Diseñar para desmontar: claves de una construcción reversible y sostenible

¿Y si los edificios se diseñaran no solo para construirse, sino también para desmontarse? Pensar en el final de la vida útil de un edificio desde la fase de diseño permite recuperar componentes, reducir los residuos y aprovechar mejor los materiales.

Para conseguirlo, es necesario facilitar el acceso a cada elemento, permitir su separación sin dañar las piezas adyacentes y elegir soluciones constructivas que favorezcan su reutilización. La accesibilidad, la independencia de los sistemas, las conexiones reversibles y la simplicidad del diseño son algunas de las claves para construir edificios más adaptables y sostenibles.

El desmontaje busca retirar componentes y materiales sin destruirlos innecesariamente. Para lograrlo, el edificio debe diseñarse de modo que sus elementos puedan localizarse, alcanzarse, separarse y manipularse mediante medios adecuados. La facilidad de acceso, la independencia, las conexiones reversibles, la reducción de tratamientos innecesarios, la simplicidad, la normalización y la seguridad constituyen los principios principales.

Facilidad de acceso a componentes y servicios

La facilidad de acceso significa que un componente, material o conexión puede alcanzarse para realizar operaciones de inspección, mantenimiento, reparación, sustitución o desmontaje, con daños mínimos en los elementos adyacentes.

Este principio resulta especialmente relevante para los componentes cuya vida útil prevista es inferior a la del edificio. Las instalaciones eléctricas, los equipos de climatización y determinados elementos de fontanería pueden requerir intervenciones repetidas. Si se colocan detrás de cerramientos permanentes o quedan ocultos bajo acabados difíciles de retirar, cada operación puede generar residuos y aumentar el tiempo de trabajo.

En un edificio, los falsos techos registrables, los patinillos accesibles y los suelos técnicos pueden facilitar el mantenimiento de las instalaciones. La accesibilidad debe diseñarse desde el proyecto, porque no basta con que un componente sea visible: también debe haber espacio para utilizar herramientas, desconectar las conexiones, retirar la pieza y transportarla.

Los componentes pesados o voluminosos pueden requerir puntos de elevación, soportes temporales o medios de manipulación específicos. Sus dimensiones deben ser compatibles con las rutas de retirada y las posibilidades de transporte. Una solución accesible en el lugar de instalación puede resultar difícil de desmontar si no hay suficiente espacio para extraerla del edificio.

La accesibilidad puede evaluarse mediante una escala de clasificación. Un ejemplo de escala de 0 a 5 distingue entre una accesibilidad inexistente sin daños importantes, accesos limitados que provocan daños en los materiales cercanos y una accesibilidad completa que permite trabajar sin causar daños y con intervenciones mínimas. Para comparar alternativas, cada nivel debe definirse con criterios claros y aplicarse de forma coherente.

Independencia y separación de los sistemas

La independencia permite retirar, actualizar o modificar un componente, módulo o sistema sin afectar innecesariamente a los demás. Está relacionada con la separación de las partes del edificio que tienen funciones y vidas útiles distintas.

En un edificio de oficinas, por ejemplo, las instalaciones deberían poder renovarse sin intervenir en los elementos estructurales. Las particiones interiores deberían poder modificarse sin requerir la sustitución de la fachada, y los acabados deberían retirarse sin dañar los componentes subyacentes cuando estos deban conservarse.

La separación entre la estructura, la envolvente, las instalaciones y la distribución interior favorece esta independencia. Si las distintas capas se conectan de modo que puedan desmontarse por separado, las operaciones de mantenimiento y renovación pueden limitarse a los elementos afectados.

La independencia también se relaciona con la modularidad, la jerarquía de los sistemas y la posibilidad de realizar operaciones en paralelo. Un sistema modular permite retirar o sustituir unidades concretas; una organización jerárquica facilita identificar qué elementos dependen de otros. La evaluación puede realizarse mediante escalas que consideren estas características y el grado de interferencia entre los componentes.

