Más que metal: Revelaciones que cambian tu forma de ver un cable de acero

Mira a tu alrededor: puentes colgantes, grúas que desafían la gravedad y ascensores que nos desplazan sin cesar. Los cables de acero son los gigantes invisibles que sustentan nuestra modernidad.

Aunque parezcan simples «cuerdas metálicas», en realidad son mecanismos complejos con piezas móviles. Cada alambre interno es un componente que se desliza y roza contra sus vecinos en una coreografía mecánica constante.

Te invito a descubrir la «magia» técnica que permite que estos dispositivos trabajen en armonía absoluta y transformen el metal rígido en una máquina flexible y poderosa.

El «alma» del cable: no todo es acero en su interior.

En el corazón de cada cable se encuentra el alma, el eje central sobre el que se asientan los cordones. Su función es actuar como un soporte firme que mantiene la geometría del sistema bajo cargas extremas.

Las almas de fibras naturales (sisal) son fundamentales en los ascensores, ya que absorben los esfuerzos residuales durante los arranques y las paradas. Sin embargo, el sisal es higroscópico, por lo que absorbe humedad y puede provocar oxidación interna.

Por otro lado, el alma de acero (IWRC) es una opción robusta que aumenta la carga de rotura entre un 10 % y un 15 % respecto a la de fibra y evita el aplastamiento de los cordones.

El alma del cable es un soporte de tamaño y consistencia adecuados para ofrecer un apoyo firme a los cordones, de modo que, incluso con la carga máxima, los alambres de los cordones no se entallen entre sí.

El dilema de la torsión: ¿cruzado o Lang?

El carácter de un cable se define por su hélice. En el arrollamiento cruzado, los cordones se enrollan en sentido opuesto al de los alambres. Es el estándar de oro por su estabilidad y resistencia al aplastamiento.

En el arrollamiento Lang, los alambres y los cordones van en el mismo sentido. Es más flexible y resistente al roce, pero «peligroso»: tiende a descablearse o destrenzarse si no se fijan sus extremos.

Lo fascinante es que esta «fiera» mecánica del tipo Lang solo pudo ser domesticada gracias a un avance que mencionaremos a continuación: el proceso de preformado, que estabiliza su estructura interna.

Preformado: La «memoria» que salva vidas

Un cable suele estar sometido a un esfuerzo permanente. Si cortas uno sin ligaduras, los alambres intentarán recuperar su forma original, recta, y el cable «explotará» visualmente debido a la tensión elástica.

El preformado elimina este problema mediante una deformación permanente durante la fabricación. Los alambres y cordones adoptan su forma de hélice definitiva antes de ser trenzados, lo que elimina las tensiones internas.

Esta «memoria» geométrica es la que combate la fatiga por flexión, el enemigo silencioso que provoca la rotura de los hilos tras ciclos repetidos. Un cable preformado es más seguro, duradero y fácil de manipular.

El arte de medir: por qué algunos lo hacen mal.

Medir un cable requiere la precisión de un laboratorio. El diámetro no se toma entre los valles de los cordones, sino que corresponde al círculo circunscrito que abarca toda la sección, y siempre se mide con un calibre.

Para garantizar una precisión de ingeniero, la medición debe realizarse en una sección recta y con una carga que no supere el 5 % de la carga mínima de rotura. Si no se realiza con tensión ni en curvas, el dato no será real.

Un error milimétrico puede destruir poleas. La norma ISO 4308 exige que el canal de la polea mida entre 1,05 y 1,1 veces el diámetro del cable. Si el canal es más estrecho (zona A), el cable se degüella; si es muy ancho (zona C), se aplasta.

La «Jaula de Pájaro»: cuando la física se rebela.

La «jaula de pájaro» (bird cage) es una de las fallas más dramáticas. No se trata solo de un defecto visual, sino de una ruina estructural en la que los cordones externos se separan violentamente del núcleo.

Este fenómeno se produce por estrepadas, es decir, descargas repentinas de peso o paradas violentas que liberan la energía acumulada. La inercia es tan implacable que obliga a los componentes internos a desplazarse de su lugar.

Cualquier cable que presente esta deformación debe desecharse de inmediato. Es la prueba física de que la estructura interna ha perdido su capacidad para trabajar en equipo, lo que supone un riesgo inminente.

El factor de seguridad: el margen entre el éxito y el desastre.

En ingeniería, el factor de seguridad es la barrera que nos separa del abismo. Mientras que un tirante estático puede operar con un factor de seguridad de 3, las grúas industriales requieren un mínimo de 6 para operar de manera segura.

