Cómo medir el impacto social de la divulgación científica

Medir el impacto social de la divulgación científica es uno de los desafíos más complejos en la evaluación de la comunicación científica. A diferencia del impacto académico, que se mide tradicionalmente mediante citas en publicaciones científicas, el impacto social requiere metodologías e indicadores que capturen cómo la ciencia llega a la sociedad y la afecta en su conjunto, algo mucho más difícil de cuantificar, ya que no se trata solo de contar lecturas, visualizaciones o menciones en redes, sino de entender si esa información realmente cambia percepciones, alimenta decisiones informadas o despierta vocaciones científicas en quienes la reciben.

En un momento en que la desinformación circula con la misma rapidez —o incluso más— que el conocimiento riguroso, es urgente desarrollar herramientas que nos permitan valorar con precisión el verdadero alcance de nuestro trabajo divulgativo, no solo para justificar recursos o esfuerzos ante instituciones y financiadores, sino también para mejorar continuamente la forma en que contamos la ciencia.

Existe una carencia de metodologías e indicadores fiables para evaluar los resultados de las actividades de divulgación científica. Esta dificultad surge porque el impacto social no se manifiesta de manera inmediata ni uniforme y porque los efectos de la divulgación pueden ser muy diversos, desde cambios en actitudes y percepciones hasta influencias en políticas públicas o en comportamientos individuales.

Métricas alternativas (Altmetrics)

Las métricas alternativas, también denominadas altmétricas, han surgido como una herramienta fundamental para medir la visibilidad y el impacto social de la producción científica en el entorno digital. Estas métricas miden cuantitativamente y en tiempo real la actividad, la visibilidad y el impacto social y científico de la producción académica en la web, examinando el número de veces en que un contenido se ve, se descarga, se recomienda, se guarda o se discute.

Plataformas como Altmetric y PlumX facilitan datos de métricas alternativas que incluyen menciones en informes públicos, repercusión en medios de noticias y redes sociales, y uso o capturas mediante herramientas como Mendeley. Estas herramientas permiten rastrear la influencia digital de las publicaciones científicas en múltiples canales en línea.

Varias herramientas facilitan la medición del impacto social de la divulgación científica:

  • Altmetric: Disponible a través de Dimensions, ofrece información sobre menciones en documentos de políticas públicas, Wikipedia, medios de comunicación y redes sociales
  • PlumX: A través de Scopus en la sección Impact, proporciona datos similares sobre influencia social
  • InfluScience2: Plataforma española que informa sobre la influencia social de los resultados de la investigación española desde 2016
  • Overton: Base de datos especializada en documentos de políticas públicas que citan investigación científica
  • The Lens: Base de datos multidisciplinar e internacional de literatura científica y patentes con acceso libre

Dimensiones del impacto social

Las métricas alternativas pueden agruparse en función del tipo de impacto generado:

  • Impacto mediático: Incluye las métricas que miden el impacto de una publicación en la opinión pública, en las redes sociales y en los medios de comunicación. Comprende menciones en redes sociales (me gusta en Facebook, mensajes en Twitter/X, entradas en blogs, noticias en medios de comunicación, en Reddit).
  • Impacto de uso: Se refiere a todas las métricas relacionadas con el uso de una publicación, principalmente la lectura y la descarga. Incluye descargas y visualizaciones, el número de clics en un enlace y las lecturas del resumen y/o del documento.
  • Impacto científico: Agrupa todas las métricas vinculadas al impacto en la comunidad científica, como las citas en publicaciones académicas y las menciones en redes científicas.

Plataforma InfluScience

En España, la plataforma InfluScience es un ejemplo destacado de herramienta para medir el impacto social de la ciencia. Desarrollada por investigadores de la Universidad de Granada, esta plataforma mide la visibilidad y la atención que reciben las publicaciones científicas españolas en distintos medios y en plataformas sociales.

Su funcionamiento se basa en las técnicas Altmetrics y permite analizar cuatro dimensiones de influencia:

  • Influencia social: medida a través de las menciones en Twitter/X
  • Influencia política: a través de las menciones en informes y documentos de políticas públicas
  • Influencia mediática: a través de la aparición en noticias de medios de comunicación
  • Influencia educativa: a través de las menciones en Wikipedia

InfluScience ha analizado más de 434.000 artículos para crear rankings de influencia digital de la ciencia española y proporcionar datos sobre artículos, personas, instituciones y revistas.

