qué las infraestructuras que deberían ser monumentos a la estabilidad sucumben prematuramente? El enemigo no solo es el desgaste provocado por el tráfico o el paso de los años, sino también un factor mucho más sutil y persistente: el estrés térmico causado por el calentamiento global.

Un estudio fundamental realizado por nuestro equipo de investigación revela que el aumento de las temperaturas globales no solo supone una amenaza medioambiental, sino que también acelera la fatiga estructural. Esta investigación, que analiza la termodinámica de los puentes atirantados, pone de manifiesto una crisis silenciosa de infraestructuras que está disparando los riesgos para la seguridad y las emisiones de carbono a niveles alarmantes.

La muerte prematura del 8,67 % de los puentes del mundo.

La estadística es contundente: el 8,67 % de los puentes atirantados a nivel mundial han entrado en una fase de demolición prematura durante su vida útil. Este hallazgo desmonta la promesa del «periodo de diseño de 100 años» que rige la ingeniería civil contemporánea.

La realidad técnica es sombría. El estudio analiza casos como los del puente Nan’ao (NAB) y el puente del río Amarillo (YRB), cuyas vidas útiles se ven drásticamente reducidas por el estrés térmico acumulado. Es particularmente alarmante el caso del puente NAB: aunque fue diseñado para durar un siglo, la evaluación técnica de su vida útil por fatiga bajo condiciones de estrés térmico extremo y ciclos de congelación-descongelación proyectó una vida útil de apenas 6166 años. No se trata de un error de construcción, sino de una proyección científica sobre cómo la fatiga acumulada por el calor extremo «devora» la capacidad de carga de la estructura.

«La tendencia preocupante de las emisiones globales y la ineficiencia de los modelos de diseño actuales frente al cambio climático están provocando que la infraestructura se convierta en una fuente de riesgo inesperada, en la que la acumulación continua de daño térmico es el factor causal principal».

El «Carbon Drift»: un coste ambiental 2,7 veces mayor de lo previsto.

El estudio introduce un marco métrico tridimensional crucial: la «deriva de carbono». Esta métrica no solo mide el CO₂, sino que también considera el tiempo, la geografía y el rendimiento estructural para revelar la verdadera huella climática de una obra. Los datos revelan que esta degradación prematura ha generado un exceso de más de 100 millones de toneladas de emisiones de carbono.

Lo más impactante es que esta cifra equivale a 2,70 veces la producción de carbono proyectada originalmente en la fase de diseño. Aquí reside la «paradoja de la reconstrucción»: el calor daña el puente, lo que nos obliga a reconstruirlo con cemento, lo cual, a su vez, emite más CO₂ y acelera el calentamiento global. La degradación estructural se convierte así en un acelerador del cambio climático, creando un círculo vicioso de emisiones no contabilizadas que sabotea los objetivos globales de sostenibilidad.

La paradoja geográfica: las zonas templadas con mayor riesgo

Contrariamente a lo que cabría esperar, las regiones más calurosas del planeta no son necesariamente las más vulnerables. El modelado geoespacial ha identificado que las zonas de clima marítimo y de clima continental templado presentan la mayor vulnerabilidad estructural debido a la alta variabilidad de sus ciclos térmicos.

Esta paradoja se explica por la interacción entre la variabilidad climática regional y los gradientes altitudinales. En regiones como China, los datos técnicos muestran que, por cada 100 metros de altitud, la temperatura desciende entre 0,579 y 0,613 °C. Esta fluctuación, sumada a los cambios estacionales, intensifica los ciclos de congelación y descongelación, lo que provoca una fatiga en el hormigón mucho más agresiva que la causada por un calor constante. Los factores críticos identificados son:

  • Fluctuaciones de temperatura extrema: La amplitud entre máximas y mínimas genera un microestrés constante.
  • Gradientes de altitud: Las zonas montañosas experimentan ciclos térmicos más intensos y frecuentes.
  • Ciclos térmicos intensificados: El paso constante de frío a calor genera microfisuras que comprometen la integridad química del material.

La física del daño: por qué el hormigón se rinde ante el calor.

Para entender esta crisis, debemos observar la microestructura del material. El calor induce lo que los ingenieros llaman «deterioro termomecánico» y «evolución de la fluencia» (creep evolution). En un proceso de «ablación interna» progresiva, las altas temperaturas oxidan los microcristales de carbono de la estructura, generando microestrés que propaga grietas de forma invisible. Con el tiempo, esto debilita la adherencia crítica entre el acero de refuerzo y el hormigón, lo que deteriora la capacidad de carga de manera desigual hasta que se produce el fallo final.

El coste ambiental de este fallo es enorme debido a una relación física implacable: 1 tonelada de cemento emite aproximadamente 0,9 toneladas de CO₂. Cada reparación obligada por el calor supone un golpe severo al presupuesto de carbono del planeta.

«Desde la perspectiva de la termodinámica, la predicción precisa de la respuesta estructural en entornos de alta temperatura es esencial para prevenir deformaciones generales y el colapso de la capacidad de carga en la ingeniería civil moderna».

Hacia una infraestructura de «bajo carbono»: ¿es suficiente?

El estudio propone soluciones basadas en materiales de vanguardia para mitigar este impacto y aumentar la resiliencia.

  • Sustitutos del clínker: El uso de arcilla calcinada (calcined clay), cenizas volantes y escoria de alto horno puede reducir las emisiones de CO2 entre un 14% y un 22%.
  • Nanotecnología: La incorporación de nano CaCO3 en una proporción óptima del 2% para mejorar la resistencia a la compresión y la densidad de la matriz del concreto.
  • Diseño híbrido: Optimización mediante agregados reciclados para reducir el carbono incorporado en las materias primas.

Sin embargo, la innovación en materiales es solo la mitad de la batalla. El reto principal es normativo: es urgente recalibrar los códigos de diseño. Los estándares actuales están diseñados para un clima estable que ya no existe y no contemplan los extremos térmicos a los que nos enfrentaremos en las próximas décadas.

Conclusión: ¿Estamos diseñando para un mundo que ya no existe?

La infraestructura global se encuentra hoy en una carrera desesperada contra el tiempo y el termómetro. Los datos de Zhiwu Zhou et al. son una advertencia final sobre el «clima overshoot» o sobrepasado: nuestras ciudades están sostenidas por estructuras que envejecen a una velocidad que no previmos y que emiten más carbono del que podemos permitirnos.

Al finalizar este análisis, surge una pregunta inevitable que debe resonar en cada oficina de planificación urbana: ¿están nuestras ciudades listas para los desafíos térmicos de 2050 o estamos construyendo hoy, con cada nuevo puente de diseño tradicional, los monumentos de nuestra propia obsolescencia?

En esta conversación puedes escuchar algunas de las ideas más interesantes sobre este tema.

Este vídeo resume bien el contenido del trabajo.

Referencia:

ZHOU, Z.; DING, F.; ALCALÁ, J.; YEPES, V. (2026). Thermal damage and lifespan deterioration of global infrastructure under climate warming. Thermal Science and Engineering Progress, 78, 104910. DOI:10.1016/j.tsep.2026.104910

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Degradación termo-mecánica e impacto de carbono: obsolescencia prematura de infraestructuras por el calentamiento global

Acaban de publicar un artículo nuestro en Thermal Science and Engineering Progress, una de las revistas de mayor impacto científico, ubicada en el primer cuartil del JCR. Este estudio científico analiza cómo el calentamiento global y las temperaturas extremas aceleran la degradación física de la infraestructura vial, con especial atención a los puentes atirantados de hormigón.

La investigación se enmarca en el proyecto RESILIFE, que dirijo como investigador principal en la Universitat Politècnica de València. Además, muestra la internacionalización de nuestro grupo de investigación, en este caso, con China. A continuación, se presenta un resumen del trabajo y de la información de contexto.

Este trabajo sintetiza una investigación profunda sobre el impacto del calentamiento global en la infraestructura crítica, en particular en los puentes atirantados de hormigón. El estudio revela una presión dual: el calentamiento acelera la degradación estructural y, simultáneamente, amplifica las emisiones de carbono incorporadas debido a la necesidad de demoliciones prematuras y reparaciones no planificadas.

Los hallazgos clave indican que el 8,67% de los puentes atirantados a nivel mundial han entrado en una fase de demolición prematura durante su etapa operativa. Esto ha generado emisiones de carbono excedentes de más de 100.000 toneladas, una cifra equivalente a 2,70 veces la producción de carbono proyectada en la etapa de diseño original. Las regiones de clima templado marítimo y continental se identifican como zonas de alta vulnerabilidad, lo que exige una recalibración urgente de los códigos de diseño para garantizar la sostenibilidad y la resiliencia de la infraestructura global.

1. El impacto térmico en las estructuras de hormigón

El calentamiento global altera el equilibrio termomecánico de las estructuras, afectándolas principalmente mediante dos mecanismos: el gradiente térmico y la temperatura uniforme.

1.1. Mecanismos de deterioro

  • Efectos térmicos estáticos: Bajo condiciones de alta temperatura, las estructuras sufren deformaciones y tensiones excesivas que pueden comprometer su integridad microestructural.
  • Evolución de la fluencia (creep): En condiciones de carga variable y a alta temperatura, la microestructura experimenta una evolución gradual de la fluencia. Esto induce tensiones que inician y propagan grietas.
  • Efecto de retraso temporal (time-lag): Los fenómenos de retraso o diferencias de fase en la variación de la temperatura entre distintas ubicaciones estructurales son factores determinantes de la acumulación continua de daños.

1.2. Factores de degradación química y física

El deterioro es un proceso acoplado multivariable influenciado por:

  • Reacción álcali-sílice: Causa pérdida de propiedades mecánicas y reducción de la durabilidad del agregado.
  • Corrosión de armaduras: La temperatura es el principal factor que acelera la corrosión de las armaduras en el hormigón.
  • Gradientes térmicos severos: La exposición repetida a gradientes de temperatura extremos provoca grietas que afectan la vida útil normal y el funcionamiento.

2. Marco metodológico y modelización

La investigación emplea un marco multidisciplinario, basado en la física, que vincula el forzamiento climático a escala macro con el deterioro estructural a escala micro.

