¿Acero, hormigón o madera? revelaciones inesperadas sobre la circularidad real en la construcción

¿Realmente sabemos qué material estructural es el más sostenible al evaluar su ciclo de vida completo? En el debate contemporáneo sobre la construcción, suelen asumirse premisas simplistas que otorgan automáticamente la etiqueta «verde» a ciertos materiales mientras se demonizan otros. Sin embargo, la urgencia de transformar el modelo productivo de la edificación exige un análisis cuantitativo, riguroso y libre de dogmas.

En la actualidad, la economía global opera bajo un esquema marcadamente lineal en el que más del 90% de los recursos extraídos no se recirculan a lo largo de las cadenas de producción. Esta presión extractiva alcanzará niveles críticos a medida que la población mundial se aproxime a los 10.000 millones de habitantes para 2060.

El sector de la arquitectura, la ingeniería y la construcción (AEC) es uno de los principales catalizadores de esta huella material: los residuos de construcción y demolición (RCD) representan casi el 40 % de los residuos generados en la Unión Europea. Aunque los marcos regulatorios establecen metas formales de recuperación superiores al 70 %, la realidad operativa es que la mayor parte del material recuperado sufre un proceso de «subreciclaje» o downcycling (como el triturado de hormigón para subbases de carreteras), perdiendo de forma irreversible su valor estructural y funcional original.

Para superar este modelo es imprescindible pasar de la gestión reactiva de residuos al análisis predictivo en fases tempranas del diseño (ex ante). Es en esta etapa conceptual cuando la metodología BIM (Building Information Modeling) y la modelación paramétrica se convierten en herramientas decisivas para evaluar y optimizar el potencial circular de un edificio antes de poner la primera piedra.

Revelación 1: El acero sorprende con la mayor estabilidad circular (pero con una trampa oculta)

Al evaluar el rendimiento de los materiales bajo un marco de decisión multicriterio, la variante con estructura de acero presentó la circularidad más elevada y constante. En la investigación analizada, la estructura metálica alcanzó el promedio más alto y estable dentro del Índice de Circularidad Ponderado por Agotamiento de Recursos Abióticos, con un valor medio de CI = 53,56 %.

Esta elevada estabilidad se explica por las características tectónicas de los sistemas de acero: la alta modularidad de sus perfiles y la estandarización de sus uniones desmontables (atornilladas). Estas propiedades garantizan un desmantelamiento sistemático y limpio al final de la vida útil, preservando la integridad de los componentes para ciclos posteriores de reutilización directa.

Sin embargo, el análisis cuantitativo revela una trampa ambiental oculta: la estructura de acero demostró una sensibilidad extrema ante las variaciones del coeficiente de potencial de agotamiento abiótico (ADP = 6,89 × 10−7). Un análisis de sensibilidad con variaciones de ±20 % en dicho coeficiente produjo una oscilación del índice final del acero de ΔCI = ±20 %. Esto demuestra que el destacado rendimiento del acero no depende únicamente de la masa efectivamente recuperada, sino también de la elevada escasez asignada a los recursos minerales no fósiles consumidos en su producción primaria.

«Las tasas de reciclaje basadas exclusivamente en la masa son una medida insuficiente de circularidad, ya que miden la preservación de la materia en lugar de la función o del valor.»

Esta lección teórica fundamental recuerda a los proyectistas que especificar acero sin verificar el origen de su producción primaria ni la reversibilidad de sus uniones anula la estabilidad circular que el material promete teóricamente.

Revelación 2: El hormigón muestra una volatilidad extrema (del peor al mejor escenario)

El hormigón armado presentó el comportamiento más volátil e impredecible de todo el estudio. Lejos de ofrecer un rendimiento estático, la variante de hormigón registró tanto el valor más bajo (CI = 41,62 %) como el más alto (CI = 64,82 %) de todo el análisis, lo que refleja la desviación estándar más elevada del estudio (σ = 8,09).