En los ascensores de personas, este margen se eleva drásticamente hasta 12 o 15, no solo por el peso, sino también por la frecuencia de uso y los innumerables ciclos de fatiga acumulados a lo largo del día.

Esta sobredimensión garantiza que, incluso ante un desgaste imprevisto o una carga inusual, la vida humana nunca dependa de un solo hilo de acero trabajando al límite de su resistencia.

Mantenimiento: la lubricación no es opcional.

Al tratarse de una máquina con alambres que rozan entre sí, es fundamental lubricarla para evitar el desgaste y la corrosión química. Un buen lubricante debe ser insoluble en el entorno de trabajo y no contener ácidos.

La presencia de ácidos o de agentes alcalinos iniciaría un proceso de corrosión interna invisible. Además, el lubricante debe tener la viscosidad adecuada para penetrar en los intersticios más profundos entre los torones.

Antes de aplicar grasa nueva, es obligatorio limpiar la zona. Limpiar el cable con un cepillo firme o con aire comprimido es esencial, ya que aplicar lubricante sobre la suciedad abrasiva sería como frotar papel de lija en el interior del mecanismo.

Conclusión: la ingeniería de lo que nos sostiene.

Entender estas máquinas de acero marca la diferencia entre la eficiencia operativa y el desastre industrial. Desde la elección del alma de sisal hasta la precisión del diámetro de la polea, cada detalle es un pilar de seguridad.

La próxima vez que sientas el suave tirón de un ascensor, ¿te detendrás a pensar en la compleja danza de cables preformados y en la lubricación precisa que te mantienen en el aire?

En esta conversación puedes escuchar las ideas más interesantes sobre los cables.

Este vídeo resume bien los conceptos básicos sobre los cables.

Wire_Rope_Engineering_Manual

Referencias:

YEPES, V.; MARTÍ, J.V. (2017). Máquinas, cables y grúas empleados en la construcción. Editorial de la Universitat Politècnica de València. Ref. 814. Valencia, 210 pp.

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Proceso constructivo de un puente colgante

Figura 1. Gran Puente de Akashi Kaikyō, el puente colgante de mayor vano del mundo. Wikipedia.

El sistema de construcción de puentes colgantes condiciona directamente su comportamiento estructural, ya que la estructura evoluciona progresivamente hasta alcanzar su configuración definitiva. La secuencia de ejecución se organiza en varias fases: construcción de cimientos, anclajes y torres, tendido de cables principales, instalación de péndolas o tirantes verticales y montaje del tablero suspendido. A lo largo de este proceso, el sistema resistente atraviesa estados intermedios en los que no responde al esquema final, pasando de configuraciones parcialmente autoportantes a un sistema en el que los cables principales adoptan una directriz de catenaria que transmite las cargas hacia las torres y los anclajes. Por este motivo, resulta necesario un análisis detallado de las fases constructivas, junto con un control riguroso de las tensiones y deformaciones en cada etapa.

En las primeras fases, la construcción suele iniciarse con la ejecución de los anclajes y de las torres. Los anclajes implican importantes trabajos de movimiento de tierras y se materializan, en general, mediante macizos de hormigón armado de gran volumen, diseñados para resistir las fuerzas horizontales de tracción de los cables principales mediante su peso propio y la interacción con el terreno. A continuación, se construyen las torres o mástiles, que pueden ser de acero o de hormigón, lo que introduce condicionantes específicos asociados a la ejecución en altura. En torres metálicas, el montaje se realiza mediante módulos prefabricados unidos por soldadura o por tornillos de alta resistencia, y los módulos se izan mediante grúas trepadoras ancladas a la propia torre. En torres de hormigón, se emplean encofrados trepadores o deslizantes. En ambos casos, es necesario prever medios auxiliares capaces de elevar cargas de gran peso a cotas elevadas, siendo habitual que las grúas crezcan solidariamente con la estructura. De forma simultánea, se deben controlar las tolerancias geométricas, la verticalidad y los efectos del viento, particularmente relevantes en elementos esbeltos.