2.1. Innovaciones en el modelado

  • Métrica de deriva de carbono 3D: Un nuevo marco para acoplar la variabilidad climática regional con la decadencia del rendimiento estructural.
  • Modelo de daño térmico global: Incorpora la cuantificación de la incertidumbre y la caracterización estadística de eventos extremos.
  • Simulaciones de elementos finitos: Modelización detallada que incluye temperaturas extremas específicas del sitio, gradientes altitudinales e incertidumbre climática.

2.2. Ecuaciones fundamentales de transferencia de calor

El estudio se apoya en la ley de conducción de calor de Fourier y en modelos mejorados de radiación solar (Kelvin) para calcular la intensidad de radiación total, considerando las radiaciones directas, dispersas, reflejadas por el suelo e inversas atmosféricas.

3. Análisis de casos de estudio: puentes de gran luz

Se analizaron cuatro puentes atirantados en diferentes regiones climáticas para evaluar su deformación ante gradientes de temperatura extremos a lo largo de un ciclo de 50 años (1975–2025).

Tabla 1: Resumen de puentes analizados y rendimiento térmico

Puente Ubicación / clima Altitud promedio Ciclos hielo-deshielo (>20 °C) Vida útil de diseño Vida de fatiga estimada
NAB (Nan’ao) Monzón subtropical 15 m 3.098 100 años 6,166 años
MRB (Meixi) Monzón cálido/húmedo 943 m 3.672 100 años 20,470 años
WEB (Wuhekou) Transicional cálido 194 m 4.302 100 años 22,117 años
YRB (Yellow River) Continental templado 1.630 m 3.808 100 años 16,916 años

Hallazgos críticos por caso:

  • NAB: El análisis de acoplamiento térmico mostró que la vida operativa real caería a 93,834 años, por debajo del diseño original de 100 años.
  • MRB: Bajo ciclos intensos de hielo-deshielo, la vida útil se redujo drásticamente entre 65,9 y 93,1 años respecto a su vida útil de diseño original.
  • WEB: Presentó una relación de tensión térmica entre las losas superior e inferior de 2,818, lo cual fue la principal causa del arqueo en la viga principal.
  • YRB: Las temperaturas extremas (mínima de -21,7 °C) y la alta altitud provocaron una reducción masiva de la durabilidad, con una vida de fatiga acumulada de apenas 16,9 años en condiciones críticas.

4. Sostenibilidad y emisiones de carbono

La industria del hormigón enfrenta desafíos críticos, dado que la producción de una tonelada de cemento emite aproximadamente 0,9 toneladas de CO2.

4.1. El ciclo de retroalimentación climática

El estudio advierte sobre un círculo vicioso: el calentamiento global acelera el deterioro de las infraestructuras, lo que obliga a reconstrucciones prematuras, que a su vez generan más emisiones de CO2 y aceleran aún más el calentamiento. Por cada 1% de aumento en la tasa de crecimiento de las emisiones de carbono, la temperatura media aumenta en 0,01873 °C.

4.2. Análisis regional de emisiones excedentes

El equipo investigó 1.427 puentes atirantados en 27 países, dividiendo los hallazgos por regiones:

  • Norteamérica: En EE. UU., 14 puentes superaron su vida útil real calculada tras el daño térmico, entrando en periodo de demolición. Las emisiones en el periodo de demolición aumentaron un 488,19% en la región.
  • Europa: Alemania e Italia representan el 34,63% y el 15,24% de los puentes europeos, respectivamente. Tras el daño por fatiga ambiental, las emisiones durante el periodo de mantenimiento en Europa disminuyeron un 29,68% debido a demoliciones tempranas, pero las emisiones por demolición aumentaron un 1054,14%.
  • Asia-Pacífico: China representa el 43,22% de la región. Aunque muchos puentes son nuevos, la sensibilidad térmica indica que, al aumentar la temperatura, las propiedades de corte y la adherencia entre el acero y el hormigón disminuyen drásticamente.

5. Soluciones y mitigación: hormigón de bajas emisiones

Para cumplir con la Agenda 2030 de la ONU, resulta necesario adoptar materiales y tecnologías sostenibles.

Tabla 2: Tecnologías de Reducción de Carbono en la Construcción

Estrategia Materiales / Métodos Efecto en reducción de CO2
Sustitución de clinker Cenizas volantes, escoria, arcilla calcinada Reducción del 14% – 22%
Adhesivos sin cemento Materiales cementicios activados por álcalis Reducción de hasta el 80%
Optimización híbrida Áridos reciclados Reducción del 22% – 46% en materias primas
Nanotecnología Nano-rellenos de CaCO3 (2%) Mejora la resistencia y propiedades de la matriz
Captura de carbono Absorción química / Ciclo de calcio Captura directa de emisiones de CO2

6. Conclusiones y recomendaciones

La investigación concluye que el modelo tradicional de diseño de infraestructura resulta insuficiente frente a la volatilidad climática actual.

  1. Recalibración de códigos: Es urgente actualizar las especificaciones de diseño de vida útil, incorporando modelos de daño térmico que consideren eventos climáticos extremos y variaciones altitudinales.
  2. Enfoque interdisciplinario: La evaluación de infraestructuras debe integrar mecánica, termodinámica, ciencias sociales y detección remota para identificar las causas raíz de las fallas.
  3. Priorización de nuevos materiales: La durabilidad a largo plazo de los nuevos materiales de bajo carbono requiere una evaluación continua en entornos naturales reales, ya que la investigación actual en este ciclo de vida es insuficiente.
  4. Gestión de riesgos de «overshoot»: La industria de la infraestructura debe reconocer su papel decisivo en el riesgo de superación climática a nivel regional y global, y adoptar estrategias de diseño adaptativo para evitar el colapso prematuro de activos críticos.

Referencia:

ZHOU, Z.; DING, F.; ALCALÁ, J.; YEPES, V. (2026). Thermal damage and lifespan deterioration of global infrastructure under climate warming. Thermal Science and Engineering Progress, 78, 104910. DOI:10.1016/j.tsep.2026.104910

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La interdisciplinariedad y su importancia en la investigación

La interdisciplinariedad ocupa un lugar cada vez más importante en la investigación científica. Muchos de los problemas actuales, como el cambio climático o el desarrollo de la inteligencia artificial, no pueden entenderse desde una única disciplina. Para estudiarlos es necesario reunir conocimientos, métodos y puntos de vista procedentes de distintos campos.

Este enfoque consiste en trabajar con dos o más disciplinas para estudiar cuestiones que no encajan por completo en un solo ámbito. La combinación de estos conocimientos permite analizar los problemas desde diferentes perspectivas y obtener una visión más completa. En este aspecto, la interdisciplinariedad se diferencia de la multidisciplinariedad. En esta última, varias disciplinas pueden participar en un mismo proyecto, pero cada una mantiene sus propios métodos y trabaja de forma relativamente independiente. En la interdisciplinariedad, en cambio, existe un mayor intercambio entre los distintos campos. Los investigadores comparten conocimientos, combinan métodos y pueden plantear nuevas formas de estudiar un problema.

Resolución de problemas complejos

Uno de los principales beneficios de la interdisciplinariedad es que permite estudiar problemas que difícilmente pueden resolverse desde un único campo. El cambio climático, la seguridad alimentaria, las pandemias o la inteligencia artificial son buenos ejemplos. En todos ellos intervienen numerosos factores, por lo que resulta necesario contar con especialistas de diversas áreas.

El cambio climático evidencia claramente esta necesidad. Para hacerle frente no basta con conocer los procesos atmosféricos. También hacen falta conocimientos de ingeniería, economía, sociología y política, entre otros campos. La colaboración entre estos especialistas puede ayudar tanto a comprender mejor el problema como a diseñar medidas aplicables en la práctica.

Lo mismo ocurre con muchos otros problemas del mundo real. Una disciplina puede explicar una parte de un fenómeno, pero no necesariamente todas sus causas ni todas sus consecuencias. El trabajo conjunto permite comparar diferentes puntos de vista y detectar aspectos que podrían quedar fuera de un análisis más limitado. De este modo, la investigación interdisciplinar ofrece una visión más amplia del problema y facilita la relación entre conocimientos que normalmente se estudian por separado.

Innovación y nuevos descubrimientos

La colaboración entre disciplinas también puede favorecer la aparición de nuevas ideas y soluciones. Cuando investigadores de diferentes campos trabajan juntos, pueden combinar métodos y conocimientos que, por separado, no habrían dado los mismos resultados.

Un ejemplo conocido es el Proyecto Genoma Humano, en el que participaron especialistas de áreas como la biología, la química, las matemáticas, la ingeniería y la informática. El objetivo era identificar y estudiar el genoma humano, una tarea que requería un amplio conjunto de conocimientos. Los resultados del proyecto cambiaron la forma de estudiar la genética y allanaron el camino para nuevas investigaciones en medicina.

La biotecnología moderna también pone de manifiesto las posibilidades de este tipo de colaboración. La combinación de la biología molecular y la ingeniería ha permitido desarrollar nuevas terapias y numerosos productos con aplicaciones médicas y agrícolas. En las ciencias sociales encontramos otro ejemplo en la economía del comportamiento, que combina conocimientos de economía y psicología para estudiar cómo las personas toman decisiones. Este campo ha puesto en duda algunos modelos económicos basados exclusivamente en la idea de que las personas actúan siempre de manera racional.

Algo parecido sucede con la neurociencia cognitiva. Esta disciplina integra conocimientos de psicología, biología e informática para estudiar el funcionamiento del cerebro. Gracias a esta combinación ha sido posible avanzar en el estudio de procesos como el aprendizaje, la memoria y la toma de decisiones.

Mejora de la calidad de la investigación

La colaboración interdisciplinar también puede mejorar la calidad de la investigación. Cuando participan especialistas con formaciones diversas, los resultados pueden revisarse desde múltiples perspectivas. Esto ayuda a detectar errores, plantear cambios en los métodos empleados y verificar que las conclusiones estén bien fundamentadas.