Conexiones reversibles

Las conexiones reversibles permiten separar componentes sin destruir ni las piezas que los unen ni los elementos conectados. Siempre que se cumplan las exigencias técnicas, pueden preferirse frente a soluciones permanentes que dificulten el desmontaje.

En las particiones interiores de un edificio, los tornillos y otros sistemas de fijación desmontables pueden facilitar la retirada y la posterior recolocación de los paneles. En otros componentes, como ciertos elementos de fachada, pueden emplearse conexiones mecánicas reversibles si cumplen con los requisitos de resistencia, estanqueidad, durabilidad y seguridad.

La selección de una conexión no puede basarse exclusivamente en la facilidad de retirada. Debe cumplir con las prestaciones exigidas durante el servicio y mantener un comportamiento adecuado ante las acciones previstas. Cuando una unión permanente sea necesaria para garantizar la seguridad o la funcionalidad, el diseño deberá prever cómo gestionar sus consecuencias al final de su vida útil.

También conviene limitar la variedad innecesaria de fijaciones y herramientas. Un edificio que utiliza numerosas conexiones diferentes puede requerir más tiempo para el desmontaje y aumentar el riesgo de errores. La normalización de las uniones facilita la identificación de los procedimientos y permite aprovechar la experiencia adquirida con sistemas similares.

Evitar tratamientos y acabados innecesarios

Los revestimientos, pinturas, sellantes y otros tratamientos pueden dificultar la separación de materiales o impedir que un componente se reutilice en condiciones adecuadas. El diseño debe evitar los tratamientos que no aporten una función necesaria y valorar sus efectos sobre la recuperación futura.

Por ejemplo, un acabado que une permanentemente dos materiales puede impedir su separación y obligar a desechar ambos cuando solo uno necesita ser sustituido. Una solución que permite retirar el acabado sin dañar el soporte puede conservar la utilidad de este último.

Esta consideración no justifica eliminar las protecciones necesarias. Los tratamientos contra el fuego, la corrosión, la humedad u otros agentes deben mantenerse cuando sean necesarios para la seguridad y la durabilidad. El criterio consiste en evitar capas y productos que dificulten la recuperación sin aportar una prestación justificada.

Simplicidad y normalización

La simplicidad favorece la comprensión de los ensamblajes, reduce la complejidad de las operaciones y puede facilitar la recuperación de los componentes. Los sistemas con un número razonable de piezas y materiales, pocas conexiones distintas y una personalización limitada suelen ser más fáciles de desmontar que aquellos cuya configuración depende de numerosas soluciones específicas.

La normalización permite emplear componentes, dimensiones y procedimientos comunes. En un edificio, el uso de dimensiones compatibles en particiones, pavimentos registrables y determinados sistemas de fachada puede facilitar las sustituciones y reducir los recortes de material. También puede simplificar el almacenamiento y el transporte de los componentes recuperados.

La modularidad complementa esta estrategia. Si los elementos se organizan en módulos que pueden añadirse, retirarse o reemplazarse de forma independiente, las modificaciones pueden realizarse sin necesidad de reconstruir el conjunto. La normalización, sin embargo, debe responder a las prestaciones necesarias y no imponer componentes inadecuados para el uso previsto.

Diseñar para el desmontaje implica cambiar la forma de concebir los edificios: cada componente debe entenderse no solo por la función que cumple durante su uso, sino también por las posibilidades de reparación, sustitución y recuperación que ofrece. Incorporar estos principios desde la fase de proyecto facilita el mantenimiento, reduce la generación de residuos y favorece la reutilización de materiales y elementos constructivos. Así, el desmontaje deja de ser una operación prevista únicamente al final de la vida útil del edificio y se convierte en una oportunidad para construir de forma más eficiente, adaptable y responsable con los recursos.

Referencia:

Asociación Española de Normalización (UNE). (2023). UNE-ISO 20887:2023. Sostenibilidad en edificios y obras de ingeniería civil. Diseño para el desmontaje y la adaptabilidad. Principios, requisitos y directrices. UNE.

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