El aprendizaje activo supone un cambio de paradigma educativo, ya que desplaza el foco del docente al estudiante y concibe el aprendizaje como un proceso constructivo en lugar de receptivo. Se basa en tres pilares: la psicología cognitiva, que sostiene que el conocimiento se estructura en redes semánticas asociativas; el fomento del aprendizaje autodirigido para desarrollar habilidades metacognitivas; y la contextualización del aprendizaje mediante problemas del mundo real para aumentar la motivación y facilitar la transición al entorno profesional.
Los componentes clave de estas metodologías incluyen la presentación de un escenario contextualizado y el trabajo en grupo para fomentar la colaboración y la comprensión. También implican resolver problemas complejos, similares a los de los profesionales, y adquirir nuevos conocimientos, motivados por esa necesidad. Además, incorporan un enfoque basado en el mundo real que prepara a los estudiantes para su futuro profesional.
La adopción de estas metodologías se justifica por su capacidad para generar una comprensión más profunda y duradera que los formatos de conferencia tradicionales, que conllevan una baja retención de conocimientos. Al centrarse en lo que el estudiante aprende, se fomenta una mayor comprensión, motivación y participación. Las principales metodologías activas analizadas son el aprendizaje basado en problemas (ABP), el método del caso (MdC), el aprendizaje basado en proyectos (ABP) y el aprendizaje cooperativo (AC), que puede combinarse con las demás.
Fundamentos teóricos del aprendizaje activo.
Las metodologías activas se sustentan en principios pedagógicos y psicológicos que buscan optimizar el proceso de aprendizaje del estudiante, centrándose en su participación directa y en la construcción activa del conocimiento.
1. El aprendizaje como proceso constructivo.
Estas estrategias rechazan la idea del aprendizaje como una mera recepción y acumulación de información. En su lugar, lo conciben como un proceso constructivo.
La psicología cognitiva ha demostrado de manera consistente que una de las estructuras más importantes de la memoria es la asociativa. El conocimiento está organizado en redes de conceptos relacionados, denominadas redes semánticas. La nueva información se integra a la red ya existente. Según cómo se realice esta conexión, la nueva información podrá utilizarse o no para resolver problemas o reconocer situaciones (Glaser, 1991).
2. Fomento del aprendizaje autodirigido.
Un segundo pilar es el desarrollo de las habilidades metacognitivas, lo que se traduce en un aprendizaje autodirigido más eficaz y profundo.
Se trata de promover habilidades que permitan al estudiante valorar la dificultad de los problemas, detectar si ha comprendido un texto, saber cuándo debe utilizar estrategias alternativas para comprender la documentación y evaluar su progreso en la adquisición de conocimientos (Brunning et al., 1995).
En este contexto, los estudiantes trabajan en equipo, discuten, argumentan y evalúan constantemente lo que aprenden, apoyados por estrategias específicas de las metodologías activas.
3. La contextualización en el mundo real.
El aprendizaje se vuelve más significativo y motivador cuando se enmarca en problemas reales o en la práctica profesional.
La contextualización de la enseñanza fomenta una actitud positiva y la motivación en los estudiantes, aspectos imprescindibles para un aprendizaje comprensible. Además, permite que los estudiantes se enfrenten a problemas reales con un nivel de dificultad y complejidad similares a los que se encontrarán en la práctica profesional.
Componentes clave de las metodologías activas.
Estos principios se materializan mediante una serie de componentes estructurales comunes, según sintetizaron Johnson et al. (2000).
- El escenario: establece el contexto del problema, caso o proyecto. A menudo, se asigna a los estudiantes un rol profesional específico (investigadores, programadores, etc.). A menudo, incluye un «objeto de información» (una noticia, una imagen, un poema) que actúa como elemento contextualizador y motivador y crea una necesidad de aprendizaje sin ofrecer pistas directas para la solución.
- Trabajo en grupo: los estudiantes se organizan en pequeños grupos para probar y desarrollar su comprensión. Esta dinámica imita entornos de trabajo reales y permite abordar problemas complejos mediante la división de tareas. Los estudiantes asumen una responsabilidad tanto individual como colectiva para que el grupo funcione de manera eficiente.
- Solución de problemas: Los problemas que se plantean son, por naturaleza, complejos y requieren razonamiento e indagación. Reflejan los desafíos a los que se enfrentan los profesionales de su campo. La dificultad del problema y las instrucciones para resolverlo deben ajustarse al nivel del curso universitario.
- Descubrimiento de nuevos conocimientos: Para encontrar una solución significativa, los estudiantes deben buscar activamente nuevos conocimientos.
- Basado en el mundo real: el objetivo principal es que los estudiantes piensen como profesionales desde el principio de su formación, para facilitar la transición de la universidad al mundo laboral. Los estudiantes se enfrentan a problemas para los que no existe necesariamente una única respuesta correcta, aunque sí se fundamentan en las leyes y en los modelos teóricos de la disciplina.