Indicadores de impacto social específicos

El impacto social se refiere a la influencia real que los resultados de la investigación tienen fuera del ámbito académico, ya sea en la toma de decisiones, en la práctica profesional, en la innovación o en la resolución de problemas sociales. Para su evaluación se consideran múltiples aspectos:

  • Citas y menciones en ámbitos no académicos: Una de las principales evidencias del impacto social radica en las citas de la investigación en documentos no académicos. Esto incluye:
    • Citas en documentos de políticas públicas (disponibles a través de Overton)
    • Citas en Wikipedia
    • Citas en patentes
    • Citas en guías clínicas
    • Menciones en sitios web y blogs profesionales
    • Noticias en medios de comunicación, tanto generalistas como especializados
  • Explotación y aplicación de patentes: Otro indicador clave del impacto social es la explotación o la aplicación de patentes derivadas de la investigación.
  • Difusión no académica: La difusión de resultados de investigación en canales no académicos, que incluye la participación en actividades de divulgación científica y la presencia en redes sociales generalistas.
  • Aportaciones a las políticas públicas: Las contribuciones de la investigación a la solución de problemas sociales y a la formulación de políticas públicas constituyen evidencia directa de su impacto social.

Métricas para redes sociales

Para evaluar específicamente el impacto de la divulgación en redes sociales, se pueden utilizar indicadores cuantitativos y cualitativos que midan diferentes niveles de compromiso:

  • Alcance y visualizaciones: Cuántas personas vieron el contenido
  • Interacciones significativas: Comentarios, compartidos, guardados
  • Crecimiento de comunidad: Nuevos seguidores interesados en ciencia
  • Conversión a lectura: Visitas y descargas de artículos completos

Cada métrica refleja diferentes niveles de compromiso, desde el simple contacto visual hasta la acción concreta de leer un artículo completo o aplicar el conocimiento adquirido.

Evidencias de impacto en diferentes contextos

Las investigaciones sobre evaluación de impacto han identificado varias categorías de evidencia:

  • Impacto cognitivo: Hay evidencia de que las exhibiciones interactivas y las actividades de divulgación mejoran el conocimiento y la comprensión pública de la ciencia.
  • Impacto educativo: La divulgación promueve el aprendizaje intergeneracional y facilita la transmisión de conocimientos científicos entre diferentes grupos de edad.
  • Impacto relacional: Las actividades de divulgación fomentan la confianza entre el público y los científicos, construyendo puentes entre la comunidad científica y la sociedad.
  • Impacto económico: Los centros científicos y las actividades de divulgación generan impactos económicos directos e indirectos en la economía local mediante la generación de ingresos y empleo.

Un indicador relevante del impacto social es la vinculación de la investigación con líneas estratégicas institucionales, regionales, nacionales o internacionales, en especial con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Tanto Scopus como otras plataformas ofrecen datos sobre la vinculación con los ODS a partir del análisis de resúmenes y del contenido de las publicaciones.

Limitaciones y consideraciones

Es importante reconocer que las métricas de impacto social tienen limitaciones. Estas métricas miden principalmente la atención y la visibilidad, pero no necesariamente la comprensión, el cambio de actitudes ni la aplicación del conocimiento. El hecho de que un mensaje científico haya recibido muchas menciones en redes sociales no garantiza que haya sido comprendido correctamente ni que haya generado un impacto significativo en el público.

Además, las métricas digitales pueden estar sesgadas hacia ciertos tipos de contenido (más visuales, más controvertidos o más emocionales) y hacia ciertas audiencias (más jóvenes o más conectadas digitalmente). Por ello, es recomendable combinar métricas cuantitativas con evaluaciones cualitativas, como encuestas de comprensión, entrevistas en profundidad o estudios de caso que capturen dimensiones del impacto que las métricas automatizadas no pueden medir.