En muchos proyectos, los investigadores se encargan de distintas fases del trabajo y revisan los resultados obtenidos por sus compañeros. Cada especialista puede prestar atención a aspectos distintos según su formación. Por ejemplo, un estadístico puede detectar problemas en el tratamiento de los datos que quizá no sean evidentes para un investigador de otra área. Del mismo modo, un especialista en el tema estudiado puede señalar cuestiones que no figuran en un análisis puramente estadístico.

La colaboración también permite distribuir la responsabilidad en el proceso de investigación. Contar con varias personas que revisen los resultados facilita la detección de errores y aumenta las posibilidades de obtener datos reproducibles en otros estudios. Además, la combinación de diferentes puntos de vista puede ayudar a reducir ciertos sesgos en la interpretación de los resultados. Los desacuerdos entre investigadores no tienen por qué ser negativos, ya que en muchos casos obligan a revisar las ideas iniciales y pueden conducir a conclusiones mejor fundamentadas.

Más recursos y posibilidades de financiación

Los proyectos interdisciplinarios también pueden acceder a más opciones de financiación. Algunos organismos nacionales e internacionales valoran especialmente los proyectos en los que participan investigadores de distintas áreas que forman parte de redes de colaboración. La razón es que estos proyectos pueden abordar cuestiones de mayor alcance y reunir conocimientos que sería difícil concentrar en un solo equipo.

La participación en redes académicas internacionales ofrece, además, diversas posibilidades. Entre ellas, se encuentran los proyectos de cooperación entre instituciones, las becas de movilidad, las convocatorias internacionales y algunos fondos destinados a investigaciones realizadas en varios países. Estas oportunidades pueden resultar más difíciles de conseguir para los grupos que trabajan de forma aislada.

Formar parte de estas redes también facilita el contacto entre investigadores con intereses comunes. A partir de estas relaciones pueden surgir nuevos equipos y proyectos en los que participen especialistas de diversas disciplinas. El trabajo conjunto permite plantear investigaciones de mayor alcance y compartir recursos, conocimientos y experiencias.

Así, la interdisciplinariedad no consiste simplemente en reunir a especialistas de distintos campos. Su principal valor radica en lograr que esos conocimientos se relacionen y se utilicen de manera conjunta. Ante problemas de múltiples causas y consecuencias, esta colaboración permite analizar mejor cada situación, plantear soluciones desde diferentes perspectivas y ampliar las posibilidades de la investigación científica.

Beneficios para la carrera de los investigadores

La interdisciplinariedad también puede favorecer la trayectoria profesional de los investigadores. Trabajar con especialistas de otras áreas permite establecer nuevos contactos y conocer grupos de investigación con los que, de otro modo, quizá no se habría tenido relación. Estas colaboraciones pueden aumentar la presencia del investigador en su propio campo y, al mismo tiempo, acercarlo a otros ámbitos profesionales.

Participar en proyectos de este tipo también facilita el acceso a recursos, equipos e infraestructuras que no siempre están disponibles para un solo grupo de investigación. Además, trabajar con otros especialistas puede dar lugar a nuevos proyectos y colaboraciones. De esta forma, la experiencia interdisciplinar no solo aporta conocimientos de otras áreas, sino que también puede influir en las oportunidades que surgen a lo largo de la carrera profesional.

Otro aspecto importante es el desarrollo de habilidades que pueden resultar útiles en distintos trabajos. Los investigadores que colaboran con personas de otras disciplinas deben aprender a explicar sus conocimientos de modo que los especialistas ajenos a su formación los comprendan. También deben adaptar sus métodos a diversas situaciones y encontrar puntos en común entre distintas formas de trabajo.

Estas capacidades son útiles tanto dentro como fuera de la universidad. En muchos entornos profesionales es habitual trabajar en equipos integrados por personas con conocimientos y experiencias diversos. Saber comunicarse con ellas, entender sus planteamientos y coordinar el trabajo es tan importante como dominar los conocimientos propios de una especialidad.

Por tanto, la experiencia interdisciplinar puede aportar algo más que conocimientos científicos. También ayuda a los investigadores a ampliar su red de contactos, a familiarizarse con otras formas de trabajo y a adquirir habilidades que pueden resultarles útiles en distintas etapas de su carrera.

Creatividad e innovación en la investigación interdisciplinar

La investigación interdisciplinar combina conocimientos y métodos de trabajo de distintas disciplinas. Esta combinación puede ayudar a encontrar soluciones que no surgirían con la misma facilidad en una sola disciplina. Al contar con métodos, teorías y datos distintos, los investigadores pueden comparar ideas y plantear respuestas diversas ante un mismo problema.

La diversidad de perspectivas también puede favorecer la innovación científica. Dos áreas pueden estudiar la misma cuestión, pero hacerlo con métodos distintos. Cuando los investigadores de ambas áreas ponen en común lo que saben, pueden incorporar nuevos datos y nuevas formas de análisis al proyecto. Esto permite examinar el problema desde varios puntos de vista y encontrar relaciones que quizá no serían visibles si cada grupo trabajara por separado.

Un aspecto especialmente interesante de este tipo de colaboración es que las ideas de una disciplina pueden servir para resolver problemas de otra. Un método utilizado habitualmente en un campo puede tener una aplicación inesperada en otro. Del mismo modo, una pregunta planteada desde una especialidad determinada puede llevar a los investigadores a revisar sus propias formas de trabajo.

Por ello, la diversidad dentro de un equipo de investigación no se limita a reunir a personas con conocimientos distintos. Lo importante es que haya un intercambio entre ellas. Cuando este intercambio funciona, las aportaciones de cada disciplina pueden complementarse y dar lugar a soluciones que difícilmente surgirían si trabajaran de forma aislada.

Formación e intercambio académico

La interdisciplinariedad también anima a los investigadores a salir de su área de especialización y acercarse a otros campos. Al participar en proyectos de este tipo, conocen teorías, métodos y formas de trabajo diferentes de los que suelen emplear. Esta experiencia puede ampliar sus conocimientos y ayudarles a incorporar nuevas herramientas a sus investigaciones.

El contacto con otras disciplinas también puede servir para desarrollar nuevas capacidades. Un investigador que trabaja fuera de su especialidad debe aprender a comprender conceptos distintos, adaptar sus métodos y combinar conocimientos de campos diferentes. Con el tiempo, estas experiencias pueden ampliar su formación y hacer que afronten sus investigaciones desde otras perspectivas.

Las redes internacionales ofrecen otras posibilidades de aprendizaje. A través de ellas se organizan estancias de investigación, programas de movilidad para estudiantes y profesores, seminarios conjuntos y programas de doble titulación, entre otras actividades. Estas iniciativas permiten que investigadores y estudiantes conozcan otras universidades, establezcan relaciones profesionales y compartan sus métodos de trabajo.

Este intercambio también beneficia a las propias instituciones. La colaboración entre universidades y centros de investigación de distintos países hace posible que los conocimientos y los métodos desarrollados en un lugar lleguen a otros. Además, mantener este contacto les permite a los investigadores conocer los últimos avances en sus áreas de estudio y actualizar sus conocimientos.

En conjunto, la movilidad y el trabajo interinstitucional contribuyen a la formación continua de la comunidad académica. No solo se trata de adquirir nuevos conocimientos, sino también de conocer otras maneras de investigar, de enseñar y de plantear problemas científicos.

Contribución al avance de la ciencia abierta

La interdisciplinariedad fomenta el contacto entre investigadores de diferentes campos y facilita el intercambio de conocimientos. Cuando especialistas con formaciones distintas trabajan en un mismo proyecto, pueden conocer otras formas de plantear y estudiar los problemas. Este intercambio ayuda a reducir la separación que a veces existe entre unas disciplinas y otras.

Las redes internacionales también facilitan esta colaboración. A través de ellas, universidades y centros de investigación pueden compartir publicaciones, datos y recursos y participar en proyectos conjuntos. Estas redes pueden contribuir al desarrollo de la ciencia abierta y facilitar el acceso al conocimiento, sobre todo si participan instituciones con recursos y capacidades diversos.

En Iberoamérica, las alianzas entre países del sur pueden desempeñar un papel especialmente importante. La colaboración entre universidades y centros de investigación de la región permite estudiar problemas en su contexto de origen y plantear soluciones que consideren las características de cada territorio. Al mismo tiempo, los resultados de estas investigaciones pueden ser útiles para otros lugares que se enfrentan a problemas similares.

Por ello, formar parte de redes internacionales no solo supone una oportunidad para conseguir nuevos proyectos o establecer contactos. También permite compartir conocimientos y experiencias entre instituciones de distintos países y acercar la investigación a las necesidades de cada sociedad. La colaboración entre investigadores puede contribuir a una ciencia más abierta y participativa en la que tengan cabida diferentes perspectivas y realidades.

Retos de la investigación interdisciplinar

Aunque la investigación interdisciplinar ofrece muchas ventajas, también plantea algunos desafíos. Una de las más habituales surge cuando investigadores de distintas áreas utilizan conceptos y métodos de trabajo diferentes. Cada disciplina tiene su propia terminología, teorías y métodos, por lo que puede llevar tiempo encontrar una forma de comunicación que todos entiendan. Si no se logra ese punto de encuentro, el trabajo conjunto puede resultar más lento y complejo.

También pueden surgir problemas dentro de las propias instituciones. Muchas universidades y centros de investigación están organizados en departamentos y áreas de conocimiento muy específicas. Esta estructura puede dificultar la creación de proyectos que involucren a varios departamentos, así como la obtención de financiación o recursos para su realización. Además, un investigador debe conocer lo suficiente de otras disciplinas como para colaborar con sus especialistas sin perder la profundidad de su propia área de estudio.

Otro problema tiene que ver con la coordinación del trabajo. Cuando participan personas con formaciones diferentes, no siempre coinciden las prioridades, los métodos ni la manera de interpretar los resultados. Llegar a acuerdos puede llevar más tiempo que en un proyecto desarrollado dentro de una sola disciplina. Por esta razón, la colaboración interdisciplinar requiere una planificación clara y una comunicación constante entre los participantes.

Para facilitar este tipo de investigación, las universidades y los centros de investigación pueden ofrecer formación específica en comunicación y en trabajo interdisciplinario. También resulta útil crear espacios en los que los investigadores puedan reunirse, intercambiar ideas y conocer el trabajo de otros grupos. Estos encuentros ayudan a construir relaciones de colaboración y a comprender mejor las diferencias entre las distintas áreas.

