Hace unos días me hicieron una entrevista radiofónica en “A Punt”. Se trata de un programa especial que trataba el tema de los rascacielos.
La entrevista me la realizó la periodista Marina Perelló, a la cual agradezco la oportunidad de difundir la ingeniería empleada en estas construcciones.
Todos sabemos qué es un rascacielos y la enfermiza pasión de los humanos por superar lo que hizo otro antes. Pero, ¿tiene sentido construir un «rascasuelos»? Se trata de un proyecto para construir un edificio de 300 m de profundidad en México, D.F. Sería un edificio de 65 niveles, donde se albergarían oficinas, viviendas y comercios. La pirámide tendría vacío el espacio central para permitir la circulación de aire y la entrada de luz natural, además de que toda la estructura se proyecta para contener la presión de la tierra. Sin embargo, el elevado coste (unos ochocientos millones de dólares), el plazo de 8 años para su construcción, pero sobre todo el riesgo sísmico de la zona y los vestigios arqueológicos sobre los que se pretende construir la estructura, provocan dudas más que razonables sobre su viabilidad.
De todos modos, la idea es sugerente, innovadora y atrevida, incluso el nombre de «rascasuelos» es original, aunque es posible que para algunos roce el absurdo y sean las limitaciones técnicas y económicas las que impidan su ejecución. Eso sí, la oficina de arquitectura artífice de la idea, BNKR Arquitectura, ha logrado notoriedad en los medios. A continuación, os dejo una entrevista con Marcel Ibarrola, director comercial de BNKR, en la que nos explica la viabilidad e impacto que este proyecto podría tener en la Ciudad de México.