Inspección de puentes: evaluación de daños y su evolución

Inspección especial del Viaducto sobre el río Voltoya
Inspección especial del Viaducto sobre el río Voltoya

Cualquiera que sea el sistema de gestión de un puente, todos ellos requieren de inspecciones que permitan evaluar, a distintos niveles de alcance, los posibles daños existentes y su evolución. En España, la “Guía para la realización de inspecciones principales de obras de paso en la Red de Carreteras del Estado“, de la Dirección General de Carreteras (2012), distingue tres niveles de inspección: básica, principal y especial. En este documento se entiende por “inspección” al conjunto de actuaciones técnicas realizadas conforme a un plan previo, que facilitan los datos necesarios para conocer en un instante dado el estado de conservación de un puente. La consecuencia de estas inspecciones es la determinación de las operaciones de mantenimiento o conservación cuando sean convenientes, o bien se asigna una marca de condición o estado de la estructura, o bien se adoptan medidas de rehabilitación un otras acciones extraordinarias.

Inspección básica o rutinaria:

Se trata del primer escalón dentro de las inspecciones, realizado por el personal encargado de la conservación rutinaria de la carretera (no necesariamente especializado en el ámbito estructural, pero convenientemente instruido mediante nociones básicas al respecto) en la que se encuentra ubicada la estructura, siendo de carácter visual, intentando detectar problemas de importancia urgentes de manera precoz, sin tener que esperar a niveles superiores de inspección, que podrían acarrear un empeoramiento del problema con el transcurso de tiempo. Este nivel de inspección permite detectar deterioros tempranos y así evitar que estos evolucionen a graves, así como también sirve para localizar daños que necesiten una reparación urgente. Se materializan mediante fichas básicas, adjuntas a las de conservación integral de la red gestionada.

Inspección principal:

Se trata de una inspección visual minuciosa, no necesitando a priori la utilización de medios extraordinarios. Se realizan en campañas sistemáticas que depende de los medios humanos y técnicos disponibles. Se lleva a cabo por personal especialista dirigidos por un ingeniero con fuertes conocimientos estructurales, en patologías y áreas geológico-geotécnicas. Se recomienda una primera inspección principal, denominada “Inspección cero” que se realice antes de la puesta en servicio del puente y que sirva de referencia para determinar la evolución de los deterioros. La guía española nombrada anteriormente va un paso más allá y define el término de Inspección Detallada como un caso particular de la Inspección Principal, dentro del cual se engloba un conjunto de estructuras que por sus características requieren unos medios auxiliares para la realización de la inspección extraordinarios como plataformas, pasarelas de inspección, camiones grúa con canastilla, embarcaciones auxiliares, etc. El resultado se refleja en una ficha, que además de informar del estado de la estructura en la inspección, proporciona una valoración de su estado con respecto al resto de los puentes de la red gestionados. La periodicidad de las inspecciones principales dependen de los medios disponibles, aunque se pueden adelantar como consecuencia de informes básicos que alerten de deterioros que comprometan la seguridad.

Inspección especial:

Las inspecciones especiales no son sistemáticas, sino que son consecuencia de los deterioros importantes detectados en una Inspección Principal o por alguna situación especial como un impacto de un vehículo o una riada. Suelen ser el paso previo a labores de rehabilitación, reparación o refuerzo de la estructura. Requieren de un equipo técnico multidisciplinar, cualificado y altamente especializado en materias estructurales, geotécnicas y de análisis del deterioro de materiales. Aquí ya no se trata de realizar una inspección visual, sino que se requieren datos cuantitativos completos para la evaluación del puente. Son habituales las pruebas y ensayos destructivos o semidestructivos, mediante la realización de catas, testigos y otros pruebas relacionadas con la durabilidad. Con los resultados obtenidos se redacta un informe de caracterización y evaluación de daños o un proyecto de reparación. La dirección de los trabajos requiere de un ingeniero jefe con amplia experiencia que planifique los trabajos de campo, y que disponga de conocimientos estructurales y de gestión suficientes para aunar los esfuerzos del equipo de personas lideradas. Este tipo de inspección puede ser de naturaleza tan variada que resulta difícil definirlo y detallarlo dentro de un sistema de gestión. No obstante, los resultados de las operaciones de reparación se introducen en el sistema, formando parte del inventario y la biblioteca de daños y costes de reparación.

A continuación os dejo algunos vídeos relacionados con este tema. Espero que os sean de interés.

¿Cuántas piezas de repuesto debo tener en mi almacén de obra?

La gestión de inventarios o de stocks no es algo nuevo. Sin embargo, a veces no sabemos muy bien cuántas piezas de repuesto deberíamos tener en nuestro almacén de obra. Pues bien, en esta entrada dejo una forma sencilla de calcularlo basada en la probabilidad prevista de fallos para un periodo de tiempo determinado. Espero que os sea útil.

Para un buen funcionamiento de una máquina es necesario mantener un stock de piezas de recambio y un utillaje adecuado. Si bien mantener estas existencias significa una fuerte suma de capital inactivo, también es cierto que la falta de recambios puede suponer pérdidas importantes en la producción.

La previsión de los repuestos necesarios de un elemento de una máquina para un periodo de tiempo determinado depende de su tasa de fallos. Cuando los fallos aparecen de forma independiente, la distribución de Poisson proporciona la probabilidad de que un suceso con una tasa de fallos constante l ocurra r veces en un intervalo de tiempo t:

 

Se comprueba que para r = 1 la distribución de Poisson describe el modelo exponencial de fallo descrito anteriormente.

Para el cálculo del número de repuestos, se puede acumular la probabilidad de tener r fallos o menos en un intervalo de tiempo t:

A continuación os dejo un Polimedia donde se explica con detalle la función de distribución de Poisson. Espero que os sea útil.

Referencias:

YEPES, V. (1997). Equipos de movimiento de tierras y compactación. Problemas resueltos. Colección Libro Docente nº 97.439. Ed. Universitat Politècnica de València. 253 pág. Depósito Legal: V-4598-1997. ISBN: 84-7721-551-0.

YEPES, V. (2015). Coste, producción y mantenimiento de maquinaria para construcción. Editorial Universitat Politècnica de València, 155 pp. ISBN: 978-84-9048-301-5.

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