La interdisciplinariedad y su importancia en la investigación

La interdisciplinariedad ocupa un lugar cada vez más importante en la investigación científica. Muchos de los problemas actuales, como el cambio climático o el desarrollo de la inteligencia artificial, no pueden entenderse desde una única disciplina. Para estudiarlos es necesario reunir conocimientos, métodos y puntos de vista procedentes de distintos campos.

Este enfoque consiste en trabajar con dos o más disciplinas para estudiar cuestiones que no encajan por completo en un solo ámbito. La combinación de estos conocimientos permite analizar los problemas desde diferentes perspectivas y obtener una visión más completa. En este aspecto, la interdisciplinariedad se diferencia de la multidisciplinariedad. En esta última, varias disciplinas pueden participar en un mismo proyecto, pero cada una mantiene sus propios métodos y trabaja de forma relativamente independiente. En la interdisciplinariedad, en cambio, existe un mayor intercambio entre los distintos campos. Los investigadores comparten conocimientos, combinan métodos y pueden plantear nuevas formas de estudiar un problema.

Resolución de problemas complejos

Uno de los principales beneficios de la interdisciplinariedad es que permite estudiar problemas que difícilmente pueden resolverse desde un único campo. El cambio climático, la seguridad alimentaria, las pandemias o la inteligencia artificial son buenos ejemplos. En todos ellos intervienen numerosos factores, por lo que resulta necesario contar con especialistas de diversas áreas.

El cambio climático evidencia claramente esta necesidad. Para hacerle frente no basta con conocer los procesos atmosféricos. También hacen falta conocimientos de ingeniería, economía, sociología y política, entre otros campos. La colaboración entre estos especialistas puede ayudar tanto a comprender mejor el problema como a diseñar medidas aplicables en la práctica.

Lo mismo ocurre con muchos otros problemas del mundo real. Una disciplina puede explicar una parte de un fenómeno, pero no necesariamente todas sus causas ni todas sus consecuencias. El trabajo conjunto permite comparar diferentes puntos de vista y detectar aspectos que podrían quedar fuera de un análisis más limitado. De este modo, la investigación interdisciplinar ofrece una visión más amplia del problema y facilita la relación entre conocimientos que normalmente se estudian por separado.

Innovación y nuevos descubrimientos

La colaboración entre disciplinas también puede favorecer la aparición de nuevas ideas y soluciones. Cuando investigadores de diferentes campos trabajan juntos, pueden combinar métodos y conocimientos que, por separado, no habrían dado los mismos resultados.

Un ejemplo conocido es el Proyecto Genoma Humano, en el que participaron especialistas de áreas como la biología, la química, las matemáticas, la ingeniería y la informática. El objetivo era identificar y estudiar el genoma humano, una tarea que requería un amplio conjunto de conocimientos. Los resultados del proyecto cambiaron la forma de estudiar la genética y allanaron el camino para nuevas investigaciones en medicina.

La biotecnología moderna también pone de manifiesto las posibilidades de este tipo de colaboración. La combinación de la biología molecular y la ingeniería ha permitido desarrollar nuevas terapias y numerosos productos con aplicaciones médicas y agrícolas. En las ciencias sociales encontramos otro ejemplo en la economía del comportamiento, que combina conocimientos de economía y psicología para estudiar cómo las personas toman decisiones. Este campo ha puesto en duda algunos modelos económicos basados exclusivamente en la idea de que las personas actúan siempre de manera racional.

Algo parecido sucede con la neurociencia cognitiva. Esta disciplina integra conocimientos de psicología, biología e informática para estudiar el funcionamiento del cerebro. Gracias a esta combinación ha sido posible avanzar en el estudio de procesos como el aprendizaje, la memoria y la toma de decisiones.

Mejora de la calidad de la investigación

La colaboración interdisciplinar también puede mejorar la calidad de la investigación. Cuando participan especialistas con formaciones diversas, los resultados pueden revisarse desde múltiples perspectivas. Esto ayuda a detectar errores, plantear cambios en los métodos empleados y verificar que las conclusiones estén bien fundamentadas.

