Cómo medir el impacto social de la divulgación científica

Medir el impacto social de la divulgación científica es uno de los desafíos más complejos en la evaluación de la comunicación científica. A diferencia del impacto académico, que se mide tradicionalmente mediante citas en publicaciones científicas, el impacto social requiere metodologías e indicadores que capturen cómo la ciencia llega a la sociedad y la afecta en su conjunto, algo mucho más difícil de cuantificar, ya que no se trata solo de contar lecturas, visualizaciones o menciones en redes, sino de entender si esa información realmente cambia percepciones, alimenta decisiones informadas o despierta vocaciones científicas en quienes la reciben.

En un momento en que la desinformación circula con la misma rapidez —o incluso más— que el conocimiento riguroso, es urgente desarrollar herramientas que nos permitan valorar con precisión el verdadero alcance de nuestro trabajo divulgativo, no solo para justificar recursos o esfuerzos ante instituciones y financiadores, sino también para mejorar continuamente la forma en que contamos la ciencia.

Existe una carencia de metodologías e indicadores fiables para evaluar los resultados de las actividades de divulgación científica. Esta dificultad surge porque el impacto social no se manifiesta de manera inmediata ni uniforme y porque los efectos de la divulgación pueden ser muy diversos, desde cambios en actitudes y percepciones hasta influencias en políticas públicas o en comportamientos individuales.

Métricas alternativas (Altmetrics)

Las métricas alternativas, también denominadas altmétricas, han surgido como una herramienta fundamental para medir la visibilidad y el impacto social de la producción científica en el entorno digital. Estas métricas miden cuantitativamente y en tiempo real la actividad, la visibilidad y el impacto social y científico de la producción académica en la web, examinando el número de veces en que un contenido se ve, se descarga, se recomienda, se guarda o se discute.

Plataformas como Altmetric y PlumX facilitan datos de métricas alternativas que incluyen menciones en informes públicos, repercusión en medios de noticias y redes sociales, y uso o capturas mediante herramientas como Mendeley. Estas herramientas permiten rastrear la influencia digital de las publicaciones científicas en múltiples canales en línea.

Varias herramientas facilitan la medición del impacto social de la divulgación científica:

  • Altmetric: Disponible a través de Dimensions, ofrece información sobre menciones en documentos de políticas públicas, Wikipedia, medios de comunicación y redes sociales
  • PlumX: A través de Scopus en la sección Impact, proporciona datos similares sobre influencia social
  • InfluScience2: Plataforma española que informa sobre la influencia social de los resultados de la investigación española desde 2016
  • Overton: Base de datos especializada en documentos de políticas públicas que citan investigación científica
  • The Lens: Base de datos multidisciplinar e internacional de literatura científica y patentes con acceso libre

Dimensiones del impacto social

Las métricas alternativas pueden agruparse en función del tipo de impacto generado:

  • Impacto mediático: Incluye las métricas que miden el impacto de una publicación en la opinión pública, en las redes sociales y en los medios de comunicación. Comprende menciones en redes sociales (me gusta en Facebook, mensajes en Twitter/X, entradas en blogs, noticias en medios de comunicación, en Reddit).
  • Impacto de uso: Se refiere a todas las métricas relacionadas con el uso de una publicación, principalmente la lectura y la descarga. Incluye descargas y visualizaciones, el número de clics en un enlace y las lecturas del resumen y/o del documento.
  • Impacto científico: Agrupa todas las métricas vinculadas al impacto en la comunidad científica, como las citas en publicaciones académicas y las menciones en redes científicas.

Plataforma InfluScience

En España, la plataforma InfluScience es un ejemplo destacado de herramienta para medir el impacto social de la ciencia. Desarrollada por investigadores de la Universidad de Granada, esta plataforma mide la visibilidad y la atención que reciben las publicaciones científicas españolas en distintos medios y en plataformas sociales.

Su funcionamiento se basa en las técnicas Altmetrics y permite analizar cuatro dimensiones de influencia:

  • Influencia social: medida a través de las menciones en Twitter/X
  • Influencia política: a través de las menciones en informes y documentos de políticas públicas
  • Influencia mediática: a través de la aparición en noticias de medios de comunicación
  • Influencia educativa: a través de las menciones en Wikipedia

InfluScience ha analizado más de 434.000 artículos para crear rankings de influencia digital de la ciencia española y proporcionar datos sobre artículos, personas, instituciones y revistas.

Indicadores de impacto social específicos

El impacto social se refiere a la influencia real que los resultados de la investigación tienen fuera del ámbito académico, ya sea en la toma de decisiones, en la práctica profesional, en la innovación o en la resolución de problemas sociales. Para su evaluación se consideran múltiples aspectos:

  • Citas y menciones en ámbitos no académicos: Una de las principales evidencias del impacto social radica en las citas de la investigación en documentos no académicos. Esto incluye:
    • Citas en documentos de políticas públicas (disponibles a través de Overton)
    • Citas en Wikipedia
    • Citas en patentes
    • Citas en guías clínicas
    • Menciones en sitios web y blogs profesionales
    • Noticias en medios de comunicación, tanto generalistas como especializados
  • Explotación y aplicación de patentes: Otro indicador clave del impacto social es la explotación o la aplicación de patentes derivadas de la investigación.
  • Difusión no académica: La difusión de resultados de investigación en canales no académicos, que incluye la participación en actividades de divulgación científica y la presencia en redes sociales generalistas.
  • Aportaciones a las políticas públicas: Las contribuciones de la investigación a la solución de problemas sociales y a la formulación de políticas públicas constituyen evidencia directa de su impacto social.

Métricas para redes sociales

Para evaluar específicamente el impacto de la divulgación en redes sociales, se pueden utilizar indicadores cuantitativos y cualitativos que midan diferentes niveles de compromiso:

  • Alcance y visualizaciones: Cuántas personas vieron el contenido
  • Interacciones significativas: Comentarios, compartidos, guardados
  • Crecimiento de comunidad: Nuevos seguidores interesados en ciencia
  • Conversión a lectura: Visitas y descargas de artículos completos

Cada métrica refleja diferentes niveles de compromiso, desde el simple contacto visual hasta la acción concreta de leer un artículo completo o aplicar el conocimiento adquirido.

Evidencias de impacto en diferentes contextos

Las investigaciones sobre evaluación de impacto han identificado varias categorías de evidencia:

  • Impacto cognitivo: Hay evidencia de que las exhibiciones interactivas y las actividades de divulgación mejoran el conocimiento y la comprensión pública de la ciencia.
  • Impacto educativo: La divulgación promueve el aprendizaje intergeneracional y facilita la transmisión de conocimientos científicos entre diferentes grupos de edad.
  • Impacto relacional: Las actividades de divulgación fomentan la confianza entre el público y los científicos, construyendo puentes entre la comunidad científica y la sociedad.
  • Impacto económico: Los centros científicos y las actividades de divulgación generan impactos económicos directos e indirectos en la economía local mediante la generación de ingresos y empleo.

Un indicador relevante del impacto social es la vinculación de la investigación con líneas estratégicas institucionales, regionales, nacionales o internacionales, en especial con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Tanto Scopus como otras plataformas ofrecen datos sobre la vinculación con los ODS a partir del análisis de resúmenes y del contenido de las publicaciones.

Limitaciones y consideraciones

Es importante reconocer que las métricas de impacto social tienen limitaciones. Estas métricas miden principalmente la atención y la visibilidad, pero no necesariamente la comprensión, el cambio de actitudes ni la aplicación del conocimiento. El hecho de que un mensaje científico haya recibido muchas menciones en redes sociales no garantiza que haya sido comprendido correctamente ni que haya generado un impacto significativo en el público.

Además, las métricas digitales pueden estar sesgadas hacia ciertos tipos de contenido (más visuales, más controvertidos o más emocionales) y hacia ciertas audiencias (más jóvenes o más conectadas digitalmente). Por ello, es recomendable combinar métricas cuantitativas con evaluaciones cualitativas, como encuestas de comprensión, entrevistas en profundidad o estudios de caso que capturen dimensiones del impacto que las métricas automatizadas no pueden medir.

Recomendaciones prácticas

Para medir de manera efectiva el impacto social de la divulgación científica, se recomienda:

  1. Utilizar múltiples indicadores: combinar métricas de diferentes tipos (alcance, interacción, conversión, citas no académicas) para obtener una visión más completa
  2. Establecer objetivos claros: definir desde el inicio qué tipo de impacto se busca lograr (concienciación, cambio de actitudes, influencia en políticas, etc.).
  3. Contextualizar las métricas: las cifras absolutas deben interpretarse en relación con el tamaño de la audiencia objetivo, el tipo de contenido y el canal de difusión
  4. Complementar con evaluación cualitativa: Incorporar encuestas, entrevistas o grupos focales para capturar dimensiones del impacto que las métricas cuantitativas no reflejan
  5. Realizar seguimiento temporal: el impacto social puede manifestarse con retraso, por lo que es importante realizar mediciones en diferentes momentos tras la divulgación
  6. Vincular con ODS: alinear la divulgación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible proporciona un marco reconocido internacionalmente para evaluar el impacto social

Conclusión

Medir el impacto social de la divulgación científica requiere un enfoque multifacético que combine métricas cuantitativas (altmétricas, menciones y descargas) con evaluaciones cualitativas (comprensión, cambio de actitudes y aplicación), ya que ninguno de estos dos enfoques por separado ofrece una imagen completa. Los datos cuantitativos permiten dimensionar el alcance y la difusión de un contenido, pero dicen poco sobre si este realmente transformó la manera de pensar o de actuar de quien lo consumió. Por su parte, las evaluaciones cualitativas aportan esa profundidad, pero resultan más costosas y difíciles de escalar. Aunque existen herramientas cada vez más sofisticadas, como InfluScience, Altmetric o PlumX, que facilitan el seguimiento y la sistematización de estos datos, ninguna métrica por sí sola puede captar la complejidad del impacto social, precisamente porque este se manifiesta de formas muy diversas —desde una conversación cotidiana influida por un dato científico hasta una decisión de política pública basada en pruebas—, que rara vez quedan reflejadas en un solo indicador. Por ello, para realizar una evaluación efectiva es necesario definir objetivos claros desde el inicio de cualquier iniciativa divulgativa, utilizar múltiples indicadores complementarios que se retroalimenten entre sí y, sobre todo, reconocer las limitaciones inherentes a cada método de medición, aceptando que medir el impacto social no es una ciencia exacta, sino un proceso en constante mejora que debe adaptarse a los objetivos, audiencias y contextos particulares de cada proyecto de comunicación científica.