Recomendaciones prácticas

Para medir de manera efectiva el impacto social de la divulgación científica, se recomienda:

  1. Utilizar múltiples indicadores: combinar métricas de diferentes tipos (alcance, interacción, conversión, citas no académicas) para obtener una visión más completa
  2. Establecer objetivos claros: definir desde el inicio qué tipo de impacto se busca lograr (concienciación, cambio de actitudes, influencia en políticas, etc.).
  3. Contextualizar las métricas: las cifras absolutas deben interpretarse en relación con el tamaño de la audiencia objetivo, el tipo de contenido y el canal de difusión
  4. Complementar con evaluación cualitativa: Incorporar encuestas, entrevistas o grupos focales para capturar dimensiones del impacto que las métricas cuantitativas no reflejan
  5. Realizar seguimiento temporal: el impacto social puede manifestarse con retraso, por lo que es importante realizar mediciones en diferentes momentos tras la divulgación
  6. Vincular con ODS: alinear la divulgación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible proporciona un marco reconocido internacionalmente para evaluar el impacto social

Conclusión

Medir el impacto social de la divulgación científica requiere un enfoque multifacético que combine métricas cuantitativas (altmétricas, menciones y descargas) con evaluaciones cualitativas (comprensión, cambio de actitudes y aplicación), ya que ninguno de estos dos enfoques por separado ofrece una imagen completa. Los datos cuantitativos permiten dimensionar el alcance y la difusión de un contenido, pero dicen poco sobre si este realmente transformó la manera de pensar o de actuar de quien lo consumió. Por su parte, las evaluaciones cualitativas aportan esa profundidad, pero resultan más costosas y difíciles de escalar. Aunque existen herramientas cada vez más sofisticadas, como InfluScience, Altmetric o PlumX, que facilitan el seguimiento y la sistematización de estos datos, ninguna métrica por sí sola puede captar la complejidad del impacto social, precisamente porque este se manifiesta de formas muy diversas —desde una conversación cotidiana influida por un dato científico hasta una decisión de política pública basada en pruebas—, que rara vez quedan reflejadas en un solo indicador. Por ello, para realizar una evaluación efectiva es necesario definir objetivos claros desde el inicio de cualquier iniciativa divulgativa, utilizar múltiples indicadores complementarios que se retroalimenten entre sí y, sobre todo, reconocer las limitaciones inherentes a cada método de medición, aceptando que medir el impacto social no es una ciencia exacta, sino un proceso en constante mejora que debe adaptarse a los objetivos, audiencias y contextos particulares de cada proyecto de comunicación científica.

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Estrategias para combatir bulos y desinformación científica

La desinformación científica se ha convertido en uno de los mayores desafíos para la sociedad actual. La rapidez con la que circula la información en internet y en las redes sociales facilita que afirmaciones falsas o engañosas alcancen a millones de personas antes de que puedan ser verificadas. Este fenómeno puede influir en decisiones relacionadas con la salud, el medio ambiente, la tecnología o las políticas públicas, erosionando la confianza en el conocimiento científico y dificultando la toma de decisiones fundamentadas en evidencias.

Frente a este escenario, la lucha contra la desinformación científica requiere un enfoque multifacético que involucre a ciudadanos, instituciones educativas, medios de comunicación, plataformas digitales y la propia comunidad científica. Ningún actor puede afrontar este reto de forma aislada: es necesaria la colaboración de todos para promover una cultura basada en el pensamiento crítico, la verificación de la información y la comunicación rigurosa de la ciencia. A continuación se presentan las estrategias más efectivas identificadas por expertos y organismos especializados para reducir el impacto de la desinformación y fortalecer la confianza en el conocimiento científico.

Alfabetización mediática y científica de la ciudadanía

La estrategia más poderosa a largo plazo es fortalecer la capacidad crítica de las personas para evaluar la información. La alfabetización mediática permite desarrollar competencias para involucrarse de manera crítica y efectiva con la información, verificar las fuentes y comprender las diferentes modalidades de difusión. Un estudio de la FECYT revela que invitar a las personas a detenerse y valorar la credibilidad de la información antes de compartirla reduce de forma significativa la difusión de contenidos falsos.

Es fundamental que la población comprenda el carácter provisional de la ciencia, en la que un nuevo descubrimiento puede desestimar un conocimiento previo sin que ello suscite desconfianza. Al contrario, entender este proceso debería reforzar la confianza en la ciencia como una actividad sometida a un juicio constante y a la revisión por pares. Las intervenciones educativas y de alfabetización mediática han demostrado efectos beneficiosos al mejorar las competencias de evaluación crítica y la resiliencia ante la desinformación.

Fomento del pensamiento crítico y escepticismo saludable

Es importante promover competencias que permitan desarrollar un escepticismo saludable, es decir, una actitud crítica que cuestione la información, pero que también sea capaz de aceptar las conclusiones cuando están respaldadas por evidencias sólidas. Este enfoque contrasta con el pensamiento conspirativo, que se caracteriza por una desconfianza absoluta ante cualquier información vinculada al relato oficial y por rechazar sistemáticamente las pruebas que contradicen sus creencias.