En muchos proyectos, los investigadores se encargan de distintas fases del trabajo y revisan los resultados obtenidos por sus compañeros. Cada especialista puede prestar atención a aspectos distintos según su formación. Por ejemplo, un estadístico puede detectar problemas en el tratamiento de los datos que quizá no sean evidentes para un investigador de otra área. Del mismo modo, un especialista en el tema estudiado puede señalar cuestiones que no figuran en un análisis puramente estadístico.

La colaboración también permite distribuir la responsabilidad en el proceso de investigación. Contar con varias personas que revisen los resultados facilita la detección de errores y aumenta las posibilidades de obtener datos reproducibles en otros estudios. Además, la combinación de diferentes puntos de vista puede ayudar a reducir ciertos sesgos en la interpretación de los resultados. Los desacuerdos entre investigadores no tienen por qué ser negativos, ya que en muchos casos obligan a revisar las ideas iniciales y pueden conducir a conclusiones mejor fundamentadas.

Más recursos y posibilidades de financiación

Los proyectos interdisciplinarios también pueden acceder a más opciones de financiación. Algunos organismos nacionales e internacionales valoran especialmente los proyectos en los que participan investigadores de distintas áreas que forman parte de redes de colaboración. La razón es que estos proyectos pueden abordar cuestiones de mayor alcance y reunir conocimientos que sería difícil concentrar en un solo equipo.

La participación en redes académicas internacionales ofrece, además, diversas posibilidades. Entre ellas, se encuentran los proyectos de cooperación entre instituciones, las becas de movilidad, las convocatorias internacionales y algunos fondos destinados a investigaciones realizadas en varios países. Estas oportunidades pueden resultar más difíciles de conseguir para los grupos que trabajan de forma aislada.

Formar parte de estas redes también facilita el contacto entre investigadores con intereses comunes. A partir de estas relaciones pueden surgir nuevos equipos y proyectos en los que participen especialistas de diversas disciplinas. El trabajo conjunto permite plantear investigaciones de mayor alcance y compartir recursos, conocimientos y experiencias.

Así, la interdisciplinariedad no consiste simplemente en reunir a especialistas de distintos campos. Su principal valor radica en lograr que esos conocimientos se relacionen y se utilicen de manera conjunta. Ante problemas de múltiples causas y consecuencias, esta colaboración permite analizar mejor cada situación, plantear soluciones desde diferentes perspectivas y ampliar las posibilidades de la investigación científica.

Beneficios para la carrera de los investigadores

La interdisciplinariedad también puede favorecer la trayectoria profesional de los investigadores. Trabajar con especialistas de otras áreas permite establecer nuevos contactos y conocer grupos de investigación con los que, de otro modo, quizá no se habría tenido relación. Estas colaboraciones pueden aumentar la presencia del investigador en su propio campo y, al mismo tiempo, acercarlo a otros ámbitos profesionales.

Participar en proyectos de este tipo también facilita el acceso a recursos, equipos e infraestructuras que no siempre están disponibles para un solo grupo de investigación. Además, trabajar con otros especialistas puede dar lugar a nuevos proyectos y colaboraciones. De esta forma, la experiencia interdisciplinar no solo aporta conocimientos de otras áreas, sino que también puede influir en las oportunidades que surgen a lo largo de la carrera profesional.

Otro aspecto importante es el desarrollo de habilidades que pueden resultar útiles en distintos trabajos. Los investigadores que colaboran con personas de otras disciplinas deben aprender a explicar sus conocimientos de modo que los especialistas ajenos a su formación los comprendan. También deben adaptar sus métodos a diversas situaciones y encontrar puntos en común entre distintas formas de trabajo.

Estas capacidades son útiles tanto dentro como fuera de la universidad. En muchos entornos profesionales es habitual trabajar en equipos integrados por personas con conocimientos y experiencias diversos. Saber comunicarse con ellas, entender sus planteamientos y coordinar el trabajo es tan importante como dominar los conocimientos propios de una especialidad.