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Estrategias para combatir bulos y desinformación científica

La desinformación científica se ha convertido en uno de los mayores desafíos para la sociedad actual. La rapidez con la que circula la información en internet y en las redes sociales facilita que afirmaciones falsas o engañosas alcancen a millones de personas antes de que puedan ser verificadas. Este fenómeno puede influir en decisiones relacionadas con la salud, el medio ambiente, la tecnología o las políticas públicas, erosionando la confianza en el conocimiento científico y dificultando la toma de decisiones fundamentadas en evidencias.

Frente a este escenario, la lucha contra la desinformación científica requiere un enfoque multifacético que involucre a ciudadanos, instituciones educativas, medios de comunicación, plataformas digitales y la propia comunidad científica. Ningún actor puede afrontar este reto de forma aislada: es necesaria la colaboración de todos para promover una cultura basada en el pensamiento crítico, la verificación de la información y la comunicación rigurosa de la ciencia. A continuación se presentan las estrategias más efectivas identificadas por expertos y organismos especializados para reducir el impacto de la desinformación y fortalecer la confianza en el conocimiento científico.

Alfabetización mediática y científica de la ciudadanía

La estrategia más poderosa a largo plazo es fortalecer la capacidad crítica de las personas para evaluar la información. La alfabetización mediática permite desarrollar competencias para involucrarse de manera crítica y efectiva con la información, verificar las fuentes y comprender las diferentes modalidades de difusión. Un estudio de la FECYT revela que invitar a las personas a detenerse y valorar la credibilidad de la información antes de compartirla reduce de forma significativa la difusión de contenidos falsos.

Es fundamental que la población comprenda el carácter provisional de la ciencia, en la que un nuevo descubrimiento puede desestimar un conocimiento previo sin que ello suscite desconfianza. Al contrario, entender este proceso debería reforzar la confianza en la ciencia como una actividad sometida a un juicio constante y a la revisión por pares. Las intervenciones educativas y de alfabetización mediática han demostrado efectos beneficiosos al mejorar las competencias de evaluación crítica y la resiliencia ante la desinformación.

Fomento del pensamiento crítico y escepticismo saludable

Es importante promover competencias que permitan desarrollar un escepticismo saludable, es decir, una actitud crítica que cuestione la información, pero que también sea capaz de aceptar las conclusiones cuando están respaldadas por evidencias sólidas. Este enfoque contrasta con el pensamiento conspirativo, que se caracteriza por una desconfianza absoluta ante cualquier información vinculada al relato oficial y por rechazar sistemáticamente las pruebas que contradicen sus creencias.

La confianza en las instituciones científicas, junto con un mejor conocimiento de cómo funciona la ciencia, ayuda a las personas a reconocer los riesgos de la desinformación y a diferenciar entre afirmaciones fundamentadas y contenidos engañosos. Comprender que el conocimiento científico se construye mediante la acumulación de evidencias, la revisión continua y la corrección de errores favorece una actitud más crítica e informada.

Además, los ciudadanos deben desarrollar la capacidad para evaluar la confiabilidad de las fuentes de información y valorar si quienes emiten determinadas afirmaciones cuentan con experiencia y conocimientos especializados en el ámbito correspondiente. Del mismo modo, es fundamental conocer las prácticas mediante las cuales la comunidad científica produce conocimiento confiable, como la revisión por pares, la replicación de los resultados y la búsqueda de consenso basada en la evidencia. Estas herramientas permiten distinguir con mayor facilidad la información veraz de los bulos y reducir la vulnerabilidad ante la desinformación.

Comunicación científica responsable y de calidad

Las instituciones científicas y los medios de comunicación deben promover estructuras estables, recursos especializados y una comunicación científica de calidad que involucre activamente al público y proporcione información rigurosa, eficaz y responsable. Para ello, es fundamental evitar la exageración o la simplificación excesiva de los hallazgos científicos, comunicar de forma transparente las incertidumbres inherentes al proceso de investigación y fomentar una mejor comprensión de cómo funciona la ciencia, de sus métodos y de los mecanismos mediante los cuales se genera y valida el conocimiento.

Impulsar una comunicación científica de calidad desde los medios de comunicación y las instituciones resulta esencial, no solo para combatir la desinformación y la difusión de contenidos pseudocientíficos, sino también para fortalecer la confianza de la ciudadanía en estas organizaciones. Un estudio muestra que el 83,8 % de los españoles confía en el personal investigador, muy por encima de la confianza depositada en periodistas (31 %) y en políticos (11,9 %). Esta elevada credibilidad otorga a los científicos una responsabilidad especialmente relevante a la hora de comunicar sus resultados y contribuir a un debate público informado y basado en evidencias.

Periodismo científico especializado

Debe promoverse un periodismo científico profesional y especializado que, sin perder su independencia ni su capacidad crítica, sea capaz de contextualizar adecuadamente los hallazgos científicos y explicar su verdadero alcance. Asimismo, resulta esencial transmitir que el carácter provisional de la ciencia no constituye una debilidad, sino una de sus principales fortalezas, ya que el conocimiento científico se revisa y perfecciona continuamente a la luz de nuevas evidencias.

También es fundamental evitar el denominado «falso equilibrio» en los medios de comunicación, que consiste en presentar un tema como si existiera un equilibrio entre dos posiciones enfrentadas cuando, en realidad, la evidencia científica respalda claramente una de ellas. Esta práctica puede generar confusión y distorsionar la percepción pública sobre el consenso científico.

Iniciativas como los Science Media Centres o el European Science-Media Hub proporcionan recursos y apoyo a los medios de comunicación para cubrir la actualidad científica con rigor, precisión y una adecuada contextualización. Estos centros facilitan a los periodistas el acceso a fuentes expertas verificadas, les ayudan a interpretar correctamente los resultados de las investigaciones y contribuyen a que puedan comunicar la relevancia real de los hallazgos científicos de forma comprensible y responsable.

Regulación de algoritmos y plataformas digitales

Es importante trabajar con los algoritmos de los motores de búsqueda y de las redes sociales para que reduzcan la visibilidad de la desinformación y favorezcan la difusión de contenidos fiables. Los sesgos presentes en estos algoritmos, como el sesgo de interacción, a menudo aumentan la difusión de bulos al priorizar aquellos contenidos que generan un mayor engagement, independientemente de su veracidad o calidad informativa.

La competencia por captar la atención de los usuarios y el uso de tácticas favorecidas por estos algoritmos pueden llevar a que científicos, divulgadores e instituciones contribuyan, incluso de forma involuntaria, al ruido informativo y a la propagación de contenidos engañosos. Por ello, las plataformas digitales deben asumir una mayor responsabilidad en la detección y moderación de contenidos falsos, así como en la promoción de fuentes verificadas y de información basada en evidencias, especialmente cuando se trata de temas relacionados con la salud y la ciencia. Además, una mayor transparencia en el funcionamiento de los algoritmos permitiría comprender mejor cómo se seleccionan y difunden los contenidos, lo que facilitaría el desarrollo de estrategias más eficaces contra la desinformación.

Evitar la politización de hechos científicos

La ideología puede desempeñar un papel importante tanto en la identificación como en la difusión de la desinformación científica, lo que subraya la necesidad de evitar la politización de los hallazgos científicos. Para ello, es fundamental diferenciar los hechos y las evidencias científicas de las medidas o decisiones políticas que se adoptan a partir de ellos. Estas últimas no dependen exclusivamente del conocimiento científico, sino que también están condicionadas por factores sociales, económicos, culturales y éticos, así como por las prioridades y los valores de cada sociedad.

Cuando la ciencia se instrumentaliza para defender intereses políticos o partidistas, se corre el riesgo de presentar determinados datos de manera sesgada o de cuestionar evidencias sólidas por motivos ajenos a su validez científica. Esto puede debilitar la confianza pública en la ciencia y favorecer la difusión de desinformación interesada. Por ello, los políticos y líderes institucionales deben respetar la independencia de la evidencia científica y comunicar sus conclusiones de forma rigurosa y transparente al formular políticas públicas. Al mismo tiempo, es importante reconocer que la evidencia científica debe orientar las decisiones, pero no determina por sí sola qué medidas políticas deben adoptarse.

Prevención de la desinformación por parte de expertos

Debe evitarse la desinformación difundida por científicos y profesionales sanitarios a través de diversos medios de comunicación, especialmente en redes sociales. Esta situación puede producirse cuando profesionales de la ciencia y la salud emiten opiniones sobre cuestiones que quedan fuera de su área de especialización y respecto de las cuales no disponen de los conocimientos o herramientas necesarios para valorar adecuadamente su veracidad. La recepción de estas afirmaciones puede verse condicionada por un sesgo de autoridad, ya que el público tiende a otorgar mayor credibilidad a una persona por su condición de experta, aunque su conocimiento no sea aplicable al tema concreto que aborda.