El apoyo institucional también es importante. Las universidades pueden crear convocatorias de financiación para proyectos interdisciplinares, impulsar centros en los que trabajen investigadores de diferentes campos y tener en cuenta este tipo de colaboración en los procesos de evaluación y de promoción profesional. Así, la interdisciplinariedad no dependerá únicamente de la iniciativa de los investigadores, sino que contará con condiciones que facilitarán su desarrollo.

Conclusión

La interdisciplinariedad se ha convertido en una parte importante de la investigación actual. Muchos de los problemas que afectan a la sociedad, como el cambio climático, las pandemias, la desigualdad social o el desarrollo de la inteligencia artificial, tienen causas y consecuencias que inciden en distintos ámbitos. Por eso, resulta difícil estudiarlos adecuadamente desde una sola disciplina. La colaboración entre áreas permite reunir conocimientos y métodos diversos para comprender mejor estos problemas y buscar soluciones más adecuadas.

Además de aportar nuevos conocimientos, el trabajo interdisciplinario puede favorecer la innovación, mejorar la calidad de la investigación y ampliar las oportunidades de formación y colaboración para los investigadores. Sin embargo, este tipo de trabajo también presenta dificultades. Las diferencias en la terminología, los métodos y las formas de organizar la investigación pueden complicar la colaboración. Superarlas requiere tiempo, comunicación y un mayor apoyo por parte de las instituciones académicas.

Por esta razón, sería conveniente seguir impulsando proyectos en los que participen investigadores de diferentes áreas. También es importante crear espacios de encuentro, facilitar la financiación de estos proyectos y reconocer la colaboración interdisciplinar en la carrera académica.

En un contexto en el que muchos problemas afectan a varios ámbitos simultáneamente, trabajar de forma aislada puede resultar insuficiente. La colaboración entre disciplinas permite poner en común conocimientos que, por separado, ofrecen una visión parcial de la realidad. En este sentido, la interdisciplinariedad no solo puede mejorar la forma de investigar, sino también acercar la ciencia a los problemas que plantea la sociedad.

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Cómo medir el impacto social de la divulgación científica

Medir el impacto social de la divulgación científica es uno de los desafíos más complejos en la evaluación de la comunicación científica. A diferencia del impacto académico, que se mide tradicionalmente mediante citas en publicaciones científicas, el impacto social requiere metodologías e indicadores que capturen cómo la ciencia llega a la sociedad y la afecta en su conjunto, algo mucho más difícil de cuantificar, ya que no se trata solo de contar lecturas, visualizaciones o menciones en redes, sino de entender si esa información realmente cambia percepciones, alimenta decisiones informadas o despierta vocaciones científicas en quienes la reciben.

En un momento en que la desinformación circula con la misma rapidez —o incluso más— que el conocimiento riguroso, es urgente desarrollar herramientas que nos permitan valorar con precisión el verdadero alcance de nuestro trabajo divulgativo, no solo para justificar recursos o esfuerzos ante instituciones y financiadores, sino también para mejorar continuamente la forma en que contamos la ciencia.

Existe una carencia de metodologías e indicadores fiables para evaluar los resultados de las actividades de divulgación científica. Esta dificultad surge porque el impacto social no se manifiesta de manera inmediata ni uniforme y porque los efectos de la divulgación pueden ser muy diversos, desde cambios en actitudes y percepciones hasta influencias en políticas públicas o en comportamientos individuales.

Métricas alternativas (Altmetrics)

Las métricas alternativas, también denominadas altmétricas, han surgido como una herramienta fundamental para medir la visibilidad y el impacto social de la producción científica en el entorno digital. Estas métricas miden cuantitativamente y en tiempo real la actividad, la visibilidad y el impacto social y científico de la producción académica en la web, examinando el número de veces en que un contenido se ve, se descarga, se recomienda, se guarda o se discute.

Plataformas como Altmetric y PlumX facilitan datos de métricas alternativas que incluyen menciones en informes públicos, repercusión en medios de noticias y redes sociales, y uso o capturas mediante herramientas como Mendeley. Estas herramientas permiten rastrear la influencia digital de las publicaciones científicas en múltiples canales en línea.

Varias herramientas facilitan la medición del impacto social de la divulgación científica:

  • Altmetric: Disponible a través de Dimensions, ofrece información sobre menciones en documentos de políticas públicas, Wikipedia, medios de comunicación y redes sociales
  • PlumX: A través de Scopus en la sección Impact, proporciona datos similares sobre influencia social
  • InfluScience2: Plataforma española que informa sobre la influencia social de los resultados de la investigación española desde 2016
  • Overton: Base de datos especializada en documentos de políticas públicas que citan investigación científica
  • The Lens: Base de datos multidisciplinar e internacional de literatura científica y patentes con acceso libre

Dimensiones del impacto social

Las métricas alternativas pueden agruparse en función del tipo de impacto generado:

  • Impacto mediático: Incluye las métricas que miden el impacto de una publicación en la opinión pública, en las redes sociales y en los medios de comunicación. Comprende menciones en redes sociales (me gusta en Facebook, mensajes en Twitter/X, entradas en blogs, noticias en medios de comunicación, en Reddit).
  • Impacto de uso: Se refiere a todas las métricas relacionadas con el uso de una publicación, principalmente la lectura y la descarga. Incluye descargas y visualizaciones, el número de clics en un enlace y las lecturas del resumen y/o del documento.
  • Impacto científico: Agrupa todas las métricas vinculadas al impacto en la comunidad científica, como las citas en publicaciones académicas y las menciones en redes científicas.

Plataforma InfluScience

En España, la plataforma InfluScience es un ejemplo destacado de herramienta para medir el impacto social de la ciencia. Desarrollada por investigadores de la Universidad de Granada, esta plataforma mide la visibilidad y la atención que reciben las publicaciones científicas españolas en distintos medios y en plataformas sociales.

Su funcionamiento se basa en las técnicas Altmetrics y permite analizar cuatro dimensiones de influencia:

  • Influencia social: medida a través de las menciones en Twitter/X
  • Influencia política: a través de las menciones en informes y documentos de políticas públicas
  • Influencia mediática: a través de la aparición en noticias de medios de comunicación
  • Influencia educativa: a través de las menciones en Wikipedia

InfluScience ha analizado más de 434.000 artículos para crear rankings de influencia digital de la ciencia española y proporcionar datos sobre artículos, personas, instituciones y revistas.

Indicadores de impacto social específicos

El impacto social se refiere a la influencia real que los resultados de la investigación tienen fuera del ámbito académico, ya sea en la toma de decisiones, en la práctica profesional, en la innovación o en la resolución de problemas sociales. Para su evaluación se consideran múltiples aspectos:

  • Citas y menciones en ámbitos no académicos: Una de las principales evidencias del impacto social radica en las citas de la investigación en documentos no académicos. Esto incluye:
    • Citas en documentos de políticas públicas (disponibles a través de Overton)
    • Citas en Wikipedia
    • Citas en patentes
    • Citas en guías clínicas
    • Menciones en sitios web y blogs profesionales
    • Noticias en medios de comunicación, tanto generalistas como especializados
  • Explotación y aplicación de patentes: Otro indicador clave del impacto social es la explotación o la aplicación de patentes derivadas de la investigación.
  • Difusión no académica: La difusión de resultados de investigación en canales no académicos, que incluye la participación en actividades de divulgación científica y la presencia en redes sociales generalistas.
  • Aportaciones a las políticas públicas: Las contribuciones de la investigación a la solución de problemas sociales y a la formulación de políticas públicas constituyen evidencia directa de su impacto social.

Métricas para redes sociales

Para evaluar específicamente el impacto de la divulgación en redes sociales, se pueden utilizar indicadores cuantitativos y cualitativos que midan diferentes niveles de compromiso:

  • Alcance y visualizaciones: Cuántas personas vieron el contenido
  • Interacciones significativas: Comentarios, compartidos, guardados
  • Crecimiento de comunidad: Nuevos seguidores interesados en ciencia
  • Conversión a lectura: Visitas y descargas de artículos completos

Cada métrica refleja diferentes niveles de compromiso, desde el simple contacto visual hasta la acción concreta de leer un artículo completo o aplicar el conocimiento adquirido.

Evidencias de impacto en diferentes contextos

Las investigaciones sobre evaluación de impacto han identificado varias categorías de evidencia:

  • Impacto cognitivo: Hay evidencia de que las exhibiciones interactivas y las actividades de divulgación mejoran el conocimiento y la comprensión pública de la ciencia.
  • Impacto educativo: La divulgación promueve el aprendizaje intergeneracional y facilita la transmisión de conocimientos científicos entre diferentes grupos de edad.
  • Impacto relacional: Las actividades de divulgación fomentan la confianza entre el público y los científicos, construyendo puentes entre la comunidad científica y la sociedad.
  • Impacto económico: Los centros científicos y las actividades de divulgación generan impactos económicos directos e indirectos en la economía local mediante la generación de ingresos y empleo.

Un indicador relevante del impacto social es la vinculación de la investigación con líneas estratégicas institucionales, regionales, nacionales o internacionales, en especial con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Tanto Scopus como otras plataformas ofrecen datos sobre la vinculación con los ODS a partir del análisis de resúmenes y del contenido de las publicaciones.

Limitaciones y consideraciones

Es importante reconocer que las métricas de impacto social tienen limitaciones. Estas métricas miden principalmente la atención y la visibilidad, pero no necesariamente la comprensión, el cambio de actitudes ni la aplicación del conocimiento. El hecho de que un mensaje científico haya recibido muchas menciones en redes sociales no garantiza que haya sido comprendido correctamente ni que haya generado un impacto significativo en el público.

Además, las métricas digitales pueden estar sesgadas hacia ciertos tipos de contenido (más visuales, más controvertidos o más emocionales) y hacia ciertas audiencias (más jóvenes o más conectadas digitalmente). Por ello, es recomendable combinar métricas cuantitativas con evaluaciones cualitativas, como encuestas de comprensión, entrevistas en profundidad o estudios de caso que capturen dimensiones del impacto que las métricas automatizadas no pueden medir.