El mecanismo técnico detrás de esta fluctuación masiva radica en la naturaleza monolítica de los vertidos de hormigón en obra. En los diseños convencionales, la unión íntima entre la matriz cementosa y la armadura de acero crea una barrera infranqueable a la separación limpia de componentes al final de la vida útil, condenando el material al downcycling en forma de árido triturado de baja graduación.

Por el contrario, el estudio demostró que cuando el hormigón se concibe mediante sistemas prefabricados desmontables, que incorporan altos porcentajes de material secundario (SMU) y planifican vías de reciclaje de alto valor, el índice de circularidad experimenta un salto cualitativo sin precedentes. El hormigón es, por lo tanto, el material en el que las decisiones de diseño para el desmantelamiento temprano (Design for Disassembly) generan la brecha más amplia entre el peor y el mejor escenario circular. Un proyecto en hormigón mal detallado condena a la estructura al vertedero; un diseño modular y prefabricado lo convierte en un banco de recursos altamente eficiente.

Revelación 3: La paradoja de la madera — excelente en masa, moderada en agotamiento abiótico

La madera suele catalogarse, de forma acrítica, como la solución estructural ecológica por excelencia. No obstante, la aplicación de indicadores multicriterio pone de manifiesto una paradoja metodológica al confrontar la simple masa de material con la escasez ponderada de recursos.

Al evaluar el Índice de Circularidad Simplificado —basado exclusivamente en el volumen de masa recuperada y secundaria (CIs)—, la madera supera ampliamente al hormigón, alcanzando un promedio de CIs = 55,17 % frente al 49,24 % del hormigón armado. Sin embargo, al aplicar el Índice de Circularidad Completo ponderado por el agotamiento abiótico (CI = 52,08 %), la ventaja competitiva de la madera disminuye sustancialmente.

Esta diferencia pone de manifiesto una limitación conceptual crítica de los marcos de evaluación actuales. El coeficiente ADP asignado a la madera (2,52 × 10−7) cuantifica únicamente los insumos minerales y fósiles consumidos en los procesos industriales de transformación (fases A1–A3 de la EPD), pero no captura la renovabilidad de la biomasa ni la capacidad intrínseca de almacenamiento de carbono biogénico que, de forma neta, beneficia al potencial de calentamiento global (GWP). Asimismo, en los escenarios evaluados, la madera se vio penalizada por la incertidumbre sobre la degradación orgánica y por las restricciones normativas a la reutilización estructural directa de elementos recuperados. Especificar madera no garantiza la sostenibilidad por sí solo: si las uniones estructurales se realizan con adhesivos irreversibles o herrajes no recuperables, se invalida el potencial circular de la biomasa.

Revelación 4: CI vs. CIs — por qué no todas las métricas de circularidad miden lo mismo

Una de las aportaciones metodológicas más potentes del estudio es la distinción matemática y práctica entre medir los flujos puros de masa y ponderar la escasez relativa de los recursos consumidos.

  • CIs (Índice de circularidad simplificado): Mide estrictamente la proporción entre la masa de material secundario de entrada y la masa recuperable al final de la vida útil.
  • CI (Índice de circularidad completo): pondera los flujos de masa al introducir el coeficiente ADP y evalúa su impacto en la litosfera.

Esta dualidad genera un efecto de enmascaramiento matemático crucial. El hormigón presenta un coeficiente ADP sumamente bajo (1,30 × 10−7). En la ecuación del CI completo, este valor amortigua numéricamente su reducido Potencial de Reutilización de Materiales (MRP = 47,3% − 65,4%), lo que hace que el hormigón parezca engañosamente cercano al acero en el indicador agregado (CI), a pesar de que su capacidad de recuperación real basada en masa (CIs) es significativamente inferior.