Por ello, los científicos y profesionales sanitarios deben ser especialmente cuidadosos al comunicarse fuera de su ámbito de especialización, distinguiendo con claridad entre el conocimiento basado en evidencia y las opiniones o valoraciones personales. Asimismo, deben declarar de manera transparente cualquier conflicto de interés relevante cuando intervengan en medios de comunicación o en espacios públicos. La autoridad científica constituye un recurso valioso para la sociedad y, precisamente por ello, debe ejercerse con responsabilidad, evitando contribuir a la difusión de afirmaciones no suficientemente respaldadas por la evidencia disponible

Estrategias narrativas y emocionales positivas

La lucha contra la desinformación no debe basarse únicamente en contraargumentos, sino también en la creación de contenidos novedosos, atractivos, entretenidos y beneficiosos para la audiencia. Las organizaciones del sector científico y tecnológico están llamadas a actuar para que la información veraz sea la que gane.

La competencia por captar la atención del público en el caos informativo digital implica abandonar las antiguas fórmulas descriptivas y explicativas de los mensajes y adoptar la narrativa. Contar historias que incorporen conocimiento científico en su desarrollo, mediante personajes en situaciones particulares que siguen secuencias de acciones y transmiten emociones, resulta más efectivo que la mera exposición de datos.

Educación desde edades tempranas

Los adolescentes están cada vez más expuestos a la desinformación científica y sanitaria a través de plataformas de redes sociales, donde el contenido amplificado algorítmicamente y cargado emocionalmente puede influir en el desarrollo psicosocial y en los comportamientos de salud. Las deficiencias en alfabetización digital, la influencia de pares, la amplificación algorítmica y el contenido cargado emocionalmente emergen como mecanismos recurrentes que incrementan la vulnerabilidad frente a la desinformación.

El fortalecimiento de la alfabetización digital en salud, el pensamiento crítico y las intervenciones educativas basadas en evidencia representan estrategias esenciales para reducir la vulnerabilidad ante la desinformación y promover entornos digitales más saludables para los jóvenes. Incorporar estos contenidos en el currículo escolar desde edades tempranas prepara a las futuras generaciones para navegar por el ecosistema informativo digital con criterio.

Colaboración institucional y redes de verificación

La colaboración entre instituciones científicas, universidades, medios de comunicación y organismos públicos es fundamental para crear un ecosistema informativo resiliente. Iniciativas como el proyecto Iberifier Plus de la FECYT trabajan para identificar y combatir la desinformación científica mediante investigación aplicada y el desarrollo de herramientas de detección .

Las redes de verificadores de hechos (fact-checkers) especializados en ciencia y salud desempeñan un papel crucial al desmentir bulos virales y proporcionar información contrastada. Su trabajo debe ser amplificado por medios e instituciones para maximizar su alcance e impacto.

Conclusión

Combatir la desinformación científica requiere esfuerzos coordinados en múltiples frentes: educación ciudadana, comunicación responsable, regulación de las plataformas, periodismo especializado y colaboración institucional. No existe una solución única, sino un conjunto de estrategias complementarias que deben implementarse de manera sostenida. La recompensa es una sociedad más informada, capaz de tomar decisiones fundamentadas en evidencia y resistente a manipulaciones interesadas que ponen en riesgo la salud pública, la democracia y el progreso científico.

En esta conversación puedes escuchar las ideas más interesantes sobre este tema.

Este vídeo resume los conceptos básicos de la desinformación científica.

Scientific_Disinformation_and_Adolescence

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Reelección como Consejero del Sector 4 docencia e investigación del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos

🙏 Gracias, de corazón.

Hoy quiero dar las gracias, con toda sinceridad, a todos los colegiados y colegiadas, pero especialmente a los del Sector 4 (Docencia e Investigación) del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos por su participación en estas elecciones. Este sector ha experimentado un incremento muy notable en el nivel de implicación, y eso, por sí solo, ya es una gran noticia para todos.

Gracias también por el apoyo masivo que ha recibido mi candidatura, que me permite continuar, por tercera vez, como vuestro Consejero. Es un honor y, sobre todo, una responsabilidad que asumo con el mismo compromiso del primer día.

Seguiré trabajando para defender los intereses del colectivo de ingenieros e ingenieras de caminos que desarrollamos nuestra labor en este ámbito, a todos y todas, sin excepción. La docencia y la investigación son pilares esenciales de nuestra profesión y así seguiré defendiéndolos.

Quiero aprovechar también para felicitar muy sinceramente a todos los compañeros y compañeras que han sido elegidos en el resto de los sectores como consejeros, a quienes han sido elegidos en las juntas de gobierno de las demarcaciones, a los representantes provinciales y al presidente, vicepresidente y vocales de la Junta de Gobierno del Colegio. Enhorabuena a todos por la confianza depositada en vosotros.

Ahora, superado el proceso electoral, toca remar juntos. Os pido a todos y todas un trabajo común y conjunto, para que nuestra profesión siga ocupando el lugar que le corresponde y siga aportando valor a la sociedad.

Gracias de nuevo por la confianza. Vamos a por ello. 💪

¿Edificios más verdes y económicos? El poder de la «inteligencia de enjambre» en el diseño de pilares mixtos

La verticalización es una respuesta indispensable para alcanzar la densidad urbana necesaria en un planeta sobrepoblado; sin embargo, el método de construcción actual no resulta eficaz. Según el informe Global Status Report for Buildings and Construction 2024/2025, la industria de la construcción consume el 32 % de la energía global y es responsable del 34 % de las emisiones de CO₂. Con el acero y el hormigón representando el 18 % de ese total, la urgencia de un cambio de paradigma es absoluta.

Como ingenieros, nos enfrentamos a una pregunta crítica: ¿es posible seguir elevando nuestras ciudades sin destruir el ecosistema? La respuesta reside en la ingeniería de precisión y en la optimización de las columnas CFST (columnas tubulares de acero rellenas de hormigón), una solución técnica que está redefiniendo la eficiencia estructural y la sostenibilidad.

A continuación, os presentamos algunas ideas clave, fruto del trabajo de Alves y su equipo (2026), sobre la optimización multiobjetivo sostenible de columnas tubulares mixtas de acero y hormigón de alta resistencia. El trabajo se enmarca en el proyecto de investigación RESILIFE, que dirijo como investigador principal en la Universitat Politècnica de València, y es fruto de la estancia de investigación del profesor Élcio C. Alves en nuestra universidad.

1. Por qué el hormigón de alta resistencia es sorprendentemente la opción más ecológica.

Un hallazgo contraintuitivo, pero fundamental, del estudio de Alves (2026) es que el uso de hormigón de alta resistencia (HSC, por sus siglas en inglés) de 80 MPa o 90 MPa resulta ser la opción más sostenible. Aunque la producción de un metro cúbico de hormigón de alta resistencia emite más CO₂ que la de uno convencional, su mayor capacidad portante permite una reducción volumétrica significativa.

Al reducir el tamaño de las columnas, no solo se gana espacio útil en la arquitectura, sino que la disminución total del uso de materiales compensa con creces la huella de carbono de cada uno de ellos. Es una lección de diseño: el material más «caro» ambientalmente por unidad puede ser el que menos impacto tiene en el sistema en su conjunto.

«El uso de hormigón de alta resistencia (80 MPa o superior) y aceros de alto grado está plenamente justificado por la reducción significativa de las emisiones finales de la columna, lo que supera el impacto inicial de producir materiales más costosos». — Alves et al. (2026).

Variables de diseño de las columnas compuestas

2. MOPSO: inteligencia colectiva para equilibrar costes y emisiones.

El diseño tradicional suele ser un proceso manual que prioriza el coste directo. No obstante, en proyectos de alta complejidad, la ingeniería moderna recurre a la optimización mediante un enjambre de partículas con múltiples objetivos (MOPSO). Este algoritmo de «enjambre de partículas» simula comportamientos sociales para encontrar el equilibrio ideal, conocido como el frente de Pareto.

El MOPSO no proporciona una única solución, sino un conjunto de opciones óptimas que equilibran tres aspectos críticos: la minimización de costes, la reducción de kgCO₂ y la maximización de la capacidad de carga. El algoritmo ajusta simultáneamente variables técnicas como:

  • El diámetro y el espesor del tubo de acero.
  • El número y el diámetro de las barras de refuerzo internas.
  • El uso de aceros HSLA (High-Strength Low-Alloy), como el ASTM A572 Gr. 65 o el avanzado ASTM A913 Gr. 70.

Confiar en estos algoritmos permite encontrar geometrías que un diseñador humano difícilmente alcanzaría y optimizar cada gramo de acero para que cumpla su función estructural máxima.

3. La esbeltez: el factor que puede duplicar el coste de tu proyecto.

La altura de una columna no es un factor lineal en cuanto al impacto. Al analizar el paso de columnas de 3 a 5 metros, surge un «impuesto invisible» impulsado por la física: los efectos de segundo orden.

Según el método B1 de la norma NBR 8800:2008, al aumentar la longitud, la columna es más susceptible al pandeo. Esto obliga a incrementar drásticamente la sección de acero o a utilizar materiales con una resistencia mucho mayor para compensar la inestabilidad. Los resultados de esta transición son masivos:

  • Emisiones de CO₂: el incremento de 3 m a 5 m puede disparar las emisiones entre un 70 % y un 105 %.
  • Costes materiales: el presupuesto puede incrementarse entre un 50 % y un 80 %.

