
El uso de ligantes hidrocarbonados puede estabilizar suelos granulares con pocos finos y baja plasticidad. Consiste en la mezcla íntima y homogénea, compactada adecuadamente, de terreno, agua, ligante bituminoso y, en su caso, de adiciones. El ligante bituminoso mejora las propiedades resistentes del suelo, reduciendo su capacidad de absorción de agua e incrementando su cohesión.
Se trata de una técnica poco empleada por su elevado coste, pero que puede resultar interesante, por ejemplo, con arenas de granulometría uniforme, como en algunas regiones del norte de Francia, Países Bajos, la Pampa argentina o Arabia Saudí (Kraemer et al., 1999). También se emplea cuando el coste de los betunes resulta asequible. Sería adecuado para suelos con menos del 20% del peso que pasa por el tamiz 0,080 UNE, con un índice plástico IP < 10, que puedan pulverizarse económicamente y que estén exentos de cantidades perjudiciales de materia orgánica, arcillas de alta plasticidad o materiales micáceos (García Valcarce, 2003). La fracción cernida por el tamiz 0,40 de UNE cumplirá las siguientes condiciones: LL < 35 e IP < 15.
Dependiendo del tipo de suelo, del método constructivo y de las condiciones meteorológicas, se emplean en este tipo de estabilización betunes fluidificados de viscosidad media, emulsiones bituminosas de rotura lenta y aceites pesados. El mezclado suele ejecutarse “in situ”, agregando agua al suelo para facilitar la mezcla de todos los componentes, aunque también podría realizarse en central. La mezcla debe realizarse de forma y a la velocidad precisas para obtener un material homogéneo y exento de concentraciones de ligante. Tras la colocación, debe compactarse la mezcla adecuadamente en el tajo.
Esta técnica de estabilización de suelos constaba en el artículo 511 del Pliego de Prescripciones Técnicas Generales para Obras de Carreteras y Puentes hasta la entrada en vigor de la O.C. 297/88, que la suprimió. La justificación dada era la de una unidad de obra de escaso empleo, dejando su regulación a cargo de los pliegos de prescripciones técnicas particulares. La Orden FOM 891/2004 derogó definitivamente este artículo.
Resulta de interés el uso de la espuma de betún (“foamed bitumen”) para la estabilización de suelos. Se trata de una técnica también utilizada en el reciclado de pavimentos “in situ” o en la fabricación de mezclas bituminosas para capas de base. El betún espumado se consigue inyectando una pequeña cantidad de agua fría (1 a 2% del peso del asfalto) y aire comprimido a una masa de betún caliente (160 °C – 180 °C), dentro de una cámara de expansión, generando espuma (Thenoux y Jamet, 2002). Se trata de una técnica relativamente nueva en su uso que permite producir mezclas asfálticas de manera muy diferente a los sistemas tradicionales.
A continuación, os dejo una conferencia sobre la estabilización de suelos mediante emulsiones asfálticas del grupo TDM.
A continuación, os dejo un vídeo de una estabilización con betún y cemento.
También os dejo una conferencia sobre la estabilización del asfalto espumado de Sergio Serment.
Referencias:
GARCÍA VALCARCE, A. (dir.) (2003). Manual de edificación: mecánica de los terrenos y cimientos. CIE Inversiones Editoriales Dossat-2000 S.L. Madrid, 716 pp.
KRAEMER, C.; MORILLA, I.; DEL VAL, M.A. (1999). Carreteras II. Explanaciones, firmes, drenaje, pavimentos. Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Madrid.
THENOUX, G.; JAMET, A. (2002). Tecnología del asfalto espumado. Revista Ingeniería de Construcción, 17(2):84.92.
YEPES, V. (2014). Maquinaria para la fabricación y puesta en obra de mezclas bituminosas. Apuntes de la Universitat Politècnica de València. Ref. 749.
YEPES, V. (2020). Procedimientos de construcción de cimentaciones y estructuras de contención. Colección Manual de Referencia, 2ª edición. Editorial Universitat Politècnica de València, 480 pp. Ref. 328. ISBN: 978-84-9048-903-1.

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