Para evitar estos sesgos, se requiere un marco de evaluación multicriterio como el sistema CIRCON, que desglosa la circularidad en cuatro métricas complementarias:

  • SMU (Uso de material secundario / Secondary Material Use): Proporción de material reciclado, reutilizado o regenerado incorporado durante la fase de construcción.
  • MRP (Potencial de reutilización del material / Material Reusability Potential): Capacidad técnica futura para recuperar, reutilizar o reciclar los componentes al concluir su ciclo de vida.
  • SR (Reversibilidad espacial / Spatial Reversibility): Grado de flexibilidad del diseño arquitectónico para reconfigurar la distribución interior y adaptar el edificio a nuevos usos sin demoliciones.
  • SSP (Potencial de espacio compartido / Sharing Space Potential): Nivel de intensificación funcional y de uso compartido de las superficies construidas.

Revelación 5: La automatización digital mediante BIM y Dynamo como motor del diseño circular

Calcular manualmente estas métricas multicriterio en un proyecto complejo resulta inasumible en la práctica profesional. La investigación demuestra que la integración de algoritmos en entornos BIM permite automatizar la evaluación circular en tiempo real desde las etapas iniciales del proyecto.

El flujo de trabajo metodológico desarrollado en el estudio se articuló en 5 pasos secuenciales:

  1. Modelado paramétrico 3D: Creación de las tres variantes estructurales (hormigón, acero y madera) bajo una geometría, un módulo estructural (8,2 × 8,2 m) y un programa funcional idénticos en Autodesk Revit.
  2. Extracción automatizada mediante Dynamo: Ejecución de scripts personalizados en Dynamo para filtrar elementos por categoría estructural y aislar los volúmenes exactos de cada material.
  3. Conversión de magnitudes: Conversión de volúmenes a masa (kg) aplicando las densidades específicas de cada componente material.
  4. Cálculo de coeficientes SMU y MRP con factores de ponderación (WF): Evaluación de la jerarquía de recuperación aplicando ponderaciones estrictas por vía de fin de vida:
    • Reutilización directa = 1,0
    • Suprarreciclaje (Upcycling) = 0,7
    • Reciclaje (Recycling) = 0,6
    • Infrarreciclaje (Downcycling) = 0,3
  5. Análisis estadístico de escenarios: Exportación directa de datos a Microsoft Excel para la agregación de indicadores y la evaluación estadística de 12 escenarios deterministas por material.

Conclusión: diseñar para desmontar es la única vía sostenible

La lección definitiva de este análisis es categórica: no existe un «material circular universal». La circularidad no es una propiedad intrínseca o estática de un material, sino el resultado combinado de la selección del material, la técnica de unión elegida, la flexibilidad espacial del diseño y la madurez de la infraestructura regional de reciclaje.

El acero proporciona la mayor estabilidad gracias a su modularidad y uniones secas, aunque su puntuación depende fuertemente de la ponderación de escasez asignada a sus materias primas; la madera lidera las métricas de masa, pero requiere marcos de evaluación que incorporen el almacenamiento de carbono biogénico; el hormigón exige una planificación minuciosa de desensamblaje para evitar que sus grandes masas terminen degradadas en subbases viales.

Para avanzar hacia una edificación descarbonizada y eficiente en recursos, la industria AEC debe abandonar las suposiciones simplistas, adoptar la documentación digital mediante pasaportes de materiales e integrar el diseño para el desensamblaje (Design for Disassembly) en cada detalle constructivo.

Frente a la evidencia científica, la pregunta para arquitectos e ingenieros es obligatoria: en su próximo proyecto estructural, ¿está diseñando un volumen monolítico destinado al infrarreciclaje o un banco de recursos perfectamente documentado y desmontable para las generaciones futuras?

En esta conversación puedes escuchar las ideas más interesantes sobre este tema.

Este vídeo resume bien los conceptos más importantes del artículo.

La_Ilusión_de_la_Circularidad

Referencia:

Starzyk, A. et al. (2026). Circularity index analysis of buildings with different structural materials: A modelling approach for sustainable construction assessment. Construction and Building Materials, 546, 148501. https://doi.org/10.1016/j.conbuildmat.2026.148501

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