La esbeltez no solo supone un reto estético, sino también un riesgo financiero y medioambiental que exige una optimización matemática rigurosa para evitar duplicar la huella de carbono de la estructura.

Del papel a la práctica: superando estándares anteriores.

La evolución de los modelos de optimización está dando frutos tangibles. Al comparar los resultados de Alves et al. (2026) con investigaciones previas (como la de Correia et al., 2025), se observa que el uso de aceros de alto grado y modelos actualizados permite reducir las emisiones hasta en un 47 %.

Escenario de carga (Mxd/Myd) Correia et al. (2025) (kgCO₂) Alves et al. (2026) (kgCO₂)
Uniaxial (30/0 kNm) 286,44 233,89
Uniaxial alta (270/0 kNm) 446,26 265,94
Oblicua (27/27 kNm) 248,16 131,74

Lo más impresionante es que estas reducciones (que oscilan entre el 9 % y el 47 %) se lograron aumentando la capacidad de carga hasta en un 14 % en columnas reforzadas, mientras se reducía el área transversal de acero. Este hito ha sido posible gracias a la transición hacia aceros de mayor rendimiento, como el ASTM A913 Gr. 70.

Conclusión: hacia una ingeniería de precisión.

Los resultados son concluyentes: el uso de materiales HSC y de algoritmos MOPSO ya no es un lujo para proyectos experimentales, sino una necesidad imperativa para la sostenibilidad urbana. La ingeniería de precisión nos permite construir estructuras más resistentes y esbeltas con una fracción del impacto ambiental asociado a los métodos tradicionales.

La industria se encuentra ante una encrucijada técnica y ética: ¿estamos listos para abandonar las «recetas» de diseño tradicionales en favor de la optimización matemática?

Si pudieras reducir a la mitad la huella de carbono de tu próxima estructura simplemente ajustando la resistencia del hormigón y aplicando algoritmos de precisión, ¿por qué no lo harías?

En esta conversación puedes escuchar las ideas más interesantes sobre esta investigación.

En este vídeo se resume el contenido del artículo.

Sustainable_Vertical_Optimization

Referencia:

ALVES, E.C.; YEPES-BELLVER, L.; KRIPKA, M.; YEPES, V. (2026). Sustainable Multi-Objective Optimization of Tubular Composite Columns with High-Strength Steel and Concrete. Congress on Project Management and Engineering, AEIPRO, 7-9 de julio, Castellón (Spain).

CORREIA, L.; RODRIGUES, M. C. A.; ALVES, E. C. (2025). Multi-Objective Optimization of Steel and Concrete Tubular Composite Columns. Proceedings CILAMCE 2025, Vitória – ES – Brazil.

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Comisión de Educación y Universidades del Colegio de Ingenieros de Caminos

La docencia y la investigación son pilares esenciales para garantizar el futuro de la Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos y para fortalecer el vínculo entre la Universidad, la profesión y la sociedad. Durante este mandato como consejero del Sector 4 (Docencia e Investigación) del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, he trabajado para que la voz del ámbito académico cuente con una presencia activa en las decisiones estratégicas que afectan a nuestra profesión.

Como miembro de la Comisión de Educación y Universidades del Colegio y único ingeniero de caminos que forma parte de la Comisión C15 (Ingeniería Civil) de ANECA, responsable de la acreditación de profesores titulares y catedráticos en nuestra disciplina, he impulsado iniciativas para reconocer el valor de la experiencia profesional en la carrera académica, reforzar la calidad de la formación y estrechar la conexión entre la universidad y el ejercicio profesional. Con la experiencia acumulada y el trabajo realizado como base, solicito de nuevo vuestra confianza para seguir representando al Sector 4 y consolidar las iniciativas emprendidas en beneficio de toda la comunidad académica y profesional.

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En este contexto, considero oportuno compartir el balance de la actividad desarrollada por la Comisión de Educación y Universidades durante el periodo 2024-2026. Durante este mandato he tenido el honor de presidir el Grupo de Trabajo 1, dedicado a la acreditación del profesorado, desde el cual hemos elaborado propuestas para mejorar el reconocimiento de la experiencia profesional en los procesos de evaluación académica. Asimismo, el respaldo y la confianza de mis compañeros de la Comisión, que me han animado a presentar de nuevo mi candidatura como consejero del Sector 4, constituyen un estímulo para seguir trabajando con el objetivo de que el Colegio disponga de información directa, rigurosa y permanentemente actualizada sobre la evolución de los criterios y procedimientos de acreditación del profesorado universitario. El resumen que se presenta a continuación recoge las principales actuaciones, iniciativas y resultados alcanzados por la Comisión, fruto del compromiso y del trabajo conjunto de todos sus integrantes.

Plan de Actuación de la Comisión de Educación y Universidades para el periodo 2024-2026

La Comisión de Educación y Universidades afrontó el periodo 2024-2026 con el propósito de impulsar una estrategia orientada al fortalecimiento de la formación, la excelencia académica y la proyección de la Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos. Integrada por un equipo multidisciplinar de expertos y representantes de las distintas Demarcaciones del Colegio, la Comisión desarrolló un plan de actuación sustentado en objetivos estratégicos, líneas de trabajo definidas y acciones concretas que contribuyeron a responder a los retos presentes y futuros de la profesión.

La Comisión estuvo presidida por Esther Real, directora de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), quien lideró este proyecto con una visión orientada a la innovación, la colaboración y la obtención de resultados. La acompañaron en el equipo directivo la vicepresidenta, Ana Rivas, directora de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad de Castilla-La Mancha y presidenta de CODICAM (Conferencia de Directores de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos y de Ingeniería Civil), y la secretaria, Ángeles Martín, responsable de Empleo y Formación del CICCP, quienes coordinaron el desarrollo de las iniciativas y velaron por el cumplimiento de los objetivos establecidos.

Formaron parte asimismo de la Comisión Héctor Andrés (USAL), José Atienza (UPM), José Baraibar (UNICAN), Jorge Bernabeu (UPM), Daniel Castro (UNICAN), Antoni Cladera (UIB), Marta García (UNEX), Belén González (UDC), Isabel Martínez (UDC), Juan Miquel (UPC), Enrique Mirambell (UPC), Jose Moura (UNICAN), Fermín Navarrina (UDC), Eugenio Pellicer (UPV), Pedro Plasencia (UNIOVI), M. Rodríguez (UE), M. Rubio (UGR), Rita Ruiz (UCLM), Ángel Sampedro (UAX), Antonio Tomás (UPCT) y Víctor Yepes (UPV).

La diversidad de trayectorias y la amplia experiencia de sus integrantes en los ámbitos de la docencia, la investigación, la gestión universitaria y el ejercicio profesional constituyeron un activo esencial para el desarrollo de este plan de actuación. Su trabajo conjunto favoreció la generación de propuestas de alto valor, el fortalecimiento de la relación entre los ámbitos académico y profesional y la consolidación de una formación de excelencia, alineada con las necesidades de la sociedad y los desafíos del futuro.

Balance de la Comisión

La Comisión de Educación y Universidades ha mantenido durante el ejercicio 2025 un firme compromiso con el fortalecimiento de la conexión entre el ámbito profesional de la ingeniería y el entorno académico. En el marco del Plan de Actuación 2024-2026, la Comisión ha centrado sus esfuerzos en mitigar la desconexión detectada entre el conocimiento teórico impartido en las Escuelas y las habilidades prácticas de alto nivel exigidas por el mercado laboral actual. El contexto de este año ha estado marcado por la preocupación ante la excesiva teorización de los currículos académicos y por la necesidad de que la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y la Acreditación (ANECA) reconozca de manera efectiva la experiencia profesional en la acreditación del profesorado.

Asimismo, la Comisión ha seguido de cerca la reestructuración de las comisiones de evaluación de la ANECA tras la división de la antigua comisión C13 en las nuevas C15 (Ingeniería Civil) y C16 (Arquitectura y Construcción), velando por una representación adecuada de los ingenieros de caminos en dichos órganos.

Actividades realizadas

A lo largo del año 2025, la Comisión ha desarrollado su actividad mediante tres reuniones plenarias virtuales, celebradas el 17 de febrero, el 9 de mayo y el 3 de diciembre, además de múltiples sesiones internas de trabajo de sus grupos especializados.

La Comisión ha estructurado su trabajo en cuatro Grupos de Trabajo (GT) con logros significativos:

  • GT1: Acreditación del profesorado. Ha liderado la elaboración de una propuesta técnica para integrar la experiencia profesional en el sistema de acreditación. Entre sus planteamientos destaca la sustitución de las estancias de investigación de nueve meses por dos años de ejercicio profesional especializado y la equiparación de la dirección de proyectos de ingeniería singulares a artículos científicos indexados.
  • GT2: Homologaciones y convalidaciones. Ha realizado un análisis exhaustivo de los retrasos administrativos en la homologación de títulos extranjeros, que pueden alcanzar entre tres y cinco años. Como solución, se ha propuesto que el Colegio actúe como representante legal de los solicitantes para agilizar la gestión inicial ante el Ministerio.
  • GT3: Formación permanente y continua. Ha avanzado en la recopilación de la oferta de microcredenciales de las Escuelas de Caminos, orientadas a profesionales de entre 25 y 64 años, con el objetivo de coordinar la formación subvencionable de bajo coste y corta duración.
  • GT4: Promoción de los estudios. Ha iniciado el diseño de campañas de difusión para visibilizar el valor de la ingeniería de caminos en todas las comunidades autónomas.