La confianza en las instituciones científicas, junto con un mejor conocimiento de cómo funciona la ciencia, ayuda a las personas a reconocer los riesgos de la desinformación y a diferenciar entre afirmaciones fundamentadas y contenidos engañosos. Comprender que el conocimiento científico se construye mediante la acumulación de evidencias, la revisión continua y la corrección de errores favorece una actitud más crítica e informada.

Además, los ciudadanos deben desarrollar la capacidad para evaluar la confiabilidad de las fuentes de información y valorar si quienes emiten determinadas afirmaciones cuentan con experiencia y conocimientos especializados en el ámbito correspondiente. Del mismo modo, es fundamental conocer las prácticas mediante las cuales la comunidad científica produce conocimiento confiable, como la revisión por pares, la replicación de los resultados y la búsqueda de consenso basada en la evidencia. Estas herramientas permiten distinguir con mayor facilidad la información veraz de los bulos y reducir la vulnerabilidad ante la desinformación.

Comunicación científica responsable y de calidad

Las instituciones científicas y los medios de comunicación deben promover estructuras estables, recursos especializados y una comunicación científica de calidad que involucre activamente al público y proporcione información rigurosa, eficaz y responsable. Para ello, es fundamental evitar la exageración o la simplificación excesiva de los hallazgos científicos, comunicar de forma transparente las incertidumbres inherentes al proceso de investigación y fomentar una mejor comprensión de cómo funciona la ciencia, de sus métodos y de los mecanismos mediante los cuales se genera y valida el conocimiento.

Impulsar una comunicación científica de calidad desde los medios de comunicación y las instituciones resulta esencial, no solo para combatir la desinformación y la difusión de contenidos pseudocientíficos, sino también para fortalecer la confianza de la ciudadanía en estas organizaciones. Un estudio muestra que el 83,8 % de los españoles confía en el personal investigador, muy por encima de la confianza depositada en periodistas (31 %) y en políticos (11,9 %). Esta elevada credibilidad otorga a los científicos una responsabilidad especialmente relevante a la hora de comunicar sus resultados y contribuir a un debate público informado y basado en evidencias.

Periodismo científico especializado

Debe promoverse un periodismo científico profesional y especializado que, sin perder su independencia ni su capacidad crítica, sea capaz de contextualizar adecuadamente los hallazgos científicos y explicar su verdadero alcance. Asimismo, resulta esencial transmitir que el carácter provisional de la ciencia no constituye una debilidad, sino una de sus principales fortalezas, ya que el conocimiento científico se revisa y perfecciona continuamente a la luz de nuevas evidencias.

También es fundamental evitar el denominado «falso equilibrio» en los medios de comunicación, que consiste en presentar un tema como si existiera un equilibrio entre dos posiciones enfrentadas cuando, en realidad, la evidencia científica respalda claramente una de ellas. Esta práctica puede generar confusión y distorsionar la percepción pública sobre el consenso científico.

Iniciativas como los Science Media Centres o el European Science-Media Hub proporcionan recursos y apoyo a los medios de comunicación para cubrir la actualidad científica con rigor, precisión y una adecuada contextualización. Estos centros facilitan a los periodistas el acceso a fuentes expertas verificadas, les ayudan a interpretar correctamente los resultados de las investigaciones y contribuyen a que puedan comunicar la relevancia real de los hallazgos científicos de forma comprensible y responsable.

Regulación de algoritmos y plataformas digitales

Es importante trabajar con los algoritmos de los motores de búsqueda y de las redes sociales para que reduzcan la visibilidad de la desinformación y favorezcan la difusión de contenidos fiables. Los sesgos presentes en estos algoritmos, como el sesgo de interacción, a menudo aumentan la difusión de bulos al priorizar aquellos contenidos que generan un mayor engagement, independientemente de su veracidad o calidad informativa.