Por tanto, la experiencia interdisciplinar puede aportar algo más que conocimientos científicos. También ayuda a los investigadores a ampliar su red de contactos, a familiarizarse con otras formas de trabajo y a adquirir habilidades que pueden resultarles útiles en distintas etapas de su carrera.

Creatividad e innovación en la investigación interdisciplinar

La investigación interdisciplinar combina conocimientos y métodos de trabajo de distintas disciplinas. Esta combinación puede ayudar a encontrar soluciones que no surgirían con la misma facilidad en una sola disciplina. Al contar con métodos, teorías y datos distintos, los investigadores pueden comparar ideas y plantear respuestas diversas ante un mismo problema.

La diversidad de perspectivas también puede favorecer la innovación científica. Dos áreas pueden estudiar la misma cuestión, pero hacerlo con métodos distintos. Cuando los investigadores de ambas áreas ponen en común lo que saben, pueden incorporar nuevos datos y nuevas formas de análisis al proyecto. Esto permite examinar el problema desde varios puntos de vista y encontrar relaciones que quizá no serían visibles si cada grupo trabajara por separado.

Un aspecto especialmente interesante de este tipo de colaboración es que las ideas de una disciplina pueden servir para resolver problemas de otra. Un método utilizado habitualmente en un campo puede tener una aplicación inesperada en otro. Del mismo modo, una pregunta planteada desde una especialidad determinada puede llevar a los investigadores a revisar sus propias formas de trabajo.

Por ello, la diversidad dentro de un equipo de investigación no se limita a reunir a personas con conocimientos distintos. Lo importante es que haya un intercambio entre ellas. Cuando este intercambio funciona, las aportaciones de cada disciplina pueden complementarse y dar lugar a soluciones que difícilmente surgirían si trabajaran de forma aislada.

Formación e intercambio académico

La interdisciplinariedad también anima a los investigadores a salir de su área de especialización y acercarse a otros campos. Al participar en proyectos de este tipo, conocen teorías, métodos y formas de trabajo diferentes de los que suelen emplear. Esta experiencia puede ampliar sus conocimientos y ayudarles a incorporar nuevas herramientas a sus investigaciones.

El contacto con otras disciplinas también puede servir para desarrollar nuevas capacidades. Un investigador que trabaja fuera de su especialidad debe aprender a comprender conceptos distintos, adaptar sus métodos y combinar conocimientos de campos diferentes. Con el tiempo, estas experiencias pueden ampliar su formación y hacer que afronten sus investigaciones desde otras perspectivas.

Las redes internacionales ofrecen otras posibilidades de aprendizaje. A través de ellas se organizan estancias de investigación, programas de movilidad para estudiantes y profesores, seminarios conjuntos y programas de doble titulación, entre otras actividades. Estas iniciativas permiten que investigadores y estudiantes conozcan otras universidades, establezcan relaciones profesionales y compartan sus métodos de trabajo.

Este intercambio también beneficia a las propias instituciones. La colaboración entre universidades y centros de investigación de distintos países hace posible que los conocimientos y los métodos desarrollados en un lugar lleguen a otros. Además, mantener este contacto les permite a los investigadores conocer los últimos avances en sus áreas de estudio y actualizar sus conocimientos.

En conjunto, la movilidad y el trabajo interinstitucional contribuyen a la formación continua de la comunidad académica. No solo se trata de adquirir nuevos conocimientos, sino también de conocer otras maneras de investigar, de enseñar y de plantear problemas científicos.

Contribución al avance de la ciencia abierta

La interdisciplinariedad fomenta el contacto entre investigadores de diferentes campos y facilita el intercambio de conocimientos. Cuando especialistas con formaciones distintas trabajan en un mismo proyecto, pueden conocer otras formas de plantear y estudiar los problemas. Este intercambio ayuda a reducir la separación que a veces existe entre unas disciplinas y otras.

