En este artículo se hace una introducción sobre los códigos abiertos, PyNomo y Nomogen, para la elaboración de nomogramas o ábacos de útil aplicación en el ámbito de la ingeniería civil y minera, resolviendo de forma gráfica y eficiente ecuaciones comúnmente utilizadas y sin necesidad de realizar cálculos manuales exhaustivos. Se presentan varios ejemplos de nomogramas realizados con PyNomo y Nomogen que servirán para mostrar la utilidad de estos códigos abiertos en el campo de la ingeniería hidráulica. Se trata de una colaboración internacional con profesores de Finlandia, Canadá y Australia, cuyo resultado se ha publicado en la revista inGEOpress, en su número de abril del 2023.
La nomografía se puede definir como aquella rama de las matemáticas que se encarga de la representación gráfica de ecuaciones a través de nomogramas (también conocidos como ábacos) que permiten poner en relación tres o más variables resolviendo una de ellas cuando se conocen el resto. Esta área de las matemáticas fue implantada en 1880, y posteriormente desarrollada por Maurice d’Ocagne. El empleo de la nomografía tuvo su mayor desarrollo en el siglo pasado como una forma de resolver de forma rápida y precisa complejas expresiones matemáticas en sectores tan diversos como medicina, aeronáutica, hidráulica, química, física, matemáticas, electrónica, radio, balística, alimentación, etc. Por ello, son innumerables los ejemplos que han llegado hasta nuestros días y que aún aparecen en libros especializados de ingeniería, especialmente hidráulica, ingeniería civil, minería, etc. . Además, en la actualidad, todavía es común que un gran volumen de documentación técnica, folletos de especificaciones técnicas y catálogos de equipos faciliten el cálculo de numerosas expresiones a través de nomogramas.
El proceso de construcción de una obra implica una serie de etapas que van desde la concepción de la idea hasta la ejecución del proyecto. Una vez se decide contratar la ejecución de las obras, el promotor debe preparar los documentos contractuales para establecer los términos y condiciones que regirán la obra.
En este sentido, la justificación de la solución adoptada, la definición gráfica del trabajo a ejecutar, las condiciones técnicas de los materiales, el coste estimado, la duración y secuencia cronológica de las actividades, así como las condiciones generales y particulares del contrato son elementos clave que deben ser precisados en estos documentos. En este artículo, se profundiza en la importancia de cada uno de ellos para lograr una gestión eficiente de la obra.
Una vez se decide contratar la ejecución de las obras, el promotor debe preparar los documentos contractuales para clarificar los siguientes aspectos:
La justificación de la solución adoptada, mediante una memoria.
La definición gráfica del trabajo a ejecutar, mediante planos.
Las condiciones técnicas de los materiales, equipos e instalaciones, así como la ejecución de los trabajos, en cuanto a la calidad y al nivel de cumplimiento esperado, mediante un pliego de prescripciones técnicas particulares.
El coste estimado del trabajo, a través de precios unitarios, generalmente reflejados en un presupuesto.
La duración y secuencia cronológica de cada una de las actividades que comprenden la obra, mediante un programa de trabajos.
Las condiciones generales del contrato, mediante pliegos administrativos generales, reglamentos y ley.
Las condiciones particulares del contrato, donde se especifiquen los derechos y obligaciones de las partes, mediante un pliego de cláusulas administrativas particulares.
Las condiciones a cumplir por los ofertantes, incluyendo la documentación a presentar y la valoración prevista de las proposiciones, mediante un pliego de cláusulas administrativas particulares.
El propio contrato.
Los documentos necesarios para la contratación de una obra se pueden dividir en dos grupos: técnicos y contractuales. Los cuatro primeros documentos forman el grupo técnico y conforman el proyecto junto con la memoria justificativa de la solución adoptada. El programa de trabajos suele integrarse en esta memoria y, si es necesario, formará parte del contrato. El otro grupo es el de los documentos administrativos, que incluyen las cláusulas generales exigidas por la legislación vigente y las particulares expresadas en el pliego de cláusulas administrativas. Además, este grupo incluye las condiciones del proceso de selección de contratistas y la forma de adjudicación del contrato.