La competencia por captar la atención de los usuarios y el uso de tácticas favorecidas por estos algoritmos pueden llevar a que científicos, divulgadores e instituciones contribuyan, incluso de forma involuntaria, al ruido informativo y a la propagación de contenidos engañosos. Por ello, las plataformas digitales deben asumir una mayor responsabilidad en la detección y moderación de contenidos falsos, así como en la promoción de fuentes verificadas y de información basada en evidencias, especialmente cuando se trata de temas relacionados con la salud y la ciencia. Además, una mayor transparencia en el funcionamiento de los algoritmos permitiría comprender mejor cómo se seleccionan y difunden los contenidos, lo que facilitaría el desarrollo de estrategias más eficaces contra la desinformación.

Evitar la politización de hechos científicos

La ideología puede desempeñar un papel importante tanto en la identificación como en la difusión de la desinformación científica, lo que subraya la necesidad de evitar la politización de los hallazgos científicos. Para ello, es fundamental diferenciar los hechos y las evidencias científicas de las medidas o decisiones políticas que se adoptan a partir de ellos. Estas últimas no dependen exclusivamente del conocimiento científico, sino que también están condicionadas por factores sociales, económicos, culturales y éticos, así como por las prioridades y los valores de cada sociedad.

Cuando la ciencia se instrumentaliza para defender intereses políticos o partidistas, se corre el riesgo de presentar determinados datos de manera sesgada o de cuestionar evidencias sólidas por motivos ajenos a su validez científica. Esto puede debilitar la confianza pública en la ciencia y favorecer la difusión de desinformación interesada. Por ello, los políticos y líderes institucionales deben respetar la independencia de la evidencia científica y comunicar sus conclusiones de forma rigurosa y transparente al formular políticas públicas. Al mismo tiempo, es importante reconocer que la evidencia científica debe orientar las decisiones, pero no determina por sí sola qué medidas políticas deben adoptarse.

Prevención de la desinformación por parte de expertos

Debe evitarse la desinformación difundida por científicos y profesionales sanitarios a través de diversos medios de comunicación, especialmente en redes sociales. Esta situación puede producirse cuando profesionales de la ciencia y la salud emiten opiniones sobre cuestiones que quedan fuera de su área de especialización y respecto de las cuales no disponen de los conocimientos o herramientas necesarios para valorar adecuadamente su veracidad. La recepción de estas afirmaciones puede verse condicionada por un sesgo de autoridad, ya que el público tiende a otorgar mayor credibilidad a una persona por su condición de experta, aunque su conocimiento no sea aplicable al tema concreto que aborda.

Por ello, los científicos y profesionales sanitarios deben ser especialmente cuidadosos al comunicarse fuera de su ámbito de especialización, distinguiendo con claridad entre el conocimiento basado en evidencia y las opiniones o valoraciones personales. Asimismo, deben declarar de manera transparente cualquier conflicto de interés relevante cuando intervengan en medios de comunicación o en espacios públicos. La autoridad científica constituye un recurso valioso para la sociedad y, precisamente por ello, debe ejercerse con responsabilidad, evitando contribuir a la difusión de afirmaciones no suficientemente respaldadas por la evidencia disponible

Estrategias narrativas y emocionales positivas

La lucha contra la desinformación no debe basarse únicamente en contraargumentos, sino también en la creación de contenidos novedosos, atractivos, entretenidos y beneficiosos para la audiencia. Las organizaciones del sector científico y tecnológico están llamadas a actuar para que la información veraz sea la que gane.

La competencia por captar la atención del público en el caos informativo digital implica abandonar las antiguas fórmulas descriptivas y explicativas de los mensajes y adoptar la narrativa. Contar historias que incorporen conocimiento científico en su desarrollo, mediante personajes en situaciones particulares que siguen secuencias de acciones y transmiten emociones, resulta más efectivo que la mera exposición de datos.

Educación desde edades tempranas

Los adolescentes están cada vez más expuestos a la desinformación científica y sanitaria a través de plataformas de redes sociales, donde el contenido amplificado algorítmicamente y cargado emocionalmente puede influir en el desarrollo psicosocial y en los comportamientos de salud. Las deficiencias en alfabetización digital, la influencia de pares, la amplificación algorítmica y el contenido cargado emocionalmente emergen como mecanismos recurrentes que incrementan la vulnerabilidad frente a la desinformación.

El fortalecimiento de la alfabetización digital en salud, el pensamiento crítico y las intervenciones educativas basadas en evidencia representan estrategias esenciales para reducir la vulnerabilidad ante la desinformación y promover entornos digitales más saludables para los jóvenes. Incorporar estos contenidos en el currículo escolar desde edades tempranas prepara a las futuras generaciones para navegar por el ecosistema informativo digital con criterio.

