Instalaciones de dosificación para la fabricación de hormigón

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La dosificación es el conjunto de operaciones mediante las cuales se cargan en la amasadora los distintos constituyentes del hormigón, siguiendo un orden previamente establecido y garantizando el cumplimiento de las proporciones definidas en la fórmula de dosificación correspondiente a cada tipo de mezcla.

El artículo 51.2.3 del Código Estructural establece los requisitos que deben cumplir las instalaciones de dosificación, con el objetivo de asegurar la precisión, la repetibilidad y la trazabilidad de las cantidades de cada constituyente incorporado a la amasada.

En la práctica, las cantidades reales de materiales dosificados en cada amasada pueden diferir de los valores nominales definidos en la fórmula de dosificación. El Código Estructural, en coherencia con la UNE-EN 206 vigente, fija las tolerancias admisibles en la dosificación de los distintos constituyentes del hormigón, que deben respetarse en todo momento. Dichas tolerancias suelen recogerse en tablas específicas según el tipo de material y el sistema de medición empleado.

Los constituyentes del hormigón pueden encontrarse en estado sólido (cemento, áridos y adiciones) o en estado líquido (agua y aditivos). Cada uno de ellos debe disponer de su línea de dosificación independiente, diseñada para permitir un control preciso y fiable de la cantidad incorporada a la mezcla. La Tabla 2 resume las instalaciones de dosificación empleadas.

Las instalaciones de dosificación deben contar con silos o compartimentos independientes y claramente identificados para cada fracción granulométrica de árido requerida. En cada compartimento se debe garantizar una descarga regular y eficaz, evitando atascos y reduciendo al mínimo la segregación.

De acuerdo con el Código Estructural, los constituyentes sólidos se dosifican por masa, mientras que el agua y los aditivos líquidos pueden dosificarse por masa o por volumen, siempre que se asegure la precisión exigida. En la práctica actual, el agua se dosifica mayoritariamente por masa, ya que es un método más rápido y preciso. Para mejorar el control del contenido total de agua, muchas centrales disponen de sistemas de medición de la humedad de los áridos, que permiten corregir automáticamente el agua de amasado teniendo en cuenta la aportada por estos.

Los aditivos líquidos, aunque tradicionalmente se han dosificado por volumen, suelen dosificarse cada vez con mayor frecuencia por masa, especialmente en instalaciones modernas. Dado que las cantidades empleadas son reducidas, las básculas destinadas a su medición deben ser de alta sensibilidad y estar adecuadamente protegidas frente a las vibraciones. El sistema de dosificación debe permitir medir con precisión cantidades pequeñas, del orden de las correspondientes a la dosificación asociada a 50 kg de cemento. Se recomienda disponer de un dosificador específico para cada aditivo; de lo contrario, deberá realizarse una limpieza completa del sistema entre aditivos, salvo que se garantice su compatibilidad.

En los sistemas de dosificación ponderal, se emplean básculas diseñadas de modo que las cantidades dosificadas no superen el 10 % de la capacidad máxima de la báscula, garantizando así la exactitud de la medición.

Independientemente de su tipología, las básculas constan de un receptáculo, un dispositivo de medida y un sistema de descarga. Para asegurar su correcto funcionamiento, es esencial que los puntos de apoyo, articulaciones y elementos móviles se mantengan limpios y en un estado adecuado de conservación, conforme a los requisitos de mantenimiento establecidos en el Código Estructural.

Imagen de planta de hormigón

Referencias:

MARTÍ, J.V.; YEPES, V.; GONZÁLEZ, F. (2014). Fabricación, transporte y colocación del hormigón. Apuntes de la Universitat Politècnica de València.

Curso:

Curso de fabricación y puesta en obra del hormigón.