Según el sistema de anclaje, la secuencia constructiva difiere significativamente. Cuando los cables se anclan externamente, los contrapesos resultan necesarios y constituyen un elemento fundamental del sistema, ya que permiten transmitir las fuerzas de tracción a los macizos de anclaje. La ejecución de estos sistemas requiere una colocación precisa de los dispositivos metálicos de anclaje, garantizando una adecuada transferencia de esfuerzos y evitando concentraciones de tensiones o deslizamientos. Desde el punto de vista resistente, el conjunto puede interpretarse como un sistema equivalente a un arco invertido que actúa a tracción. En cambio, en los puentes colgantes autoanclados, los cables principales se fijan al propio tablero, lo que elimina la necesidad de contrapesos. En este caso, el tablero pasa a ser el primer elemento a construir, lo que obliga a disponer de estructuras auxiliares provisionales que aseguren su estabilidad hasta el cierre del sistema estructural. Esta configuración implica la pérdida de la posibilidad de construir el tablero por etapas, independientemente de su posición definitiva, lo que condiciona el proceso constructivo.

Una vez completadas las torres y los anclajes, se inicia el montaje de los cables principales, que constituyen el elemento resistente fundamental del puente colgante y cuya correcta ejecución condiciona la geometría final y la distribución de esfuerzos en servicio. Estos cables están formados por miles de alambres de acero galvanizado de alta resistencia, agrupados para trabajar conjuntamente a tracción, siendo determinante la precisión en su trazado geométrico.

El proceso comienza con el tendido de un cable guía que conecta los anclajes entre sí y atraviesa las torres. Tradicionalmente, este cable se disponía mediante embarcaciones en zonas navegables; en la práctica actual, se emplean helicópteros o drones, lo que permite su instalación en emplazamientos de difícil acceso. Este cable guía sirve de soporte para las operaciones posteriores y define la dirección geométrica del cable principal.

A continuación, se instalan las pasarelas de servicio o catwalks, que permiten el acceso continuo a lo largo del vano. En estas pasarelas se monta el cableado mediante dos procedimientos principales. El primero es el método de devanado aéreo o air spinning, en el que los alambres individuales se transportan mediante un carro móvil que recorre repetidamente la distancia entre anclajes, acumulándose progresivamente hasta formar el cable. El segundo es el método de cordones paralelos prefabricados (PPWS), en el que se colocan directamente haces de alambres previamente fabricados en el taller. El método air spinning permite un control preciso del número y la distribución de alambres, mientras que el sistema de cordones prefabricados reduce los tiempos de ejecución en obra.

Una vez completado el montaje de los alambres o cordones, el cable se somete a un proceso de compactación mediante prensas hidráulicas hasta obtener una sección aproximadamente circular. Posteriormente, se recubre con alambre helicoidal y se aplican sistemas de protección frente a la corrosión, como pinturas o envolventes estancas. Estas operaciones permiten mejorar la densidad del cable, reducir los vacíos internos y optimizar su comportamiento frente a las acciones aerodinámicas y a los fenómenos de fatiga..

Figura 2. Montaje de cables en un puente colgante. https://www.ihi.co.jp/iis/en/technology/airspining/index.html

Durante la ejecución de los cables principales, el viento constituye la acción más condicionante, ya que puede provocar desplazamientos transversales en los carros de tendido y en las plataformas de trabajo. Por ello, se emplean sistemas de arriostramiento provisional y amortiguadores, estableciéndose límites operativos en función de la velocidad del viento que pueden obligar a la suspensión temporal de los trabajos.

Una vez finalizados los cables principales, se instalan las péndolas mediante dispositivos de fijación denominados cable bands, que se colocan en posiciones previamente definidas a lo largo de los cables. Cada péndola se dimensiona y ajusta a una longitud específica para garantizar la correcta rasante del tablero y la adecuada distribución de cargas en el sistema de suspensión.

En lo relativo al montaje del tablero, este puede realizarse mediante distintos procedimientos. Uno de los más habituales consiste en el avance mediante voladizos sucesivos, desarrollados de forma simétrica desde las torres hacia el centro del vano y hacia los extremos. Este método requiere el uso de grúas situadas sobre el tablero ya construido, capaces de izar dovelas de distintos tamaños; dichas grúas suelen desplazarse sobre carriles provisionales dispuestos sobre el propio tablero en construcción.

De forma alternativa, las dovelas pueden transportarse por flotación hasta su posición definitiva y elevarse mediante cabrestantes suspendidos de los cables principales, quedando finalmente colgadas mediante las péndolas. Este procedimiento suele presentar ventajas económicas y, en este caso, se ejecuta desde el centro del vano hacia las torres, manteniendo una secuencia simétrica. La elección del método depende de factores como la navegabilidad del entorno, las condiciones logísticas, la altura libre requerida o la disponibilidad de medios auxiliares.