En los procedimientos de contratación tradicionales, estos documentos suelen elaborarse por el proyectista en beneficio del promotor. Sin embargo, algunos promotores importantes, especialmente los públicos, disponen de condiciones generales de contratación y documentos tipo adaptados a sus necesidades.
En procedimientos de contratación en los que el trabajo no se ha definido por completo, el promotor establece un plan general a seguir. Los licitadores deben desarrollar, total o parcialmente, los documentos técnicos mencionados anteriormente por su cuenta, lo que significa que las soluciones propuestas por cada uno se utilizan para valorar y comparar las ofertas.
En definitiva, la elaboración de los documentos contractuales y técnicos necesarios para la contratación de una obra es una tarea crucial que debe realizarse con gran detalle y cuidado. Estos documentos proporcionan las especificaciones técnicas, los términos y condiciones del contrato y otros detalles relevantes para la gestión eficiente de la obra. Es fundamental destacar que la elaboración de estos documentos debe llevarse a cabo por profesionales experimentados en la materia para garantizar la correcta interpretación y cumplimiento de cada uno de los términos y condiciones estipulados. En este sentido, la calidad de los documentos contractuales es un factor fundamental para garantizar el éxito del proyecto de construcción.
Referencias:
PELLICER, E.; YEPES, V.; TEIXEIRA, J.C.; MOURA, H.P.; CATALÁ, J. (2014). Construction Management. Wiley Blackwell, 316 pp. ISBN: 978-1-118-53957-6.
YEPES, V. (2008). Site Setup and Planning, in Pellicer, E. et al.: Construction Management. Construction Managers’ Library Leonardo da Vinci: PL/06/B/F/PP/174014. Ed. Warsaw University of Technology, pp. 102-114. ISBN: 83-89780-48-8.
En un artículo previo, se describieron las propiedades volumétricas y gravimétricas de un suelo, específicamente, los conceptos de índice de huecos y porosidad. El índice de huecos, también llamado relación de vacíos, es el cociente entre el volumen de vacíos y el volumen sólido de un suelo. La porosidad es la fracción entre el volumen de huecos respecto al total.
En este artículo, abordaremos el cálculo del índice de huecos y la porosidad de un suelo ideal compuesto por esferas del mismo tamaño. También calcularemos la reducción en el espesor de una capa de esferas desde su estado más suelto hasta su estado más compacto. Este ejercicio es meramente teórico, pero tiene como objetivo clarificar conceptos importantes.
La documentación de licitación de obras es esencial para presentar una oferta para la obtención del contrato de una obra pública. Específicamente, la documentación técnica se convierte en un punto clave al competir por una contratación, ya que es la que determina si la empresa tiene la capacidad necesaria para llevar a cabo y completar con éxito la obra que se está licitando. Aunque hay otros documentos y constancias administrativas requeridos para la licitación de obras, la documentación técnica es la que garantiza que la empresa contratada pueda cumplir con los requisitos técnicos necesarios para realizar la obra.
La documentación técnica detalla cómo se llevará a cabo la obra en licitación e incluye análisis técnicos de la propuesta, memoria técnica de procesos de construcción, memoria descriptiva y aspectos relacionados con el medio ambiente, seguridad, salud, entre otros. Es esencial que la documentación técnica se ajuste a la descripción establecida en el pliego técnico y se presente en el orden propuesto para facilitar la evaluación de las diferentes propuestas.
La capacidad técnica de la empresa para ejecutar el proyecto de obras también es un aspecto crucial que se debe incluir en la documentación, detallando la experiencia acumulada, el personal técnico, los equipos y la maquinaria, entre otros aspectos relevantes.
