Concepto de puente viga y algo de historia

Puente en cajón postesado sobre el Turia (Quart de Poblet). Proyectado por Javier Manterola y construido por Dragados y Construcciones en 1991.

Una viga constituye una pieza lineal apoyada que resiste fundamentalmente a flexión. Estas estructuras presentan un canto e inercia crecientes con la luz, puesto que la flexión es directamente proporcional al cuadrado de la luz. Los puentes viga, por tanto, se basan en secciones de máxima inercia y de menor peso (secciones en doble T, cajones, etc.).

Aunque morfológicamente el puente viga puede parecer el sistema más simple y directo de atravesar un río, su mecanismo resistente, la flexión, es más complejo y difícil de intuir que el esfuerzo axil, ya sea de tracción o compresión, predominante en otras tipologías estructurales, como los arcos (ver un post anterior).

Las primeras intuiciones sobre el mecanismo de la flexión en una viga surgen en el Renacimiento con Leonardo da Vinci, aunque fue Galileo quien intentó dar una explicación científica del comportamiento de una viga. Sin embargo, fue Coulomb (1736-1806) quien propuso las condiciones de equilibrio de las secciones de la viga, y Navier (1785-1836) quien resolvió en 1824 completamente el problema, basándose en la proporcionalidad de tensiones y deformaciones (ley de Hooke) y en la hipótesis de la conservación de las secciones planas. Continuadores de Navier fueron Saint-Venant y Bresse, que hicieron importantes aportaciones a la resistencia de materiales y al cálculo de las estructuras hiperestáticas. Sin embargo, no fue hasta 1954 cuando Livesley inició el método matricial del cálculo de estructuras, empleado hoy en día con mayor frecuencia gracias al uso de los ordenadores personales.

La modelización para el cálculo de un puente viga puede basarse en un análisis estructural lineal. Sin embargo, el tablero del puente es una superficie y, por tanto, debe estudiarse adecuadamente el efecto del reparto de cargas. En los puentes oblicuos se requiere incluso un estudio tridimensional de tensiones. Es habitual, en consecuencia, utilizar modelos de cálculo bidimensionales basados en la losa ortótropa (rigideces distintas en las dos direcciones). Es habitual el empleo de los modelos del emparrillado, del de láminas plegadas, del de bandas o del de elementos finitos.

En cuanto a las soluciones estructurales, estas han pasado, según crecía la luz, a salvar por el puente, por la losa maciza, la losa aligerada, el tablero de vigas de alma llena, las vigas en celosía o trianguladas y las vigas cajón. Con las triangulaciones se llega a la máxima reducción de material, constituyendo los puentes viga que cubren las luces mayores. Sin embargo, en las vigas cajón se obtiene la máxima eficacia resistente gracias a su excelente comportamiento tanto a flexión como a torsión.

Puente viga isostática tipo Howe
Puente viga isostática tipo Howe

Las vigas pueden estar simplemente apoyadas en sus extremos o bien ser vigas continuas, es decir, apoyadas en varios puntos. Los puentes viga biapoyados constituyen estructuras isostáticas, de cálculo sencillo, que han sido empleados para cubrir pequeñas y medianas luces. Los puentes en viga continua son estructuras hiperestáticas que permiten reducir considerablemente la flexión de cálculo, debido al cambio de signo de estos esfuerzos en los apoyos y en el centro del vano.

Los puentes continuos presentan ciertas ventajas frente a los simplemente apoyados. Se requiere un menor número de apoyos y de juntas (superficie de rodadura sin interrupciones); los cantos son menores y, asimismo, la deflexión y la vibración. Sin embargo, los asientos diferenciales pueden afectar a la estructura. Otro inconveniente, aunque menor, es la mayor complejidad en el análisis del puente continuo; sin embargo, es una dificultad relativa con los potentes medios de cálculo actuales. Además, en los puentes prefabricados es habitual un sistema constructivo evolutivo que pasa del isostatismo al hiperestatismo al unir las piezas prefabricadas a una losa de hormigón y, a la vez, dar continuidad longitudinal. En estos casos deben contemplarse las redistribuciones de esfuerzos en el tiempo debido a la fluencia y retracción del hormigón, y, si además la sección evoluciona, también aparecen redistribuciones internas de tensiones. Estas redistribuciones no son despreciables y deben considerarse en el cálculo, en el proyecto y en la construcción.

Una tercera opción la constituyen las vigas Gerber o en cantilever, que introducen articulaciones en una viga continua para hacerla isostática. En este último caso, se suman las ventajas de las vigas continuas (cambio de signo en los momentos) y de las vigas biapoyadas (no se ven afectadas por los asientos del terreno).

Los puentes viga se han construido con materiales tan diversos como la madera, el acero, el hormigón armado y el hormigón pretensado. Los puentes de vigas en celosía y trianguladas de madera se desarrollaron en el siglo XIX, sobre todo en Estados Unidos, con la extensión del ferrocarril. Se llegó con vigas de madera Town a luces de 70 m en el puente de Blenheim en 1853. En 1840 Howe patentó la primera viga mixta de madera y hierro; sin embargo, pronto se impusieron las vigas puramente metálicas.

Hacia 1830, la producción industrial de hierro comienza a desarrollarse con el ferrocarril y, con ello, se recurre a este nuevo material en forma de vigas trianguladas o de alma llena. En esta última categoría destaca el puente Britannia, sobre el Menai (Gales), finalizado en 1850 por Stephenson, con dos tramos centrales de 140 m de luz.

La sección de caja original del Puente Britannia, circa 1852.
La sección de caja original del Puente Britannia, circa 1852.

A finales del siglo XIX el acero sustituyó completamente al hierro y, por supuesto, a la fundición. Los puentes viga de acero se impusieron rápidamente por su ligereza. Para luces medias y superiores a 75 m, las soluciones metálicas compiten con el hormigón pretensado. La luz de 300 metros del vano central del puente de Niteroi (Río de Janeiro, Brasil) se puede considerar límite en puentes metálicos en viga continua con sección en cajón, porque la solución más adecuada para estas luces es la atirantada. Otras tipologías, como los puentes atirantados o los colgantes, quedan fuera de la clasificación de los puentes viga.

Tampoco se entrará en la descripción de los puentes viga de hormigón armado, pues estos quedan relegados a las pequeñas obras de fábrica (menos de 15 m de luz), y su tecnología está ampliamente superada por el hormigón pretensado para luces mayores. Sin embargo, el puente viga de hormigón armado de mayor luz del mundo es la pasarela de Irvy sobre el Sena (París), con 134,5 m de luz, construida en 1930; su tipología corresponde a una viga triangulada. Para otros artículos dejamos los aspectos constructivos de estos puentes.

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