Las redes internacionales también facilitan esta colaboración. A través de ellas, universidades y centros de investigación pueden compartir publicaciones, datos y recursos y participar en proyectos conjuntos. Estas redes pueden contribuir al desarrollo de la ciencia abierta y facilitar el acceso al conocimiento, sobre todo si participan instituciones con recursos y capacidades diversos.

En Iberoamérica, las alianzas entre países del sur pueden desempeñar un papel especialmente importante. La colaboración entre universidades y centros de investigación de la región permite estudiar problemas en su contexto de origen y plantear soluciones que consideren las características de cada territorio. Al mismo tiempo, los resultados de estas investigaciones pueden ser útiles para otros lugares que se enfrentan a problemas similares.

Por ello, formar parte de redes internacionales no solo supone una oportunidad para conseguir nuevos proyectos o establecer contactos. También permite compartir conocimientos y experiencias entre instituciones de distintos países y acercar la investigación a las necesidades de cada sociedad. La colaboración entre investigadores puede contribuir a una ciencia más abierta y participativa en la que tengan cabida diferentes perspectivas y realidades.

Retos de la investigación interdisciplinar

Aunque la investigación interdisciplinar ofrece muchas ventajas, también plantea algunos desafíos. Una de las más habituales surge cuando investigadores de distintas áreas utilizan conceptos y métodos de trabajo diferentes. Cada disciplina tiene su propia terminología, teorías y métodos, por lo que puede llevar tiempo encontrar una forma de comunicación que todos entiendan. Si no se logra ese punto de encuentro, el trabajo conjunto puede resultar más lento y complejo.

También pueden surgir problemas dentro de las propias instituciones. Muchas universidades y centros de investigación están organizados en departamentos y áreas de conocimiento muy específicas. Esta estructura puede dificultar la creación de proyectos que involucren a varios departamentos, así como la obtención de financiación o recursos para su realización. Además, un investigador debe conocer lo suficiente de otras disciplinas como para colaborar con sus especialistas sin perder la profundidad de su propia área de estudio.

Otro problema tiene que ver con la coordinación del trabajo. Cuando participan personas con formaciones diferentes, no siempre coinciden las prioridades, los métodos ni la manera de interpretar los resultados. Llegar a acuerdos puede llevar más tiempo que en un proyecto desarrollado dentro de una sola disciplina. Por esta razón, la colaboración interdisciplinar requiere una planificación clara y una comunicación constante entre los participantes.

Para facilitar este tipo de investigación, las universidades y los centros de investigación pueden ofrecer formación específica en comunicación y en trabajo interdisciplinario. También resulta útil crear espacios en los que los investigadores puedan reunirse, intercambiar ideas y conocer el trabajo de otros grupos. Estos encuentros ayudan a construir relaciones de colaboración y a comprender mejor las diferencias entre las distintas áreas.

El apoyo institucional también es importante. Las universidades pueden crear convocatorias de financiación para proyectos interdisciplinares, impulsar centros en los que trabajen investigadores de diferentes campos y tener en cuenta este tipo de colaboración en los procesos de evaluación y de promoción profesional. Así, la interdisciplinariedad no dependerá únicamente de la iniciativa de los investigadores, sino que contará con condiciones que facilitarán su desarrollo.

Conclusión

La interdisciplinariedad se ha convertido en una parte importante de la investigación actual. Muchos de los problemas que afectan a la sociedad, como el cambio climático, las pandemias, la desigualdad social o el desarrollo de la inteligencia artificial, tienen causas y consecuencias que inciden en distintos ámbitos. Por eso, resulta difícil estudiarlos adecuadamente desde una sola disciplina. La colaboración entre áreas permite reunir conocimientos y métodos diversos para comprender mejor estos problemas y buscar soluciones más adecuadas.