Acuerdos y reuniones institucionales realizadas

La comisión ha contado con la participación activa del presidente del Colegio, Miguel Ángel Carrillo, en la reunión de cierre anual de diciembre. En dicha sesión se ha acordado una estrategia institucional escalonada que incluye reuniones con el secretario general de Universidades y con la dirección de ANECA para presentar formalmente las propuestas para la valoración de la experiencia profesional. Además, la Comisión ha colaborado con la Comisión de Defensa de la Profesión para actualizar el «Libro Blanco de la Ingeniería de Caminos«, incorporando nuevas competencias en resiliencia, cambio climático y digitalización, entre otras. También se ha abordado con preocupación la evaluación de títulos españoles por agencias externas (como la de Kazajistán), instando a una mayor coordinación entre universidades y agencias evaluadoras.

Publicaciones y documentos técnicos realizados

Durante 2025, la Comisión ha generado los siguientes documentos de referencia:

  • Documento de Reflexiones sobre la Experiencia Profesional: un informe detallado que justifica la necesidad de un cambio en la valoración del profesorado universitario.
  • Guía de Homologaciones y Convalidaciones: un documento explicativo que recoge de forma ordenada las vías de homologación, las fases del procedimiento y el rol de los organismos implicados para orientar a escuelas y titulados extranjeros.

Para concluir este ejercicio, la Comisión programó una reunión presencial en Madrid en enero de 2026, con el fin de consolidar el posicionamiento del Colegio antes de su traslado formal ante las autoridades ministeriales.

Espacio de diálogo

Si eres profesor, investigador o estás vinculado al ámbito universitario de la Ingeniería de Caminos, te invitamos a participar en un encuentro abierto para compartir ideas, propuestas e inquietudes de cara a las elecciones del Sector 4 (Docencia e Investigación) del Colegio de Ingenieros de Caminos.

Será un espacio de diálogo en el que podremos debatir los retos que afrontan los ingenieros de caminos dedicados a la docencia y la investigación, intercambiar puntos de vista y explicar las propuestas de nuestra candidatura para reforzar la presencia y el papel de este colectivo dentro del Colegio.

📅 Jueves, 9 de julio
🕦 11:30 h
📍 Sede del Colegio en Madrid (Sala Torán) y también en formato telemático.

En el acto participarán Víctor Yepes, candidato al Sector 4; Carmen Castro, candidata a vocal de la Junta de Gobierno; Ricardo Martín de Bustamante, consejero en Dragados y ACS Servicios y Concesiones; Martín de Bustamante-Villarroya, candidato territorial por Murcia; y Antonio Tomás Espín, candidato al Consejo General.

Porque un Colegio más fuerte también se construye escuchando a quienes forman e investigan para las próximas generaciones de ingenieros.
Os esperamos para conversar, debatir y construir juntos el futuro del Sector 4.

💻 Acceso al acto telemático: https://meet.google.com/txo-kfyt-ddp

Comparte esta publicación con otros compañeros del ámbito universitario y de la investigación. Tu participación es importante.

¿Prefabricado o «in situ»? El dilema del ciclo de vida en los marcos de hormigón

Para comprender la magnitud del desafío al que se enfrenta la infraestructura moderna, basta con observar un dato: para encontrar el equilibrio perfecto entre eficiencia y ética, la ingeniería ha tenido que analizar hasta 50 configuraciones optimizadas de una estructura que la mayoría de nosotros apenas notamos. Nos referimos a los pasos inferiores y a los marcos de carretera: ese esqueleto invisible de hormigón que sostiene nuestras vías de comunicación.

Como ingenieros, nos enfrentamos a una pregunta recurrente: ¿es mejor construir in situ (ISRCF), vertiendo el hormigón directamente en la obra, o apostar por sistemas prefabricados modulares (PRCAF)? La respuesta no es una verdad absoluta, sino un complejo mapa de compromisos en el que la geometría de la obra decide quién gana la batalla por la sostenibilidad.

Los resultados que presentamos son fruto de la siguiente publicación:

RUIZ-VÉLEZ, A.; SÁNCHEZ-GARRIDO, A.J.; ALCALÁ, J.; YEPES, V. (2026). Life-cycle environmental and social trade-offs in concrete road frame systems. Cleaner Environmental Systems, 22, 100462. DOI:10.1016/j.cesys.2026.100462

El trabajo se enmarca en el proyecto de investigación RESILIFE, que dirijo como investigador principal en la Universitat Politècnica de València.

La prefabricación: el campeón ambiental (con matices).

Si analizamos los datos con la metodología ReCiPe 2016, el sistema prefabricado (PRCAF) se presenta como el líder indiscutible en términos ambientales. Las cifras del estudio son claras: estas soluciones logran reducir el potencial de calentamiento global (GWP) entre un 9 % y un 17 % en comparación con los marcos construidos in situ.

Esta ventaja se debe principalmente a la optimización de las secciones transversales. Al producirse en entornos industriales controlados, el carbono embebido se reduce significativamente al emplear secciones más esbeltas y eficientes. Sin embargo, como expertos, debemos ser cautos al generalizar. Como bien señala la investigación original:

«No existe una tipología de construcción universalmente preferible; el rendimiento ambiental y social del ciclo de vida varía según la escala geométrica».

El factor de escala: por qué la longitud es el verdadero enemigo.

Al estudiar configuraciones de entre 8 y 16 metros de vano (longitud), hemos descubierto que la geometría dicta el impacto ambiental con una severidad implacable. El hallazgo técnico es contundente: aumentar el vano en solo dos metros incrementa el GWP entre un 23 % y un 25 %, mientras que cada metro adicional de profundidad del suelo solo lo incrementa en un 11 %.

¿Por qué ocurre esto? La respuesta se basa en la mecánica estructural básica del Eurocódigo 2. El aumento de la longitud del vano obliga a un incremento cuadrático de la demanda de material para contrarrestar los momentos flectores y garantizar la funcionalidad (control de grietas). En cambio, la profundidad del suelo genera principalmente cargas verticales, cuya relación con el consumo de material es mucho más lineal y moderada. En ingeniería, la longitud no solo es distancia, sino que también representa una carga exponencial para el planeta.

El sorprendente «giro» social: lo tradicional recupera terreno.

Aquí es donde el análisis técnico, realizado bajo los marcos PSILCA y la plataforma SOCA v2, revela una realidad contraintuitiva. Aunque el prefabricado es mejor desde el punto de vista ambiental, el sistema in situ (ISRCF) recupera una ventaja competitiva social en proyectos a gran escala.

Al alcanzar vanos de entre 14 y 16 metros, se presentan los denominados «puntos de cruce» (crossover points). En estas dimensiones, el sistema tradicional tiene un impacto social hasta un 10,8 % menor. Esto sucede porque, a gran escala, los riesgos de la cadena de suministro y de la logística de transporte de piezas prefabricadas en masa empiezan a superar la eficiencia industrial. El sistema ISRCF, al ser más intensivo en mano de obra local, actúa como un motor de resiliencia para la comunidad.

Para entender este impacto, debemos considerar los cuatro grupos de partes interesadas definidos por el modelo PSILCA: trabajadores, comunidad local, actores de la cadena de valor y sociedad.

Beneficios sociales según la escala del proyecto:

  • Vanos pequeños (8-10 metros): el sistema PRCAF es superior. La mecanización reduce los riesgos laborales para los trabajadores y minimiza las molestias (ruido, tráfico) para la comunidad local.
  • Vanos grandes (14-16 metros): el sistema ISRCF es preferible. Fomenta el empleo directo en la zona y fortalece a los actores locales de la cadena de valor (canteras y plantas cercanas), reduce la dependencia de riesgos globales y optimiza el impacto en la sociedad local.

 Estos resultados, evidentemente, dependen de las circunstancias locales. Por tanto, pueden variar según la región o las prioridades de cada caso concreto.

El ciclo de vida completo: del cemento a la carbonatación.

Para tomar una decisión ética, debemos aplicar un enfoque de «cuna a tumba» (cradle-to-grave). En los sistemas PRCAF, el impacto se concentra principalmente en la fase de fabricación, que representa entre el 89 % y casi el 100 % del total debido a la intensidad energética de las plantas industriales. En cambio, los sistemas ISRCF distribuyen su huella de forma más equilibrada entre la construcción y el fin de vida útil.

Un factor vital en este ciclo es la carbonatación. Durante los 100 años de vida útil definidos para estas estructuras, el hormigón actúa como una esponja química que secuestra CO₂. Este proceso se intensifica en la fase de desmantelamiento, cuando el hormigón triturado maximiza su superficie expuesta.

«El enfoque «de la cuna a la tumba» es esencial, ya que nos permite considerar no solo el impacto de fabricar hormigón, sino también su capacidad para absorber carbono y su facilidad de reciclaje al final de su vida útil».

Conclusión: hacia una ingeniería de precisión ética.

La elección entre el prefabricado y el in situ no debe tomarse a la ligera. Depende de la escala geométrica y de las prioridades del proyecto. Si buscamos la máxima eficiencia en GWP para un paso inferior pequeño, la opción es el PRCAF. Sin embargo, si nos enfrentamos a una estructura de gran vano en la que el tejido social es una prioridad, el ISRCF puede ser la opción más sostenible en términos integrales.

El futuro nos exige emplear la optimización paramétrica desde las primeras fases del diseño. Solo así podremos avanzar hacia una infraestructura que no solo soporte el tráfico, sino que también sostenga de manera equilibrada nuestro entorno y nuestras comunidades.