La documentación técnica de licitación es determinante en el proceso de adjudicación del contrato y, por lo tanto, es fundamental mantener actualizada toda la documentación de la empresa. Aunque la memoria técnica y los análisis detallados no se pueden realizar hasta que se acceda al pliego técnico, un personal cualificado y enfocado en la licitación puede cumplir con los plazos establecidos por el concurso. En consecuencia, es importante presentar la documentación técnica en los plazos establecidos por la licitación y mantener la documentación de la empresa actualizada en todo momento.
La documentación técnica de licitación debe seguir el orden y los puntos establecidos en el pliego técnico. La documentación debe incluir el análisis técnico del proyecto de obra, indicando posibles fallos o defectos, así como una memoria técnica detallada de los procesos de construcción y una memoria técnica descriptiva. Además, es importante presentar un cronograma y plan de construcción, cuadros y diagramas que indiquen los tiempos y el desarrollo de las distintas actividades para la ejecución de la obra, y una evaluación de las mediciones y presupuestos del proyecto de obras. Asimismo, es relevante mejorar los aspectos relacionados con la seguridad, salud y control de calidad de la obra, así como presentar recomendaciones para mejorar la solución técnica de la obra, los materiales, los aspectos medioambientales y reducir las afecciones a los vecinos.
Es fundamental que la documentación técnica de licitación se entregue puntualmente y se mantenga actualizada. Para maximizar las posibilidades de éxito en la licitación de obras, la empresa debe presentar la documentación de manera clara y organizada, siguiendo las especificaciones establecidas en el pliego técnico. La presentación debe ser detallada y precisa, asegurando que se cumplan todas las expectativas del proyecto y se destaquen las capacidades de la empresa para ejecutar la obra.
Aunque no ha sido función ni responsabilidad del jefe de obra realizar el estudio técnico-económico para la oferta ni la oferta económica final, es crucial que lo conozca a fondo y lo incorpore en su informe inicial de obra. Hasta que el jefe de obra presente su informe, la información de la empresa sobre la obra se basa en la oferta presentada por el Departamento de Estudios, y es basándose en ella que se establecen las estrategias, el resultado y la programación de la obra. Los documentos de licitación que debe revisar el jefe de obra se basan en los propuestos en la oferta técnica y económica de la licitación:
Oferta económica.
Ficha u hoja de cierre. Riesgos que se han asumido
Estudio de costes directos e indirectos.
Ofertas recibidas de proveedores, que pueden servir de base al primer estudio de viabilidad.
Oferta Técnica.
Planificación y programación de la obra
Análisis crítico del proyecto (defectos, omisiones, procedimientos constructivos dudosos, cálculo de estructuras, etc.).
Consideraciones técnicas asumidas en la confección de la oferta u ofertadas
Como responsable de la obra, el jefe de obra tiene la tarea de analizar cuidadosamente todas las condiciones establecidas en la oferta, en comparación con las condiciones que él mismo ha evaluado. Si encuentra alguna discrepancia, debe presentarla internamente y, si es necesario, someterla a debate. Lo más importante es comprender a fondo las especificaciones y requisitos establecidos en el pliego técnico, para garantizar que la documentación cumpla con todas las condiciones establecidas. Esto ayudará a asegurar que la obra se ejecute de manera satisfactoria y que se cumplan todas las expectativas del proyecto.
En primer lugar, el jefe de obra debe verificar los documentos para asegurarse de que contengan todos los elementos técnicos y descriptivos requeridos, como el análisis técnico del proyecto, la memoria técnica de los procesos de construcción, los cronogramas y las evaluaciones de presupuestos. A continuación, debería evaluar la capacidad técnica de la empresa para ejecutar el proyecto, prestando especial atención a la experiencia acumulada, el personal técnico, la maquinaria y los equipos disponibles. También es esencial que se incluyan recomendaciones para mejorar la solución técnica, los materiales y los aspectos medioambientales de la obra, así como para reducir las afecciones a los vecinos. Finalmente, el jefe de obra debería comprobar que la documentación cumpla con los requisitos legales y normativos, y que se hayan abordado adecuadamente los aspectos relacionados con la seguridad, la salud y el control de calidad de la obra.