Recomendaciones prácticas

Para medir de manera efectiva el impacto social de la divulgación científica, se recomienda:

  1. Utilizar múltiples indicadores: combinar métricas de diferentes tipos (alcance, interacción, conversión, citas no académicas) para obtener una visión más completa
  2. Establecer objetivos claros: definir desde el inicio qué tipo de impacto se busca lograr (concienciación, cambio de actitudes, influencia en políticas, etc.).
  3. Contextualizar las métricas: las cifras absolutas deben interpretarse en relación con el tamaño de la audiencia objetivo, el tipo de contenido y el canal de difusión
  4. Complementar con evaluación cualitativa: Incorporar encuestas, entrevistas o grupos focales para capturar dimensiones del impacto que las métricas cuantitativas no reflejan
  5. Realizar seguimiento temporal: el impacto social puede manifestarse con retraso, por lo que es importante realizar mediciones en diferentes momentos tras la divulgación
  6. Vincular con ODS: alinear la divulgación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible proporciona un marco reconocido internacionalmente para evaluar el impacto social

Conclusión

Medir el impacto social de la divulgación científica requiere un enfoque multifacético que combine métricas cuantitativas (altmétricas, menciones y descargas) con evaluaciones cualitativas (comprensión, cambio de actitudes y aplicación), ya que ninguno de estos dos enfoques por separado ofrece una imagen completa. Los datos cuantitativos permiten dimensionar el alcance y la difusión de un contenido, pero dicen poco sobre si este realmente transformó la manera de pensar o de actuar de quien lo consumió. Por su parte, las evaluaciones cualitativas aportan esa profundidad, pero resultan más costosas y difíciles de escalar. Aunque existen herramientas cada vez más sofisticadas, como InfluScience, Altmetric o PlumX, que facilitan el seguimiento y la sistematización de estos datos, ninguna métrica por sí sola puede captar la complejidad del impacto social, precisamente porque este se manifiesta de formas muy diversas —desde una conversación cotidiana influida por un dato científico hasta una decisión de política pública basada en pruebas—, que rara vez quedan reflejadas en un solo indicador. Por ello, para realizar una evaluación efectiva es necesario definir objetivos claros desde el inicio de cualquier iniciativa divulgativa, utilizar múltiples indicadores complementarios que se retroalimenten entre sí y, sobre todo, reconocer las limitaciones inherentes a cada método de medición, aceptando que medir el impacto social no es una ciencia exacta, sino un proceso en constante mejora que debe adaptarse a los objetivos, audiencias y contextos particulares de cada proyecto de comunicación científica.

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Estrategias para combatir bulos y desinformación científica

La desinformación científica se ha convertido en uno de los mayores desafíos para la sociedad actual. La rapidez con la que circula la información en internet y en las redes sociales facilita que afirmaciones falsas o engañosas alcancen a millones de personas antes de que puedan ser verificadas. Este fenómeno puede influir en decisiones relacionadas con la salud, el medio ambiente, la tecnología o las políticas públicas, erosionando la confianza en el conocimiento científico y dificultando la toma de decisiones fundamentadas en evidencias.

Frente a este escenario, la lucha contra la desinformación científica requiere un enfoque multifacético que involucre a ciudadanos, instituciones educativas, medios de comunicación, plataformas digitales y la propia comunidad científica. Ningún actor puede afrontar este reto de forma aislada: es necesaria la colaboración de todos para promover una cultura basada en el pensamiento crítico, la verificación de la información y la comunicación rigurosa de la ciencia. A continuación se presentan las estrategias más efectivas identificadas por expertos y organismos especializados para reducir el impacto de la desinformación y fortalecer la confianza en el conocimiento científico.

Alfabetización mediática y científica de la ciudadanía

La estrategia más poderosa a largo plazo es fortalecer la capacidad crítica de las personas para evaluar la información. La alfabetización mediática permite desarrollar competencias para involucrarse de manera crítica y efectiva con la información, verificar las fuentes y comprender las diferentes modalidades de difusión. Un estudio de la FECYT revela que invitar a las personas a detenerse y valorar la credibilidad de la información antes de compartirla reduce de forma significativa la difusión de contenidos falsos.

Es fundamental que la población comprenda el carácter provisional de la ciencia, en la que un nuevo descubrimiento puede desestimar un conocimiento previo sin que ello suscite desconfianza. Al contrario, entender este proceso debería reforzar la confianza en la ciencia como una actividad sometida a un juicio constante y a la revisión por pares. Las intervenciones educativas y de alfabetización mediática han demostrado efectos beneficiosos al mejorar las competencias de evaluación crítica y la resiliencia ante la desinformación.

Fomento del pensamiento crítico y escepticismo saludable

Es importante promover competencias que permitan desarrollar un escepticismo saludable, es decir, una actitud crítica que cuestione la información, pero que también sea capaz de aceptar las conclusiones cuando están respaldadas por evidencias sólidas. Este enfoque contrasta con el pensamiento conspirativo, que se caracteriza por una desconfianza absoluta ante cualquier información vinculada al relato oficial y por rechazar sistemáticamente las pruebas que contradicen sus creencias.

La confianza en las instituciones científicas, junto con un mejor conocimiento de cómo funciona la ciencia, ayuda a las personas a reconocer los riesgos de la desinformación y a diferenciar entre afirmaciones fundamentadas y contenidos engañosos. Comprender que el conocimiento científico se construye mediante la acumulación de evidencias, la revisión continua y la corrección de errores favorece una actitud más crítica e informada.

Además, los ciudadanos deben desarrollar la capacidad para evaluar la confiabilidad de las fuentes de información y valorar si quienes emiten determinadas afirmaciones cuentan con experiencia y conocimientos especializados en el ámbito correspondiente. Del mismo modo, es fundamental conocer las prácticas mediante las cuales la comunidad científica produce conocimiento confiable, como la revisión por pares, la replicación de los resultados y la búsqueda de consenso basada en la evidencia. Estas herramientas permiten distinguir con mayor facilidad la información veraz de los bulos y reducir la vulnerabilidad ante la desinformación.

Comunicación científica responsable y de calidad

Las instituciones científicas y los medios de comunicación deben promover estructuras estables, recursos especializados y una comunicación científica de calidad que involucre activamente al público y proporcione información rigurosa, eficaz y responsable. Para ello, es fundamental evitar la exageración o la simplificación excesiva de los hallazgos científicos, comunicar de forma transparente las incertidumbres inherentes al proceso de investigación y fomentar una mejor comprensión de cómo funciona la ciencia, de sus métodos y de los mecanismos mediante los cuales se genera y valida el conocimiento.

Impulsar una comunicación científica de calidad desde los medios de comunicación y las instituciones resulta esencial, no solo para combatir la desinformación y la difusión de contenidos pseudocientíficos, sino también para fortalecer la confianza de la ciudadanía en estas organizaciones. Un estudio muestra que el 83,8 % de los españoles confía en el personal investigador, muy por encima de la confianza depositada en periodistas (31 %) y en políticos (11,9 %). Esta elevada credibilidad otorga a los científicos una responsabilidad especialmente relevante a la hora de comunicar sus resultados y contribuir a un debate público informado y basado en evidencias.

Periodismo científico especializado

Debe promoverse un periodismo científico profesional y especializado que, sin perder su independencia ni su capacidad crítica, sea capaz de contextualizar adecuadamente los hallazgos científicos y explicar su verdadero alcance. Asimismo, resulta esencial transmitir que el carácter provisional de la ciencia no constituye una debilidad, sino una de sus principales fortalezas, ya que el conocimiento científico se revisa y perfecciona continuamente a la luz de nuevas evidencias.

También es fundamental evitar el denominado «falso equilibrio» en los medios de comunicación, que consiste en presentar un tema como si existiera un equilibrio entre dos posiciones enfrentadas cuando, en realidad, la evidencia científica respalda claramente una de ellas. Esta práctica puede generar confusión y distorsionar la percepción pública sobre el consenso científico.

Iniciativas como los Science Media Centres o el European Science-Media Hub proporcionan recursos y apoyo a los medios de comunicación para cubrir la actualidad científica con rigor, precisión y una adecuada contextualización. Estos centros facilitan a los periodistas el acceso a fuentes expertas verificadas, les ayudan a interpretar correctamente los resultados de las investigaciones y contribuyen a que puedan comunicar la relevancia real de los hallazgos científicos de forma comprensible y responsable.

Regulación de algoritmos y plataformas digitales

Es importante trabajar con los algoritmos de los motores de búsqueda y de las redes sociales para que reduzcan la visibilidad de la desinformación y favorezcan la difusión de contenidos fiables. Los sesgos presentes en estos algoritmos, como el sesgo de interacción, a menudo aumentan la difusión de bulos al priorizar aquellos contenidos que generan un mayor engagement, independientemente de su veracidad o calidad informativa.

La competencia por captar la atención de los usuarios y el uso de tácticas favorecidas por estos algoritmos pueden llevar a que científicos, divulgadores e instituciones contribuyan, incluso de forma involuntaria, al ruido informativo y a la propagación de contenidos engañosos. Por ello, las plataformas digitales deben asumir una mayor responsabilidad en la detección y moderación de contenidos falsos, así como en la promoción de fuentes verificadas y de información basada en evidencias, especialmente cuando se trata de temas relacionados con la salud y la ciencia. Además, una mayor transparencia en el funcionamiento de los algoritmos permitiría comprender mejor cómo se seleccionan y difunden los contenidos, lo que facilitaría el desarrollo de estrategias más eficaces contra la desinformación.

Evitar la politización de hechos científicos

La ideología puede desempeñar un papel importante tanto en la identificación como en la difusión de la desinformación científica, lo que subraya la necesidad de evitar la politización de los hallazgos científicos. Para ello, es fundamental diferenciar los hechos y las evidencias científicas de las medidas o decisiones políticas que se adoptan a partir de ellos. Estas últimas no dependen exclusivamente del conocimiento científico, sino que también están condicionadas por factores sociales, económicos, culturales y éticos, así como por las prioridades y los valores de cada sociedad.