Además de aportar nuevos conocimientos, el trabajo interdisciplinario puede favorecer la innovación, mejorar la calidad de la investigación y ampliar las oportunidades de formación y colaboración para los investigadores. Sin embargo, este tipo de trabajo también presenta dificultades. Las diferencias en la terminología, los métodos y las formas de organizar la investigación pueden complicar la colaboración. Superarlas requiere tiempo, comunicación y un mayor apoyo por parte de las instituciones académicas.

Por esta razón, sería conveniente seguir impulsando proyectos en los que participen investigadores de diferentes áreas. También es importante crear espacios de encuentro, facilitar la financiación de estos proyectos y reconocer la colaboración interdisciplinar en la carrera académica.

En un contexto en el que muchos problemas afectan a varios ámbitos simultáneamente, trabajar de forma aislada puede resultar insuficiente. La colaboración entre disciplinas permite poner en común conocimientos que, por separado, ofrecen una visión parcial de la realidad. En este sentido, la interdisciplinariedad no solo puede mejorar la forma de investigar, sino también acercar la ciencia a los problemas que plantea la sociedad.

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Entrevista en Construnews — Monográfico infraestructuras en España

A continuación, os paso una entrevista que me hicieron recientemente en Construnews sobre las infraestructuras en España. Forma parte de una serie de entrevistas a personas relacionadas directamente con el sector de la construcción. Espero que os resulte interesante.

“Hay que reingenierizar el modelo de financiación, ejecutar estratégicamente los corredores ferroviarios y desbloquear el suelo para vivienda asequible”

¿Cómo valora el estado actual de las infraestructuras en España (transporte, energía, digitalización, logística)? ¿Cuáles son, a su juicio, los principales retos de país en los próximos 5‑10 años?

La valoración del estado actual de las infraestructuras españolas indica que el notable patrimonio de ingeniería civil presenta síntomas claros de desequilibrio, ya que el modelo se ha centrado excesivamente en la construcción de nuevas infraestructuras de muy alta capacidad, dejando en un segundo plano la conservación preventiva y correctiva de la red existente. En el ámbito viario, los firmes están deteriorados y los sistemas de contención y señalización están obsoletos. En el sector ferroviario, el éxito de la alta velocidad contrasta con la situación de la red convencional y de cercanías, que necesita atención debido a la falta de renovación de los sistemas de seguridad y de las catenarias, lo que provoca incidencias. Además, el hecho de que el ancho de vía sea diferente al de Europa sigue suponiendo un desafío para el transporte de mercancías. El reto más significativo es, por un lado, abordar la vivienda como un problema social y estructural prioritario a nivel nacional, dado el creciente difícil acceso de la población joven y de rentas medias. Por otro lado, la vulnerabilidad ante la emergencia climática, especialmente en lo referente a la gestión del agua, es crítica, por lo que existe una urgencia en materia de defensa contra inundaciones. Gran parte de los sistemas de drenaje se diseñaron basándose en series estadísticas que han quedado obsoletas, y no se está invirtiendo lo suficiente en modernizar las infraestructuras hidráulicas para soportar nuevos caudales punta.

¿Qué segmentos infraestructurales ofrecen mayor potencial de crecimiento para el sector de la construcción y la ingeniería? ¿Y cuáles están quedando fuera del foco?

La inversión se centra en una transición estructural que se está desplazando de la expansión territorial a la intensificación, la digitalización y la resiliencia. El principal motor de crecimiento es la transición energética, ya que la integración masiva de las energías renovables exige un ambicioso programa de refuerzo, digitalización y almacenamiento de la red eléctrica a gran escala. La necesidad de dotar al sistema de baterías industriales y de sistemas de bombeo reversible supone la aparición de un nuevo y gran nicho de mercado. El desarrollo urgente de vivienda asequible y social también se perfila como un segmento clave para el crecimiento del sector. La crisis hídrica convierte la reingeniería hidráulica en un sector estratégico, ya que la oportunidad radica en crear una nueva oferta hídrica mediante desaladoras y sistemas de tratamiento avanzado para la reutilización de aguas residuales, junto con la renovación de las redes de distribución para reducir las pérdidas por fugas. La ingeniería logística crecerá en la dotación de terminales intermodales y en la adaptación de las líneas de transporte al ancho de vía estándar europeo. No obstante, la priorización de grandes proyectos deja en un segundo plano segmentos cruciales para la cohesión. El mantenimiento de las carreteras de titularidad autonómica y provincial es un problema pendiente, al igual que la renovación de los sistemas de señalización del ferrocarril de cercanías. La falta de atención a las pequeñas obras de defensa hidráulica a nivel local (drenajes, encauzamientos) también es crítica.