Una vez finalizado el montaje estructural, se desarrolla una fase de ajuste y comprobación en la que se controlan las tensiones de los cables, la nivelación del tablero y la geometría de la catenaria. Estas operaciones pueden implicar el reajuste de las longitudes de las péndolas o la redistribución de tensiones en el sistema de suspensión. De forma complementaria, se realizan pruebas de carga estática y dinámica para verificar el comportamiento global de la estructura antes de su puesta en servicio y contrastar los resultados con los modelos de cálculo empleados en el proyecto.

El mantenimiento del puente se inicia desde su puesta en servicio. Los cables principales, las péndolas y los anclajes están sometidos a esfuerzos continuos y a la acción de agentes ambientales agresivos, lo que exige inspecciones periódicas. Las operaciones habituales incluyen la limpieza y repintado de los cables, el control de la corrosión, la sustitución de péndolas o alambres deteriorados y la supervisión del comportamiento aerodinámico frente al viento. En estructuras de gran luz, es frecuente la implantación de sistemas de monitorización estructural que permiten registrar variables como tensiones, deformaciones y vibraciones en tiempo real.

En este contexto, la durabilidad del puente depende de la eficacia de las estrategias de mantenimiento y de los sistemas de protección frente a la corrosión. Una planificación adecuada de estas actuaciones permite alcanzar vidas útiles superiores a los cien años, mantener condiciones de servicio adecuadas y limitar la necesidad de intervenciones estructurales de gran envergadura.

Figura 3. Mantenimiento de un puente colgante.

Os dejo algún vídeo sobre la construcción de este tipo de puentes. También os recomiendo mi artículo sobre la construcción del puente del Estrecho de Mackinac.

Referencias:

JURADO, C. (2016). Puentes (I). Evolución, tipología, normativa, cálculo. 2.ª edición, Madrid.

MANTEROLA, J. (2006). Puentes II. Apuntes para su diseño, cálculo y construcción. Colección Escuelas. Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Madrid.

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Cálculo de la duración de un cable de acero

https://blog.bextok.com/guia-cable-de-acero/

Para la máxima duración de un cable, interesa que las solicitaciones se aproximen al límite de fatiga, pero se alejen del límite elástico, evidentemente, para lograr una mayor seguridad. Que se cumplan ambos requisitos a veces resulta complicado.

Por eso, para estimar la vida útil de un cable, Gustav Niemann proporciona la siguiente expresión (Larrodé y Miravete, 1996) que intenta aunar estos dos criterios:

Donde W es el número de flexiones sufridas por el cable hasta su rotura (plegado sobre la polea y desplegado); D es el diámetro de la polea (m); d es el diámetro del cable (m); σe es el esfuerzo de extensión (MPa). Este valor suele variar entre 30.000 flexiones en el caso de polipastos y 150.000 en el de grandes grúas.

El coeficiente n presenta los siguientes valores:

                1             flexión en el mismo sentido

                1,5          flexión en sentido contrario, cable cruzado

                2             flexión en sentido contrario, cable Lang

El coeficiente b1 depende de la forma de la garganta

                para radio de garganta, r = 0,54 d

                               b1 = 1 cable cruzado y Lang

                para radio de garganta, r = ∞

                               b1 = 0,72 cable cruzado

                               b1 = 0,65 cable Lang

                para garganta en V a 45º

                               b1 = 0,72 cable cruzado

                               b1 = 0,60 cable Lang

El coeficiente b2 depende de la forma del cable

                               b2 = 1,04 cable cruzado 6 x 37, 1600 MPa

                               b2 = 1,11 cable Lang 6 x 37, 1600 MPa

Os dejo un problema resuelto por si os resulta de interés.

PROBLEMA. Se quiere estimar la vida útil de un cable de un puente grúa que debe elevar una carga total de 120 kN. El diámetro de las poleas es de 1200 mm; el cable es cruzado; su resistencia es de 1770 N/mm² y su diámetro es de 30 mm. Se supone que la flexión siempre se realiza en el mismo sentido.

Solución:

Utilizamos la fórmula de Niemann,

donde D = 1200 mm; d = 30 mm, h1 = 1 (para un radio de garganta r = 0,54d), b2 = 1,04.

Por otra parte, el esfuerzo de extensión σe (MPa) se calcula de la siguiente forma (son dos ramales):

Por tanto,

Este valor es muy superior al límite inferior de 150.000 flexiones requerido para las grandes grúas.