Cuando la ciencia se instrumentaliza para defender intereses políticos o partidistas, se corre el riesgo de presentar determinados datos de manera sesgada o de cuestionar evidencias sólidas por motivos ajenos a su validez científica. Esto puede debilitar la confianza pública en la ciencia y favorecer la difusión de desinformación interesada. Por ello, los políticos y líderes institucionales deben respetar la independencia de la evidencia científica y comunicar sus conclusiones de forma rigurosa y transparente al formular políticas públicas. Al mismo tiempo, es importante reconocer que la evidencia científica debe orientar las decisiones, pero no determina por sí sola qué medidas políticas deben adoptarse.

Prevención de la desinformación por parte de expertos

Debe evitarse la desinformación difundida por científicos y profesionales sanitarios a través de diversos medios de comunicación, especialmente en redes sociales. Esta situación puede producirse cuando profesionales de la ciencia y la salud emiten opiniones sobre cuestiones que quedan fuera de su área de especialización y respecto de las cuales no disponen de los conocimientos o herramientas necesarios para valorar adecuadamente su veracidad. La recepción de estas afirmaciones puede verse condicionada por un sesgo de autoridad, ya que el público tiende a otorgar mayor credibilidad a una persona por su condición de experta, aunque su conocimiento no sea aplicable al tema concreto que aborda.

Por ello, los científicos y profesionales sanitarios deben ser especialmente cuidadosos al comunicarse fuera de su ámbito de especialización, distinguiendo con claridad entre el conocimiento basado en evidencia y las opiniones o valoraciones personales. Asimismo, deben declarar de manera transparente cualquier conflicto de interés relevante cuando intervengan en medios de comunicación o en espacios públicos. La autoridad científica constituye un recurso valioso para la sociedad y, precisamente por ello, debe ejercerse con responsabilidad, evitando contribuir a la difusión de afirmaciones no suficientemente respaldadas por la evidencia disponible

Estrategias narrativas y emocionales positivas

La lucha contra la desinformación no debe basarse únicamente en contraargumentos, sino también en la creación de contenidos novedosos, atractivos, entretenidos y beneficiosos para la audiencia. Las organizaciones del sector científico y tecnológico están llamadas a actuar para que la información veraz sea la que gane.

La competencia por captar la atención del público en el caos informativo digital implica abandonar las antiguas fórmulas descriptivas y explicativas de los mensajes y adoptar la narrativa. Contar historias que incorporen conocimiento científico en su desarrollo, mediante personajes en situaciones particulares que siguen secuencias de acciones y transmiten emociones, resulta más efectivo que la mera exposición de datos.

Educación desde edades tempranas

Los adolescentes están cada vez más expuestos a la desinformación científica y sanitaria a través de plataformas de redes sociales, donde el contenido amplificado algorítmicamente y cargado emocionalmente puede influir en el desarrollo psicosocial y en los comportamientos de salud. Las deficiencias en alfabetización digital, la influencia de pares, la amplificación algorítmica y el contenido cargado emocionalmente emergen como mecanismos recurrentes que incrementan la vulnerabilidad frente a la desinformación.

El fortalecimiento de la alfabetización digital en salud, el pensamiento crítico y las intervenciones educativas basadas en evidencia representan estrategias esenciales para reducir la vulnerabilidad ante la desinformación y promover entornos digitales más saludables para los jóvenes. Incorporar estos contenidos en el currículo escolar desde edades tempranas prepara a las futuras generaciones para navegar por el ecosistema informativo digital con criterio.

Colaboración institucional y redes de verificación

La colaboración entre instituciones científicas, universidades, medios de comunicación y organismos públicos es fundamental para crear un ecosistema informativo resiliente. Iniciativas como el proyecto Iberifier Plus de la FECYT trabajan para identificar y combatir la desinformación científica mediante investigación aplicada y el desarrollo de herramientas de detección .

Las redes de verificadores de hechos (fact-checkers) especializados en ciencia y salud desempeñan un papel crucial al desmentir bulos virales y proporcionar información contrastada. Su trabajo debe ser amplificado por medios e instituciones para maximizar su alcance e impacto.

Conclusión

Combatir la desinformación científica requiere esfuerzos coordinados en múltiples frentes: educación ciudadana, comunicación responsable, regulación de las plataformas, periodismo especializado y colaboración institucional. No existe una solución única, sino un conjunto de estrategias complementarias que deben implementarse de manera sostenida. La recompensa es una sociedad más informada, capaz de tomar decisiones fundamentadas en evidencia y resistente a manipulaciones interesadas que ponen en riesgo la salud pública, la democracia y el progreso científico.

En esta conversación puedes escuchar las ideas más interesantes sobre este tema.

Este vídeo resume los conceptos básicos de la desinformación científica.

Scientific_Disinformation_and_Adolescence

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Reelección como Consejero del Sector 4 docencia e investigación del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos

🙏 Gracias, de corazón.

Hoy quiero dar las gracias, con toda sinceridad, a todos los colegiados y colegiadas, pero especialmente a los del Sector 4 (Docencia e Investigación) del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos por su participación en estas elecciones. Este sector ha experimentado un incremento muy notable en el nivel de implicación, y eso, por sí solo, ya es una gran noticia para todos.

Gracias también por el apoyo masivo que ha recibido mi candidatura, que me permite continuar, por tercera vez, como vuestro Consejero. Es un honor y, sobre todo, una responsabilidad que asumo con el mismo compromiso del primer día.

Seguiré trabajando para defender los intereses del colectivo de ingenieros e ingenieras de caminos que desarrollamos nuestra labor en este ámbito, a todos y todas, sin excepción. La docencia y la investigación son pilares esenciales de nuestra profesión y así seguiré defendiéndolos.

Quiero aprovechar también para felicitar muy sinceramente a todos los compañeros y compañeras que han sido elegidos en el resto de los sectores como consejeros, a quienes han sido elegidos en las juntas de gobierno de las demarcaciones, a los representantes provinciales y al presidente, vicepresidente y vocales de la Junta de Gobierno del Colegio. Enhorabuena a todos por la confianza depositada en vosotros.

Ahora, superado el proceso electoral, toca remar juntos. Os pido a todos y todas un trabajo común y conjunto, para que nuestra profesión siga ocupando el lugar que le corresponde y siga aportando valor a la sociedad.

Gracias de nuevo por la confianza. Vamos a por ello. 💪

¿Edificios más verdes y económicos? El poder de la «inteligencia de enjambre» en el diseño de pilares mixtos

La verticalización es una respuesta indispensable para alcanzar la densidad urbana necesaria en un planeta sobrepoblado; sin embargo, el método de construcción actual no resulta eficaz. Según el informe Global Status Report for Buildings and Construction 2024/2025, la industria de la construcción consume el 32 % de la energía global y es responsable del 34 % de las emisiones de CO₂. Con el acero y el hormigón representando el 18 % de ese total, la urgencia de un cambio de paradigma es absoluta.

Como ingenieros, nos enfrentamos a una pregunta crítica: ¿es posible seguir elevando nuestras ciudades sin destruir el ecosistema? La respuesta reside en la ingeniería de precisión y en la optimización de las columnas CFST (columnas tubulares de acero rellenas de hormigón), una solución técnica que está redefiniendo la eficiencia estructural y la sostenibilidad.

A continuación, os presentamos algunas ideas clave, fruto del trabajo de Alves y su equipo (2026), sobre la optimización multiobjetivo sostenible de columnas tubulares mixtas de acero y hormigón de alta resistencia. El trabajo se enmarca en el proyecto de investigación RESILIFE, que dirijo como investigador principal en la Universitat Politècnica de València, y es fruto de la estancia de investigación del profesor Élcio C. Alves en nuestra universidad.

1. Por qué el hormigón de alta resistencia es sorprendentemente la opción más ecológica.

Un hallazgo contraintuitivo, pero fundamental, del estudio de Alves (2026) es que el uso de hormigón de alta resistencia (HSC, por sus siglas en inglés) de 80 MPa o 90 MPa resulta ser la opción más sostenible. Aunque la producción de un metro cúbico de hormigón de alta resistencia emite más CO₂ que la de uno convencional, su mayor capacidad portante permite una reducción volumétrica significativa.

Al reducir el tamaño de las columnas, no solo se gana espacio útil en la arquitectura, sino que la disminución total del uso de materiales compensa con creces la huella de carbono de cada uno de ellos. Es una lección de diseño: el material más «caro» ambientalmente por unidad puede ser el que menos impacto tiene en el sistema en su conjunto.

«El uso de hormigón de alta resistencia (80 MPa o superior) y aceros de alto grado está plenamente justificado por la reducción significativa de las emisiones finales de la columna, lo que supera el impacto inicial de producir materiales más costosos». — Alves et al. (2026).

Variables de diseño de las columnas compuestas

2. MOPSO: inteligencia colectiva para equilibrar costes y emisiones.

El diseño tradicional suele ser un proceso manual que prioriza el coste directo. No obstante, en proyectos de alta complejidad, la ingeniería moderna recurre a la optimización mediante un enjambre de partículas con múltiples objetivos (MOPSO). Este algoritmo de «enjambre de partículas» simula comportamientos sociales para encontrar el equilibrio ideal, conocido como el frente de Pareto.

El MOPSO no proporciona una única solución, sino un conjunto de opciones óptimas que equilibran tres aspectos críticos: la minimización de costes, la reducción de kgCO₂ y la maximización de la capacidad de carga. El algoritmo ajusta simultáneamente variables técnicas como:

  • El diámetro y el espesor del tubo de acero.
  • El número y el diámetro de las barras de refuerzo internas.
  • El uso de aceros HSLA (High-Strength Low-Alloy), como el ASTM A572 Gr. 65 o el avanzado ASTM A913 Gr. 70.

Confiar en estos algoritmos permite encontrar geometrías que un diseñador humano difícilmente alcanzaría y optimizar cada gramo de acero para que cumpla su función estructural máxima.

3. La esbeltez: el factor que puede duplicar el coste de tu proyecto.

La altura de una columna no es un factor lineal en cuanto al impacto. Al analizar el paso de columnas de 3 a 5 metros, surge un «impuesto invisible» impulsado por la física: los efectos de segundo orden.