En resumen, el análisis que debe realizar el jefe de obra de la documentación de licitación debe ser minucioso y riguroso, asegurándose de que la empresa esté en condiciones de cumplir con todos los requerimientos establecidos y de ejecutar la obra con éxito.
Os dejo un vídeo explicativo de la licitación pública, que espero os sea de interés.
Referencias:
PELLICER, E.; YEPES, V.; TEIXEIRA, J.C.; MOURA, H.P.; CATALÁ, J. (2014). Construction Management. Wiley Blackwell, 316 pp. ISBN: 978-1-118-53957-6.
YEPES, V. (2008). Site Setup and Planning, in Pellicer, E. et al.: Construction Management. Construction Managers’ Library Leonardo da Vinci: PL/06/B/F/PP/174014. Ed. Warsaw University of Technology, pp. 102-114. ISBN: 83-89780-48-8.
Los generadores eléctricos se utilizan para suministrar energía eléctrica cuando es necesario reemplazar la electricidad proveniente de la red general, ya sea porque las exigencias de la obra lo requieren o porque no hay acceso a una red eléctrica. En algunos casos, es esencial emplear estos generadores debido a la falta de una red eléctrica, mientras que en otros, la demanda total de energía de la obra supera la capacidad ofrecida por la red general, lo que hace necesario recurrir a los generadores.
Además de las situaciones previamente mencionadas, hay otras en las que es necesario el uso de generadores eléctricos. Por ejemplo, cuando la cercanía a la red general no es suficiente para conectarse debido a los costos derivados del enganche y de la instalación de la línea, así como al coste por kW. En estas situaciones, puede resultar más conveniente utilizar sistemas propios de producción de energía eléctrica. En cuanto a su función, los generadores pueden suministrar energía total, ofrecer un servicio continuo, cubrir las horas pico o actuar como fuente de energía de emergencia.
Los grupos mencionados están equipados con un motor de combustión interna, generalmente diésel, y un generador eléctrico que suministra energía eléctrica a la obra en construcción. Su potencia varía habitualmente entre 10 y 100 kVA trifásicos y cuenta con arranque bajo demanda, según el escenario o la potencia requerida. En construcciones de gran envergadura, se han utilizado grupos electrógenos con capacidades de hasta 500 kVA trifásicos, que suelen ser silenciosos. También se instala comúnmente un grupo electrógeno de emergencia al finalizar la obra, para garantizar el suministro eléctrico ante fallos en la red convencional. En la siguiente tabla se puede ver la potencia y el consumo de generadores diésel a 1.500 rpm, en función de la carga conectada.
Tabla. Potencia y consumo de generadores diésel a 1.500 rpm. https://maximdomenech.es/maquinaria-tv/grupos-electrogenos-que-son-tipos-y-como-elegir-el-adecuado/
El rendimiento de los equipos está directamente relacionado con la cantidad y el tipo de generadores empleados. En general, es más rentable y genera menos problemas emplear varios generadores simultáneamente en lugar de uno solo de alta capacidad. El uso de varios generadores permite realizar operaciones de mantenimiento o reparación en uno de ellos sin interrumpir la producción. Es recomendable usar generadores del mismo tipo, con la misma capacidad y del mismo fabricante, para simplificar el almacenamiento y reducir el costo de las piezas de repuesto. De esta forma, se pueden intercambiar piezas entre los equipos si es necesario.
Es fundamental entender la capacidad adecuada del equipo o del conjunto de equipos para su correcto funcionamiento, pues tanto la falta como el exceso de capacidad pueden afectar la vida útil del motor del generador. Si el equipo no cuenta con la capacidad suficiente para cubrir las necesidades de energía requeridas, se producirán sobrecargas y sobrecalentamientos, afectando negativamente el rendimiento del equipo y disminuyendo su vida útil. Por otro lado, si el equipo cuenta con una capacidad excesiva, este trabajará a bajas revoluciones por minuto, lo que puede ocasionar daños en el motor por un funcionamiento incorrecto.
