Del desmontaje a la recuperación: cómo dar una segunda vida a los materiales de construcción

Diseñar un edificio pensando en su desmontaje implica mucho más que prever cómo retirar sus elementos al final de su vida útil. Supone tomar decisiones desde el proyecto para facilitar la conservación del valor de los productos y componentes, prolongar su vida útil mediante un mantenimiento adecuado y garantizar que su retirada se realice de forma segura.

Estas cuestiones están estrechamente relacionadas: un componente difícil de mantener, reparar o desmontar tendrá menos probabilidades de seguir siendo útil y de volver a incorporarse a otros usos. El diseño para el desmontaje requiere, por ello, una visión que integre el ciclo de vida de los edificios y considere tanto las posibilidades técnicas de recuperación como las condiciones reales en las que se llevarán a cabo las operaciones.

1. Conservar el valor de los productos y componentes

Diseñar para el desmontaje facilita que los componentes del edificio conserven su utilidad tras su retirada. La recuperación puede seguir distintas vías: reutilización directa, reparación, reacondicionamiento, remanufactura o reciclaje. Estas opciones difieren en el grado de transformación requerido y en la cantidad de valor que conservan.

Si las particiones desmontables de una oficina están en buen estado y sus dimensiones son compatibles con otro espacio, pueden reutilizarse sin necesidad de convertirlas en materia prima. Si necesitan una reparación, esta les permitirá continuar prestando el servicio. Si ya no resulta viable recuperar el producto completo, puede estudiarse la separación de sus materiales para su reciclaje.

La estrategia adecuada depende del estado del componente, de sus prestaciones, de las condiciones de seguridad y de la demanda existente. La posibilidad técnica de reutilizar o reciclar no garantiza que la recuperación se lleve a cabo. También deben existir medios de recogida, separación, transporte y tratamiento, así como destinatarios capaces de utilizar los materiales recuperados.

Por esta razón, el diseño debe considerar los modelos empresariales que permitan mantener los productos en circulación, incluidos los programas de recuperación de fabricantes, cuando existan. Las decisiones deben responder a posibilidades reales de aprovechamiento y no a supuestos de recuperación que carezcan de medios técnicos o económicos.

2. Durabilidad, mantenimiento y recuperación

La durabilidad debe evaluarse en relación con la vida de cálculo del edificio y con las condiciones a las que estarán expuestos los materiales. La selección de productos duraderos puede reducir la frecuencia de reparaciones y sustituciones. Sin embargo, la durabilidad no debe analizarse de forma aislada.

Un componente de larga duración puede resultar difícil de reparar o recuperar si está permanentemente unido a otros elementos. Por el contrario, determinados componentes de vida útil más corta pueden presentar un comportamiento ambiental adecuado cuando se sustituyen con facilidad y sus materiales pueden recuperarse. La comparación debe considerar las cargas ambientales a lo largo del ciclo de vida, la frecuencia de intervención y las posibilidades reales de recuperación.

El entorno de servicio también condiciona el deterioro. La humedad, la exposición a agentes corrosivos, las condiciones de uso y otras solicitaciones pueden afectar a los materiales y a las conexiones. Los requisitos de mantenimiento deben permitir conservar las prestaciones estéticas y funcionales, y la planificación preventiva debe considerar las operaciones necesarias para mantener los componentes en condiciones adecuadas.

3. Seguridad del desmontaje

Las condiciones del edificio al final de su vida útil pueden diferir de las previstas durante el proyecto. El desgaste, los daños, la corrosión, las modificaciones posteriores y la presencia de sustancias peligrosas pueden alterar los procedimientos necesarios para retirar sus componentes.

Antes de desmontar un edificio o una parte de él, debe comprobarse su estado real. Los planos originales proporcionan información, pero pueden no reflejar todas las intervenciones realizadas a lo largo de décadas de uso. Por ejemplo, un cerramiento que figura como no estructural en los documentos puede haber sufrido modificaciones o haber incorporado instalaciones que deben identificarse antes de su retirada.

La planificación debe considerar la estabilidad de los elementos durante la operación, los medios de manipulación, los espacios de trabajo y los riesgos para los operarios. También debe contemplar la identificación y la gestión de materiales peligrosos, con medidas específicas de manipulación cuando sea necesario.

El tamaño y el peso de los componentes deben ser compatibles con los equipos disponibles para su retirada, transporte y eventual montaje en otra ubicación. Cuando una operación requiere apoyos temporales o medios de elevación, estas necesidades deben identificarse antes de iniciar los trabajos. La seguridad depende tanto del diseño original como de la evaluación de las condiciones existentes y de la planificación de las operaciones.

Diseñar para el desmontaje supone pensar en los edificios no como estructuras destinadas a permanecer sin cambios hasta su demolición, sino como sistemas cuyos componentes pueden conservar su utilidad, transformarse o incorporarse a nuevos usos. Para ello, no basta con elegir materiales recuperables: hay que facilitar su mantenimiento, prever conexiones desmontables, conocer las condiciones reales del edificio y planificar operaciones seguras. El reto consiste en trasladar estas decisiones al proyecto desde el inicio, teniendo en cuenta las posibilidades técnicas y económicas que habrá cuando llegue el momento de intervenir. Así, el desmontaje deja de ser una acción final y pasa a formar parte de una estrategia de diseño orientada a reducir los residuos y conservar los recursos.

Referencia:

Asociación Española de Normalización (UNE). (2023). UNE-ISO 20887:2023. Sostenibilidad en edificios y obras de ingeniería civil. Diseño para el desmontaje y la adaptabilidad. Principios, requisitos y directrices. UNE.

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