Como ciudadanos y profesionales, nos queda una reflexión pendiente: ¿deberíamos priorizar siempre la eficiencia industrial y la rapidez del prefabricado o es momento de dar más peso a la resiliencia social y al empleo local en las obras públicas que definen nuestro futuro?

En esta conversación puedes escuchar las ideas más interesantes de esta investigación.

Este vídeo resume bien el contenido del artículo científico al que hacemos referencia.

Infrastructure_Sustainability_Scaling

El artículo completo, al estar publicado en abierto, puede obtenerse haciendo clic en 1-s2.0-S2666789426000681-main.

Referencia:

RUIZ-VÉLEZ, A.; SÁNCHEZ-GARRIDO, A.J.; ALCALÁ, J.; YEPES, V. (2026). Life-cycle environmental and social trade-offs in concrete road frame systems. Cleaner Environmental Systems, 22, 100462. DOI:10.1016/j.cesys.2026.100462

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El factor de impacto de las revistas JCR del año 2025

Acaba junio y justo ahora se pueden consultar los factores de impacto de las revistas científicas indexadas en el Journal of Citation Reports (JCR). Los índices de impacto son instrumentos que permiten comparar y evaluar la importancia relativa de una revista determinada dentro de un mismo campo científico en función del promedio de citas recibidas por los artículos que publica durante un periodo de tiempo determinado. Estos indicadores son especialmente importantes en el ámbito científico, ya que, aunque tienen detractores, permiten evaluar con criterio objetivo cierto aspecto de la calidad científica de la revista en la que un investigador publica sus artículos. En mi caso, según la Web of Science, mi índice H es de 48.

Tal como se muestra en la figura, Forrest Gump definía con claridad la sorpresa que más de un investigador, editor o lector se lleva cada año al ver que su querida revista del alma sube o baja del primer al segundo cuartil, o viceversa. Es muy desagradable publicar en una revista de alto impacto y que, al año siguiente, baje de cuartil. Pero, en fin, estas son las reglas del juego.

Por mi parte, os voy a poner algunas de las revistas en las que he publicado y que están en los dos primeros cuartiles. De hecho, alguna está en el primer decil. No están todas las que son, pero son todas las que están. Si os fijáis, el cuartil a veces no corresponde al impacto, ya que depende del área de conocimiento. A continuación, os paso la lista de mis revistas favoritas de mayor impacto.

REVISTAS. DATOS 2026 Impacto
SUSTAINABLE CITIES AND SOCIETY 13.3 D1
AUTOMATION IN CONSTRUCTION 12.6 D1
COMPUTERS AND EDUCATION OPEN 12.3 D1
ENVIRONMENTAL IMPACT ASSESSMENT REVIEW 12.2 D1
JOURNAL OF CLEANER PRODUCTION 10.7 D1
RESOURCES CONSERVATION AND RECYCLING 10.4 D1
RESULTS IN ENGINEERING 9.4 D1
COMPUTER-AIDED CIVIL AND INFRASTRUCTURE ENGINEERING 9.2 D1
BUILDING AND ENVIRONMENT 8.4 D1
JOURNAL OF BUILDING ENGINEERING 8.1 D1
ENERGY AND BUILDINGS 8.0 D1
ENGINEERING STRUCTURES 7.6 D1
COMPUTERS & INDUSTRIAL ENGINEERING 7.3 Q1
ADVANCES IN ENGINEERING SOFTWARE 6.3 D1
INTERNATIONAL JOURNAL OF LIFE CYCLE ASSESSMENT 6.1 Q1
OCEAN & COASTAL MANAGEMENT 5.9 D1
JOURNAL OF COMPUTING IN CIVIL ENGINEERING 5.8 Q1
SMART AND SUSTAINABLE BUILT ENVIRONMENT 5.7 Q1
COMPUTERS & STRUCTURES 5.6 Q1
JOURNAL OF CONSTRUCTION ENGINEERING AND MANAGEMENT 5.5 Q1
CLEANER ENVIRONMENTAL SYSTEMS 5.3 Q1
SCIENTIFIC REPORTS 4.9 Q1
ARCHIVES OF CIVIL AND MECHANICAL ENGINEERING 4.9 Q1
STRUCTURES 4.9 Q1
GEOMECHANICS FOR ENERGY AND THE ENVIRONMENT 4.8 Q1
JOURNAL OF CONSTRUCTIONAL STEEL RESEARCH 4.6 Q1
STRUCTURAL AND MULTIDISCIPLINARY OPTIMIZATION 4.5 Q1
COMPUTERS AND CONCRETE 4.4 Q1
IEEE ACCESS 4.2 Q2
SUSTAINABILITY 4.1 Q2
JOURNAL OF STRUCTURAL ENGINEERING 3.8 Q1
MATERIALS 3.7 Q2
INTERNATIONAL JOURNAL OF ADVANCED MANUFACTURING TECHNOLOGY 3.7 Q2
INFRASTRUCTURES 3.6 Q2
LAND 3.5 Q2
BUILDINGS 3.4 Q2
JOURNAL OF INFORMATION TECHNOLOGY IN CONSTRUCTION 3.4 Q2
JOURNAL OF MATERIALS IN CIVIL ENGINEERING 3.2 Q2
STRUCTURAL ENGINEERING AND MECHANICS 3.2 Q2
JOURNAL OF MARINE SCIENCE AND ENGINEERING 3.2 Q2
STRUCTURE AND INFRASTRUCTURE ENGINEERING 3.1 Q2
JOURNAL OF CIVIL ENGINEERING AND MANAGEMENT 3.0 Q2
APPLIED SCIENCES-BASEL 2.9 Q2
PLOS ONE 2.8 Q2
INNOVATIVE INFRASTRUCTURE SOLUTIONS 2.8 Q2
MATHEMATICS 2.3 D1


Además, los factores de impacto de las revistas donde soy editor asociado o pertenezco al comité editorial también han mejorado:

Mathematics (D1-SCI Journal)

Structure & Infrastructure Engineering (Q2-SCI Journal)

Sustainability (Q2-SCI Journal)

Advances in Concrete Construction (Q3-SCI Journal)

Structural Engineering and Mechanics (Q2-SCI Journal)

Advances in Civil Engineering (Q3-SCI Journal)

Revista de la Construcción (Q3-SCI Journal)

 

De la ceguera reactiva a la infraestructura inteligente: cómo los sensores están revolucionando la ingeniería civil.

En nuestras costas, el aire salino no solo es una característica del paisaje, sino también un enemigo invisible que trabaja sin descanso. El hormigón armado de nuestras infraestructuras sufre la silenciosa penetración de iones de cloruro que corroen las armaduras de acero y comprometen la estabilidad de los puentes mucho antes de que se vea la primera grieta. Tradicionalmente, la ingeniería ha actuado, más de una vez, a ciegas, esperando a que se manifestaran los síntomas visibles antes de actuar. Sin embargo, estamos ante una revolución en la medicina preventiva de las infraestructuras: hoy podemos dotar a los puentes de un «sistema nervioso» que les permite hablarnos a través de sus propias vibraciones.

Esta transformación es una urgencia global. La industria de la construcción no es un actor menor en la crisis climática: consume el 30 % de la energía mundial, el 40 % de los recursos naturales y genera el 30 % de las emisiones de gases de efecto invernadero. En este contexto, optimizar el mantenimiento de estructuras emblemáticas deja de ser un reto técnico para convertirse en un imperativo ético y económico.

El trabajo se enmarca en el proyecto de investigación RESILIFE, que dirijo como investigador principal en la Universitat Politècnica de València.

Más que una inspección, un diálogo con la estructura (PSD)

La técnica de densidad espectral de potencia (PSD, por sus siglas en inglés) supone un gran avance respecto a los métodos tradicionales. En lugar de extraer núcleos de hormigón (métodos destructivos), utilizamos sensores que captan el «ritmo» del puente. La clave está en entender las fases del daño: mientras que los modelos tradicionales se centran en la fase de iniciación (acumulación de cloruros), la tecnología PSD detecta cambios sutiles en la fase de propagación temprana.

Al analizar la frecuencia y la amplitud de las vibraciones, la IA identifica cuándo la corrosión empieza a reducir la rigidez de los elementos estructurales. Detectamos la «arritmia» antes de que se convierta en un «infarto» estructural. Como destaca la investigación científica:

«El análisis basado en la frecuencia desarrollado permite identificar eficazmente el deterioro provocado por la corrosión en sus primeras fases, lo que ofrece un método no destructivo y fiable para la monitorización del estado de las estructuras (SHM)».

El ahorro del 40 % del coste a lo largo del ciclo de vida.

Como estrategas de infraestructura, no medimos el éxito por el coste de hoy, sino por la resiliencia a largo plazo. Al aplicar un análisis de costes del ciclo de vida (LCCA) sobre un horizonte de 100 años, los datos para un tramo del puente de la Isla de la Arosa son irrefutables:

  • Mantenimiento convencional: 470 113,12 €
  • Mantenimiento basado en PSD: 248 001,19 €

Esta gestión inteligente genera un ahorro de 222 111,92 € por tramo, lo que equivale a una reducción del 40 % en los costes totales. Al «escuchar» las vibraciones, pasamos de reparaciones masivas y traumáticas a intervenciones quirúrgicas y precisas, y eliminamos el gasto superfluo de las reconstrucciones de emergencia.

Un respiro para el planeta (E-LCA).