Referencias:

LARRODÉ, E.; MIRAVETE, A. (1996). Grúas. Servicio de Publicaciones, Centro Politécnico Superior, Universidad de Zaragoza, 554 pp.

YEPES, V.; MARTÍ, J.V. (2017). Máquinas, cables y grúas empleados en la construcción. Editorial de la Universitat Politècnica de València. Ref. 814. Valencia, 210 pp.

YEPES, V. (2023). Maquinaria y procedimientos de construcción. Problemas resueltos. Colección Académica. Editorial Universitat Politècnica de València, 562 pp. Ref. 376. ISBN 978-84-1396-174-3

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Ecuación de Euler-Eytelwein: tensión de la correa en una polea

Mecanismos como el freno de cinta o las bandas transportadoras utilizan el rozamiento entre la correa y el disco sobre el cual giran. La ecuación de Euler-Eytelwein describe la tensión de la correa sobre una polea.

A continuación os paso la demostración de esta ecuación y la resolución de un problema. Son apuntes sobre este tema que suelo impartir a mis estudiantes de la asignatura de Procedimientos de Construcción. Además, os dejo un vídeo de canalfdet para ver cómo se obtienen las condiciones de carga que sacan a un sistema del equilibrio. Espero que todo os interese.

Pincha aquí para descargar

El vídeo es el siguiente:

Referencias:

YEPES, V. (2023). Maquinaria y procedimientos de construcción. Problemas resueltos. Colección Académica. Editorial Universitat Politècnica de València, 562 pp. Ref. 376. ISBN 978-84-1396-174-3

Ecuación fundamental de la estática de los cables

A continuación se deduce la ecuación fundamental de la estática de los cables. Para ello, suponemos un cable infinitamente flexible, sometido a la acción de su peso propio y a una serie de cargas verticales aisladas, diferentes y distribuidas de cualquier modo (tal y como vemos en la figura).

Esta ecuación demuestra que la distancia de un punto del cable a la cuerda que une dos puntos cualesquiera puede calcularse como el cociente entre el momento isostático de todas las fuerzas situadas a la derecha (o a la izquierda) de dicho punto y la tensión horizontal del cable.

Veamos a continuación la demostración de esta ecuación.

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Referencias:

YEPES, V. (2023). Maquinaria y procedimientos de construcción. Problemas resueltos. Colección Académica. Editorial Universitat Politècnica de València, 562 pp. Ref. 376. ISBN 978-84-1396-174-3

Aproximación a la catenaria por medio de la parábola

En cables bien tensados y con poca flecha, se puede aproximar la catenaria a una parábola. Es una simplificación muy útil a efectos de cálculo. En este caso, se sustituye el peso del cable por una sobrecarga horizontal uniforme equivalente. Además, en un tramo lo suficientemente pequeño, se puede aproximar la longitud real de la catenaria por la cuerda que une dos puntos. También es interesante comprobar que, con esta aproximación, la componente de la tensión horizontal del cable permanece constante.

La mayoría de los cálculos se realizan mediante parábolas con esta simplificación, aprovechando las propiedades de la catenaria.

A continuación, os dejo resuelta la aproximación de la ecuación de la catenaria a una parábola. Espero que os sea útil.

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Referencias:

YEPES, V. (2023). Maquinaria y procedimientos de construcción. Problemas resueltos. Colección Académica. Editorial Universitat Politècnica de València, 562 pp. Ref. 376. ISBN 978-84-1396-174-3

 

Propiedades de la catenaria

En la resolución de muchos problemas de cables que se plantean en la asignatura de Procedimientos Generales de Construcción y Organización de Obras, se utiliza una serie de propiedades de la catenaria. Estamos hablando de uno de los temas clásicos que se han impartido en esta asignatura desde sus orígenes, cuando se denominaba «Maquinaria y medios auxiliares» en la Escuela de Ingenieros de Caminos de Madrid. Las propiedades de la catenaria se deducen fácilmente. A continuación, os dejo la demostración. Espero que os sea de interés.

Como curiosidad, os diré que la figura de la catenaria que podéis ver me ha costado algo de trabajo. He empleado una hoja Excel para dibujarme una catenaria de parámetro la unidad. Fijarse que la distancia « que se representa tiene que tener la misma longitud que la distancia desde el punto más bajo de la catenaria hasta el punto considerado.