Se recomienda el uso de varios grupos de generadores en lugar de un único grupo de gran capacidad, pues resulta más rentable y evita problemas de averías, reparaciones y revisiones. Al diseñar un conjunto de grupos, es importante garantizar que la suma de todos ellos tenga una reserva del 15% para casos de averías, revisiones, etc., sin afectar significativamente el rendimiento. El uso de varios generadores permite desconectar algunos de ellos durante horas de baja demanda, lo que ahorra combustible y prolonga su vida útil al permitir que los restantes operen a plena carga.
Os dejo algunos vídeos explicativos que espero os resulten de interés.
Referencias:
YEPES, V.; MARTÍ, J.V. (2017). Máquinas, cables y grúas empleados en la construcción. Editorial de la Universitat Politècnica de València. Ref. 814. Valencia, 210 pp.
Para llevar a cabo cualquier actividad comercial o de negocio, es imprescindible establecer un contrato. Tanto las entidades públicas como las privadas, que no cuentan con las capacidades, medios y procedimientos internos necesarios para construir, mantener, reparar o demoler infraestructuras, deberán contratar a terceros para realizar estas tareas, incluyendo su diseño y ejecución. Por lo tanto, un contrato de construcción puede definirse como un acuerdo legal entre dos partes que establece derechos y obligaciones, que pueden hacerse cumplir ante los tribunales si es necesario. Para que un contrato de obra sea realmente efectivo, deben converger tres elementos fundamentales: el técnico, el administrativo y el jurídico. Debe manifestarse en términos de corresponsabilidades, que definen la relación entre las partes implicadas.
Tradicionalmente, un contrato de obras involucra a dos partes: el promotor, que desea construir, reparar o demoler la infraestructura y cuenta con los medios y métodos para pagarla; y el contratista (o empresa constructora adjudicataria), que posee los medios y métodos para construirla por un precio acordado. No obstante, actualmente se aplican procedimientos de contratación alternativos que dependen de los agentes intervinientes. Entre ellos se pueden mencionar la contratación por lotes, el concurso de proyecto y de obra, las concesiones administrativas, la dirección integrada de proyectos (o “project management”) y la contratación llave en mano.
La base fundamental de cualquier relación contractual es el contrato en sí. La oferta presentada por la empresa adjudicataria es considerada vinculante, pero antes de proceder a su formalización, es necesario enviar una carta de confirmación de la adjudicación del contrato a la empresa constructora seleccionada. Para que dicha adjudicación sea efectiva, debe formalizarse mediante la firma del contrato. Desde un punto de vista legal, el contrato formal es un documento que vincula a dos partes: el promotor y el contratista, y debe contener la siguiente información esencial:
Los nombres y la filiación del promotor y del contratista.
La fecha en que se firma el contrato.
La ubicación y la naturaleza de los trabajos a ejecutar.
El presupuesto de adjudicación.
Los documentos contractuales, que incluyen la oferta presentada (junto con el programa de trabajos propuesto), los planos, el pliego de prescripciones técnicas particulares y los cuadros de precios.
Además de los datos básicos que deben incluirse en un contrato de ejecución de obra, las partes pueden añadir todos los detalles que consideren necesarios para dejar claros los términos del acuerdo. Esto puede incluir información sobre la obra en cuestión, así como las obligaciones y derechos de cada parte, los riesgos o situaciones especiales que pudieran presentarse y la manera en que deberán abordarse y resolverse dichas situaciones.
Al igual que ocurre con otros elementos de los documentos contractuales, existen formatos estándar, preparados por los promotores públicos, que pueden aplicarse a distintos tipos de documentos contractuales. Si alguna de las partes introduce enmiendas a las cláusulas del contrato, ambas partes deben estar de acuerdo con dichas modificaciones.