Según el método B1 de la norma NBR 8800:2008, al aumentar la longitud, la columna es más susceptible al pandeo. Esto obliga a incrementar drásticamente la sección de acero o a utilizar materiales con una resistencia mucho mayor para compensar la inestabilidad. Los resultados de esta transición son masivos:

  • Emisiones de CO₂: el incremento de 3 m a 5 m puede disparar las emisiones entre un 70 % y un 105 %.
  • Costes materiales: el presupuesto puede incrementarse entre un 50 % y un 80 %.

La esbeltez no solo supone un reto estético, sino también un riesgo financiero y medioambiental que exige una optimización matemática rigurosa para evitar duplicar la huella de carbono de la estructura.

Del papel a la práctica: superando estándares anteriores.

La evolución de los modelos de optimización está dando frutos tangibles. Al comparar los resultados de Alves et al. (2026) con investigaciones previas (como la de Correia et al., 2025), se observa que el uso de aceros de alto grado y modelos actualizados permite reducir las emisiones hasta en un 47 %.

Escenario de carga (Mxd/Myd) Correia et al. (2025) (kgCO₂) Alves et al. (2026) (kgCO₂)
Uniaxial (30/0 kNm) 286,44 233,89
Uniaxial alta (270/0 kNm) 446,26 265,94
Oblicua (27/27 kNm) 248,16 131,74

Lo más impresionante es que estas reducciones (que oscilan entre el 9 % y el 47 %) se lograron aumentando la capacidad de carga hasta en un 14 % en columnas reforzadas, mientras se reducía el área transversal de acero. Este hito ha sido posible gracias a la transición hacia aceros de mayor rendimiento, como el ASTM A913 Gr. 70.

Conclusión: hacia una ingeniería de precisión.

Los resultados son concluyentes: el uso de materiales HSC y de algoritmos MOPSO ya no es un lujo para proyectos experimentales, sino una necesidad imperativa para la sostenibilidad urbana. La ingeniería de precisión nos permite construir estructuras más resistentes y esbeltas con una fracción del impacto ambiental asociado a los métodos tradicionales.

La industria se encuentra ante una encrucijada técnica y ética: ¿estamos listos para abandonar las «recetas» de diseño tradicionales en favor de la optimización matemática?

Si pudieras reducir a la mitad la huella de carbono de tu próxima estructura simplemente ajustando la resistencia del hormigón y aplicando algoritmos de precisión, ¿por qué no lo harías?

En esta conversación puedes escuchar las ideas más interesantes sobre esta investigación.

En este vídeo se resume el contenido del artículo.

Sustainable_Vertical_Optimization

Referencia:

ALVES, E.C.; YEPES-BELLVER, L.; KRIPKA, M.; YEPES, V. (2026). Sustainable Multi-Objective Optimization of Tubular Composite Columns with High-Strength Steel and Concrete. Congress on Project Management and Engineering, AEIPRO, 7-9 de julio, Castellón (Spain).

CORREIA, L.; RODRIGUES, M. C. A.; ALVES, E. C. (2025). Multi-Objective Optimization of Steel and Concrete Tubular Composite Columns. Proceedings CILAMCE 2025, Vitória – ES – Brazil.

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Comisión de Educación y Universidades del Colegio de Ingenieros de Caminos

La docencia y la investigación son pilares esenciales para garantizar el futuro de la Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos y para fortalecer el vínculo entre la Universidad, la profesión y la sociedad. Durante este mandato como consejero del Sector 4 (Docencia e Investigación) del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, he trabajado para que la voz del ámbito académico cuente con una presencia activa en las decisiones estratégicas que afectan a nuestra profesión.

Como miembro de la Comisión de Educación y Universidades del Colegio y único ingeniero de caminos que forma parte de la Comisión C15 (Ingeniería Civil) de ANECA, responsable de la acreditación de profesores titulares y catedráticos en nuestra disciplina, he impulsado iniciativas para reconocer el valor de la experiencia profesional en la carrera académica, reforzar la calidad de la formación y estrechar la conexión entre la universidad y el ejercicio profesional. Con la experiencia acumulada y el trabajo realizado como base, solicito de nuevo vuestra confianza para seguir representando al Sector 4 y consolidar las iniciativas emprendidas en beneficio de toda la comunidad académica y profesional.

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En este contexto, considero oportuno compartir el balance de la actividad desarrollada por la Comisión de Educación y Universidades durante el periodo 2024-2026. Durante este mandato he tenido el honor de presidir el Grupo de Trabajo 1, dedicado a la acreditación del profesorado, desde el cual hemos elaborado propuestas para mejorar el reconocimiento de la experiencia profesional en los procesos de evaluación académica. Asimismo, el respaldo y la confianza de mis compañeros de la Comisión, que me han animado a presentar de nuevo mi candidatura como consejero del Sector 4, constituyen un estímulo para seguir trabajando con el objetivo de que el Colegio disponga de información directa, rigurosa y permanentemente actualizada sobre la evolución de los criterios y procedimientos de acreditación del profesorado universitario. El resumen que se presenta a continuación recoge las principales actuaciones, iniciativas y resultados alcanzados por la Comisión, fruto del compromiso y del trabajo conjunto de todos sus integrantes.

Plan de Actuación de la Comisión de Educación y Universidades para el periodo 2024-2026

La Comisión de Educación y Universidades afrontó el periodo 2024-2026 con el propósito de impulsar una estrategia orientada al fortalecimiento de la formación, la excelencia académica y la proyección de la Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos. Integrada por un equipo multidisciplinar de expertos y representantes de las distintas Demarcaciones del Colegio, la Comisión desarrolló un plan de actuación sustentado en objetivos estratégicos, líneas de trabajo definidas y acciones concretas que contribuyeron a responder a los retos presentes y futuros de la profesión.

La Comisión estuvo presidida por Esther Real, directora de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), quien lideró este proyecto con una visión orientada a la innovación, la colaboración y la obtención de resultados. La acompañaron en el equipo directivo la vicepresidenta, Ana Rivas, directora de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad de Castilla-La Mancha y presidenta de CODICAM (Conferencia de Directores de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos y de Ingeniería Civil), y la secretaria, Ángeles Martín, responsable de Empleo y Formación del CICCP, quienes coordinaron el desarrollo de las iniciativas y velaron por el cumplimiento de los objetivos establecidos.

Formaron parte asimismo de la Comisión Héctor Andrés (USAL), José Atienza (UPM), José Baraibar (UNICAN), Jorge Bernabeu (UPM), Daniel Castro (UNICAN), Antoni Cladera (UIB), Marta García (UNEX), Belén González (UDC), Isabel Martínez (UDC), Juan Miquel (UPC), Enrique Mirambell (UPC), Jose Moura (UNICAN), Fermín Navarrina (UDC), Eugenio Pellicer (UPV), Pedro Plasencia (UNIOVI), M. Rodríguez (UE), M. Rubio (UGR), Rita Ruiz (UCLM), Ángel Sampedro (UAX), Antonio Tomás (UPCT) y Víctor Yepes (UPV).

La diversidad de trayectorias y la amplia experiencia de sus integrantes en los ámbitos de la docencia, la investigación, la gestión universitaria y el ejercicio profesional constituyeron un activo esencial para el desarrollo de este plan de actuación. Su trabajo conjunto favoreció la generación de propuestas de alto valor, el fortalecimiento de la relación entre los ámbitos académico y profesional y la consolidación de una formación de excelencia, alineada con las necesidades de la sociedad y los desafíos del futuro.

Balance de la Comisión

La Comisión de Educación y Universidades ha mantenido durante el ejercicio 2025 un firme compromiso con el fortalecimiento de la conexión entre el ámbito profesional de la ingeniería y el entorno académico. En el marco del Plan de Actuación 2024-2026, la Comisión ha centrado sus esfuerzos en mitigar la desconexión detectada entre el conocimiento teórico impartido en las Escuelas y las habilidades prácticas de alto nivel exigidas por el mercado laboral actual. El contexto de este año ha estado marcado por la preocupación ante la excesiva teorización de los currículos académicos y por la necesidad de que la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y la Acreditación (ANECA) reconozca de manera efectiva la experiencia profesional en la acreditación del profesorado.

Asimismo, la Comisión ha seguido de cerca la reestructuración de las comisiones de evaluación de la ANECA tras la división de la antigua comisión C13 en las nuevas C15 (Ingeniería Civil) y C16 (Arquitectura y Construcción), velando por una representación adecuada de los ingenieros de caminos en dichos órganos.

Actividades realizadas

A lo largo del año 2025, la Comisión ha desarrollado su actividad mediante tres reuniones plenarias virtuales, celebradas el 17 de febrero, el 9 de mayo y el 3 de diciembre, además de múltiples sesiones internas de trabajo de sus grupos especializados.

La Comisión ha estructurado su trabajo en cuatro Grupos de Trabajo (GT) con logros significativos:

  • GT1: Acreditación del profesorado. Ha liderado la elaboración de una propuesta técnica para integrar la experiencia profesional en el sistema de acreditación. Entre sus planteamientos destaca la sustitución de las estancias de investigación de nueve meses por dos años de ejercicio profesional especializado y la equiparación de la dirección de proyectos de ingeniería singulares a artículos científicos indexados.
  • GT2: Homologaciones y convalidaciones. Ha realizado un análisis exhaustivo de los retrasos administrativos en la homologación de títulos extranjeros, que pueden alcanzar entre tres y cinco años. Como solución, se ha propuesto que el Colegio actúe como representante legal de los solicitantes para agilizar la gestión inicial ante el Ministerio.
  • GT3: Formación permanente y continua. Ha avanzado en la recopilación de la oferta de microcredenciales de las Escuelas de Caminos, orientadas a profesionales de entre 25 y 64 años, con el objetivo de coordinar la formación subvencionable de bajo coste y corta duración.
  • GT4: Promoción de los estudios. Ha iniciado el diseño de campañas de difusión para visibilizar el valor de la ingeniería de caminos en todas las comunidades autónomas.