El déficit de conservación lastra la red existente: señales obsoletas, firmes deteriorados y falta de mantenimiento.

¿Cómo evalúa la coordinación entre administraciones, sector privado y financiación (incluyendo fondos europeos)? ¿Qué mecanismos están funcionando y cuáles habría que reforzar?

La coordinación administrativa presenta una diferencia entre la solidez de la planificación de alto nivel y la lentitud de la fase de materialización. Aunque existe un consenso técnico adecuado y el sector privado ha demostrado su capacidad de ejecución, la principal fricción se debe a la fragmentación administrativa a nivel local y a la superposición de competencias en la financiación del mantenimiento de las redes. Esta situación provoca cuellos de botella en los trámites de expropiación y licencias. La llegada de los fondos europeos de recuperación ha supuesto una inyección de capital necesaria y ha dotado a la inversión de una clara orientación hacia la descarbonización. No obstante, ha puesto de manifiesto la necesidad de reforzar la capacidad administrativa para absorber y licitar el volumen de capital. El mayor riesgo económico es que esta financiación sustituya a la inversión ordinaria en conservación en lugar de complementarla. Para garantizar la sostenibilidad, es necesario establecer mecanismos que separen la gestión técnica del ciclo político. La propuesta más proactiva consiste en crear una Agencia Técnica de Proyectos Estratégicos que tenga autonomía para ejecutar obras de impacto nacional de forma ágil. En cuanto a la financiación, es fundamental sustituir el modelo presupuestario anual por contratos-programa plurianuales y de carácter finalista para la conservación.

Más allá de los discursos, ¿cómo se está incorporando la sostenibilidad en el diseño, ejecución y explotación de infraestructuras? ¿Podría compartir un caso inspirador o representativo?

La sostenibilidad ha dejado de ser un mero postulado ético para convertirse en un requisito técnico y normativo que rediseña el ciclo de vida de las infraestructuras. La ingeniería actual integra este concepto desde la fase de planificación, exigiendo el análisis del ciclo de vida de los activos para cuantificar y minimizar la huella de carbono de los materiales. Esto se traduce en una preferencia técnica por el uso de hormigones y asfaltos con un alto porcentaje de material reciclado y por la implementación de soluciones basadas en la naturaleza. Durante la ejecución, la sostenibilidad se centra en la economía circular mediante la obligación contractual de reutilizar y reciclar in situ los materiales de demolición. Durante la fase de explotación, la sostenibilidad se vincula a la eficiencia: la digitalización mediante sensores permite un mantenimiento predictivo que alarga la vida útil de los activos. Un ejemplo representativo de esta integración es la reingeniería hídrica en zonas con estrés hídrico. Se han desarrollado sistemas de regeneración de aguas residuales con tratamientos terciarios avanzados que permiten cerrar el ciclo del agua y producir un recurso predecible. Este proceso, que requiere mucha energía, se gestiona de forma sostenible al generarse energía a partir de biogás o energía solar.

La transición energética y la ingeniería del agua abren nuevos nichos clave para el sector.

Las infraestructuras ya no son solo estructuras físicas: mantenimiento predictivo, digital twins, infraestructura como servicio… ¿Cuál es su visión sobre esta transformación? ¿Qué proyectos le parecen referentes?