Existen dos tipos de contratos de obras: públicos y privados. En el caso de los contratos celebrados por las administraciones públicas, deben ajustarse a las disposiciones de la Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público y su reglamentación correspondiente, que se basa en las Directivas del Parlamento Europeo y del Consejo 2014/23/UE y 2014/24/UE. La mayoría de los contratos de ingeniería civil se enmarcan en esta categoría, ya que los promotores suelen ser administraciones públicas. Por otro lado, en el sector privado, la contratación de obras se rige por el derecho civil y mercantil, y la mayoría de los contratos de edificación son privados debido a la naturaleza del promotor. A diferencia de los contratos administrativos, este tipo de contrato no requiere formalidades específicas y puede consistir en un intercambio de cartas entre las partes o incluso en un acuerdo verbal. Sin embargo, para evitar posibles disputas en el futuro, es recomendable que incluso las obras más sencillas se formalicen mediante un contrato escrito.
Cuando un promotor necesita acordar la construcción de infraestructuras, existen cuatro enfoques posibles, independientemente del tipo de contrato:
Construcción mediante medios propios de la organización, ya sea una empresa privada o una administración pública.
Designación directa de una empresa constructora, aunque este procedimiento no es posible en la contratación administrativa, salvo en casos excepcionales.
Invitación a un número limitado de empresas constructoras, lo que equivale al “negociado” o “restringido” según los condicionantes, en la contratación administrativa.
Licitación del contrato mediante la publicidad adecuada, denominado “abierto” en la contratación administrativa.
Una administración pública puede referirse al Estado, a la Comunidad Autónoma, a la Diputación o al Ayuntamiento correspondiente, así como a organizaciones o entidades reguladas por la contratación pública. Cuando una administración pública realiza una contratación o intervienen fondos públicos, se aplican criterios de publicidad y de libre concurrencia empresarial para garantizar la transparencia, la objetividad y la imparcialidad del proceso. Estos criterios se encuentran establecidos en la Ley 9/2017, por la que se transponen al ordenamiento jurídico español las Directivas del Parlamento Europeo y del Consejo 2014/23/UE y 2014/24/UE.
Os paso algunos vídeos explicativos sobre el contrato de obra de construcción.
Referencias:
PELLICER, E.; YEPES, V.; TEIXEIRA, J.C.; MOURA, H.P.; CATALÁ, J. (2014). Construction Management. Wiley Blackwell, 316 pp. ISBN: 978-1-118-53957-6.
YEPES, V. (2008). Site Setup and Planning, in Pellicer, E. et al.: Construction Management. Construction Managers’ Library Leonardo da Vinci: PL/06/B/F/PP/174014. Ed. Warsaw University of Technology, pp. 102-114. ISBN: 83-89780-48-8.
Acaban de publicarnos un artículo en Structures, revista indexada en el JCR. Se trata de la evaluación del coste del ciclo de vida mediante la función de densidad espectral de potencia en un puente de hormigón en un ambiente costero. El trabajo se enmarca en el proyecto de investigación HYDELIFE, que dirijo como investigador principal en la Universitat Politècnica de València.
La optimización asistida por metamodelos es una alternativa valiosa para gestionar los procedimientos de optimización de diseño estructural, que suelen ser bastante costosos y, a veces, incluso prohibitivos. Este estudio ofrece una revisión actualizada de la literatura sobre la optimización asistida por metamodelos en el campo de la ingeniería estructural, analizando 111 publicaciones y 169 casos de estudio. Para ofrecer recomendaciones prácticas sobre cómo realizar esta optimización, se analizan ocho variables categóricas y se detectan relaciones subyacentes entre ellas mediante el análisis de correspondencia simple y múltiple. Sorprendentemente, hay menos documentos publicados sobre el tema de lo que se esperaba. La mayoría se centra en mejorar o desarrollar estrategias de metamodelización mediante casos de estudio simples (benchmarks) para validar las metodologías propuestas. La originalidad y el valor de este estudio radican en las conclusiones obtenidas a partir del análisis estadístico, que sirven como guía práctica para incorporar estrategias de metamodelización en futuros proyectos relacionados con la optimización del diseño estructural.