Colaboración institucional y redes de verificación

La colaboración entre instituciones científicas, universidades, medios de comunicación y organismos públicos es fundamental para crear un ecosistema informativo resiliente. Iniciativas como el proyecto Iberifier Plus de la FECYT trabajan para identificar y combatir la desinformación científica mediante investigación aplicada y el desarrollo de herramientas de detección .

Las redes de verificadores de hechos (fact-checkers) especializados en ciencia y salud desempeñan un papel crucial al desmentir bulos virales y proporcionar información contrastada. Su trabajo debe ser amplificado por medios e instituciones para maximizar su alcance e impacto.

Conclusión

Combatir la desinformación científica requiere esfuerzos coordinados en múltiples frentes: educación ciudadana, comunicación responsable, regulación de las plataformas, periodismo especializado y colaboración institucional. No existe una solución única, sino un conjunto de estrategias complementarias que deben implementarse de manera sostenida. La recompensa es una sociedad más informada, capaz de tomar decisiones fundamentadas en evidencia y resistente a manipulaciones interesadas que ponen en riesgo la salud pública, la democracia y el progreso científico.

En esta conversación puedes escuchar las ideas más interesantes sobre este tema.

Este vídeo resume los conceptos básicos de la desinformación científica.

Scientific_Disinformation_and_Adolescence

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La comunicación multicanal de la geotecnia y sus procedimientos constructivos

Hoy, 2 de octubre del año 1883, nació en Praga Karl von Terzaghi,  quien fue un ingeniero reconocido como el padre de la mecánica de suelos. Para celebrar esta efeméride, se ha organizado un Encuentro Profesional Geololotecnia 2022.

Mi agradecimiento a los organizadores de este evento, tanto a Germán Sánchez (@ingeodo) como a Manuel Romana (@MRGdeviaje).

En dicho encuentro tuve la oportunidad de presentar una comunicación titulada «La comunicación multicanal de la geotecnia y sus procedimientos constructivos«. Se trata de una reflexión muy personal respecto a la forma que tengo de comunicarme con mis estudiantes y dejar en abierto el conocimiento en las redes sociales. Os dejo el vídeo completo por si os puede resultar de interés.

25.000 gracias a todos los que me acompañáis en mi cuenta de Twitter @vyepesp

Después de más de una década divulgando en redes sociales aspectos relacionados con la ingeniería de la construcción, resulta gratificante ver que son muchos los seguidores de lo que cuento. Más bien, teniendo en cuenta que me suelo centrar en temas muy concretos, normalmente serios y de alto contenido técnico. Eso solo interesa a un grupo muy reducido de lectores. ¡Pero vale la pena!

Muchas gracias, por tanto, a esos 25.000 seguidores de mi cuenta @vyepesp de Twitter. Sois una buena razón para seguir compartiendo el conocimiento que, normalmente, solo sería visible para mis estudiantes en la Escuela de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de Valencia.

Por cierto, también me podéis seguir en otras redes sociales:

Twitter: https://twitter.com/vyepesp

Facebook: https://www.facebook.com/victor.yepes.14/

LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/%E2%96%BA-victor-yepes-5b79409/

YouTube: https://www.youtube.com/channel/UCbArjt-VnnaEtuNjV-_fXLw

Instagram: https://www.instagram.com/vyepesp/

ResearchGate: https://www.researchgate.net/profile/Victor-Yepes

Orcid: https://orcid.org/my-orcid?orcid=0000-0001-5488-6001

Scopus: https://www.scopus.com/authid/detail.uri?authorId=57200949536

Publons: https://publons.com/wos-op/researcher/864989/victor-yepes/

Reputación de la marca personal en redes e innovación en la construcción

Reputación digital. https://www.seoptimer.com/es/blog/reputacion-digital/

Llevo varios años proponiendo una práctica a mis estudiantes de la asignatura «Gestión de la innovación en el sector de la construcción» del Máster Universitario en Planificación y Gestión de la Construcción que se imparte en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de Valencia.

Consiste básicamente en buscar tres noticias recientes sobre sobre productos o procesos innovadores en el sector de la construcción y comunicarlo por redes sociales con la etiqueta #MAPGIC (Twitter, Facebook y LinkedIn). Este trabajo, en principio sencillo, sin embargo presenta un trasfondo más profundo del que parece.