La ingeniería de infraestructuras ha superado la fase de la mera estructura física para transformarse en un sistema dinámico de información y servicio. El enfoque ha cambiado del coste de construcción a la eficiencia operativa a largo plazo. Esta revolución se basa en tres pilares: la monitorización masiva de activos para el mantenimiento predictivo, la creación del gemelo digital, que simula el comportamiento de la infraestructura ante escenarios de estrés, y la adopción del concepto de infraestructura como servicio, que fomenta la colaboración público-privada para construir sistemas duraderos. El gemelo digital es la herramienta clave, ya que permite realizar ensayos virtuales de resiliencia y ampliación sin afectar al activo físico. España está a la vanguardia en la aplicación práctica de esta tecnología. Un ejemplo destacado es la gestión de los túneles de la red de carreteras de alta capacidad, donde la iluminación y la ventilación se ajustan dinámicamente en tiempo real. Otro caso inspirador es el del sector ferroviario, donde el modelado virtual se utiliza para gestionar activos críticos, como la catenaria y los puentes, y simular el impacto físico para anticiparse a la probabilidad de fallo.

En un entorno de alta inversión pública y necesidad de eficiencia, ¿cómo se está calculando y midiendo el ROI en infraestructuras? ¿Podría compartir ejemplos reales o estimaciones? ¿Qué factores lo están condicionando más?

La medición de la rentabilidad de la inversión pública se centra en el retorno social de la inversión, desvinculándose del retorno financiero privado. El cálculo se realiza mediante el análisis coste-beneficio socioeconómico, cuyo principal indicador es el valor actual neto social (VAN social). El mantenimiento preventivo es el segmento con mayor y más estable rentabilidad social; los informes técnicos demuestran que por cada euro invertido en conservación oportuna se evitan entre cuatro y cinco euros en costes de reparación o reconstrucción futura. En contraste, la alta velocidad ferroviaria genera una Tasa Interna de Retorno Social significativa (a menudo superior al 8 %), pero su rentabilidad financiera es insuficiente. La precisión del cálculo se ve comprometida por la sobreestimación recurrente de las previsiones de demanda en las fases iniciales de muchos proyectos. Otros factores críticos son la dificultad para valorar monetariamente las externalidades blandas y los retrasos en la ejecución de la obra, ya que estos elevan el coste final y reducen la rentabilidad esperada.

A raíz de las últimas iniciativas de Bruselas (como el plan para conectar capitales europeas por alta velocidad), ¿qué papel debería jugar España en el nuevo mapa europeo? ¿Estamos preparados o en riesgo de quedar fuera?

El impulso de Bruselas para consolidar la Red Transeuropea de Transporte otorga a España un doble papel estratégico: eje principal de conexión de alta velocidad para viajeros y plataforma logística clave para canalizar el tráfico de mercancías. Sin embargo, a pesar de tener una de las redes de alta velocidad más extensas, España corre el riesgo de quedar menos integrada en el mapa logístico por una barrera técnica: el uso mayoritario del ancho de vía ibérico. Esta diferencia limita la competitividad del transporte de mercancías por ferrocarril. Si no se completa la adecuación al ancho de vía internacional de los corredores Mediterráneo y Atlántico antes de las fechas límite, existe el riesgo de que las mercancías elijan rutas alternativas. Para evitar una menor integración, es necesario reingenierizar los procesos de licitación pública para agilizar la ejecución de la inversión y centrarla en finalizar estos corredores clave y crear los nodos logísticos interiores.

Pensando en todos los modos —carretera, ferrocarril, puertos, aeropuertos, redes logísticas y digitales—, ¿qué ejes o áreas infraestructurales deberían ser prioritarios para mejorar la competitividad y cohesión territorial en España?