Metamodel-assisted optimization is a valuable alternative to handle structural design optimization procedures, which are usually quite expensive and sometimes even prohibitive. This paper presents an up-to-date literature review on metamodel-assisted structural design optimization (MASDO) in the structural engineering field. The period analyzed is from 2000 to the present, involving 111 publications and 169 case studies. In order to provide practical recommendations on best practices to perform MASDO, eight categorical variables are analyzed, and underlying relationships between them are detected by applying simple and multiple correspondence analysis. Surprisingly, there are fewer published papers on the subject than expected. Most focus on developing or improving metamodeling strategies, using simple (benchmark) case studies to validate the proposed methodologies. Consequently, the originality and value of this study lie in the conclusions obtained from the statistical analysis, which serve as a practical guide for incorporating metamodeling strategies in future projects related to structural design optimization.
Una de las facetas en las que el jefe de obra debe prestar mayor atención es el estudio de la viabilidad económica de la obra. En esta etapa, se busca obtener una estimación precisa del resultado económico final, así como prever cualquier cambio o acción que pueda mejorar dicho resultado. Para lograrlo, es necesario un análisis detallado de una serie de aspectos que se relacionan a continuación:
Medición correcta de la obra
La correcta medición de la obra es esencial para conocer su estado económico real y para realizar las compras a proveedores de forma adecuada. Medir es la mejor manera de conocer todos los detalles del proyecto, aunque en esta fase no es posible cuantificar todo, por lo que es importante centrarse en las partidas que se consideren prioritarias.
Si el contrato es de “precio cerrado”, la medición resulta especialmente relevante, pues puede tener un gran impacto en el resultado. En el caso de contratos de “precios unitarios”, incluso una pequeña variación en la medición de una unidad de obra puede afectar significativamente el resultado final, según el margen obtenido en esa unidad específica. Frente a unidades que generan pérdidas, un aumento en la medición empeora la situación, mientras que si disminuye, se reduce la merma en el resultado.
Una opción que algunas constructoras eligen es subcontratar a consultores de mediciones en la fase de oferta o en la de estudio inicial. Si el contrato es a “precio cerrado”, se recomienda medir toda la obra en la fase de la oferta.
Costes directos / precios
Los proveedores son un elemento clave en el proyecto, y cuanto mayor sea su peso en él, mayor debe ser la exactitud de su estudio. En esta fase, puede haber una limitación de tiempo para negociar con proveedores, por lo que es necesario basarse en las ofertas de la fase de estudios y en la experiencia y en las bases de datos del propio jefe de obra. Es importante, al menos, tener actualizados los precios más significativos, solicitando ofertas específicas para la obra.
Costes indirectos
A partir de la programación inicial de las obras y de la estimación de los medios y recursos necesarios para ejecutarlas, el jefe de obra realiza una primera estimación de los costes indirectos. Son costes indirectos todos aquellos que no son imputables directamente a unidades concretas, sino al conjunto de la obra, comunicaciones, almacenes, talleres, pabellones temporales para los operarios, laboratorios, los de personal técnico y los imprevistos.
Gastos generales de la empresa
A los costes anteriores hay que añadir los gastos generales de la empresa que, en numerosas ocasiones, escapan al control que puede ejercer el jefe de obra y que están determinados por la propia constructora. Estos gastos generales incluyen, entre otros, la infraestructura de las delegaciones y de las oficinas centrales, los gastos financieros, los seguros, etc. Un aspecto muy relevante de estos gastos es la financiación de la obra, que puede provenir de recursos propios de la empresa o de ajenos. En ambos casos, se debe considerar el coste del capital empleado.
Resultado
Utilizando los datos previos, como las mediciones reales, los costes directos, los costes indirectos y los gastos generales de la empresa, así como los precios de venta establecidos en el contrato, se obtiene un primer resultado para la obra. A partir de este punto, la tarea del jefe de obra consiste en plantear posibles modificaciones al proyecto con el objetivo de mejorar el resultado inicial.
Modificaciones
Es tarea del jefe de obra detectar carencias, errores y omisiones en el proyecto y analizar y proponer cambios que faciliten la ejecución y mejoren las condiciones económicas del contrato. Si se encuentran partidas que puedan afectar la seguridad estructural o el cumplimiento de la normativa, se debe informar por escrito a la dirección facultativa para llegar a un acuerdo previo al inicio de la obra.