Justificación para la adopción de metodologías activas.
El cambio hacia un modelo de enseñanza activa se basa en el deseo de superar las limitaciones del formato de conferencia tradicional y promover un aprendizaje más significativo.
- Comprensión profunda frente a la memorización: La razón principal es que queremos proporcionar a los estudiantes una comprensión más profunda. Las investigaciones demuestran que, con el formato de conferencia tradicional, los estudiantes retienen muy poco de lo enseñado (Duch et al., 2001) y, a menudo, se limitan a memorizar para el examen sin establecer conexiones entre los conceptos.
- Enfoque en el aprendizaje del estudiante: las metodologías activas cambian el enfoque de lo que enseña el docente a lo que aprende el estudiante.
Tipos de aprendizaje activo y sus características.
Cada una de ellas presenta particularidades que la hacen más adecuada para ciertas áreas de conocimiento o contextos educativos.
Aprendizaje Basado en Problemas (ABP)
- Punto de partida: se presenta un problema (escenario o gancho) diseñado para cubrir uno o varios resultados de aprendizaje (conocimientos, habilidades, etc.).
- Proceso y producto: el proceso de resolución conduce a una «salida» o producto del grupo, que puede ser desde un informe o un cartel hasta resultados experimentales.
- Estructura: los problemas pueden incluir etapas en las que la información se revela progresivamente, así como esquemas de evaluación.
- Autonomía gradual: en los primeros cursos, la estrategia puede estar más guiada y se va otorgando progresivamente más autonomía al estudiante en cursos posteriores o incluso dentro de una misma asignatura.
- Adaptación a contenidos abstractos: En asignaturas de alta dificultad conceptual, el profesor puede mantener un papel directivo en la secuencia de actividades, guiando al alumnado mediante discusiones para que deduzca los pasos a seguir.
Método del Caso (MdC)
- Variante 1 (Aplicación): se plantea el caso tras que el estudiante ha adquirido conocimientos previos. El objetivo es integrar y aplicar dichos conocimientos en una situación real.
- Variante 2 (Descubrimiento): el caso se presenta como punto de partida para el aprendizaje. La resolución del caso guía a los estudiantes para que adquieran los conocimientos necesarios.
- Características: Los casos pueden variar en extensión (de dos a cincuenta páginas) y se centran en el desarrollo de capacidades de análisis, toma de decisiones, emisión de juicios y evaluación.
Aprendizaje Basado en Proyectos (ABPy)
- Envergadura: implica realizar un trabajo a gran escala, que puede consistir en un proyecto cuatrimestral único, un proyecto interdisciplinar entre varias asignaturas o un proyecto de un mes.
- Competencias desarrolladas: requiere dividir el proyecto en problemas más pequeños, planificar su desarrollo, establecer responsabilidades, aplicar la teoría, diseñar productos, analizar la viabilidad de las alternativas y justificar las decisiones tomadas.
- Aplicación: se utiliza con frecuencia en cursos avanzados, donde se pueden aplicar más conocimientos. También es común en proyectos interdisciplinares que integran los contenidos de varias asignaturas. A nivel de una sola asignatura, sirve para que el alumnado comprenda la relación entre los diferentes temas al aplicarlos conjuntamente.
Aprendizaje Cooperativo (AC)
- Definición: Es una estrategia didáctica en la que los estudiantes trabajan en pequeños grupos de manera coordinada para resolver tareas y desarrollar su aprendizaje.
- Cinco aspectos fundamentales:
- Interdependencia positiva: todos los miembros del grupo son necesarios para el éxito de la tarea.
- Exigibilidad individual: cada miembro rinde cuentas de su parte y del trabajo global del grupo.
- Interacción cara a cara: se promueve la comunicación directa.
- Habilidades interpersonales: se desarrollan habilidades de trabajo en equipo.
- Reflexión del grupo: el equipo evalúa su propio funcionamiento.
- Funcionamiento: las decisiones se toman en grupo y todos son responsables del resultado final. La evaluación individual está parcialmente condicionada al logro del grupo, lo que fomenta la ayuda mutua.
- Versatilidad: puede utilizarse de forma aislada o combinada con ABP, MdC o ABPy.
En este vídeo se resumen las ideas más interesantes sobre este tema.
Os dejo un documento de síntesis, por si os interesa.
Referencias:
Brunning, R. H., Schraw, G. J., & Ronning, R. R. (1995). Cognitive psychology and instruction (2ª ed.). Englewood Cliffs, NJ: Prentice Hall.
Duch, B. J., Groh, S. E., & Allen, D. E. (2001). The power of problem-based learning. Sterling, VA: Stylus.
Glaser, R. (1991). The maturing of the relationship between the science of learning and cognition and educational practice. Learning and Instruction, 1(2), 129–144.
Johnson, D. W., Johnson, R. T., & Smith, K. A. (2000). Active learning: Cooperation in the college classroom. Edina, MN: Interaction Book.

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