Mantener es, por definición, más ecológico que reconstruir. Gracias a la Evaluación del Ciclo de Vida Ambiental (E-LCA) y a la base de datos Ecoinvent, hemos cuantificado que el método PSD reduce el impacto ambiental en un 14,33 % en el tablero del puente y en un sorprendente 29,62 % en las pilas.

Este ahorro se traduce en métricas concretas de bienestar:

  • Calidad del ecosistema: reducción de 61 449,68 puntos de impacto en el tablero.
  • Salud humana: disminución de 118 802,69 puntos de impacto negativo.
  • Eficiencia de recursos: reducción drástica de la extracción de materias primas y del consumo energético, abordando directamente ese 40 % del consumo de recursos naturales que mencionábamos al inicio.

Priorizando la seguridad y el bienestar humano (S-LCA).

La sostenibilidad no solo es verde, sino también humana. El análisis del ciclo de vida social (S-LCA) revela que el mantenimiento proactivo protege la vida y el tiempo de las personas. Al evitar grandes obras reactivas, reducimos drásticamente las «horas de riesgo» para todos los implicados.

La comparativa de riesgo (en horas) es impactante:

  • Trabajadores: 45 650,65 (PSD) frente a 200 365,10 (convencional).
  • Comunidad local: 40 283,37 (PSD) frente a 176 807,60 (convencional).

Esta reducción de riesgos para la sociedad y los actores de la cadena de valor no solo es una estadística de seguridad laboral, sino también una apuesta por la equidad social y la resiliencia de las comunidades que dependen de una conectividad ininterrumpida.

 

La «orquesta de las ciencias» detrás de la decisión (MCDM).

Para un estratega moderno, tomar una decisión no consiste solo en mirar el presupuesto. Es lo que llamamos la «orquesta de las ciencias»: el uso de modelos matemáticos avanzados (AHP y TOPSIS) para equilibrar intereses que a menudo parecen opuestos: el dinero, la salud humana y la salud del planeta.

Mediante estas técnicas de toma de decisiones multicriterio, hemos ponderado cada variable para obtener un veredicto científico unánime. En una escala de sostenibilidad global, los resultados son contundentes: el método basado en vibraciones (PSD) obtuvo una puntuación perfecta de 1,00, mientras que el método convencional obtuvo 0,00. La ciencia nos dice que ya no hay debate posible sobre qué camino seguir.

Conclusión: hacia una infraestructura autoconsciente.

La integración de la monitorización de la salud estructural (SHM) y la evaluación del ciclo de vida (LCA) está transformando la ingeniería civil en una disciplina de conservación de recursos de alta tecnología. El puente de la Isla de la Arosa es solo el principio; estamos ante una nueva era de infraestructuras autoconscientes que nos alertan de sus necesidades.

Debemos ser conscientes de que ignorar los datos de vibración no solo es un error técnico, sino también una negligencia fiscal y ética. La cuestión ya no es si la tecnología funciona, sino si estamos listos como sociedad para dejar que los datos dicten las políticas públicas de transporte que protegerán nuestro futuro. Los datos indican que no podemos permitirnos esperar.

En esta conversación puedes escuchar las ideas más interesantes sobre este tema.

Este vídeo resume bien los conceptos más importantes de este artículo.

Smart_Sustainable_Bridge_Maintenance

Referencia:

HADIZADEH-BAZAZ, M.; NAVARRO, I.J.; YEPES, V. (2026). Smart Integration of Non-Destructive Damage Detection and Life-Cycle Assessment for Sustainable Maintenance of Coastal Bridges. Smart and Sustainable Built Environment DOI 10.1108/SASBE-11-2025-0691

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¿Es Turnitin realmente infalible? Cinco verdades incómodas sobre la detección de IA que todo educador debe conocer.

En el panorama actual de la educación superior, la integridad académica se enfrenta a un desafío sin precedentes. La explosión de los modelos de lenguaje extensos (LLM), personificada por ChatGPT —que alcanzó la asombrosa cifra de 100 millones de usuarios en apenas dos meses—, ha sumido a las instituciones en una carrera frenética para detectar el contenido generado por máquinas. Sin embargo, en esta búsqueda de certezas surge una pregunta que todo docente debe hacerse: ¿estamos interpretando correctamente las herramientas en las que confiamos?

Un estudio fundamental de Lucky E. Atamhenwan (2026) arroja luz crítica y necesaria sobre el detector de IA de Turnitin. A través de un análisis riguroso de 81 guiones que mezclaban prosa humana con contenido generado por modelos como ChatGPT (GPT-4o), Copilot, Gemini y Grammarly, Atamhenwan explora una frontera donde chocan la estadística y la pedagogía: ¿qué tan preciso es Turnitin cuando lo humano y lo artificial se entrelazan?

Este estudio investiga la capacidad de Turnitin para identificar el contenido generado por diversas inteligencias artificiales frente al contenido escrito por humanos. El autor analizó ochenta y un documentos con distintos porcentajes de mezcla y descubrió que la herramienta es inconsistente y tiende a fallar cuando el contenido de IA es bajo. Los resultados demuestran que Turnitin solo activa sus alarmas cuando el texto generado por máquinas supera el 15 %, aunque sus puntuaciones rara vez son exactas. Además, la investigación revela que el uso de herramientas de parafraseo puede eludir con éxito la detección, lo que hace que los textos artificiales parezcan humanos. Ante estos desafíos, el autor sugiere la implementación de exámenes presenciales con navegadores bloqueados y la promoción de la cooperación entre instituciones y desarrolladores de tecnología. En definitiva, el artículo advierte que los educadores no deben confiar ciegamente en los porcentajes de detección al tomar decisiones académicas importantes.

1. El «punto ciego» del 15 %: cuando la IA pasa desapercibida.

Una de las realidades más contundentes que revela la investigación es la existencia de un umbral de invisibilidad técnica. El estudio analizó guiones con un 5 % y un 10 % de contenido generado por IA, mezclados con texto humano. En estos niveles, Turnitin no detectó la presencia de IA y mostró un asterisco en su interfaz.

Para el educador, es fundamental comprender que este asterisco no es un error, sino que indica una puntuación inferior al umbral de notificación (menos del 15 %). Si un estudiante utiliza la IA de manera puntual —para ajustar párrafos aislados o pulir transiciones—, la herramienta es esencialmente ciega. Sin embargo, como analista, debo destacar un dato del análisis de regresión del estudio: el valor de R2 de Nagelkerke de 0,825 indica que el 82,5 % de la varianza en los resultados de Turnitin se explica por la presencia real de IA. Esto significa que, aunque Turnitin no sea preciso en cuanto al volumen, si la herramienta marca cualquier cifra superior al 15 %, es casi seguro que hay intervención de un LLM, incluso si el porcentaje indicado es inexacto.

2. La paradoja de la proporción: menos es más (y viceversa).

Quizás el hallazgo más inquietante de Atamhenwan sea la falta de linealidad en las puntuaciones. No existe una relación proporcional directa entre la cantidad de IA presente y lo que informa Turnitin. De hecho, la herramienta incurre en una contradicción sistemática que he denominado «Paradoja de la Proporción»:

  • Contenido de IA bajo (15-40 %): Turnitin tiende a arrojar puntuaciones exageradamente altas, lo que distorsiona la percepción del uso de IA.
  • Contenido de IA alto (70-100 %): la herramienta subestima la presencia artificial y arroja puntuaciones consistentemente más bajas de lo que debería.

Esta distorsión es tan marcada que el autor la sintetiza de forma magistral:

«Cuanto menor sea el porcentaje de palabras generadas realmente por un gran modelo de lenguaje (LLM) en un texto, más inexactamente elevada será la puntuación de la IA de Turnitin. Por el contrario, cuanto mayor sea el porcentaje de palabras generadas por un LLM, más inexactamente baja será la puntuación de la IA de Turnitin».

3. El maestro del disfraz: la ironía de ChatGPT frente a Gemini.

Resulta fascinante —y profundamente irónico— que el modelo más popular sea el más difícil de detectar. Aunque Turnitin afirma haber sido entrenado específicamente para detectar los patrones de OpenAI, ChatGPT (GPT-4o) demostró ser el maestro del disfraz en este estudio de 2026.

Turnitin clasificó el contenido de ChatGPT como «escrito por humanos» en 13 de los 20 guiones que probó. La disparidad es alarmante: en los guiones en los que el texto era 100 % generado por ChatGPT, Turnitin apenas detectó un 60 %. En comparación, Gemini de Google mostró resultados mucho más equilibrados, con 9 guiones detectados por encima y 9 por debajo del valor real. Como analista de tecnología, esta diferencia sugiere que, mientras Gemini mantiene patrones lingüísticos que Turnitin identifica con mayor frecuencia, ChatGPT ha evolucionado hacia una sofisticación que incluso elude a los detectores entrenados para vigilarlo.

4. El escudo de la «humanización» y el rastro de OpenAI.

El estudio abordó el «juego del gato y el ratón» entre los detectores y los denominados «humanizadores» de texto, como QuillBot y RyneAI. Los resultados confirman que estas herramientas son armas efectivas para erosionar la integridad académica:

  • QuillBot logró reducir a 0 % la puntuación de textos generados al 100 % por Copilot. Sin embargo, ante ChatGPT, su efectividad se redujo hasta un 33 %.
  • RyneAI fue el más eficaz, logrando puntuaciones del 0 % (totalmente humano) en Copilot, Grammarly y Gemini.

No obstante, existe un matiz crítico: RyneAI falló al intentar borrar por completo el rastro de ChatGPT, que Turnitin detectó en un 26 %. Esto demuestra que Turnitin posee una «memoria» específica de los patrones de OpenAI que incluso los algoritmos de parafraseo más avanzados tienen dificultades para neutralizar por completo.