Las modificaciones se valoran y se incorporan al Estudio de Viabilidad, sustituyendo o complementando las partidas existentes. Normalmente, se realizan diferentes previsiones (APO):
A – Actual: Refleja la previsión de resultado con las partidas contractuales y las mediciones reales.
P – Previsto: Es el resultado anterior, incluyendo carencias, errores y omisiones.
O – Óptimo: Al resultado previsto se le incluyen los posibles cambios propuestos.
Con estos datos, se puede disponer de la primera versión del estudio de ejecución, es decir, el resultado previsto al final de la obra, que deberá actualizarse a medida que avanza.
Referencias:
PELLICER, E.; YEPES, V.; TEIXEIRA, J.C.; MOURA, H.P.; CATALÁ, J. (2014). Construction Management. Wiley Blackwell, 316 pp. ISBN: 978-1-118-53957-6.
YEPES, V. (2008). Site Setup and Planning, in Pellicer, E. et al.: Construction Management. Construction Managers’ Library Leonardo da Vinci: PL/06/B/F/PP/174014. Ed. Warsaw University of Technology, pp. 102-114. ISBN: 83-89780-48-8.
En un artículo anterior, presentamos el método de Langefors y Kihlström para voladuras en banco de pequeño diámetro. En él se incluía una fórmula para calcular el valor de la piedra, también conocido como valor de mínima resistencia o burden. Sin embargo, existen otros métodos para calcular este valor. En otro artículo también resolvimos este problema, incluyendo cinco métodos y dos nomogramas originales para su cálculo.
Aquí presentamos un nuevo nomograma basado en la metodología de Ash (1963) y en la resolución de un problema. Esta metodología es popular por su simplicidad, pero solo es adecuada para el diseño de voladuras al aire libre.
Agradezco sinceramente la colaboración de los profesores Pedro Martínez Pagán, Daniel Boulet y Leif Roschier en la elaboración de este nomograma. A continuación, comparto el nomograma y la solución correspondientes al problema. Espero que esta información sea de utilidad e interés para mis lectores.
DIRECCIÓN GENERAL DE CARRETERAS (1998). Manual para el control y diseño de voladuras en obras de carreteras. Ministerio de Fomento, Madrid, 390 pp.
INSTITUTO TECNOLÓGICO GEOMINERO DE ESPAÑA (1994). Manual de perforación y voladura de rocas. Serie Tecnológica y Seguridad Minera, 2ª Edición, Madrid, 541 pp.
MARTÍ, J.V.; YEPES, V.; GONZÁLEZ, F.; ALCALÁ, J. (2012). Técnicas de voladuras y excavación en túneles. Editorial de la Universitat Politècnica de València. Ref. 530, 165 pp.
Figura 1. Buldócer Cat D9T. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:CatD9T.jpg
Uno de los ejemplos usuales es la producción de un buldócer (bulldozer, en inglés), que primero debe escarificar un terreno y luego debe empujarlo hasta una distancia de transporte determinada. En una entrada anterior dimos la resolución de la producción combinada de un buldócer.
Ahora os presentamos un nomograma elaborado junto con el profesor Pedro Martínez-Pagán sobre la producción del ripado y el transporte con dicha máquina. Se han seguido las recomendaciones empíricas recogidas en el “Manual de arranque, carga y transporte en minería de cielo abierto” (Gómez de las Heras et al., 1995).
GÓMEZ DE LAS HERAS, J.; MANGLANO, S.; TOLEDO, J.; LÓPEZ-JIMENO, C.; LÓPEZ-JIMENO, E. (1995). Manual de arranque, carga y transporte en minería a cielo abierto. Instituto Geológico y Minero de España, Madrid, 604 pp.
YEPES, V. (1995). Maquinaria de movimiento de tierras. Servicio de Publicaciones de la Universidad Politécnica de Valencia. SP.UPV-264. 144 pp.