En efecto, lo primero que se detecta es que, incluso en pleno siglo XXI, aún tenemos estudiantes reacios a las redes sociales. No han interiorizado la importancia que tiene la comunicación profesional en estos medios. Lo segundo, es que muchos de los que usan estas redes sociales lo hacen desde muy jóvenes de forma despreocupada, sin tener en cuenta la repercusión que puede tener en su futuro profesional los recuerdos o la imagen ofrecida a lo largo de los años.

Sirve, por tanto la práctica para adentrarse y discutir la importancia que tiene el denominado en inglés «personal branding» y la reputación en línea de la identidad digital. De hecho, muchos de nuestros estudiantes han tenido que crear un nuevo perfil que, desde el principio, va a utilizarse en el ámbito exclusivamente profesional. No en balde, las empresas suelen rastrear por internet el perfil de sus candidatos, vetando perfiles que no se adapten a la idiosincrasia de la organización. De ahí la gran importancia de este tema.

Además, este trabajo presenta una bonificación adicional a aquellos tuits que hayan sido capaz de encontrar una noticia lo suficientemente atrayente como para lograr un número elevado de retuits. Esta estrategia obliga a los estudiantes a preguntarse por las mejores estrategias de comunicación en línea.

Por último, y no menos importante, se trata de un trabajo de búsqueda por parte del estudiante de aquellas innovaciones recientes en el ámbito de la construcción. Esta labor de vigilancia tecnológica tiene una capital importancia en las empresas que gestionan su innovación como un proceso empresarial.

Os dejo a continuación un hilo de Twitter, donde mi buen amigo Curro Lucas nos habla sobre la importancia de la marca digital en ingeniería civil. Espero que os guste.

 

Agradecimiento a mis 20.000 seguidores de Twitter en el día de nuestro patrono Santo Domingo de la Calzada

Hoy 12 de mayo se celebra el día del patrono de los ingenieros de caminos, canales y puertos, los ingenieros civiles y de los ingenieros de obras públicas, Santo Domingo de la Calzada. Coincide con el día en que mi cuenta de Twitter (@vyepesp) ha alcanzado los 20.000 seguidores. Este hito me obliga a agradecer profundamente a todos ellos su amor e interés por los temas que comento, que siempre están ligados a la ingeniería civil, la edificación y la construcción.

Por tanto, ¡muchísimas gracias a todos vosotros! Mantener este blog y las cuentas en redes sociales supone bastante esfuerzo que es recompensado sabiendo que estáis todos ahí para darme ánimos.

¡Un abrazo muy grande!

Os dejo algunos tuits de muestra. Saludos.

https://twitter.com/vyepesp/status/1390564517038415878

 

Los tuits más destacados de @vyepesp de este año 2020

A estas alturas de año, y sobre todo de este 2020, lo único que nos apetece a todos es que pase lo antes posible y se diluyan todas las sombras que la pandemia nos ha traído. No, no ha sido un buen año, pero nos ha obligado a todos a adaptarnos, reaccionar y cambiar en muchos ámbitos: relaciones sociales, educación, viajes, etc. Lo dicho, que el 2021 nos traiga, sobre todo, salud.

Son fechas propicias para hacer resúmenes del año y recopilar aquello más destacado. En este caso, va a ser lo relacionado con mi perfil de Twitter @vyepes. Se trata de un perfil con cerca de 19000 seguidores donde hablo fundamentalmente de aspectos relacionados con la ingeniería. Os animo a visitarlo.

 

 

Editor por una semana de @cienciaUPV, en Instagram

Uno está acostumbrado a batallar como editor o revisor en revistas internacionales. Es una labor habitual para un profesor que se dedica a la investigación. Sin embargo, he recibido un encargo especial: ser editor invitado de @cienciaUPV, el perfil oficial en Instagram de la Universitat Politècnica de València dedicado exclusivamente a mostrar la actividad científica desarrollada por la institución.

La idea es muy sencilla y rompedora: cada semana, una persona distinta -siempre ligada a la actividad científica en la UPV- tomará las riendas del perfil y podrá publicar aquellas imágenes y textos que desee. Siempre, con libertad editorial para el autor y propietario de la cuenta durante esos días, tratando de conferir ese enfoque personal y único al perfil. A mí me ha tocado la semana del 18 al 24 de junio de 2018.