La inversión estratégica para mejorar la competitividad y la cohesión territorial debe resolver los cuellos de botella y priorizar la seguridad. El primer eje ineludible se centra en la intermodalidad y la logística de mercancías. Es de máxima prioridad estratégica completar la adaptación de los corredores mediterráneo y atlántico al ancho de vía internacional. El segundo gran eje es la vivienda, cuya provisión masiva y asequible es crucial para la cohesión social y para facilitar la movilidad laboral en zonas de alta demanda. El tercer eje fundamental es la seguridad y el abastecimiento hídrico. La respuesta a la sequía estructural pasa por invertir en infraestructuras que no dependan de las precipitaciones, como la regeneración de aguas residuales mediante un tratamiento avanzado y la ampliación de las plantas desaladoras. También es crucial invertir en obras de defensa y drenaje en cuencas fluviales para proteger a las poblaciones de las avenidas extremas. El cuarto eje se centra en la cohesión a través de la calidad del servicio. Es fundamental saldar el grave déficit de conservación acumulado en la red de carreteras de titularidad autonómica y provincial, que son vitales para la vertebración de la España rural. En cuanto a la prioridad digital, el objetivo es cerrar la brecha y garantizar la cobertura universal de banda ancha ultrarrápida en todos los municipios.

La sostenibilidad ya no es discurso: se mide, se diseña y se exige en todas las fases del ciclo de vida.

El aumento de costes de materiales, la tramitación lenta o la falta de personal cualificado afectan a las infraestructuras. ¿Qué medidas urgentes propondría para desbloquear estos frenos?

La alta inversión pública se ve obstaculizada por tres frenos principales: la volatilidad de los costes, la complejidad administrativa y la necesidad de reforzar el talento. La medida más urgente para hacer frente a la volatilidad de los precios es implementar un sistema de revisión contractual objetivo, automático y no discrecional. Esta medida debe complementarse con la posibilidad de que la Administración adquiera con antelación materiales estratégicos para proyectos clave. Para combatir la lentitud en la tramitación, es imperativo crear Unidades de Gestión de Proyectos Estratégicos que actúen como ventanilla única y coordinen los plazos de licencias y expropiaciones entre las distintas administraciones. Por último, para abordar la falta de personal cualificado, la Administración debe ofrecer condiciones salariales y de progresión profesional más competitivas. Es crucial que la normativa de contratación pública flexibilice la valoración y permita que la calidad técnica y la experiencia del equipo pesen más que el precio en los concursos de servicios de ingeniería.

Si pudiera proponer tres decisiones inmediatas que mejoren las infraestructuras españolas a corto y medio plazo, ¿cuáles serían y por qué?

La mejora de las infraestructuras españolas a corto y medio plazo requiere tomar cuatro decisiones de alto impacto ineludibles. La primera es la reingeniería del modelo de financiación del mantenimiento. Hay que establecer un sistema de contratos programa plurianuales para la conservación de la red de carreteras de alta capacidad y de ferrocarril. La segunda decisión ineludible se centra en la ejecución estratégica y la interoperabilidad. Es urgente crear una unidad ejecutora especializada y con autonomía técnica que se encargue de gestionar de manera integral y acelerada los corredores ferroviarios Mediterráneo y Atlántico. Esta medida resolvería el cuello de botella técnico del ancho de vía y garantizaría el cumplimiento de los plazos exigidos por la Unión Europea para 2030. La tercera decisión debe abordar la gestión eficiente del suelo y la construcción de viviendas asequibles, simplificando los trámites urbanísticos y movilizando suelo público de manera inmediata para aumentar el parque de viviendas sociales. Por último, la cuarta decisión debe resolver los frenos de la gestión: la volatilidad de los costes y la falta de talento. Es imprescindible revisar automáticamente los precios de los contratos de obra pública. De forma complementaria, es necesario modificar la normativa de contratación pública para que, en los servicios de ingeniería, la calidad técnica y la experiencia del equipo humano pesen más que el precio ofertado.

Digital twins, mantenimiento predictivo e infraestructuras como servicio: el futuro ya está en marcha.

Os dejo una conversación donde se habla de estos temas.

En este vídeo se resumen algunas de las ideas principales sobre las infraestructuras en España.

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