5. La confianza en el cero: el valor de la autoría auténtica.

A pesar de las inconsistencias en el volumen de detección, el estudio de Atamhenwan ofrece una base sólida para la justicia académica: Turnitin confirma con una precisión excepcional la autoría humana auténtica. En todas las pruebas con guiones escritos al 100 % por humanos, la herramienta no mostró puntuaciones atribuibles a la IA.

Esta ausencia de «falsos positivos» en textos puramente humanos es la principal fortaleza de la herramienta. Para un docente, esto simplifica el panorama: una puntuación del 0 % es una señal casi infalible de integridad. La herramienta no inventa fantasmas donde no los hay; su problema no es la calumnia, sino la precisión en la medición de la falta.

Conclusión: hacia una nueva pedagogía de la integridad.

Los datos de Atamhenwan nos obligan a adoptar una regla de oro en la evaluación: la puntuación de Turnitin no debe ser el único criterio, especialmente en el rango del 15 % al 40 %. La recomendación para el docente es clara: si el detector marca un 30 %, el uso real podría ser apenas del 15 %, pero si marca un 80 %, es muy probable que el texto sea 100 % artificial.

Dada la capacidad de los LLM para realizar cualquier tarea escrita, debemos pasar de la «detección» a la «invigilancia». La solución a corto plazo consiste en el uso de navegadores bloqueados (lockdown browsers) para evaluaciones sumativas controladas, en las que el estudiante debe demostrar su conocimiento en tiempo real. A largo plazo, se requiere una cooperación entre varios actores que permita a los educadores acceder a las fuentes originales de los contenidos detectados.

En última instancia, debemos reflexionar: en un mundo en el que la IA puede «humanizarse» con un clic, ¿deberíamos centrarnos menos en la vigilancia tecnológica y más en diseñar evaluaciones que exijan una demostración auténtica del pensamiento crítico?

En esta conversación puedes escuchar las ideas más interesantes de este artículo.

Este vídeo resume bien los aspectos más importantes tratados.

Referencia:

Atamhenwan, L.E. How are combinations of human-written words and LLM-generated words by ChatGPT, Copilot, Gemini and Grammarly detected by Turnitin?. Educ Inf Technol (2026). https://doi.org/10.1007/s10639-026-14049-2

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Más allá del algoritmo: el auge de la toma de decisiones multicriterio (MCDM)

Nunca antes en la historia de la humanidad habíamos poseído una cantidad de datos tan grande y, paradójicamente, tomar una decisión «correcta» nunca había supuesto un desafío tan sistémico. En un entorno definido por la sobrecarga informativa y objetivos frecuentemente contrapuestos, la toma de decisiones multicriterio (MCDM) ha dejado de ser un ejercicio académico para convertirse en una infraestructura intelectual indispensable.

Este análisis, concebido como una instantánea estructurada basada en los registros de ORCID de los miembros de la International Society on MCDM, disecciona la evolución de los últimos 25 años en la base de datos Scopus. Los resultados no solo muestran el crecimiento de una disciplina, sino también la mayoría de edad de un campo que hoy en día orquesta la gestión de la complejidad global.

Este informe presenta un análisis bibliométrico del campo de la toma de decisiones multicriterio (MCDM) en los últimos 25 años. El estudio revela un crecimiento exponencial de la producción científica y destaca que más de la mitad de los artículos indexados se publicaron a partir de 2020. La investigación se centra en autores vinculados a la Sociedad Internacional de MCDM y examina sus áreas temáticas predominantes, como las ciencias de la decisión y la sostenibilidad. Además, el texto identifica las revistas académicas más influyentes y describe una red global de colaboración con nodos clave en Europa, Asia y América. Finalmente, los resultados subrayan la evolución de esta disciplina, que ha pasado de ser un nicho especializado a convertirse en un campo de estudio global y multidisciplinar.

La eclosión del conocimiento: una década de consolidación.

La trayectoria de la MCDM en el último cuarto de siglo no es lineal, sino exponencial. Con una tasa de crecimiento anual compuesta del 10 %, la disciplina ha experimentado una transición fascinante desde los márgenes de la investigación operativa hasta el centro del debate científico transdisciplinar.

La aceleración es particularmente notable en el lustro más reciente: el 52,9 % de toda la producción científica acumulada en 25 años se ha concentrado entre 2020 y 2025. Este dato indica que nos encontramos ante una fase de madurez en la que la necesidad de marcos lógicos para la toma de decisiones ha superado cualquier previsión histórica.

«El volumen anual de publicaciones indexadas en Scopus escaló de 38 registros en 2001 a 476 en 2025, lo que representa un incremento superior a diez veces en tan solo un cuarto de siglo».

El nuevo atlas del poder académico: el liderazgo de la India, y tras ella, España

El mapa del liderazgo intelectual ha experimentado una reconfiguración sísmica. Si bien las potencias occidentales tienen una tradición consolidada, el dinamismo actual se ha desplazado hacia el este. India lidera hoy la producción global con un 9,4 %, situándose por encima de referentes históricos como España (8,2 %) y Estados Unidos (4,2 %).

Este fenómeno de internacionalización se manifiesta en una red de colaboración en la que seis naciones —India, España, Turquía, Portugal, el Reino Unido y Polonia— aglutinan cerca del 40 % de la producción total. La aparición de nuevos centros en Oriente Medio, como Arabia Saudita e Irán, refleja una respuesta estratégica a desafíos regionales críticos, que van desde la gestión de los recursos hídricos hasta la transición energética en economías históricamente dependientes del carbono.

Del rigor matemático al imperativo de la sostenibilidad.

Uno de los hallazgos más profundos del análisis es el «giro pragmático» de la disciplina. La MCDM ha trascendido el confinamiento del laboratorio matemático para erigirse en pilar de la sostenibilidad y de la economía circular.

La prominencia de revistas en enfoques metodológicos como European Journal of Operational Research, Annals of Operations Research y Computers and Operations Research, así como revistas con enfoques de aplicación como Sustainability, Expert Systems with Applications y Journal of Cleaner Production en el corpus analizado demuestra que los modelos de decisión ya no se limitan a optimizar procesos industriales, sino que también se aplican a sistemas sociotécnicos complejos, en los que el impacto ambiental y la equidad social son criterios fundamentales.

El campo ha evolucionado desde un enfoque «metodológicamente arraigado» en las ciencias formales hasta convertirse en una disciplina «orientada a aplicaciones» críticas en energía, logística verde y políticas públicas.

Los cinco pilares: la convergencia disciplinaria.

La solidez de la MCDM radica en su naturaleza híbrida. La producción científica se articula en la actualidad en torno a cinco núcleos que garantizan su viabilidad y relevancia en el tejido tecnológico actual:

  • Ciencias de la computación: el motor algorítmico y la infraestructura de procesamiento.
  • Ciencias de la decisión: el corazón teórico y la epistemología del análisis.
  • Matemáticas: el lenguaje de la optimización y el rigor que sustenta los modelos.
  • Ingeniería: el terreno para la ejecución y la validación de soluciones prácticas.
  • Negocios, gestión y contabilidad: el espacio donde la teoría se traduce en valor estratégico y en ventaja competitiva.

La ingeniería de la resiliencia ante la incertidumbre.

El análisis de las tendencias temáticas revela una preocupación creciente por la vulnerabilidad de nuestros sistemas. El auge de conceptos como los «conjuntos difusos» y el análisis de robustez sugiere que la comunidad científica está diseñando el lenguaje necesario para un futuro impredecible.

En un contexto de «policrisis» —cambio climático, volatilidad en las cadenas de suministro e inestabilidad geopolítica—, estas herramientas proporcionan la ingeniería matemática de la resiliencia. Ya no se busca la decisión perfecta en un vacío teórico, sino la más sólida, capaz de resistir las perturbaciones de un mundo no lineal.

Conclusión: hacia una nueva frontera de decisiones inteligentes.

Tras veinticinco años de evolución, la toma de decisiones con criterios múltiples se ha consolidado como una disciplina global y profundamente conectada con la realidad operativa. Su transformación refleja nuestra necesidad de encontrar orden en el caos de los datos.

Al observar la integración definitiva de estos modelos en la gestión de recursos vitales, surge una pregunta inevitable para las próximas décadas: ante la inminencia de los límites del planeta, ¿estamos asistiendo a la sustitución de la intuición humana o a su fortalecimiento definitivo mediante una simbiosis con estos modelos matemáticos de alta precisión? La respuesta definirá no solo cómo gestionamos el presente, sino también nuestra capacidad para garantizar un futuro viable.

En esta conversación puedes escuchar las ideas más interesantes sobre este tema.

En este vídeo se resumen las tendencias destacables del MCDM.

25_Years_of_Global_MCDM

A continuación, os dejo un listado de artículos científicos de nuestro grupo de investigación publicados en la última década sobre MCDM. Se pueden descargar pinchando en el enlace correspondiente.

Referencias:

Estados del arte

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Artículos JCR

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NAVARRO, I.J.; YEPES, V.; MARTÍ, J.V. (2018). Social life cycle assessment of concrete bridge decks exposed to aggressive environments. Environmental Impact Assessment Review, 72:50-63. DOI:10.1016/j.eiar.2018.05.003

SIERRA, L.A.; YEPES, V.; GARCÍA-SEGURA, T.; PELLICER, E. (2018). Bayesian network method for decision-making about the social sustainability of infrastructure projects. Journal of Cleaner Production, 176:521-534. DOI:10.1016/j.jclepro.2017.12.140

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