Acuerdos y reuniones institucionales realizadas

La comisión ha contado con la participación activa del presidente del Colegio, Miguel Ángel Carrillo, en la reunión de cierre anual de diciembre. En dicha sesión se ha acordado una estrategia institucional escalonada que incluye reuniones con el secretario general de Universidades y con la dirección de ANECA para presentar formalmente las propuestas para la valoración de la experiencia profesional. Además, la Comisión ha colaborado con la Comisión de Defensa de la Profesión para actualizar el «Libro Blanco de la Ingeniería de Caminos«, incorporando nuevas competencias en resiliencia, cambio climático y digitalización, entre otras. También se ha abordado con preocupación la evaluación de títulos españoles por agencias externas (como la de Kazajistán), instando a una mayor coordinación entre universidades y agencias evaluadoras.

Publicaciones y documentos técnicos realizados

Durante 2025, la Comisión ha generado los siguientes documentos de referencia:

  • Documento de Reflexiones sobre la Experiencia Profesional: un informe detallado que justifica la necesidad de un cambio en la valoración del profesorado universitario.
  • Guía de Homologaciones y Convalidaciones: un documento explicativo que recoge de forma ordenada las vías de homologación, las fases del procedimiento y el rol de los organismos implicados para orientar a escuelas y titulados extranjeros.

Para concluir este ejercicio, la Comisión programó una reunión presencial en Madrid en enero de 2026, con el fin de consolidar el posicionamiento del Colegio antes de su traslado formal ante las autoridades ministeriales.

Espacio de diálogo

Si eres profesor, investigador o estás vinculado al ámbito universitario de la Ingeniería de Caminos, te invitamos a participar en un encuentro abierto para compartir ideas, propuestas e inquietudes de cara a las elecciones del Sector 4 (Docencia e Investigación) del Colegio de Ingenieros de Caminos.

Será un espacio de diálogo en el que podremos debatir los retos que afrontan los ingenieros de caminos dedicados a la docencia y la investigación, intercambiar puntos de vista y explicar las propuestas de nuestra candidatura para reforzar la presencia y el papel de este colectivo dentro del Colegio.

📅 Jueves, 9 de julio
🕦 11:30 h
📍 Sede del Colegio en Madrid (Sala Torán) y también en formato telemático.

En el acto participarán Víctor Yepes, candidato al Sector 4; Carmen Castro, candidata a vocal de la Junta de Gobierno; Ricardo Martín de Bustamante, consejero en Dragados y ACS Servicios y Concesiones; Martín de Bustamante-Villarroya, candidato territorial por Murcia; y Antonio Tomás Espín, candidato al Consejo General.

Porque un Colegio más fuerte también se construye escuchando a quienes forman e investigan para las próximas generaciones de ingenieros.
Os esperamos para conversar, debatir y construir juntos el futuro del Sector 4.

💻 Acceso al acto telemático: https://meet.google.com/txo-kfyt-ddp

Comparte esta publicación con otros compañeros del ámbito universitario y de la investigación. Tu participación es importante.

¿Prefabricado o «in situ»? El dilema del ciclo de vida en los marcos de hormigón

Para comprender la magnitud del desafío al que se enfrenta la infraestructura moderna, basta con observar un dato: para encontrar el equilibrio perfecto entre eficiencia y ética, la ingeniería ha tenido que analizar hasta 50 configuraciones optimizadas de una estructura que la mayoría de nosotros apenas notamos. Nos referimos a los pasos inferiores y a los marcos de carretera: ese esqueleto invisible de hormigón que sostiene nuestras vías de comunicación.

Como ingenieros, nos enfrentamos a una pregunta recurrente: ¿es mejor construir in situ (ISRCF), vertiendo el hormigón directamente en la obra, o apostar por sistemas prefabricados modulares (PRCAF)? La respuesta no es una verdad absoluta, sino un complejo mapa de compromisos en el que la geometría de la obra decide quién gana la batalla por la sostenibilidad.

Los resultados que presentamos son fruto de la siguiente publicación:

RUIZ-VÉLEZ, A.; SÁNCHEZ-GARRIDO, A.J.; ALCALÁ, J.; YEPES, V. (2026). Life-cycle environmental and social trade-offs in concrete road frame systems. Cleaner Environmental Systems, 22, 100462. DOI:10.1016/j.cesys.2026.100462

El trabajo se enmarca en el proyecto de investigación RESILIFE, que dirijo como investigador principal en la Universitat Politècnica de València.

La prefabricación: el campeón ambiental (con matices).

Si analizamos los datos con la metodología ReCiPe 2016, el sistema prefabricado (PRCAF) se presenta como el líder indiscutible en términos ambientales. Las cifras del estudio son claras: estas soluciones logran reducir el potencial de calentamiento global (GWP) entre un 9 % y un 17 % en comparación con los marcos construidos in situ.

Esta ventaja se debe principalmente a la optimización de las secciones transversales. Al producirse en entornos industriales controlados, el carbono embebido se reduce significativamente al emplear secciones más esbeltas y eficientes. Sin embargo, como expertos, debemos ser cautos al generalizar. Como bien señala la investigación original:

«No existe una tipología de construcción universalmente preferible; el rendimiento ambiental y social del ciclo de vida varía según la escala geométrica».

El factor de escala: por qué la longitud es el verdadero enemigo.

Al estudiar configuraciones de entre 8 y 16 metros de vano (longitud), hemos descubierto que la geometría dicta el impacto ambiental con una severidad implacable. El hallazgo técnico es contundente: aumentar el vano en solo dos metros incrementa el GWP entre un 23 % y un 25 %, mientras que cada metro adicional de profundidad del suelo solo lo incrementa en un 11 %.

¿Por qué ocurre esto? La respuesta se basa en la mecánica estructural básica del Eurocódigo 2. El aumento de la longitud del vano obliga a un incremento cuadrático de la demanda de material para contrarrestar los momentos flectores y garantizar la funcionalidad (control de grietas). En cambio, la profundidad del suelo genera principalmente cargas verticales, cuya relación con el consumo de material es mucho más lineal y moderada. En ingeniería, la longitud no solo es distancia, sino que también representa una carga exponencial para el planeta.

El sorprendente «giro» social: lo tradicional recupera terreno.

Aquí es donde el análisis técnico, realizado bajo los marcos PSILCA y la plataforma SOCA v2, revela una realidad contraintuitiva. Aunque el prefabricado es mejor desde el punto de vista ambiental, el sistema in situ (ISRCF) recupera una ventaja competitiva social en proyectos a gran escala.

Al alcanzar vanos de entre 14 y 16 metros, se presentan los denominados «puntos de cruce» (crossover points). En estas dimensiones, el sistema tradicional tiene un impacto social hasta un 10,8 % menor. Esto sucede porque, a gran escala, los riesgos de la cadena de suministro y de la logística de transporte de piezas prefabricadas en masa empiezan a superar la eficiencia industrial. El sistema ISRCF, al ser más intensivo en mano de obra local, actúa como un motor de resiliencia para la comunidad.

Para entender este impacto, debemos considerar los cuatro grupos de partes interesadas definidos por el modelo PSILCA: trabajadores, comunidad local, actores de la cadena de valor y sociedad.

Beneficios sociales según la escala del proyecto:

  • Vanos pequeños (8-10 metros): el sistema PRCAF es superior. La mecanización reduce los riesgos laborales para los trabajadores y minimiza las molestias (ruido, tráfico) para la comunidad local.
  • Vanos grandes (14-16 metros): el sistema ISRCF es preferible. Fomenta el empleo directo en la zona y fortalece a los actores locales de la cadena de valor (canteras y plantas cercanas), reduce la dependencia de riesgos globales y optimiza el impacto en la sociedad local.

 Estos resultados, evidentemente, dependen de las circunstancias locales. Por tanto, pueden variar según la región o las prioridades de cada caso concreto.

El ciclo de vida completo: del cemento a la carbonatación.

Para tomar una decisión ética, debemos aplicar un enfoque de «cuna a tumba» (cradle-to-grave). En los sistemas PRCAF, el impacto se concentra principalmente en la fase de fabricación, que representa entre el 89 % y casi el 100 % del total debido a la intensidad energética de las plantas industriales. En cambio, los sistemas ISRCF distribuyen su huella de forma más equilibrada entre la construcción y el fin de vida útil.

Un factor vital en este ciclo es la carbonatación. Durante los 100 años de vida útil definidos para estas estructuras, el hormigón actúa como una esponja química que secuestra CO₂. Este proceso se intensifica en la fase de desmantelamiento, cuando el hormigón triturado maximiza su superficie expuesta.

«El enfoque «de la cuna a la tumba» es esencial, ya que nos permite considerar no solo el impacto de fabricar hormigón, sino también su capacidad para absorber carbono y su facilidad de reciclaje al final de su vida útil».

Conclusión: hacia una ingeniería de precisión ética.

La elección entre el prefabricado y el in situ no debe tomarse a la ligera. Depende de la escala geométrica y de las prioridades del proyecto. Si buscamos la máxima eficiencia en GWP para un paso inferior pequeño, la opción es el PRCAF. Sin embargo, si nos enfrentamos a una estructura de gran vano en la que el tejido social es una prioridad, el ISRCF puede ser la opción más sostenible en términos integrales.

El futuro nos exige emplear la optimización paramétrica desde las primeras fases del diseño. Solo así podremos avanzar hacia una infraestructura que no solo soporte el tráfico, sino que también sostenga de manera equilibrada nuestro entorno y nuestras comunidades.

Como ciudadanos y profesionales, nos queda una reflexión pendiente: ¿deberíamos priorizar siempre la eficiencia industrial y la rapidez del prefabricado o es momento de dar más peso a la resiliencia social y al empleo local en las obras públicas que definen nuestro futuro?

En esta conversación puedes escuchar las ideas más interesantes de esta investigación.

Este vídeo resume bien el contenido del artículo científico al que hacemos referencia.

Infrastructure_Sustainability_Scaling

El artículo completo, al estar publicado en abierto, puede obtenerse haciendo clic en 1-s2.0-S2666789426000681-main.

Referencia:

RUIZ-VÉLEZ, A.; SÁNCHEZ-GARRIDO, A.J.; ALCALÁ, J.; YEPES, V. (2026). Life-cycle environmental and social trade-offs in concrete road frame systems. Cleaner Environmental Systems, 22, 100462. DOI:10.1016/j.cesys.2026.100462

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