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Referencias:

YEPES, V. (2023). Maquinaria y procedimientos de construcción. Problemas resueltos. Colección Académica. Editorial Universitat Politècnica de València, 562 pp. Ref. 376. ISBN 978-84-1396-174-3

 

Ecuación de un cable suspendido sometido a su propio peso: La catenaria

En el ámbito de la construcción, los cables constituyen un elemento de gran importancia. Baste recordar su uso en grúas, blondines, venteado de estructuras, etc. Los cables se consideran, en la práctica, como sólidos prismáticos cuya rigidez a flexión, torsión y cortadura es despreciable. Tampoco trabajan a compresión, por lo que son elementos que solo resisten esfuerzos de tracción.

Cuando un cable se encuentra suspendido entre dos puntos y solo está sometido a su propio peso, adopta una curva llamada catenaria. No obstante, la forma de la curva adoptada dependerá del tipo de cargas que actúen sobre el cable.

Os paso a continuación la demostración de la ecuación de la catenaria. Este tema era un clásico de la asignatura Procedimientos Generales de Construcción y Organización de Obras, aunque en muchos planes de estudios actuales se aborda en asignaturas relacionadas con el cálculo de estructuras.

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Referencias:

YEPES, V. (2023). Maquinaria y procedimientos de construcción. Problemas resueltos. Colección Académica. Editorial Universitat Politècnica de València, 562 pp. Ref. 376. ISBN 978-84-1396-174-3

El jeep que viaja por un cable, la rectificación del arco y la fórmula de Stevenin

Andaba estudiando el 4.º curso de la carrera de ingenieros de caminos, canales y puertos de Valencia, cuando, en la asignatura de Procedimientos Generales de Construcción y Organización de Obras, el profesor Hermelando Corbí nos explicaba problemas de cables. Uno de dichos problemas lo he rescatado de mis viejos apuntes. Trata de un jeep que debe pasar por un puente militar de cable. ¡Quién sabe cómo puede viajar un jeep por un solo cable! Pero bueno, el problema era el que era y había que resolverlo.

Según los planes de estudio actuales, los problemas de cables no se estudian en esta asignatura. Se reserva solo su estudio cualitativo, dejando a otras asignaturas de cálculo de estructuras este tema tan interesante.

El problema que os presento, resuelto a continuación, utiliza varias fórmulas dimensionales y aproximaciones que estudiábamos en aquel momento. Podéis ver cómo el problema sigue resuelto en unidades distintas de las que empleamos ahora. Pero sirve para ver cómo ha cambiado la forma de plantear y de resolver los problemas. Las expresiones usadas en el problema provienen del desarrollo teórico de las ecuaciones de equilibrio de un elemento de cable, de la ecuación fundamental de la estática de cables, de la rectificación del arco y de la fórmula de Stevenin.

Espero que este problema resuelto le traiga recuerdos a más de un compañero de promoción. Si encontráis alguna errata, por favor, me lo indicáis. Por cierto, si tenéis alguna fotografía de un jeep paseando por un puente militar de un solo cable, me la mandáis.

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Referencias:

YEPES, V. (2023). Maquinaria y procedimientos de construcción. Problemas resueltos. Colección Académica. Editorial Universitat Politècnica de València, 562 pp. Ref. 376. ISBN 978-84-1396-174-3

 

 

Utilización de eslingas de cables de acero, cadena y poliéster

Estrobo o eslinga: Es un cable con dos gazas, una por cada extremo, del mismo o diferente tamaño. Es el elemento intermedio que permite enganchar una carga a un gancho de izado o de tracción. Consiste en una cinta con un ancho o largo específico (varían según su resistencia, los modelos y los fabricantes) cuyos extremos terminan en un lazo (ojo). También puede ser un cable unido por sus dos extremos. En todos los casos sirve para abrazar una pieza y colgarla de un gancho.

Una eslinga puede usarse básicamente con dos finalidades:

  • Elevación: la eslinga se usa con sus extremos en forma de ojales, lo que permite elevar y manejar la carga en diferentes posiciones, con ayuda de una grúa o polipasto.
  • Amarre o trincaje: la eslinga se empleará con accesorios de trincaje, permitiendo así la sujeción de cargas.

Os paso algunos vídeos de la empresa Cablered Expert, S.L. con consejos de seguridad en la utilización de eslingas.

Referencias:

YEPES, V.; MARTÍ, J.V. (2017). Máquinas, cables y grúas empleados en la construcción. Editorial de la Universitat Politècnica de València. Ref. 814. Valencia, 210 pp.