De este modo, el personal docente e investigador (PDI) de la UPV mostrará cómo es su día a día, sus temas y líneas de investigación, los resultados obtenidos… siempre con una perspectiva que permita a los ciudadanos acercarse y aproximarse para conocer la importancia y necesidad para la sociedad de la investigación en la universidad pública. Por supuesto, y como no puede ser de otra forma en un medio social, también tendrán cabida las reflexiones, las experiencias y cualquier publicación de corte más personal.

Esta idea supone un auténtico reto. Yo ya tengo una cuenta en Instagram @vyepesp, donde suelo subir imágenes relacionadas con la ingeniería, la arquitectura, paisajes, etc. Pero ahora el tema es diferente, se trata de difundir la investigación y las tareas habituales.

¿Por qué Instagram? El crecimiento exponencial de la plataforma Instagram en todo el mundo, con más de 800 millones de usuarios activos cada mes en la actualidad, invita a diversificar la presencia de nuestra institución en este medio social para intentar conectar con grupos de interés más específicos o poder incrementar el número de contenidos compartidos.

@cienciaUPV es una actividad financiada por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad. Se enmarca dentro del programa de actividades del proyecto ConCiénciate: UCC+i Universitat Politècica de València que llevará a cabo el Área de Comunicación de la UPV, a través de su Unidad de Cultura Científica e Innovación (UCC+i), hasta marzo de 2019.

El proyecto incluye un gran número de actividades de comunicación y divulgación científica, como el taller Cocinando con ciencia el futuro, que tendrá lugar este viernes 25 de mayo; el programa El Laboratorio del running, que se emite todas las semanas en UPVRadio; la serie Mujeres científicas, que arrancará el próximo mes de junio; o los talleres conCiencia Química, que se llevarán a cabo durante el próximo curso académico.

Por tanto, os espero. Invitamos a toda la comunidad universitaria a seguir al perfil, interaccionar con la cuenta y, sobre todo, enviar contenidos interesantes para que puedan ser difundidos y compartidos con el mayor número de personas posibles.

Para saber más:

http://www.upv.es/noticias-upv/noticia-10073–cienciaupv-en-es.html

 

No plagies, vincula. El uso ético de la información

88x31No es ni la primera ni será la última vez que me replanteo mantener abierta una página web como esta en la que, de forma desinteresada y para ayudar a mis alumnos, voy escribiendo día a día. Sin embargo, a veces me siento desanimado. El otro día vi parte de mis contenidos donde no debían, incluso fuera de internet, y por supuesto, sin citarse. También ha pasado muchas veces cómo encuentro contenidos en páginas web de dudoso origen, sin una cita o enlace al lugar original. Una opción que estoy barajando seriamente es dar acceso restringido sólo a mis alumnos, con su contraseña correspondiente.

En internet disponemos de mucha información, pero no toda se puede usar libremente, pues los contenidos en la red también tienen derechos de autor. Tal y como vemos en el vídeo de la UNED que os dejo a continuación, estamos plagiando si copiamos literalmente un trabajo o utilizamos información ajena sin citar su fuente. Incluso plagiamos si repetimos una idea cambiando la forma de expresión y se hace pasar por propia.

Es fácil evitar el plagio. Podemos citar la fuente donde extraemos la información, entrecomillar las palabras textuales de una obra ajena y citar la bibliografía empleada. Hoy día es fácil detectar plagios con el uso de programas antiplagio, que por supuesto, se dispone de ellos en las universidades y que nuestros alumnos conocen.

Os dejo a continuación el vídeo explicativo sobre el tema elaborado por la UNED dentro de sus Cursos MOOC/COMA. Espero que os sea de interés.

NO PLAGIES, VINCULA

I Encuentro #BloguerosdelAsfalto

La Asociación Española de Fabricantes de Mezclas Asfálticas (ASEFMA), en su objetivo de cohesionar la comunidad online hispanohablante del sector viario y promocionar las tecnologías de la información y la comunicación en el sector del asfalto, promueve el I encuentro de “blogueros del asfalto”. Dicho evento tendrá lugar durante la XI Jornada Nacional de ASEFMA, que reúne a profesionales, técnicos, profesores, y administraciones de carreteras. Este encuentro está dirigido principalmente a blogueros, periodistas digitales, usuarios habituales de redes, técnicos y académicos 2.0 vinculados al sector de la carretera.
Os dejo a continuación el programa previsto. Nos vemos allí.